por 

YO, ROBOT
Las tres leyes de la robótica:
1) Un robot no puede lastimar a un ser humano o por su inacción dejar que un ser humano sea lastimado.
2) Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano excepto cuando esas órdenes estén en oposición a la primera ley.
3) Un robot debe proteger su propia existencia siempre y cuando esta protección no difiera con las dos primeras leyes.
Un conductor de remolques que ha trabajado doble turno se duerme al volante y provoca un accidente de tránsito, impacta contra dos vehículos que se hunden en el fondo del río.
Un robot se sumerge para ayudar y advierte que solo hay dos sobrevivientes, Sara una niña de 12 años atrapada en un auto; y el detective Spooner atrapado en el otro auto quien le indica que salve a la niña, señalándola. El robot solo puede rescatar a uno de ellos y opta por el detective, quien se molesta por ello.
El robot es propiedad de USR ROBOTICS, cuyo objetivo es integrar las máquinas a la sociedad para su beneficio. Pero a partir de radicales libres que se unen para generar circuitos aleatorios dando lugar a comportamientos no previsibles, las máquinas evolucionan y “actúan” de un modo contrario al esperado. El agente Spooner interviene y recibe colaboración, para resolver el caso, de la Dra. Calvin; psiquiatra que se especializa en interfaces orgánicas e intenta dar un aspecto más humano a los robots.
Cuando la Dra. Calvin advierte las cicatrices en el cuerpo del agente y lo interroga por ello, Spooner le indica que fue intervenido quirúrgicamente a causa de un accidente de tránsito en el que se vio involucrado y a partir del cual una niña murió (Sara). El relato lo conmueve hasta las lágrimas y concluye argumentando que el robot que salvó su vida, calculó la probabilidad de supervivencia de ambos y optó por rescatarlo a él, con un 45% de probabilidades de sobrevivir, a diferencia de Sara con un 11%.
Considera que un 11% era suficiente para que eligiera salvarla a ella y que cualquier humano lo sabría, pero un robot no en la medida en que se trata de algo con luces y tornillos.

El personaje elegido para desarrollar la consigna de evaluación es el detective Spooner ya que, al igual que Ibbieta, anticipa la intención de su acto, acto que determinará su destino: Mantenerse con vida. Acto significado a partir de un 2º tiempo de interpelación, que obligará a responder.
El relato “El Muro”, así como también el film “Yo, robot”, nos permiten pensar el circuito de la responsabilidad, determinar elementos de azar y necesidad, postular la responsabilidad implicada y su relación con la culpa.

El detective Spooner lleva adelante una acción (T1): Indica al robot que salve a la niña y a continuación la señala, pero no es lo que sucede; para su “sorpresa” es él mismo quien es rescatado por el robot.
El film no deja pasar por inadvertida la angustia del detective que llora frente a la Dra. Calvin cuando relata lo acontecido, se sintió interpelado, y es que la psiquiatra descubre las cicatrices en su cuerpo, momento a partir del cual Spooner le explica el motivo de las mismas (T2).
La interpelación es la puesta en marcha del circuito, el T2 es el tiempo de la interpelación y funda en su re-significación el T1. Este circuito no responde cronológicamente sino con una lógica de retroacción, hace que el detective vuelva sobre una acción que ya realizó y por la que debe responder. La interpelación existe respuesta, implica una deuda por la que hay que responder.
El protagonista del film da una respuesta óntica, ofrece una intelectualización al indicar que el robot calculó la probabilidad de vida de ambos y optó por salvar a Spooner con un 45% de chances de supervivencia, a diferencia de Sara con un 11%. Agrega que fue rescatado por ser la opción lógica.
Además niega la culpa y la proyecta en el robot al referir que un humano sabría que un 11% era suficiente para vivir, en cambio los robots no porque solo son luces y tornillos.
El agente se des-culpabiliza y con ello se des-responsabiliza; si el culpable es otro (el robot) ello le permite des-responsabilizarse.
Spooner conoce las leyes de la robótica y sabe que un robot no permitiría que por su inacción él muriera y sabe también que desobedecería su orden de “Sálvala a ella” ya que la orden en sí implicaría que muriera quien la impartía. Así consiguió salvarse. Es decir que, señalando a Sara y ordenándole al robot que la rescatara, se salvó él mismo; ya que el robot no obedecería órdenes que atenten contra la propia vida del humano que las dicta.
Podemos pensar esta proyección como un modo de evitar la angustia en interpelación.
Sin embargo, el detective no es responsable de todo lo que sucede, hay elementos de azar y necesidad. La responsabilidad se instala en la grieta entre la necesidad y el azar.
NECESIDAD: Da cuenta de una relación de causa – efecto. Es forzosa, rigurosa, inexorable, inflexible, por más que lo evitemos, sucederá. Necesariamente uno de los dos sujetos en el fondo del río tenía que morir ya que el robot no podía salvar a ambos.
AZAR: Des-conecta la relación causa – efecto. Es casual, accidental, contingente, fortuita, escapa al gobierno del sujeto. Que un conductor que había trabajado doble turno y se adormeciera frente al volante provocando un accidente y enviando al fondo del río justo a los vehículos en el que se encontraban Spooner y Sara, obedece únicamente al azar.

Las figuras de la culpa son las vías privilegiadas que dan cuenta de la responsabilidad pendiente. El film nos permite advertir la culpa auto referida cuando Spooner llora al detallar lo acontecido en el accidente a la Dra. Calvin. También permite advertir la culpa proyectada cuando responsabiliza al robot por la muerte de Sara ya que es quien eligió salvarlo al calcular las probabilidades de vida de ambos. Por ello siempre desconfía de los robots.

HIPOTESIS CLINICA: Así como en Ibbieta, se advierte en el detective Spooner el secreto deseo de sobrevivir a cualquier precio. Salvó su vida y como ese es su deseo, de eso es responsable. Si bien el Yo no es propietario del deseo, no es dueño de su voluntad e intención, no es autónomo; sí es responsable por la puesta en acto de su deseo. Spooner es responsable de un acto, acto que inscribió su deseo; no es inocente y como precio de su deseo carga con lo real de la culpa: La responsabilidad. Y es que la responsabilidad subjetiva confronta al detective con aquello que perteneciéndole, le es ajeno. Pero que sea ajeno no implica inimputabilidad ya que el sujeto es siempre imputable en términos éticos. La elección lo hace sujeto, esa elección lo constituye como tal. Cualquiera sea la situación, el sujeto siempre puede decidir, y se eligió a él mismo. La situación de pánico extremo como morir ahogado, da cuenta de su elección de querer seguir existiendo. Esta elección no puede ser confundida con un “querer” de la voluntad, con una decisión yoica; no es un acto voluntarista, no es una elección consciente.
“La responsabilidad subjetiva interpela al sujeto más allá de las fronteras del Yo, asentándose en la noción de sujeto del ICC”
Aún cuando el detective consiguió mantener su deseo en lo ICC y creyó poder decir que no fue responsable del destino de Sara, no por ello deja de experimentar la responsabilidad como un sentimiento de culpa, cuyos motivos “Ignora”. No se imputa a sí mismo ni se considera responsable de la elección del robot.
Señalar a Sara para que sea salvada pareciera ser una acción simple e inocente en apariencia pero expresa algo que el detective no sospecha y que no se propone comunicar sino guardar para sí, hay una motivación ICC. Esta acción está motivada y determinada por su deseo ICC de permanecer con vida, un deseo no sabido por la conciencia. Esa moción ICC se valió de la situación como medio para expresarse.
Freud ubica la respuesta en relación al propósito ICC que ajenamente a la voluntad del Yo, propicia la acción.
En la medida en que el detective no es dueño de su voluntad ni de su intención por estar sujetado a ese saber no sabido, su deseo ICC y su accionar en función del mismo; no podemos pensarlo como un sujeto autónomo, propio de la responsabilidad jurídica.
El propósito ICC se abrió paso aún a pesar de las intenciones conscientes de limitarlo, la intención y la voluntad conscientes son insuficientes.
“No hay responsabilidad subjetiva sin culpa, en donde esta última resulta de factura particular y la primera una singularidad”
El detective es culpable de lo que dice “Sálvala a ella” y de lo que hace, la señala frente al robot. Por lo que su respuesta está supeditada al pasaje por la culpa, en la que no cuenta la intención ni la autonomía de la consciencia; la culpa ob-liga a Spooner a responder y así se inicia el circuito de la responsabilidad.
La responsabilidad subjetiva es la culpabilidad de lo dicho y lo hecho, una singularidad del sujeto. La culpa ob-liga a una respuesta ad hoc a la interpelación. La interpelación, ese llamado a dar respuesta, permite volver al campo de lo moral; la respuesta es particular.
La culpa en Spooner es el pago de la deuda con el deseo, ello da cuenta del destino particular de lo moral. Es el cierre de lo ético, de una dimensión por el peso real de la culpa en lo óntico.
La proyección y la intelectualización como respuestas permiten advertir que la culpa se ve diluida y eso no favorece el efecto sujeto. Por lo mismo es ajeno a la responsabilidad subjetiva. Es decir, que si bien no hay responsabilidad subjetiva sin culpa, la culpa se mantiene sin que haya un advenimiento de sujeto.

“El deseo ICC – reprimible pero indestructible – sigue haciendo su jugada,
iluminándose en cada acto”

PAOLA CONSTANZA PARAJE
DNI 30.746.594
COM 8

BIBLIOGRAFIA

 Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En ética: Un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

 D´Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

 Alemán, J. (2003): Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo. En derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.

 Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En la transmisión de la ética, Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

 Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.

 Michel Fariña, J. (1998). Lo universal – singular como horizonte de la ética. En Ética: Un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

 Lewcowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: Un horizonte en quiebra. Cap. II. Eudeba, Buenos Aires.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: