por 

- UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES -
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
Psicología, Ética y Derechos Humanos

2º PARCIAL DOMICILIARIO

Cátedra: I
Prof. Tit. Reg: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Comisión: 1
Prof.: Fernando Pérez Ferretti

Alumnas:

Gabriela Inés Clara Gallego. LU 175870770
Jesica Graciela Maza. LU 283806090

Curso de verano 2012

Película: incendies
• Película: Incendies.
• Dirección: Denis Villeneuve.
• Países: Canadá y Francia.
• Año: 2010. Duración: 125 min.
• Género: Drama.
• Interpretación: Lubna Azabal (Nawal), Mélissa Désormeaux-Poulin (Jeanne), Maxim Gaudette (Simon), Rémy Girard (notario Jean Lebel).
• Guión: Denis Villeneuve; a partir de la obra teatral de Wajdi Mouawad.
• Producción: Luc Déry y Kim McCraw.
• Música: Grégoire Hetzel.
• Fotografía: André Turpin.
• Montaje: Monique Dartonne.
• Vestuario: Sophie Lefebvre.
• Distribuidora: Alta Classics. Estreno en Canadá: 17 Septiembre 2010
• No recomendada para menores de 12 años.
• Premios: Mejor Película canadiense en el Festival de Toronto, y tres premios en el Festival de Valladolid. También ha estado nominada a los Oscars a Mejor Película en habla no inglesa

RELATO DEL ARGUMENTO
Incendies es una adaptación cinematográfica realizada por el director canadiense Denis Villeneuve de la famosa obra teatral de Wajdi Mouawad (Beirut, Líbano, 16 de octubre de 1968) . La trama trascurre en los albores y comienzo de la guerra del Líbano, resultando ser una radiografía contemporánea de los años más belicosos en Medio Oriente en la segunda mitad del siglo XX.
La obra muestra el enfrentamiento civil entre los dos principales sectores religiosos de la sociedad libanesa (Cristiana maronita- Musulmanes) trayendo como consecuencia los crímenes mas viles y los más atroces asesinatos, violaciones, torturas en función del control del poder político y económico.
Sabemos que hasta 1970 el Líbano era el centro financiero de Medio Oriente valiéndole el sobrenombre de “La suiza de Medio Oriente”. Esta lujosa ciudad monetaria, fue destruida durante la guerra civil entre libaneses (1975–1990).
La película cuenta la historia de dos hermanos gemelos que se reúnen con el notario tras la muerte de su madre, Narwal.
La lectura del testamento abre una ignota puerta al pasado que Jeanne y Simon, (los hijos de Narwal) deberán descifrar para poder reconstruir su propia –e imprevista- historia aunque ellos aún no lo sepan.
Durante la lectura del mismo, el notario les hace entrega de dos sobres: uno destinado a un padre que ellos creían muerto y el otro a un hermano cuya existencia ignoraban. Jeanne ve en este enigmático legado la clave del silencio de su madre Narwal. Decide viajar a Medio Oriente para exhumar el pasado de una familia de la que no sabe prácticamente nada. A Simón no le importan los caprichos póstumos de una madre que siempre se ha mostrado distante y poco afectuosa con ellos, pero el cariño que siente por su hermana lo impulsará a reunirse con Jeanne y recorrer el país de sus antepasados en la búsqueda de su historia, particularmente en el afán de cumplimentar con el Deseo de la Madre. .
Juntos se remontarán al comienzo de la historia de la mujer que les dio la vida y descubrirán un destino análogo a la tragedia griega.
En el origen de la trama, hay una relación de amor entre una joven cristiana –Narwal- y un musulmán, en un mundo de odio y enfrentamiento mutuo. Ese amor es considerado una ignominia para la familia cristiana de la joven, razón por la cual la pareja decide huir –con ella embarazada del futuro niño “Nihad de Mayo”- y es interceptada por los hermanos de Narwal quienes matan en ese encuentro a su novio musulmán. Al nacer el niño Nihad, quien es arrancado de los brazos de su madre por parte de su abuela, el mismo es enviado a un orfanato. El acto es decidido por la abuela de Narwal –repudiada y aislada por toda la familia cristiana- quien marcó al niño con un tatuaje de tres puntos en su talón para una eventual identificación futura.
Allí es donde su madre comienza la búsqueda incesante de ese hijo deseado, búsqueda que durara toda la película con encuentros y des-encuentros.
La trama se va desarrollando en tiempos lógicos, en un entrecruzamiento entre la figura de Narwal y su hijo Nihad y en un (des)encuentro donde finalmente lo Real irrumpe de manera imprevista, resignificando toda la trama.

ANALISIS:

Nuestro análisis se va centrar particularmente en la figura de Narwal, (protagonista de la película), quien a partir de diferentes hechos que hacen a sus posicionamientos fantasmáticos, va construyendo su propia historia.
La escena inicial nos muestra a la protagonista –embarazada- intentando fugarse con su novio musulmán, producto de que su relación estaba considerada un acto criminal. Podríamos pensar que ella intenta revelarse a ese Gran Otro de la cultura cristiana (para quien cualquier lazo amoroso con un “extraño” resultaría prácticamente una herejía y causal de muerte y destierro) de modo fallido. Interceptada por sus dos hermanos, quienes asesinan en el acto a su novio e intentar repetir el mismo acto “justiciero” con Narwal, es azarosamente salvada por su abuela.
Frente al repudio de la comunidad cristiana de la aldea de Narwal, su abuela la “alojará” hasta el momento de dar a luz a su hijo a condición del destierro y la entrega del niño (identificado por los tres puntos en el talón) a un orfanato lejano.
Parece evidente el lugar que la comunidad cristiana de esa aldea ocupa como Gran Otro en relación al deseo de Narwal: la privación absoluta en relación a su elección amorosa de objeto y su maternidad.
Debido a los avatares de la guerra civil Libanesa la protagonista decide salir en búsqueda de su hijo., así es como emprende el regreso a su aldea natal.
Al llegar, luego de muchos rodeos al presunto orfanato, un lugareño le indica que este había sido destruido por un grupo nacionalista cristiano. En ese momento, Narwal da por muerto a su hijo buscado, es decir ese hijo tan amado, anhelado por ella , con quien había postergado su reencuentro, para cumplir la promesa que le había realizado a su abuela.
Este hecho sumado a una escena vivida por la protagonista en el que un colectivo donde viajaban musulmanes es acribillado por un grupo nacionalista cristiano de ultraderecha, produce un reposicionamiento fantasmático en lo Imaginario por la vía de una inversión especular: Narwal desiste de su identificación cristiana familiar y religiosa y decide como acto de “venganza” integrar las filas Musulmanas, con el objetivo de asesinar al máximo líder cristiano nacionalista, acto que termina por cumplir y como consecuencia es apresada y purga una condena de trece años en la cárcel. Durante su apresamiento, Narwal y las demás internas son victima de inmunerables vejámenes. Debido a esto y para evitar escuchar los gritos desgarradores de sus compañeras, ella comienza a cantar encerrada en su celda. Desde lo universal singular este canto era como una canción de cuna, desafíando a sus torturadores, quienes intentan acallarla por todos los medios, sin lograr hacerlo, lo que le valió el mote de “La mujer que canta”, por la que fue reconocida y se transformo en un mito en su país. Podríamos observar algo del deseo materno en ese canto que realiza, como evocando a ese hijo tan deseado al que ella creía muerto, para poder soportar todo lo que estaba viviendo.
Tomando a María E. Domínguez, en su texto “ Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006” teniendo en cuenta el circuito de la responsabilidad podemos decir que este se compone por un tiempo 1 (donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada), que en Narwal lo podemos situar en la escena cuando permite que su abuela tatué a su hijo con tres puntos en su talón, para luego poder reconocerlo. Este se ve confrontado en un tiempo 2 con algún indicador que le señala un exceso en lo acontecido. Tiempo donde el universo particular se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. Este segundo tiempo lo podemos situar en la escena donde la protagonista se encuentra en un balneario saliendo de la pileta y observa un grupo de jóvenes, particularmente reconoce el talón de uno de ellos que poseía el tatuaje de los tres puntos que su abuela le había realizado a su hijo. Al ver ese tatuaje podemos pensar que a Narwal, se le resignifica su vida en tanto ella pensaba que su hijo había muerto en manos de los nacionalistas cristianos.
Este se encontraba vivo, frente de si, en un país totalmente ajeno (Canadá) a las raíces de ambos, en donde el azar los reúne. Narwal se acerca al joven y al tocar su hombro, él gira y ella mira su rostro. Ella queda atónita al darse cuenta que lo que ella amaba y anhelaba encontrar no era lo que tenia frente de si. No encuentra solo a su tan amado y buscado hijo sino que también ve el rostro de su torturador y padre de sus otros dos hijos. Narwal, al ver el rostro de este queda en estado de perplejidad, podríamos inferir que se encuentra con un real imposible de significar, cae su objeto (a), su hijo tan amado y deseado, también era su torturador. Es aquí donde aquella primera acción toma un vuelo inesperado resignificando en este momento ese tiempo uno, donde opera este exceso de lo acontecido. Aparecen aquí todas las acciones que ella había realizado en función de vengar la muerte de su hijo , como mudarse a las filas musulmanes, matar al líder cristiano etc., Esta situación la llevo a encontrarse con lo impensable y siniestro en tanto su hijo era las dos cosas produciéndose una vacilación fantasmatica, al quedar develado el mismo.
En el caso de Narwal no hemos pesquisando un tercer tiempo ya que ella, a consecuencia de lo observado queda en estado de perplejidad que la lleva a la muerte. También podríamos conjeturar que simbólicamente Narwal es matada por su hijo, o mejor dicho asesinada por este. Ni la peor de las torturas pudo quebrar a “La mujer que canta”, si lo pudo el encontrar la rostridad de su hijo y torturador. Lacan advertía la cualidad arrasadora del efecto subjetivo del incesto consumado. Narwal no puede aceptar que su hijo haya sido un canalla –colocándose ella en su versión de resto- recurriendo al mecanismo de la desmentida, como plantea Viñar en la tortura: “de eso no se quiere saber ni se puede creer”. Lo más traumático no es el trauma mismo, sino la desmentida del hecho traumático. No pudiendo aceptar la realidad de que su hijo haya sido su torturador y su causa de deseo. Quedando evidenciado en que esta le escribe de forma disociada dos cartas a una misma persona, no pudiendo renunciar a ese hijo, no haciéndose cargo de increparlo, en el momento en que lo reconoce, entonces decide callar y prefiere dejar un testamento donde la responsabilidad de revelar la verdad recae, en sus hijos.
También podemos pensar que las cartas son como una forma de denuncia de parte de ella desde su lecho de muerte, en tanto sean leídas por el destinatario, así como la finalización de la historia de vida de la protagonista, ya que ella pone como condición para poder ser enterrada dignamente, que las mismas sean entregadas.

