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ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS
Cátedra I

Segundo parcial domiciliario
Primer Cuatrimestre del 2010

Profesor Titular : Juan j. M. Fariña

Ayudante de T. P.: Mariana Pacheco

Film asignado: Inteligencia artificial (2001)

Integrantes: Todaro, Jimena
Sparacino, Jennifer

Comision: 20

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

El comentario de Fariña, respecto a la película “Inteligencia Artificial” comienza con una breve introducción acerca de la tecnología. En los años ’70 ’80 se detuvieron las investigaciones y proyectos, mientras que en la actualidad, y ya hace varios años es un “boom”, convivimos con estas máquinas en todos los lugares que frecuentamos, hubo unos avances increíbles en todos los ámbitos, los profesionales han llegado a realizar cosas que nunca nadie hubiera imaginado. Hace poco nos invadieron noticias sobre robots que llevan a cabo operaciones.
No se pude negar que la Inteligencia artificial traería grandes ventajas para el hombre y marcaría un hito en la historia; pero también se debe ser consciente de sus implicaciones negativas. Se nos ocurre como consecuencia, por ejemplo, el desempleo, el hombre quedaría reemplazado totalmente por las máquinas que producirían incluso más rápido y con menos complicaciones, serían excelentes productores, y en un mundo eminentemente capitalista eso es suficiente para sobrevivir y obtener el poder.

Se puede observar una analogía que hace el autor entre dicho film de Steven Spielberg y el cuento Pinocho de Collodi. En este último, Gepetto recibe un leño y construye un muñeco parlante que lo acompañe en la vida, el cual ya antes de ser terminado demuestra estar vivo, es desobediente, travieso y mentiroso, complicándole la vida a este viejo carpintero, mientras que en la película, el Dr. Hobby es un ingeniero electrónico, que podría decirse que también está solo, construye un chip elocuente llamado David. Así, como David “es” Pinocho, puede verse que Teddy “es” el grillo, ambos son la conciencia moral de los protagonistas de las historias.
Así como hay analogías también hay diferencias entre David y Pinocho, el primero es una máquina, está programado, imita movimientos y sentimientos humanos, mientras que el segundo, se convierte en un niño de verdad, no acciona por obligación, sino que salva a su padre por amor. Al haber programación, no hay sujeto.

Este niño robot es entregado a una pareja (Mónica y Henry) que tiene a su hijo biológico en coma irreversible, con el objetivo de quitarle la tristeza; en un comienzo parecía funcionar, pero luego sucede un milagro, su hijo (Martin) se recupera y vuelve a la casa. Allí se encuentra con este “juguete” que le compraron, pero resulta que tiene celos de él, por lo que lo convence de hacer algunas “macanas” porque supuestamente así, la madre lo querrá mucho. Esto nos lleva a pensar en el texto sobre ciencia que plantea: “Debe poder definirse en qué condiciones la utilización de una tecnología determinada produce y promueve el desarrollo de lo simbólico, y en qué casos fomenta su aplastamiento”. La familia decide deshacerse de David, víctima del engaño de Martin (cortarle un mechón de pelo a la madre, alimentarse, arrojarse a la pileta)
Mónica lo deja en un bosque con Teddy, pero a ella se le había comunicado que luego de programar al robot para que la ame por siempre, en caso de no quererlo más, debía llevarlo a la fábrica para ser destruido. David, llorando le pide disculpas por todo y emprende una búsqueda del hada azul para que lo convierta en un niño real así su madre lo quiere, esta ficción que se crea (como hizo Pinocho para rescatar a Gepetto cuando estaba en el estómago de la ballena y ya se encontraba sin fuerzas para seguir luchando) la escuchó cuando Mónica le contaba este cuento a Martin.
La película continúa con las aventuras que vive David hasta finalmente encontrar al hada azul, la cual fue creada por los extraterrestres, quienes le comunican luego que no pueden “traer” a su madre, más que por un día, pero es en esta parte donde puede notarse el límite de la ciencia, como dice Fariña, “la ciencia no puede formalizar lo sustancial de la condición humana. Así como un niño no deviene tal sino a partir de un movimiento en el que se sustrae del mandato paterno…”.
Nos parece importante destacar lo que anticipa Lacan en San Agustín, “la reacción especular de un niño frente a la imagen del semejante puede adquirir una virulencia no siempre comprensible para los padres” ya que consideramos esto tiene un efecto relevante en lo que seguramente nunca se imaginó la pareja en su accionar.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

