por 

Universidad de Buenos Aires

Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos.
Cátedra I: Prof. Tit. Reg. J. J Michel Fariña.

 Comisión: 27
 Prof. : Ludueña, Federico

 Alumnos:
- Herrero Ivana. L.U: 333999820
- Romero, Natalia Paola. L.U: 326148060

Cuatrimestre 1º

10/06/2010

En el presente informe se intentara dar cuenta de los conceptos teóricos desarrollados durante la cursada, para lo cual se selecciono el film titulado “La Ola”.
A partir del comentario de Elizabeth Ormart, se puede ubicar la responsabilidad subjetiva en el personaje del Prof. Wenger, quien tiene a su cargo un seminario sobre autocracia, en una escuela secundaria alemana. Luego de una desestimación por parte de los alumnos a una posible repetición de un régimen de tales características, el profesor decide iniciar una experiencia cuyo fin era demostrar lo contrario.
En el marco de esta experiencia Wenger es ubicado por elección de los alumnos como el líder, posición que acepta sin imponer objeción. Podría pensarse que esto generaría en él una posible satisfacción. Un aspecto importante a resaltar, es que al aceptar ser líder se esta ubicando en el lugar de ideal, con el que se identificarán los alumnos para dar consistencia a “la masa”. Respecto a ello, Ormart resalta “… esta figura (idealizada), se incorpora al yo de cada uno de los integrantes de la masa como ideal (del yo). Ahora todos los miembros de la masa comparten el mismo ideal del yo y se pueden identificar entre si”. La autora resalta además la importancia de la creencia y la ilusión como sostén y fuerza de la masa; así como también el plano de lo afectivo funciona como cohesión de la misma; siendo que el amor del “líder” por cada uno de los miembros y de los miembros entre sí, se constituye como el factor que produce dicho efecto.
Se abre de esta manera, el circuito de la responsabilidad que puede ser sugerido a partir de los llamados tiempos lógicos. El tiempo uno, es el momento en el cual el personaje realiza un acción determinada con claros objetivos, supone también, que dicho accionar se agota en los fines por los cuales fue realizado. En el film el profesor decide iniciar una experiencia, a modo experimental (ya que los alumnos no saben de su propósito), cuyo objetivo es demostrar que una autocracia podría volver a repetirse si se despliegan las condiciones necesarias.
Por su parte, el tiempo 2 es el momento donde el sujeto se ve interpelado por su accionar, a partir de distintos indicadores que demuestran que la situación se aparto de su objetivo, va más allá. Respecto a ello, para Fariña “la acción del tiempo 1 se ve confrontada en un tiempo 2 con algún indicador que le señala un exceso en lo acontecido otrora”. En la película, estos indicadores comienzan a desplegarse a medida en que los sucesos interpelan al profesor: Tim (alumno) invadiendo su vida privada, al presentarse en su casa, como su protector, velando por él toda la noche; la fotografía en el diario acerca de la pintada del símbolo de La Ola en un edificio; el ataque de los anarquistas a su auto; la pelea de los jugadores de water polo; la discusión con su mujer y la demanda de Marco (un alumno) a cerca de los últimos acontecimientos.
A partir de los indicadores antes mencionados, se podrían ubicar las figuras de la culpa, como aquellas que dan cuenta de que algo del orden de la responsabilidad esta poniéndose en juego, pero de manera velada. Se puede pensar la presencia de la negación en el momento en que, el profesor adjudica al acoso de Tim una causa personal o familiar, sin tener en cuenta el rol de sostén imaginario que él juega. Así mismo, durante la discusión con su mujer niega su responsabilidad por la pelea en el juego; a su vez, podría pensarse que al acusarla de estar celosa del vínculo logrado con sus alumnos, proyecta en ella los sentimientos de inferioridad, sobre su propia persona. Esta negación y proyección pueden observarse también, respecto al suceso de la pintada del símbolo y el ataque de los anarquistas, donde niega la responsabilidad desentendiéndose de ella y proyecta la culpa a sus alumnos acusándolos de haber llegado muy lejos. Por otra parte, al ser increpado por Marco, podría pensarse que la actitud del profesor muestra cierta consternación que estaría revelando el sentimiento de culpa; lo que generaría el llamado a la directora aceptando su responsabilidad (moral) ante los hechos.
Los indicadores antes presentados toman su punto crítico en el discurso final, siendo que éste llevo la experiencia a un límite extremo. Wenger mediante su discurso mantiene intacto al tiempo 1, no lo resignifica, conserva aun el sentido agotándose en la finalidad de la experiencia como mero aprendizaje y, por sobre todo, hace culminar el “experimento” de manera brusca negando las posibles consecuencia que luego se presentan. Mediante esta respuesta se puede pensar que el personaje se hace cargo de su responsabilidad, pero solo la que atañe al plano moral, cerrando así el circuito y no permitiendo que se despliegue un tiempo 3, propio de la ética y la responsabilidad subjetiva; este cierre brusco del circuito se presenta como una respuesta óntica. Al respecto, D´amore plantea: “…el recorrido puede volver sobre los elementos disonantes sin que esto implique una apertura sino para cerrar el circuito (…) No hay singularidad en la vuelta al surco moral porque la respuesta resulta un taponamiento de la dimensión ética”.
En relación a esto, al final de su discurso, el profesor da por terminada la experiencia lo cual produce efectos de incertidumbre en el auditorio. Ormart explica que como consecuencia del desvanecimiento de la creencia y la ilusión que la masa genera, surge la desorganización y el pánico. En este contexto, Tim hiere a un compañero y se niega a ceder a la orden de culminar la experiencia, alegando que La Ola es su vida, al tiempo que apunta al profesor en clara amenaza. Es aquí donde Wenger se ve obligado a responder nuevamente, y otra vez apela a un cierre del circuito. Al verse amenazado de muerte vuelve a poner su figura en el lugar de líder, en el lugar ideal: “…no habrá ningún señor Wenger que dirija tu Ola”. Dicha situación conlleva al suicidio del alumno, que ante este argumento ve caer definitivamente su único sostén imaginario.
Cabe destacar que, en este film, no es posible identificar un tiempo 3; sin embargo podría pensarse que el suicidio de Tim es un suceso que viene a relanzar el circuito, que posibilitaría la aparición de un acto ético y la apertura a la responsabilidad subjetiva. Esto puede pensarse, a partir de la última escena, en la que la expresión del rostro de Wenger mostraría una perplejidad ante el horror sucedido y una resignificación verdadera del tiempo 1. Es importante resaltar que lo antes mencionado aparece solo como posibilidad debido a que es ésta la ultima escena de la película y no se muestra la respuesta en acto del personaje.
Por otro lado, haciendo referencia a lo expuesto por Ormart, se puede hacer confluir la responsabilidad subjetiva y la jurídica sobre la figura del profesor. En un primer lugar, es él quien realiza la experiencia sin medir previamente las consecuencias. A su vez deberá responder por el abuso de autoridad cometido, haciendo uso de la relación asimétrica que lo posiciona por sobre sus alumnos.
Teniendo en cuenta los elementos que componen la situación, se debe distinguir qué se puede determinar como azar o como necesidad. En tanto necesidad refiere a lo inexorable de la situación, aquello que no puede ser de otra manera, podemos ubicar como determinante el hecho de que el profesor sea elegido como líder, ya que porta una autoridad previa. Además, es necesario que sea él quien se constituya como líder, ya que es el único que puede dar cuenta de la experiencia, ningún alumno podría continuar con “el experimento” porque no saben de qué trata. Siguiendo en esta línea, es necesario un líder que porte el ideal que constituye la masa, así como el adoctrinamiento, los contenidos ideológicos, un nombre que los identifique, la vestimenta que los diferencie del resto, entre otros. En líneas generales podría decirse que es necesario que los alumnos se ubiquen en esta posición sumisión; asimismo es necesario que Tim tenga una estructura psíquica lábil.
En cuanto al azar, considerado como arbitrariedad, puede situarse el hecho de que coincida la ocurrencia del profesor de llevar a cabo la experiencia frente a un grupo en el cual, uno de sus miembros (Tim) presenta características que lo llevan a extremar “el experimento”.
Cabe destacar, que se podría hacer una correlación entre el texto “el Muro” de Sartre y lo ocurrido en el film La Ola. Estas semejanzas pueden verse en dos puntos determinados. Por un lado, Ibbieta es llamado a responder, por parte de los falangistas a cerca del paradero de su amigo, esta situación hace que se lo enfrente a una elección su vida (o vivir más tiempo) o la de su amigo. En la Ola, esta misma situación puede verse en Wenger, cuando Tim lo amenaza con un arma diciéndole que la Ola no podía disolverse; aquí el profesor se encuentra ante la disyuntiva de intentar salvarse la vida o velar por la integridad del alumno. En ambos casos, el accionar de los personajes es el de resguardar sus vidas.
Por otro lado, hay una similitud en torno a la escena de finalización tanto del film como del cuento, ambas dando la posibilidad de inferir un posible tiempo 3, ya que Ibbieta termina enterándose que efectivamente encontraron a Gris en el lugar que él había dicho y ante esto irrumpe en él, la risa y el llanto que denotan que algo de la responsabilidad lo toca, se pone en juego. Mientras que en el caso del profesor, luego del suicidio del alumno una vez en el patrullero su gesto de perplejidad y horror también darían cuenta una posible resignificación del tiempo 1, y con ella la posibilidad de responsabilizarse.
Como conclusión surge la tentativa de una hipótesis clínica la cual se abre a partir de las respuestas de Wenger, ante la interpelación sucesiva de los acontecimientos:
* El hecho de ubicarse y permanecer como líder, sostiene al profesor en el lugar de ideal y por ende el lugar de la completud. Esta posición no deja espacio a la castración, ni al sin sentido que ésta precipita, negándolos y produciendo un taponamiento de la estructura neurótica ante la falta, lo cual posibilita al mismo tiempo la satisfacción del sujeto que es idealizado (el líder).

* Bibliografía:

 Calligaris, C.: La seducción totalitaria. En Psyché, 1987.
 Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
 Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Michel Fariña, Juan Jorge: Responsabilidad: entre Necesidad y Azar. En Ficha de la cátedra. Publicado en la Pág Web de la cátedra.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: