por 

Psicología Ética y Derechos Humanos
UBA
Prof. Tit. Reg: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Parcial Domiciliario
Segundo Movimiento de la ética contemporánea

Comisión: 9
Prof.: Juan Jorge Michel Fariña
Alejandra Tomas Maier
Alumno: Santiago A. Chalukian
Mail: sanchalu@gmail.com
L.U.: 317031550
2o Cuatrimestre
2009
Voy a permitirme para este trabajo tomarme al menos una licencia: el material que utilizaré comprende un lapso de tiempo extremadamente prolongado y su tiempo uno, en el circuito de la responsabilidad, es un recorte arbitrario cuyo valor es el del arquetipo de un sin fin de conductas. Creo que si bien no se trata de un caso al estilo el cuento El Muro (aunque con las salvedades que ya estamos explícitando puede considerarse al menos análogo), presenta un interesante caso de responsabilidad subjetiva que justifica utilización. Sucede que todas las conductas aludidas son resignificadas efectivamente desde un tiempo dos. Cuando nos referimos al cúmulo de conductas que el arquetipo sintetiza, explicitemos, nos referimos a cierto sesgo en la educación impartida por un padre a su hijo. Hemos extraído el singular recorte de uno de los capítulos de In tratment donde sintéticamente ocurre lo siguiente: Alex, aviador del ejercito norteamericano, era paciente del psicoanalista que protagoniza la serie. Regresa al ejercito a pesar de las advertencias de su analista y fallece en un ejercicio de entrenamiento. El capítulo comienza cuando el padre de Alex se presenta a la consulta que Alex supo frecuentar y culpa al psicoanalista de haber matado a su hijo. Basándose en ciertas sospechas extraoficiales, el hombre en cuestión concluye que su hijo se ha suicidado. Increpa al analista: "usted tuvo que hacerle pedazos (...) abrir viejas heridas". Bien pues, encontramos la figura de la culpa, del reproche. El hombre le "echa" la culpa al analista por la muerte de Alex. Esto según hemos estudiado, desde nuestra escucha como psicólogos, siguiendo las enseñanzas de Freud (recordemos a Freud en el caso dora sosteniendo que tras los reproches de su paciente anidaban autorreproches) debe ya ponernos alertas. La culpa es el reverso de la responsabilidad subjetiva, decimos, que no es sino la responsabilidad que estructuralmente implica el deseo, pues el sujeto es sujeto deseante. Aquí la encontramos y quisiéramos indagar su fuente. Este padre será el sujeto sobre el cual desarrollaremos nuestras hipótesis clínicas. Anticipemos ya cuál será a nuestro entender el tiempo dos: luego de la muerte de Alex, los compañeros le dicen al padre, que era un ejercicio de rutina, que él era un piloto excelente y, finalmente, que creían que su hijo se había suicidado. En esta sentencia "Alex se mató", por demás imposible de probar (aunque también de refutar), constituye nuestro tiempo dos, aquel que conmueve la posición subjetiva del padre, que lo sustrae del eje de lo particular y lo sumerge en la reproche inculpatorio irreductible, en un intento de reintegrar lo removido al estado anterior de cosas (al eje de particular, desde un argumento de sujeto de la moral, podríamos decir). Vamos a dejar esto en suspenso y hablar de lo que es nuestro problemático tiempo uno. Presentemos primero el arquetipo, que nos cuenta el padre (aunque además había sido referido en capítulos anteriores por el mismo Alex de idéntica forma): siendo niño, Alex era un chico sensible y delicado. Un día un matón del barrio le da una golpiza y le roba las zapatillas. cuando Alex recurre a su padre en busca de ayuda este lo reprende: le reprocha no haberse defendido y lo compele a restituir su hombría frente al ratero. En la siguiente oportunidad Alex le propina una paliza tal que el ladronzuelo debe ser hospitalizado. El padre manifiesta que este modo de relación con su hijo era instalado en la relación con Alex: se basaba en la creencia de que para sobrevivir debía ser fuerte. Un convencimiento semejante proviene según este hombre, de las duras experiencias que le tocara vivir durante su infancia. De episodios como este está conformado nuestro tiempo uno: el padre diciéndole a Alex que sea fuerte, sin consentir un vínculo cariñoso por miedo a malograrlo, impulsándolo constantemente en el camino de la exigencia y superación personal, con la pretensión de hacer de él algo así como el superhombre. Este hombre, mientras discute con el analista cita a Darwin. Esa es su filosofía con su hijo. Podríamos rotular al padre como exigente hasta el paroxismo. Y Alex, bajo la figura del buen hijo, cumpliendo con sus expectativas con creces .Ingresa el ejercito y se convierte en un héroe de guerra. Es un hombre fuerte, decidido y victorioso, que solo en su avión defiende a la patria. El padre manifiesta estar orgulloso de él. Recapitulemos: tenemos entonces nuestros dos tiempos
T1- El tiempo del padre Exigente/Alex fuerte que figuramos en la escena arquetípica.
