Inicio > Acceso Docentes > cuatrimestre 2010 > Inteligencia Artificial >

por 

Facultad de Psicología
Universidad de Buenos Aires
¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬


¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬ PSICOLOGIA ETICA Y DERECHOS HUMANOS
Cátedra I – Tit. Fariña, Juan Jorge Michel________________________________________
2º PARCIAL

PELICULA:
“Inteligencia artificial” Dir. Steven Spielberg

Nº DE COMISION:
18

ATP:
Pérez Michielli, Soledad

HORARIO:
Mi de 18:00 – 19:30 hs.

ALUMNAS:
Potenza, P. Carolina L.U: 307246330
Vassallo Analía L.U: 314786330

1º Cuatrimestre - 2010
SEGUNDO PARCIAL

En el presente trabajo abordaremos el tema de la Responsabilidad Subjetiva en relación al análisis de un film, teniendo en cuenta el circuito de la responsabilidad, el azar, la necesidad y la culpa entre otras cuestiones.

PELICULA A ANALIZAR:
“INTELIGENCIA ARTIFICIAL”
PROTAGONISTAS:
- Haley Joel Osment (David)
- Jude Law (Joe)
- Frances O’ Connor (Mónica)
- Sam Robards (Henry)
- Jake Thomas (Martín)
Género: Ciencia-ficción
Año: 2001
País: USA

ARGUMENTO:
Es una época en la que los recursos naturales son limitados y la tecnología está avanzando a un ritmo vertiginoso. Los alimentos están creados por ingeniería y hay un robot para todas las necesidades, excepto para el amor. La emoción es la última y controvertida frontera en la evolución de los robots pero Cybertronics Manufacturing ha creado la solución. Se trata de David, el primer niño robótico programado para amar que es adoptado a modo de prueba por un empleado de Cybertronics y su esposa, cuyo hijo, que tiene una enfermedad terminal ha sido congelado criogénicamente hasta que se pueda encontrar una cura. Aunque poco a poco se convierte en su hijo, con todo el amor y la responsabilidad que eso conlleva, una serie de inesperadas circunstancias hacen que a David esta vida le resulte imposible.
Así como son aceptados por muchos, también los “meca” (robots) son rechazados en gran medida, sirviéndose para ellos de espectáculos públicos en los cuales son destruidos. En el medio de estas circunstancias y, contando solamente con Teddy su oso de peluche y protector, David emprende un viaje guiado por el de deseo de convertirse en humano.

1. Tomando en cuenta el Comentario de la película, podríamos decir que el personaje sobre el cual se centra la responsabilidad subjetiva es David (un niño robot).
Entre los indicadores que el autor menciona en dicho comentario, podemos señalar: la analogía que se establece entre el famoso cuento Pinocho de Carlo Collodi y el presente film, mientras que en el primero un viejo carpintero en su soledad fabrica un muñeco de madera con el fin de sentirse acompañado; en el segundo un ingeniero electrónico crea un niño robot para apaciguar la angustia de un matrimonio a raíz de la “pérdida” de su hijo.
Otro indicador podría ubicarse en relación al despertar Martín del estado de coma, donde se observa la relación especular entre ambos niños que da lugar a los celos y la rivalidad.
Por otro lado, ante la desconfianza que genera ese niño no humano los padres se ven llevados a abandonarlo en un bosque en compañía de su fiel súper-peluche Teddy.
Otra comparación con el cuento de Collodi la encontramos siguiendo al autor, en el momento en el que Gepetto es tragado por la ballena y pasa dos años en su interior, David va a pasar dos mil años en el fondo de las aguas anhelando el reencuentro con su madre, deseando ser un niño de verdad. Es el amor hacia ella lo que motoriza su larga espera.
Si tuviéramos que rastrear la posición del sujeto respecto de su deseo, entendido este en tanto sujeto barrado, sujeto en falta, atravesado por la lógica de la castración, podríamos ubicar el carácter deseante de David en relación al hecho de poder convertirse en humano, en poder dar un paso más allá respecto de su condición de “ser mecánico”, y que ya la posibilidad misma de fantasear a la manera de los cuentos de hadas, lo acerca al encuentro con su deseo: poder ser un niño que ama y a la vez es amado. Podríamos ubicar alrededor de esto una hipótesis respecto del comentario.