HIPOTESIS CLINICA

Durante la trama vemos como Narwal renuncia siempre a lo que ella quiere para satisfacer a su familia quedando siempre como instrumento de goce en detrimento de su deseo. Ese padre terrible del Nacionalismo Cristiano, así como su hijo, por el que tanto lucho para poder recuperar, también forman parte de ese gran Otro, quedando ella misma como objeto de goce del hijo ya que este la torturo, la violó y como consecuencia de ello, tiene dos hijos gemelos.
Tomando a Lacan este propuso en su seminario acerca de la ética que la única cosa de la que puede ser culpable un sujeto es de haber cedido su deseo, como lo vemos en la escena donde Narwal llega a un acuerdo con su abuela. Ella renuncia momentáneamente a su deseo materno, para poder cumplirle a su abuela, permitiendo que esta decidir enviar a su hijo al orfanato.
Todas las acciones que Narwal realiza a lo largo del film son para poder estar en concordancia con sus mandatos familiares, aunque ello la hagan ser más desgraciada y culpable por haber entregado a su hijo. En el afán de encontrarlo ella siempre va quedando en situaciones donde se prioriza lo que los demás quieren. Es por esto que ella decide dejarse morir al no poder soportar lo que cree que le había hecho a su hijo.
Podríamos conjeturar que el asesinato de Narwal, lo inferimos a partir de la concepción de un sujeto dividido, en tanto ella es arrasada subjetivamente debido a su encuentro con su hijo/torturador y por esto muere.
En el ámbito del sujeto de derecho, no solo no es asesinada sino que el delito de violación si bien existe no es agravado, porque ninguno de los dos conocía su vínculo filial.
Como dijimos oportunamente esta película se enmarca en la guerra civil Libanesa, siendo esto del orden de la necesaridad y también podemos encontrar algo del orden del azar, porque se encontraron madre e hijo/torturador en una pileta publica en Canadá.

BIBLIOGRAFIA:

Alemán, J. (2003): Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo. En Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.
Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra
D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.
Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires
Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Perez Ferretti, F. Film “La Celebración”. Festen: “Cuando una lectura devela e inscribe”



NOTAS

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