T2- El tiempo de Alex se mató./ La culpa es del analista
Hagamos ahora una rápida mención a nuestras diosas: Necesidad y Azar. Fijémonos en nuestros tiempos: el orden de la necesidad intervino en la muerte de Alex, digamos que toda una cantidad de leyes de la física, entre otras, intervienen en la caída del avión y su fallecimiento. Que, por ejemplo, la gravedad hiciera acelerara lo suficiente el avión en la caída como para destrozar su cuerpo, forma parte de lo inexorable y escapa al sujeto . El del azar podríamos ubicarlo en el accidente si fuera tal y no un suicidio. Podemos ver cómo la expresión de la culpa precisa de sostener que fue un suicidio lo que puede perfectamente haber sido un simple accidente. Sostenemos la duda al respecto. Pero veamos que el echo de que fuera o no un accidente es despreciable. Lo importante es que Alex muriera en cumplimiento del deber. Diríamos sin problema que Alex aquí ha sido presa del infortunio. Pero bien, que el padre de Ale, le haya impartido una educación tan rígida y definida, que en el arquetipo frente a su indefensión lo haya reprendido, bien, eso no forma parte ni de la necesidad ni del azar. Allí hay lugar para llegar a ubicar responsabilidad subjetiva.
El circuito en el plano de lo particular, por lo tanto puede figurarse en dos escenas. Una primera donde el padre compele a Alex a ser fuerte y macho, lo ordena, lo cría para sobrevivir, y una segunda en que siendo la encarnación de dichos ideales, Alex encuentra la muerte en el accidente sospechoso de aviación.
No nos internaremos en los laberínticos senderos de Alex. Nuestro sujeto es su padre. Nos preguntaremos por su responsabilidad subjetiva en este circuito. Para ello nos remitiremos al segundo piso de nuestro circuito, para plantear hipótesis clínicas que nos alumbren un tiempo tres, que en la serie es incluso asumido parcialmente por el padre que termina preguntándose "¿He matado a mi hijo?" (no se tratará en nuestra opinión, anticipemos, de un deseo de muerte, aunque este comentario posee). Pero antes de llegar a esto veamos qué elementos poseemos para analizar, para acercarnos al deseo de este padre, a su responsabilidad subjetiva. O sea en este segundo piso que es el de lo universal/singular que rebasa y pone en cuestión lo particular. Ni bien el padre ingresa al consultorio dice algo que le llama nuestra atención. Se sorprende de que la el consultorio tenga una puerta de entrada y otra de salida. Cuando el psicoanalista le comunica que se debe a que ciertas personas prefieren no cruzarse con el paciente que los sucede, el hombre sentencia: " se avergüenzan". Es bastante elocuente y nos pone sobre la misma pista que la culpa que hace recaer sobre el analista. Aparece la vergüenza, cuando bien podría haber inferido cualquier otra cosa, o nada. Y no sólo surge esta ocurrencia, sino que lo hace bajo la forma de una convicción. Podemos sospechar que esta idea no es casual (tal cosa no existe en lo psíquico) sino que está determinada por otra vergüenza. Aquí vale lo mismo que con la culpa. Esta vergüenza conjeturamos proviene de la misma fuente que la culpa pero, ¿cuál es? Para elucidar esta cuestión recurramos al discurso del sujeto. En el encuentro con el analista refiere cierta escena traumática de su juventud: estando escondido en su casa, acechado por un grupo racista que buscaba a su familia para matarlos, su padre (el abuelo de Alex) sufre un ataque de asma. Él se ve obligado a taparle la boca para evitar que delate el escondite y, trágicamente, lo mata. Ahora bien es interesante el comentario que hace a continuación: Alex le evocaba constantemente a su propio padre. Refiere que tenían la misma mirada, sentido del humor, gestos y que ambos eran inventores (el padre inventa una máquina de afilar y Alex, de niño, una sartén que facilitaba dar vuelta las tortillas). O sea, que para él existía cierto vínculo estrecho entre su padre muerto y su hijo. Podemos pensar que este padre, era un padre que se reveló débil, que frente a la ansiedad que le provocaba la persecución racista tiene un ataque de asma que pone en juego la vida de todos, no es el hombre fuerte que luego él querrá que sea Alex. A partir de estas declaraciones podemos pensar que en Alex el buscaba, como de hecho confiesa, lograr un hombre que pudiera sobrevivir, reparando aquello que no había podido su propio padre. Un hombre que no se dejara conmover, que sobreviviera, que fuera fuerte. La debilidad para él era sinónimo de muerte. Ya presentemos antes de explicarla nuestra hipótesis clínica: este hombre es responsable de ser, aún, hijo. Ariel dice que un padre es aquel que ha dejado de ser hijo, que se deja querer por el hijo. Bien, este padre no se deja querer por Alex, y permanece ligado a su propio padre, sosteniéndolo en la figura de su hijo, como ofrenda reparatoria. Esto revela la particularidad de su propio deseo, en el cual, digámoslo, su hijo, en tanto tal, no tiene cabida. En su deseo, el hijo en tanto deseante, ingresa como muerto. Y así lo hace Alex, obedeciendo a las ordenes severas y "masculinas" de este padre. Cuando fallece le revela que él mismo no ha sido para Alex un padre, que ni siquiera lo conoce, no sabe de él. Lo expresa: "intento escuchar su voz pero él no me habla". Es que nunca lo ha escuchado. Diríamos que se trata de la trama en la que él comercia con su propio padre, con el fantasma de su padre, digamos, donde el hijo entra reducido, como muerto en relación a su propio deseo. Lo considera en tanto superhombre, en tanto superviviente, luego, no lo considera en absoluto. La muerte efectiva de Alex, que en el sendero del deber, de ser ese hombre fuerte, se le presenta, cayendo " en cumplimiento del deber", lo enfrenta con esta modalidad de su deseo, de ser aún el hijo, de no haber sido un padre para Alex. El tiempo tres se atisba luego de una intervención del analista. Llegado el cenit de los reproches del padre al analista, ya se dispone a retirarse, cuando este interviene: "no se trata de culpar a nadie". Y allí el padre se muestra conmovido, toma asiento y dice."toda su vida intentó agradarme ( ... ) yo lo necesitaba (...) ¿He matado a mi hijo?". Ese yo lo necesitaba es una frase fuerte. Su deseo fue lo que se alzaba allí, él era el que quería, eran sus necesidades. Alex, por su parte, no le habla, calla. Así en el tiempo uno, procura por su bien (sujeto moral), hacerlo fuerte, cumplir con la consigna darwinista, en el segundo, lo impacta con su supuesto suicidio en la senda del deber. En este tercer tiempo, digamos, este hombre tendría que asumir que su deseo se encuentra capturado, que permanece ligado a su padre y acaso, modificar su posición, y comportarse de modo diferente con su nieto.
Se puede aquí visualizar que la relación retroactiva entre T2 y T1, de resignificación a posteriori, nos enfrenta con que si bien T1 y t2 son ambos situacionales y t1 es anterior cronológicamente, para la evaluación subjetiva, la temporalidad que nos interesa es la lógica, donde el T2 es el que antecede. Es el caso, donde lo que se revela de la posición del sujeto frente a la muerte del hijo
Podemos ahora interrogarnos acerca de si existe en este caso un T3 en realidad, que de entrada a la singularidad, digamos si el episodio ha sido productivo o por el contrario, se ha asimilado al eje de lo particular. Sus dichos son prometedores al final del capítulo pero cuando, en el mismo capítulo, se refiere al nieto, a quien ahora cuidará, se refiere a él en clave de deber desde una posición idéntica a la que tenía con Alex. Además sabemos, por capítulos ulteriores, que este hombre emprenderá una demanda legal millonaria contra el analista por la muerte de su hijo. No confiamos, por lo tanto, en los frutos de esta situación.



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