2. CIRCUITO DE RESPONSABILIDAD:
1° TIEMPO: Este primer tiempo es entendido como una determinada acción que lleva adelante un sujeto, la cual se agota en el fin mismo que la originó.
Tomando el personaje de Mónica (la madre de David), ubicamos el primer tiempo en relación al momento en el cual decide programar al niño robot, advertida por su marido acerca de que una vez programado la única forma de volver atrás es destruyéndolo. Pese a estos dichos, Mónica lleva adelante la programación del niño (para que éste devenga su hijo y la reconozca así como su madre).
En principio esta madre se muestra distante ante el pequeño, le cuesta expresar sus sentimientos pero poco a poco se empieza a mostrar cariñosa y atenta hacia éste.

2º TIEMPO: Tiempo de la interpelación, que una vez acontecida convoca al sujeto a responder, es decir se ve obligado a dar respuesta. Es la interpelación subjetiva la que tiene lugar una vez que la ley simbólica del deseo obliga a retornar sobre la acción, lo cual no es sin culpa.
En la película Mónica es llamada a responder por su acción, llevada a cabo en el tiempo uno, en el preciso momento en el que Martín (su hijo biológico) regresa a casa tras haber despertado del estado de coma. Es aquí entonces donde a partir de la convivencia de ambos niños surgen los celos y la rivalidad y se abre un juicio sobre su acción.
Este tiempo permite rastrear la posición del sujeto en relación a su deseo, Mónica se reconoce como sujeto deseante en el punto en que, por querer llenar ese vacío, obturar la falta de ese hijo que dejó un espacio, decide programar a David sin medir las consecuencias.
Como correlato de la responsabilidad subjetiva aparece la culpa, en tanto imputabilidad de un daño por el que es necesario pagar, el sujeto queda en deuda y tiene que pagar por ella.

3º TIEMPO: ¿Podría hablarse en el caso de Mónica de un cambio de posición subjetiva? Podríamos decir que en este caso la culpa resulta “anestesiada” y en esa medida se presenta como ajena a la responsabilidad subjetiva, sin advenir aquí el efecto sujeto. No hay apropiación de su condición de falta en ser y como modo de respuesta a la interpelación encontramos “otras formas de respuesta” asociadas al sentimiento inconsciente de culpa. En vez de pasar por la experiencia analítica de deseo inconsciente, Mónica opta por la vía fácil y se des-liga de David, abandonándolo en un bosque y evitando así ese “otro nombre del sujeto”.

3. La Necesidad es lo ajeno a la voluntad humana, es lo inexorable. No podemos responsabilizarnos de todo lo que nos sucede. También la necesidad establece una conexión entre causas y efectos.
Cuando hablamos de Azar nos referimos a los fenómenos que al igual que la necesidad se presentan como ajenos a los humanos pero carecen de causalidad. Es decir, quedan del lado de lo accidental, la coincidencia o la casualidad.
En la película pudimos ubicar a la necesidad entendida como el contexto en el que se enmarca la historia, un mundo que cuenta con tecnología de avanzada superando los límites de lo humano y donde se ofrecen máquinas humanizadas para responder a todas las necesidades. Es de este modo que hasta puede cubrirse la falta de un ser querido adquiriendo un robot programado hasta para brindar amor.
Si tuviéramos que plantear la cuestión del azar la podríamos observar en relación a lo accidental de la enfermedad de Martín. Este suceso marca antes y un después en la vida de la pareja ya que nadie sabe a ciencia cierta cual es el desenlace de dicha enfermedad, generando un estado de depresión evidente en la figura de la madre a tal punto que su pareja ofrece un sustituto de hijo para aminorar su angustia.
Es posible vislumbrar en el film la combinatoria de ambos elementos lo que daría cuenta de la impertinencia para hablar de la dimensión de la responsabilidad. Omitiéndose de esta manera la grieta entre necesidad y azar para encontrar allí la responsabilidad del sujeto.
Lo descripto anteriormente estaría en concordancia con la hipótesis clínica planteada en el circuito de la responsabilidad.

