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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS – Cátedra I

Profesor Titular: Fariña, J. J.

Profesor: Eduardo, Laso

Comisión: 4 (Lunes 18:00 – 19:30 horas)

Alumnos:
Saffores, Natalia – DNI 31.916.695
Pacheco, Maria Virginia – DNI 30.333.960

Primer Cuatrimestre - Año 2010

Fecha Entrega: 7 de Junio de 2010

Consigna de Evaluación

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva?
2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre)

En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Modulo 5 y si el escenario fuera pertinente, con las del Modulo 4.

Tomando en cuenta la primer pregunta, respondemos. El personaje en cuestión es el Profesor Wegner a cargo de la clase de Autocracia que durante la cursada decide llevar a cabo un experimento en conjunto con sus alumnos durante la Semana del Proyecto, liderado por el mismo profesor. Este proyecto se trata de representar a una masa, con los ideales de la Autocracia y para ello se elijen no solo un líder, sino una vestimenta adecuada que los identifique (la camisa blanca), una insignia, un nombre para el mismo grupo, La Ola y aquello que el poder de una comunidad puede lograr.
Lo que la autora propone es que a través de este proyecto y aquello que día a día iría surgiendo (el nombre, la insignia, el uniforme, etc.) irán dándole cierta consistencia al agrupamiento diferenciando a aquellos quienes lo integran de los que “están por fuera de él” y finalmente “los que no están conmigo, están contra mí” como forma de exclusión. Esto será para ella, la causa de la violencia.
Asignamos entonces el lugar de este líder como un ideal del yo en el grupo, que provoca una identificación entre los integrantes del mismo, en donde se alían, se imponen y llevan al acto su mayor ideal por sobre aquellos que no pertenecen a esta masa, aquellos que “están en contra”.
Es el plano de lo afectivo lo que permite esa ligazón entre los miembros dejando de lado toda racionalidad, prevaleciendo como causa única la racionalidad del grupo.
El problema surge cuando esta creencia que los une como grupo se produce, desorganizando la masa y produciendo el pánico, como pudimos observar al final de la película. Pero este es un tema que trataremos mas adelante para responder a otras cuestiones.

Respecto del circuito de la responsabilidad observamos que nuestro protagonista fue interpelado reiteradas veces a lo largo de la película pero solo describiremos las que a nuestro juicio consideramos pertinentes en tanto las respuestas que da a cada una de ellas. Al principio del proyecto una de las alumnas señala que no está de acuerdo con lo que se plantea en la clase, pero nuestro protagonista deja de lado el comentario pese a que ésta desierta de la cursada. También podría haberse alarmado ante la reacción de sus colegas. Cierta discusión con el profesor a cargo del proyecto de anarquía, luego de un episodio, es el ejemplo de la falta de reflexión sobre lo que se generaba.
Son cuatro interpelaciones las que recibe que logran penetrarlo de algún modo aunque en el momento no logren el resultado deseado. Fueron necesarias sucesivas interpelaciones para dar cuenta la gravedad del caso.
Al día siguiente aparece en la portada del diario que habían pintado un edificio con el símbolo de La Ola. Ese mismo día había solicitado a sus alumnos pegar el símbolo dentro de la escuela como una muestra del proyecto, nunca pidió hacerlo en un espacio público. Esto se mostraba como algo que superaba aquello que él podía manejar, sin embargo un tercer tiempo dentro del circuito nos muestra la respuesta que da a sus los alumnos por lo sucedido, una represalia en donde proyecta sobre ellos la culpa y la falta de responsabilidad respecto de los actos, sin lograr ver el mensaje detrás.
Más tarde otra interpelación proviene y ahora de su mujer. Ella le señala que estos cambios se debían a ciertos intereses personales, que no se trataba del experimento en sí, sino que lo hacía por él. Ante esto tampoco se asume responsabilidad alguna, lo toma como un enojo y considera que son celos profesionales por parte de ella, con quien compartía el ámbito laboral.
Luego Karo, una alumna que pertenencia al grupo, del que mas tarde se desliga al no hacer uso de la camisa blanca, se enfrenta con sus propios hermanos quienes le impiden entrar a la escuela por no pertenecer a La Ola. Ante esto, ruega al profesor que termine con el proyecto ya que aquello sucedido es prueba de que el experimento no es más lo que en su inicio. Tampoco asume su responsabilidad, minimiza la situación y le responde que de ningún modo va a concluir con aquello que le faltaba un día para finalizar, seguirá hasta el final.
Finalmente el novio de Karo, quien todavía conformaba La Ola, se presenta en la casa del profesor a quien le plantea que algo inmanejable y violento ha surgido, ya difícil de dominar. El profesor descreído interroga al alumno, se muestra reminiscente pese a que el alumno le cuenta que en una fuerte discusión, golpeó a su novia. Sin darle la importancia necesaria, echa al alumno de su casa. Sin embargo algo da cuenta de una toma de conciencia respecto a lo ocurrido y el sentido que toman las interpelaciones anteriores. La última escena nos muestra que convoca a todos los integrantes de La Ola a una reunión en donde asegura que ese no es el camino que el proyecto debía tomar. Intenta demostrar, apelando a la conciencia d cada uno, hasta donde habían llegado, pero el desenlace no logra borrar lo ocurrido. Un alumno hiere de gravedad a otro y termina poniendo fin a su propia vida.
Sin ser ajeno al hecho, el profesor se queda para asumir la responsabilidad, su responsabilidad, bien podría haberse dado a la fuga o terminar con su vida, sin embargo se queda, se hace cargo de su responsabilidad.

En esta pregunta se nos plantea el interrogante de si aparecen o no en la película elementos de azar y necesidad. Se nos dificulta mucho encontrarlos dado que en ella todo transcurre de manera lineal como consecuencia de decisiones y nuevas innovaciones del profesor durante proyecto. Es cierto que no hay voluntad por parte de él en el desenlace, pero al no contemplar las consecuencias, inevitablemente los hechos se agravan. La falta de intención respecto a lo desencadenado no implica necesariamente una obra del azar. Ya planteado por Mosca:”La ausencia de voluntad no obliga la intervención del azar, ni de la voluntad del destino (…)” . Sin embargo nos surge la siguiente cuestión: ¿es posible ubicar algo del azar en el suicidio del alumno? Nos preguntamos si no puede considerarse azar el hecho de que un alumno que podría categorizarse como psicótico formara parte del grupo. No creemos que eso este ligado al ámbito de la responsabilidad, en tanto el profesor no posee las herramientas para dar cuenta de que en su clase, uno de los integrantes, posea estructuras psicóticas. Claro que sí es responsabilidad de el su desencadenamiento por el sentimiento colectivo que surge a raíz de La Ola y mas aun, por su desintegración. Lo que ubicamos entonces del lado del azar, es la presencia de ese alumno o al menos nos parece pertinente contemplarlo. Claro que el profesor termina siendo responsable de su suicidio en tanto promotor de lo que desencadeno su psicosis pero ¿Puede un profesor, sin la formación pertinente, saber que el alumno posee este perfil? Claro que no. Consideramos que es responsable de su desencadenamiento pero no de su estructura, el profesor desconoce que hay un saber no sabido. Nos parece que vale la pena tener en cuenta este matiz para no permitir la desculpablización pero tampoco responsabilizarlo por aquello real que se pone en juego en cada uno. Desconocía que había algo desconocido allí. Este es el campo del azar y es por eso que creemos que es provechoso interrogar aquel punto anterior.
Previo a responder la pregunta numero cuatro resulta importante definir el concepto de culpa, antes de establecer las figuras de la culpa que aparecen en el film.
Oscar D´Amore explica la culpa en tanto imputabilidad de un daño por el que hay que pagar. Es condición en el circuito de la responsabilidad subjetiva, lo pone en marcha, depende de la interpelación subjetiva. La culpa, se genera por la interpelación de un otro.
En principio ubicamos al profesor/líder en el ámbito de la responsabilidad subjetiva justificando a través de la conceptualización de Salomone de que el sujeto del inconciente, carente de autonomía, no es dueño de su voluntad en tanto el deseo inconciente que lo habita, pero como sujeto, es responsable por su accionar. Hablamos de la realización del deseo inconciente de que por primera vez, pertenece a algo, pero no por ello, carente de responsabilidad.
Dado lo anterior, resulta pertinente diferenciar la responsabilidad subjetiva sobre la moral y jurídica, estas últimas responden a una misma lógica. El sujeto no es responsable del deseo inconciente que lo habita, en tanto el yo no es propietario de ese deseo, pero es el sujeto quien sí es responsable por el acto. Tomando a Jinkis, “responsable no es conciente de lo que hace ni se hace cargo de lo que dice, sino que es culpable de lo que dice y hace”.
Ahora bien, retomando la figura del líder, nos preguntamos por la responsabilidad que a él le compete y en conjunto con los comentarios de la autora concluimos que es en él en quien recae la responsabilidad tanto jurídica (debido a que es profesor de un establecimiento y el agrupamiento surge dentro de ella) como subjetiva por las consecuencias que termina sufriendo el agrupamiento.

Para empezar creemos que la única comparación posible entre este film y el cuento de Sartre es a partir de la oposición. Consideramos al cuento “El Muro” como un caso de azar puro, no encontramos al protagonista (Ibbieta) como responsable del hecho. Desconoce el paradero de Gris (su amigo), por el contrario, cree que éste, se encuentra en la casa de unos primos a varios kilómetros de la ciudad, sin embargo los orienta hacia el cementerio para burlarse de ellos, pero es el azar el que se burla de todos. Ibbieta queda perplejo cuando se entera que finalmente estaba en el cementerio y que sin saberlo había dicho la verdad. Encontramos a Ibbieta tan victima del azar como a su amigo Gris. Es sorprendido por la noticia. No encontramos en él ningún deseo inconciente, solo quiere divertirse antes de morir. En el caso de “La Ola” se dificulta descubrir el azar. Todo transcurre de manera lineal y consecuente respecto a las decisiones que toma y las innovaciones que hace. A diferencia de lo que sucede con Ibbieta, encontramos en el profesor un deseo inconciente, y es su mujer quien en un inicio lo señala. Se pone de manifiesto ese deseo inconciente de por primera vez, ser escuchado, de ocupar un lugar tan importante para otros. Agrava aún más la situación el hecho de haber sido señalado ese deseo y no haberse responsabilizado antes que el desencadenante sea irreversible. Nuestro protagonista del film se encuentra totalmente preso de lo que el mismo produjo, no logra ver que todo ha tomado un cauce distinto al esperado, esta fuera de control a la deriva del proyecto que él montó.



NOTAS

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