El personaje que elegimos es Mónica.
El circuito de la responsabilidad está compuesto por un Tiempo 1 donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo del discurso en que el sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada, la cual se ve confrontada en un Tiempo 2 con algún indicador que le señala un exceso en lo acontecido. Tiempo donde el universo particular se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. Es fundamental mencionar que la interpelación, exige respuesta. El tiempo 3 consiste en que el sujeto pueda hacer algo con aquello descubierto, llevándolo a actuar de un modo diferente. Se debe hallar retroactivamente en el lazo asociativo entre Tiempo 1 y Tiempo 2, una hipótesis clínica que sitúe la naturaleza de esa ligadura. Finalmente será necesario un Tiempo 3 que verifique la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un efecto sujeto.

Señalaremos un primer tiempo, donde el sujeto lleva a cabo una acción para lograr un determinado fin, pero que, como bien podemos intuir, “no está libre de motivaciones inconscientes que se expresan más allá de la intención de su yo” (“Las Formaciones del Inconsciente y la Responsabilidad – Gabriela Salomone). En nuestro caso, Mónica en un principio se manifestaba fría y resiste hacia David, pero con el correr de los días, decide programarlo para que la ame incondicionalmente. Milagrosamente, Martin se recupera y vuelve a la casa, lo cual produce una gran incompatibilidad entre los niños (la gota que rebalsó el vaso fue cuando David se tira a la pileta con Martin, sin querer soltarlo y de esta manera peligrando su vida) desbordada por la frecuencia de estos hechos, Mónica debe replantearse qué hacer al respecto, porque son estos comportamientos que provoca su hijo debido a los celos que tiene por este “juguete”, lo que la interpela. Acá podemos ubicar un segundo tiempo, no puede reconocerse como tal; no está dentro de lo que ella conoce como su yo. Eso va más allá. Consideramos que no hay tercer tiempo sino una respuesta óntica, la cual no incluye lo nuevo para el sujeto, es decir, dar lugar a lo que aún desconociendo, le pertenece. Dicha respuesta ante este interrogante que la saca de su universo, es mediante el sentimiento de culpa, pues cuando decidió dejarlo en la fábrica donde debía para que el robot fuera destruido, ella se detiene y cambia de camino para abandonarlo en un bosque. Es así como Mónica, en vez de responsabilizarse, considera que sacándolo de sus vidas (de manera física) ya no habrá problemas.
La hipótesis clínica será la encargada de explicar el movimiento que supone que el tiempo 2 se sobreimprime al tiempo 1 resignificándolo.
Mónica, se encontraba devastada frente a la gran probabilidad de la muerte de su hijo, por consiguiente aparece David, el robot que el marido le regaló para intentar suplantar la ausencia de Martin. Aunque al principio se presentaba reacia, llego a aceptarlo, incluso a programarlo para que la quiera, esto se debe a su deseo no sabido, de querer seguir cumpliendo el rol de madre y ser correspondida como tal. Frente a la dificultosa convivencia, ella influenciada por su marido, decide deshacerse de David. La escena recientemente (S2) vivida ha reactivado esa otra (S1), la ha resignificado de manera retroactiva. Mónica entra a su cuarto y encuentra unas cartas escritas por el niño robot, donde expresaba su amor hacia ella, si bien esto la conmueve (llegando hasta las lágrimas), no modifica su medida; es así que le comunica que al día siguiente irán ellos dos solos a pasear en auto, él la abraza muy feliz y su rostro denota cierta tristeza, quedándose inmóvil. Cuando lo está llevando a la fábrica, David comienza a hablarle, le pregunta que van a comer, le demuestra lo contento que se encuentra por este paseo; dando como resultado un gran impacto en Mónica, entonces frena su auto atravesada por el sentimiento de culpa, y sigue de largo (dejando atrás la fábrica), hasta llegar a un bosque, allí le da instrucciones para que esté a salvo, y luego de llantos, y forcejeos, realiza una fuga desesperada, deshaciéndose de él. Esto no es un cambio de posición subjetiva, es correrse de la demanda. El sujeto es culpable en relación a su deseo, aunque este permanezca oculto para él. Freud plantea un determinismo inconsciente que hace al sujeto responsable por definición.
La forma de respuesta frente a dicha situación da un cierre al circuito.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

Necesidad, era el nombre de la diosa que regía justamente aquellos sucesos ajenos a la voluntad humana. Las personas no somos responsables de todo lo que nos sucede. (Responsabilidad: entre necesidad y azar - Juan Jorge Michel Fariña); es algo determinado, previsible, establece relación de causa y efecto, mientras que el azar, es aquello no determinado, aquello de lo cual no tenemos conocimiento previo concretamente, desconecta dicha relación. El nombre con el que comúnmente nos referimos es “suerte”, “destino”.
Cuando en una situación rige por completo el orden de necesidad, la pregunta por la responsabilidad del sujeto carece de toda pertinencia. Si de acuerdo a una fórmula con la que ya van familiarizándose, “responsable es aquél del que se espera una respuesta”, efectivamente la muerte es un ejemplo del orden de necesidad. No sabemos cómo ni cuándo, pero hasta nuevo aviso todos sabemos que algún día vamos a morir. No existen argumentos ante la muerte. La muerte es lo inexorable, aquello frente a lo cual no hay palabras. Este elemento está presente en la película.
Ubicar que existen determinaciones que lo exceden, no quita responsabilidad propiamente dicha al sujeto, que deberá -de todos modos- arreglárselas para “saber hacer” con ello.
Un elemento de azar puede ser la recuperación del hijo de su coma irreversible, “y aunque reconocemos el papel que el azar puede cumplir para definir el destino de un sujeto, también advertimos que -en ocasiones- la referencia a lo azaroso puede volver a ser una estrategia de desresponsabilización” (La subjetividad de la época y el campo de la singularidad: entre el desamparo y la responsabilidad subjetiva - Armando Kletnicki, Andrea Distéfano, Débora Tolchinsky) es lo que le sucedió a Mónica, todo estaba bien hasta que por algo mágico su hijo se recuperó.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que existe alguna relación con la responsabilidad jurídica.

Las figuras de culpa podrían encontrarse en el momento que Mónica, sabiendo la decisión que tomó, deshacerse del robot, lee las primeras cartas que le escribe éste, ella se emociona; luego de comunicarle que “irán a pasear en auto, ellos solos, como él quería”, probando un significativo abrazo por parte de David en donde ella se queda estupefacta y rígida, aunque se lo termina devolviendo a pesar de ciertas resistencias al ver el rostro del marido supervisando la situación cuando se asoma por la puerta.
De este modo también puede observarse cuando está llevándolo hacia la fábrica, las preguntas de David, sus demostraciones de cariño, su interés por ella, la hacen tomar otro rumbo, si bien no modifica el deshacerse de él, es de alguna manera, una forma de “salvarlo”, de hacer algo bueno por él, aunque en realidad lo crea un sufrimiento de por vida, ya que está programado (por ella) para amarla por siempre y eso es por lo único que existe, que lucha, por mantenerse a su lado o en este caso volver a encontrarla.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre)

Los conceptos compartidos en ambos casos tienen que ver con los tiempos lógicos, la hipótesis clínica, necesidad, azar.

El circuito de la responsabilidad está compuesto por un Tiempo 1 donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo del discurso en que el sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada, la cual se ve confrontada en un Tiempo 2 con algún indicador que le señala un exceso en lo acontecido. Tiempo donde el universo particular se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. Es fundamental mencionar que la interpelación, exige respuesta. El tiempo 3 consiste en que el sujeto pueda hacer algo con aquello descubierto, llevándolo a actuar de un modo diferente. Se debe hallar retroactivamente en el lazo asociativo entre Tiempo 1 y Tiempo 2, una hipótesis clínica que sitúe la naturaleza de esa ligadura. Finalmente será necesario un Tiempo 3 que verifique la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un efecto sujeto.
El recorrido del circuito es invariable en cuanto a la lógica que instrumenta: la retroacción. No responde cronológicamente sino con lógica de retroacción, hace que vuelva sobre una acción que ya sucedió. Es esta interpelación la que me hace volver sobre lo dicho.
La hipótesis clínica será la encargada de explicar el movimiento que supone que el tiempo 2 se sobreimprime al tiempo 1 resignificándolo.
El azar implica incertidumbre y podría estimarse que no habría apuesta sin incertidumbre.
El determinismo encuentra en el resultado la ley que le determinó. El punto de interés es si la determinación elimina la libertad, y por ende, la responsabilidad.
Invocar el azar, lo no determinado, como principio, no es mas “liberador” de la alienación del Sujeto, porque en esa forma se borra el sujeto de toda responsabilidad, borrando su acto.
Se abre como respuesta a la interpelación un abanico de posibilidades: el sentimiento de culpa, la proyección, la negación, la intelectualización y la formación sintomática, incluso a expensas de ese capítulo controvertido que conforma el sentimiento inconsciente de culpa. Cada uno de estos elementos puede ser considerado una respuesta que dice sí, a la interpelación. Responden a la interpelación subjetiva...
Planteamos una diferencia respecto del tiempo 3 como responsabilidad subjetiva: otro nombre del sujeto. El efecto sujeto es también una respuesta a la interpelación, pero allí hablamos de una dimensión ética. Y eso implica la noción de acto en la que el sujeto se produce. Al hablar de efecto sujeto hablamos del acto ético, es el acto en que se produce un sujeto de deseo inconsciente. .
Para Ibbieta se cumplió así el designio necesario de los falangistas “es tu vida por la suya”, exponiéndolo ante su deseo descarnado. El aparente nombre al azar “cementerio” se revela como no siendo tal. Noten sin embargo que “cementerio” pasa a ser un significante cargado de deseo no a priori, sino a posteriori. No se trata de una mera asociación entre “cementerio” y “muerte”, sino del efecto de resignificación que adquieren para Ibbieta las palabras de Gris, relatadas por García. Por eso es recién allí cuando termina de quebrarse y se ríe hasta que las lágrimas inundan sus ojos.
Un término adquiere valor significante sólo a posteriori de un significante 2 que le da el carácter de tal. Es en la distancia, en la diferencia entre 1 y 2 donde se produce ese efecto.
En este caso nosotras no contamos con un Tiempo 3 como ya habíamos mencionado. Mónica no responde de manera que da lugar a una singularidad, sino que responde manifestándolo por el sentimiento de culpa pero con el mismo fin, volver a ser la familia que eran desde un principio, deshaciéndose del “intruso”.
Mónica no es culpable de lo que produjo el hacer, pero si es responsable de su deseo, querer tener a su hijo, y sino un sustituto, alguien que sostenga su rol de madre, su función. En vez de hacerse cargo, se desentiende, teniendo una respuesta como si nada hubiera pasado en esa familia. No hay renuncia, no hay efecto sujeto.

BIBLIOGRAFÍA

• “ Responsabilidad: entre responsabilidad y azar” - Juan Jorge Michel Fariña
• “Las Formaciones del Inconsciente y la Responsabilidad” - Gabriela Salomone.
• “La subjetividad de la época y el campo de la singularidad: entre el desamparo y la responsabilidad subjetiva” - Armando Kletnicki, Andrea Distéfano, Débora Tolchinsky.
www.eticayciencia.org
• “Responsabilidad subjetiva y culpa”- Oscar D’Amore.
• “Responsabilidad: otro nombre del sujeto” - Juan Carlos Mosca.



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