4. Siguiendo a Oscar D’ Amore, no hay responsabilidad subjetiva sin culpa. Es la interpelación subjetiva la que pone en marcha al circuito y la culpa ob-liga a dar una respuesta a la interpelación. El tiempo uno, del circuito de la responsabilidad, es un tiempo resignificado por la interpelación, del segundo tiempo, a través de la culpa. Esta hace a la retroacción misma, empuja a que se retorne sobre la acción por la que se “debe responder”. Entonces este movimiento implica una deuda por la que hay que responder.
En la película, pudimos ubicar un tiempo dos donde Mónica es llamada a responder, por su acción llevada a cabo en el primer tiempo (programar a David), se abre el interrogante en el momento en que su hijo biológico Martín regresa a casa, y podríamos ubicar aquí la aparición de un sentimiento de culpa. Ella responde “a su manera” a tal interpelación, se produce la negación como respuesta. Ante el desborde de ciertas situaciones entre los dos niños, Mónica abandona a David en un bosque desolado. Dentro de estas circunstancias, la culpa no favorece el efecto sujeto, no adviene una nueva posición. No se halla un acto ético, no se produce un sujeto de deseo inconsciente, como se plantearía respecto a un tiempo tres. En este caso se produce una respuesta de corte particular. Pero no hay deseo sin culpa y esto es lo que implica retornar sobre una acción.
En este tipo de formaciones, como lo es la negación, la culpa resulta “anestesiada” y por tal motivo no hay responsabilidad subjetiva.
Sin deuda es más sencillo querer des-ligarse del asunto y no querer saber de ello. Así de esta forma responde la protagonista, se des-liga del niño robótico, aquel que programó en un primer tiempo para recibir el afecto y el amor verdadero de un hijo, queriendo taponar el agujero que le ha dejado Martín (su propio hijo). Por el sentimiento de culpa que se le presenta, Mónica se desprende de la situación y el sujeto se desangustia de dicha situación, pero no se desculpabiliza. Se explica tomando la frase de Lacan: “La única cosa de lo que se puede ser culpable es de haber cedido en su deseo”. Y si ceder en su deseo es entendido como traición a un pacto, Mónica llevo a cabo una traición y esta actitud es leída de esa manera: cubrió la deuda cediendo en su deseo.

5. En comparación con el personaje Ibbieta del cuento “El Muro” de Jean Paul Sartre podemos decir respecto de éste que el relato transcurre en medio de la Guerra Civil Española, ocurrida en los año ’30 donde hay un triunfo del falangismo.
Ibbieta es uno de los tres prisioneros de los falangistas, los cuales han sido condenados a muerte. Luego de una larga noche de horror, Ibbieta es interrogado con el fin de brindar información respecto del paradero de su amigo Ramón Gris (un líder anarquista), en ese momento y ante la proximidad de la muerte decide llevar a cabo una jugarreta, previo aviso de que si confesaba donde estaba aquél se le perdonaría la vida; pero en lugar de decirles el sitio en donde hasta ese momento él sabía que se encontraba Gris (la casa del primo) decide cambiar la información y de esta manera les dice que está escondido en el cementerio.
Así las cosas y el circuito en marcha, Ibbieta no puede menos que responder, es interpelado respecto de esa acción del tiempo uno, y responde en el punto en que “ríe y llora hasta las lágrimas”, en el momento del encuentro con el panadero que le informa que a Ramón Gris lo fusilaron en el cementerio. Dividido, sostenido en su falta, debe responder sobre su burla hacia los falangistas, allí es donde aparece su deseo de vivir, y por ende, su responsabilidad. Es responsable de haber cedido en su deseo, y en tanto este no es sin culpa, está ob-ligado a dar respuesta.
Así las cosas para Ibbieta; respecto del film de Inteligencia Artificial, y específicamente de nuestro personaje Mónica, podemos decir en relación al punto de la interpelación que ella debería responder sobre la acción llevada a cabo en el tiempo uno, que es la de la programación del David, aquí la frase “¿has actuado en conformidad con tu deseo?” nos sirve para preguntarnos acerca de éste, podríamos ubicar el deseo de esta mujer en relación a la maternidad?, al hecho de que la “ausencia” de su hijo biológico deje al desnudo su falta-en-ser?, de que haya recrudecido su condición misma de sujeto atravesado por la castración, volviendo esta intolerable?; ella responde y lo hace negando a este nuevo niño que ha llegado a su vida, lo deja en un bosque pese a los ruegos de este.
Entendiendo que su respuesta no da lugar a un tiempo 3, sino que acorta el camino por la vía del sentimiento de culpa, podríamos decir que a diferencia de Ibbieta, no adviene aquí el efecto sujeto. Podemos observar así en el personaje de Mónica y en el de Ibbieta, diversos tipos de respuesta que, indefectiblemente, dan lugar a dos circuitos de la responsabilidad posibles, en uno el acto aparece como privilegiado, en otro, el cortocircuito ocupa ese lugar.

Bibliografía:

- Fariña, J. (1992). Ética profesional. Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos.

- Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.

- Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.

- Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

- Alemán, J. (2003): Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo. En Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.

- Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

- D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

- Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra.

- Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.

- Sartre, Jean Paul: El muro, Editorial Losada, Bs. As., 1972.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: