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SEGUNDA EVALUACIÓN
“LA ERA DE HIELO”
La Era de Hielo es una película de animación infantil, de Twenthieth Century Fox Animation, estrenada en el año 2006.
La historia cuenta que la era de hielo está llegando a su fin como consecuencia del calentamiento global. Todo sucede en un valle en el que conviven infinidad de especies de animales, entre ellos tres hermanos zarigüeyas, llamados Ellie, Crash y Eddie. Como una posible inundación está amenazando su hábitat debido al deshielo del glaciar, ellos tres, junto con el resto de los animales, deben abandonar el valle en busca de un nuevo lugar, más seguro. Es cuando emprenden la partida, que se encuentran con una particular manada conformada por un mamut llamado Manfred, por un tigre de nombre Diego y por un perezoso al que llaman Sid. Todos juntos emprenderán el viaje para salvarse de las inundaciones.
RECORTE DEL FILM
El personaje elegido es el de Ellie, quien pertenece a la manada de zarigüeyas, se cree una de ellas, pero sin embargo es en realidad una mamut. Desde que aparece en escena se comporta como sus hermanos zarigüeyas, hace todo lo que sus hermanos hacen, no encuentra en eso ninguna dificultad ni impedimento. Toda su vida ha transcurrido con ellos, duerme colgada de una rama, como las zarigüeyas, su vida se lleva a cabo por las noches, debido a que son animales nocturnos y frente al peligro, se quedan estáticos, en posición de muertos cuando creen estar siendo acechados por algún depredador, o se resguardan tras piedras o arbustos, de manera que no sean visualizadas. De mas estaría aclarar que Ellie no consigue pasar desapercibida, por su inmenso tamaño, en dichas situaciones.
Es en dicho contexto que Ellie conoce a los que luego serán sus amigos de aventuras, entre ellos al mamut, quien se hallaba preocupado porque hacía muchos años nunca había encontrado a alguien de su misma especie. Esta situación lo intranquilizaba, debido a que si era el único de su especie que estaba vivo, y moría como consecuencia de las inundaciones, su especie se extinguiría para siempre. Cuando se encuentra con Ellie, recupera la calma, es de su especie, una mamut, aunque luego se dará cuenta de que ella cree ser otra cosa. Su propósito será señalárselo, porque como él dice: “No se pueden ser dos cosas”. Mientras emprenden el camino hacia el nuevo lugar, Manfred trata de decirle de todas maneras que ella es una mamut, intenta de varias formas hasta que encuentra una que cree la hará reaccionar; le hace ver las pisadas que van dejando en la tierra, notando que son muy parecidas, ante lo cual Ellie le responde si está seguro de que no se tratan de sus propias huellas. El mamut persigue su objetivo y le hace ver sus propias sombras, reflejadas por la luz del sol sobre el suelo, diciéndole: “Mira nuestras sombras, se parecen.” Ante lo cual Ellie responde: “¡Es verdad! Son iguales. ¡Entonces eres mitad zarigüeya!” Parece ser que nada de lo que el mamut le dice, hace mella en Ellie. Siguen con su recorrido, atravesando grandes distancias desde que partieron. Ellie y sus hermanos van jugando y corriendo mientras avanzan, pero en ese juego ella tiene que perseguir y agarrarlos, cuando ellos, que son de pequeño tamaño, pasan entre unos troncos, Ellie al intentar hacerlo también, queda atascada. Manfred, al verla, le ofrece su ayuda y le pregunta si se encontraba bien, pero ella, avergonzada, le dice que solo estaba descansando, luego aceptara lo que le pasó y accederá a que él la ayude.
En cierto momento del viaje, deciden parar a descansar. Ocurre que en ese instante, al observar detenidamente cierto lugar del valle, Ellie cree reconocer dicho espacio, cierto árbol que allí se encuentra. Es ahí donde tiene un recuerdo de su infancia, que nunca había tenido antes: “Se ve de pequeña, caminando sola por la nieve, no hay nada a su alrededor, solo nieve. Esta perdida, hace sonidos, pero nadie la escucha. Es allí que advierte un árbol, donde decide ampararse del frío. Es cuando de una rama aparecen una mamá zarigüeya con sus dos hijitos.” Luego de esto, su rostro tiene expresión de sorpresa, y luego de un instante, vuelve sobre las pisadas redondas, que antes Manfred le había señalado, y acomoda su pie en la impronta, el cual cabe perfecto.
CIRCUITO DE LA RESPONSABILIDAD SUBJETIVA
Para analizar el recorte del film elegido, nos basamos en el circuito de la responsabilidad subjetiva. Dicho circuito se compone de tres tiempos lógicos que se ponen en juego frente a la puesta en marcha de una singularidad en situación.
En el tiempo 1 del circuito, el personaje lleva adelante una conducta con un determinado fin, suponiendo que su acción se agota allí, para lo que la puso en marcha. En este caso, se podría ubicar en dicho tiempo, la vida que llevaba Ellie hasta entonces, sabiéndose una zarigüeya, llevando una vida acorde a esa especie, haciendo todo lo que hace una zarigüeya. Su conducta era pertinente a la de los otros de la misma especie, sujeta a un tiempo y un espacio geográfico, mediante la cual le permitía el lazo social con los demás.
En el tiempo 2 es donde la realidad interpela ese accionar, en este caso decimos que interpela lo que hasta ese momento fue llevado a cabo. Esta interpelación le comunica al sujeto que algo de lo acaecido fue más allá o más acá de lo calculado, algo de lo no calculado se pone en juego. Aquí se ubica el recuerdo que Ellie tiene en relación a un determinado lugar del valle, que le trae a la memoria la evocación de un momento de su infancia.
Y, por último, el tiempo 3 da cuenta de la responsabilidad subjetiva propiamente dicha, en el cual se podría ubicar el saber con el que ahora cuenta Ellie. Un saber que tuvo siempre, pero al que no le daba lugar como tal. Ahora lo sabe y responde por ello.
ANALISIS DEL CIRCUITO DE LA RESPONSABILIDAD
La interpelación le exige una respuesta al sujeto, lo obliga a responder generando en él una deuda. Pero dependerá de la manera en que se salde esa deuda, de la respuesta que se dé a la interpelación del universo, que hablaremos de responsabilidad, en términos morales, o de responsabilidad subjetiva.
Ante dicha interpelación, el personaje puede responder de dos maneras distintas. Una de ella es la que podríamos inferir que hizo Ellie durante toda su vida, sintetizada en las explicaciones que se daba cuando se le imponían diferencias con sus hermanos zarigüeyas, o cuando Manfred la puso frente a sus propias huellas o ante su sombra. O como cuando se encuentra colgada de una rama, y por lo riguroso de su peso quiebra el tronco, ella responde: “algunos tenemos problemas para sujetarnos de los árboles.” Frente a la interpelación, siempre va a ver una respuesta, porque el sujeto contrae una deuda, culpa que obliga a responder. Pero dichas respuestas pueden ser para desimplicarse, desentenderse de la responsabilidad, como sería el caso de estas últimas, donde ubicaríamos los intentos a los que el sujeto apela para recomponer al yo. Ellie se ve confrontada con hechos que la hacen tener que responder de manera que no surja allí el interrogante ¿Quién soy? Tener que responderse esa pregunta le generaría demasiada angustia, es por este motivo que creemos, niega la realidad, da explicaciones intelectuales a cosas que no le cierran con respecto a la especie a la que supuestamente pertenece. Siempre en estos hechos que se suceden, intervienen el azar y la necesidad. Esta última como una relación de causa y efecto, en cambio el azar se desconecta de dicha relación, es algo contingente, fortuito. Irresponsable, siguiendo a J.C. Mosca es “todo aquel sometido a algún Otro, sea bajo la forma del Azar, las determinaciones del Destino o la Autoridad”. Se podría ubicar en términos de necesidad, que esta mamut descubra que no es una zarigüeya, ya que está determinada genéticamente como otra especie. Con respecto al azar, se podrían situar los hechos accidentales de que se haya encontrado con el mamut, el cual al conocerla, hace todo lo posible para que se de cuenta de que no era lo que ella creía ser. Fue cosa del azar que fuera un mamut el que la interrogara por lo que es. También aquí se hace presente la necesidad en el mamut, debido a que para él era forzoso que ambos evitaran la posible extinción que lo apremiaba por creer que eran los últimos en el territorio. Otra jugada del destino sería la familia adoptiva de Ellie. Como también era inexorable que emprendieran la partida del valle, si deseaban salvar sus vidas. Sin embargo, entre la necesidad y el azar se abre una grieta, una hiancia que permite interrogar en torno a la responsabilidad del sujeto. La distancia entre el tiempo 1 y el 2 no se agota en ambos términos.
“Un sujeto puede pasarse la vida huyendo de sí mismo. Pero existen ciertas circunstancias en la que algo cambia, en las que se encuentra eligiendo, pero ya no desde el cálculo y la certeza precedentes.”
Es entonces, cuando todo en la vida de Ellie parece reducirse a un no querer saber sobre esa verdad, que algo sucede. Un lugar que le resulta conocido la interpela. Se abre entre sus recuerdos uno de su infancia, donde ella está perdida y es entonces cuando es socorrida por una familia de zarigüeyas que la adoptan. Y aquí es donde Ellie responde a dicho recuerdo. Pero no ya negándolo, o desestimando su valor de verdad, pudiendo aducir que fue un invento de su mente, una creación de su fantasía. Supone una respuesta que implique un cambio de posición del sujeto frente a sus circunstancias.
Este movimiento supone que el tiempo 2 vuelva sobre el tiempo 1, resinificándolo. Y lo que permite dicho movimiento, es la hipótesis clínica: ¿de qué es responsable ese sujeto? Para que se dé el tiempo 3 tiene que emerger una singularidad, aquí el sujeto es distinto del tiempo 1, su universo simbólico se ha ampliado. Se podría pensar en Ellie y su deseo de saber quién es, y citando a Fariña, en su texto sobre The Truman Show: “tiempo 3 es el sujeto de la renuncia. El que puede sustraerse al dormir en los signos de un guión ajeno. El que enfrenta su existencia.”
Sabemos que es la culpa la que hace a la retroacción, la que hace que se retorne sobre la acción por la que se “debe” responder. Pero hay algo más. Siguiendo a D´Amore, “no hay responsabilidad subjetiva sin culpa” , pero ¿de qué culpa se trata? Ya no se trata de sentirse culpable y responder a la interpelación “adormeciendo” la culpa a través de la negación, la proyección y las formaciones sintomáticas ni de la respuesta culpógena.
Como una posible hipótesis clínica, se podría pensar lo siguiente: Ellie para acceder al tiempo 3, tiene que responder a la pregunta ¿quién soy? Lo que allí se juega a partir de dicha pregunta, es la caída del universo previo, las conductas y respuestas morales que la sostenían, que le daban una consistencia yoica, se desvanecen. El ser en el que se había cristalizado su existencia, sufrirá una división. Inevitablemente deberá realizar el duelo por dicha perdida, accediendo a la castración de ese universo, cuya conducta hasta ese momento completaba. Hablar de un tiempo 3 de la responsabilidad subjetiva, de acto ético, es hablar de un “acto que se realiza siempre “en soledad”, lo cual no significa que la persona carezca de compañía” . Se trata de la puesta en juego de las categorías de lo universal-singular, de aquel carácter simbólico que constituye lo propio de la especie y que se sostiene siempre en un particular, en un sistema de códigos compartidos que va “modelando su margen mismo de realización” La singularidad decreta la incompletud de lo establecido hasta ese momento. Se amplían los límites de referencia, hay una reformulación de dichos límites. En el eje universal-singular es donde se va a desplegar el acto ético.
Para finalizar, se podría ubicar como singularidad en situación el hecho de que Ellie pueda acceder a un nuevo nombre, dicho singular que esta por fuera de lo uno, que surge fuera del universo previo, tiene que ver con lo existencial, donde ante esta irrupción, el primer sorprendido es el sujeto, Ellie se sorprende de la verdad a la que accede. Ella tal vez en una próxima escena, podrá volver a dormir “colgada de una rama”, pero recordemos que un cambio de actitud no implica un cambio subjetivo, de lo que sí se puede dar cuenta es de un cambio en su posición, ya no volverá a ser la misma. Se ha conmovido su universo dado, se amplían los limites de referencia, su saber sobe su adopción, a partir de lo cual, podría acceder a la creación de su propia familia, no solo como mandato moral para impedir la extinción de su especie, sino como una decisión subjetiva como correlato de su ahora nueva posición.

BIBLIOGRAFÍA
• Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra.
• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Michel Fariña, J. (1992). Ética profesional. Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos.
• Michel Fariña, J. “The Truman Show”. ( Versión resumida de la clase dictada en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ, el Lunes 8 de noviembre de 1999)
• Michel Fariña, J. (1998). Qué es esa cosa llamada ética. (Cap. II); Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cap. IV). El interés ético de la tragedia (Cap. V). Del acto ético (Cap. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

Materia: Psicología, Ética y Derechos Humanos

 Cátedra: Fariña, J. M.
 Docente: Lic. Del Do, Adelqui
 Comisión: 21
 Alumna: Rizzardi, María Vanesa
 L. U. : 30416500/0
 Fecha de Entrega: 16-11-09

2º CUATRIMESTRE DE 2009



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