por 

Universidad de Buenos Aires

Facultad de Psicología

“La Ola: la responsabilidad subjetiva ante la seducción totalitaria”

Materia: Psicología Ética y Derechos Humanos
Cátedra: I

Titular: Prof. Adj. Reg. , Juan Jorge Michel

Profesor: Del Do, Adelqui

Alumnas:
Casado, Lucía Soledad | LU: 33403463/0
Quartino, María Mercedes | LU: 33362737/0

Comisión: 2

Cuatrimestre: Primero

Año: 2010

La película asignada tiene la particularidad de presentar la posibilidad de analizarla desde diferentes perspectivas. En este caso lo haremos desde el concepto de responsabilidad subjetiva, lo cual implica centrarnos en un sujeto. Esto último también es complejo, ya que en “La Ola” encontramos diferentes personajes que pueden ser analizados a partir de dicho concepto. El personaje que creemos que resulta más interesante analizar es el de el profesor Rainer Wenger, es decir, el protagonista.
Primero consideramos pertinente ubicar el circuito de la responsabilidad, con sus diferentes tiempos lógicos para, a partir de ello, poder pensar en una hipótesis clínica posible, que no pudimos encontrar en el comentario del film.
De todas formas, antes debemos tener en cuenta que en toda situación encontramos los elementos azar y necesidad. En el film que estamos analizando, podemos considerar que azar y necesidad (o determinación como lo llama Mosca) coinciden en una misma situación pero desde diferentes perspectivas. Por un lado la necesidad se encuentra en el hecho de que el profesor Rainer deba dar la clase de Autocracia, por más que él quiera dar otra (la de anarquía). Es decir, se encuentra determinado por la decisión de su superior (la directora) sin poder cambiarlo (aunque lo haya intentado). Por otra parte, el hecho de que sea la clase de autocracia la que debe dar, y no otra de las posibles, puede ser considerado el elemento de azar, ya que si la clase hubiera sido de otro tema, no hubiera surgido la idea del profesor de implementar este “experimento”. Ahora bien, si hablamos de responsabilidad subjetiva, no podemos considerar a la situación como completamente azarosa o determinada, sino que justamente en la grieta entre estos conceptos en que ubicamos a la responsabilidad. Por lo tanto, no podemos atribuir todo lo sucedido a que la directora dispuso esta clase para Rainer ya que en ningún momento le indicó la forma en que debía darla. Por esta misma razón tampoco podemos atribuírselo completamente al azar. Una vez tenido esto en cuenta, podemos pasar a analizar los diferentes tiempos de la responsabilidad subjetiva.
Como tiempo 1, el momento en que el personaje realiza una acción conciente, una conducta que se orienta por objetivos que se agotan en sus fines, se puede considerar el hecho de que el profesor decida utilizar como método de enseñanza de la Autocracia este experimento, haciendo de algún modo “vivencial” el tema que pretendía dar en sus clases. Podemos inferir que su intención era la de que los alumnos comprendan cómo funciona un grupo autocrático. Si tenemos en cuenta que el profesor, a pocos minutos de comenzada la clase, decide tomar un pequeño receso, se puede pensar que en ese momento ideó esta metodología concientemente. Añadiendo a esto, observamos la dedicada preparación de las clases a través de las consultas de diferentes materiales y que, en un primer momento, establece una clara distinción entre la conducta que tiene dentro y fuera de la clase. Por ejemplo, al finalizar una de las clases, Tim, uno de sus alumnos, lo felicita por la misma y lo llama Sr Wenger como se había propuesto hacerlo en clase como parte del “experimento”. Rápidamente él aclara que fuera de la clase lo llame Rainer. Por estos motivos se puede indicar que la ideación de esta "experimentación" fue realizada por un sujeto racional, conciente y autónomo, como dice D’Amore un hombre "dueño y señor de sus actos" .
Para pensar un tiempo 2 debemos tener en consideración diferentes indicadores. Se considera este tiempo como el de la interpelación subjetiva, como el momento en que se resignifica la acción emprendida en el tiempo anterior, revelando que la misma ha ido “más allá” de lo esperado. La retroacción generada por la interpelación liga los elementos que constituirán el tiempo 1 a posteriori. Esta resignificación se produce a través de la culpa, haciendo que se retorne sobre esa acción y que el sujeto se vea obligado a responder; generándole una deuda. El personaje llamado Tim tiene ciertos comportamientos que interpelaron a Rainer, abriendo la pregunta por lo realizado en el tiempo 1. Dos situaciones particulares evidencian esto: por una parte, la escena que ya comentamos líneas arriba, en que Tim lo llama Sr Wenger y Rainer le aclara que no es necesario que fuera de la clase lo llame de esa manera. De todas formas, al despedirse el alumno vuelve a saludarlo “Adiós, Sr Wenger”. Rainer se queda un momento pensativo pero igualmente sigue con lo que estaba realizando. Otra de las escenas sucede más avanzada la película: Tim se dirige hacia la casa de Rainer y le dice que necesita un guardaespaldas, ofreciéndose él mismo para ese puesto. El profesor reacciona algo extrañado ante este ofrecimiento y le aclara que no necesita ningún guardaespaldas.
Otra situación en que aparece una interpelación es cuando Karo, una de las alumnas que se había apartado de la clase al resultarle extraño todo lo que sucedía, lo enfrenta tratándole de mostrar que había ido demasiado lejos con el proyecto de La Ola. Rainer intenta convencerla para que continúe en su clase, pero, como Karo seguía firme en su posición, él le sugiere buscarse otra clase.
Todas estas situaciones, que resignifican el tiempo 1, podrían haber cambiado la posición subjetiva de Rainer. Sin embargo, la respuesta ante la interpelación puede ser dada desde la moral, taponando la singularidad y la dimensión ética. Así es como el profesor continúa con su metodología de enseñanza haciendo caso omiso a estas “señales” que ya anticipaban algo de lo que sería el final. Justamente este “hacer caso omiso a” cierra el ciclo de la responsabilidad, sin alcanzar un tiempo 3. Esto quiere decir que podríamos ubicar esto como una respuesta de mala fe, tal como la llama Sartre. En el film no aparece claramente qué forma toma esta respuesta, pero podríamos inferir alguna, o tener alguna hipótesis al respecto. Tal vez podamos establecer que se trata de una negación, una negación de que realmente la situación estaba “más allá” de lo inicialmente propuesto, ignorando que este “más allá” le corresponde al sujeto, esto es, a Rainer. Dicha negación se asocia al sentimiento inconciente de culpa, que no favorece la emergencia del efecto sujeto: la culpa resulta “anestesiada ” y por lo tanto, no hay posibilidad de responsabilidad subjetiva. Esta es una forma de no querer saber nada de la situación. Consideramos que esta respuesta puede tener que ver con su posición como líder frente al grupo, cuestión relacionada con la hipótesis clínica que manejaremos en este trabajo y que explicaremos más adelante.
De todas formas, encontramos otras situaciones que corresponden al Tiempo 2, pero que tuvieron un efecto diferente en el sujeto. Primero ubicaremos las dos situaciones: una de ellas se da en la casa del profesor, cuando Marco, uno de sus alumnos le pide que se retire del grupo La Ola, que toda la situación lo estaba cambiando, generándole sensaciones que no puede controlar teniendo como consecuencia que le pegara a su novia sin entender cómo había sido capaz de ello. La otra situación es anterior a esta, sin embargo creemos que sólo tuvo efecto a posteriori, cuando Marco le trae este planteo. Tiene que ver con un momento de discusión fuerte con su mujer, quien le remarca que la situación se le ha ido de las manos, y que sus motivos van más allá que los de la enseñanza o el de intentar formar un grupo; ante todo esto él le responde muy mal, quizá podríamos pensar que lo hace desde una posición defensiva tratando así de apaciguar la tensión que le genera esa interpelación que lo conecta con su deseo y lo deja como un sujeto barrado, en falta. Estas dos situaciones puntualmente llevan a Rainer a tomar una decisión que se verá minutos más tarde en la película: terminar con La Ola. Claro que esto pretende hacerlo dándole una enseñanza a sus alumnos de un modo muy particular (realizando la reunión final que termina trágicamente). Si bien la última escena que ubicamos como interpelación en el momento no tuvo el efecto de modificación subjetiva que implica el tiempo 3, la consideramos ya que creemos que si no hubiera sucedido, el pedido de Marco no hubiera tenido el mismo efecto. Es decir que en cierta forma Rainer se vio reflejado en Marco: éste último le pegó a su novia, y Rainer le “pegó” (podríamos decir psicológicamente) a su esposa al decirle que él no necesitaba tomar antidepresivos todas las mañanas para dar clases.
Entonces, el tiempo 3, tiempo de singularidad, de cambio en la posición subjetiva, corresponde a este cambio en Rainer, de decidir finalmente terminar con este “experimento”, dándose cuenta que la acción emprendida en un tiempo 1, había ido más allá de los fines en que se agotaba, y que ese más allá le pertenece. Este tiempo puede pensarse desde el momento en que Rainer y Marco establecen de común acuerdo cómo van a terminar con La Ola en la reunión final, pero por razones cinematográficas esta situación no es mostrada en el film. Hay una frase de Rainer hacia el final del film, acompañada de una expresión reflexiva, que refleja claramente el cambio subjetivo que intentamos explicar: “Fuimos demasiado lejos… Fui demasiado lejos”.
Es necesario aclarar que el concepto de culpa es esencial para poder considerar un tiempo 3. La culpa es necesaria para tomar una posición de responsabilidad subjetiva frente al deseo, ante la interpelación el sujeto se ve obligado a responder, y si lo hace desde una dimensión ética, se produce un efecto sujeto, un acto ético que lo conecta con su deseo. De esta forma, se diluye el sentimiento de culpa y por lo tanto, no se queda estático en un tiempo 2, sino que se produce ese plus. Es esa singularidad que emerge dentro de la potencia de lo universal-singular y que hace desfallecer a lo particular previo, lo que de otra forma podría haber sido una respuesta moral que tranquilice la tensión generada por la interpelación (como hemos visto que sucedió en las primeras interpelaciones). Debemos comprender que por una parte la culpa oscurece la responsabilidad subjetiva, en el sentido que el sujeto se siente culpable de algo que no tiene que ver con lo que es responsable subjetivamente. Es decir, puede sentirse culpable porque dañó a otros con la situación cuando en verdad él, subjetivamente, es responsable por su deseo, por una ajenidad que le pertenece. Sin embargo, esta misma culpa que oscurece, ofrece a su vez una vía hacia la responsabilidad subjetiva, como explica D’amore: “no hay responsabilidad subjetiva sin culpa ”, ya que la culpa es la que obliga al sujeto a responder. En el caso de Rainer, pesquisamos la culpa desde el momento en que intenta frenar a su esposa luego de la fuerte discusión que tuvieron, diciéndole “No quería decir eso”. Aún más, aparece claramente cuando en la reunión final de La Ola él reflexiona delante del grupo diciendo que se han considerado mejores que los demás y, lo que es peor, han excluido del grupo a los que pensaban diferente, haciéndoles daño; también menciona preocupado que no quisiera pensar en lo que podrían haber llegado a hacer de seguir bajo ese “régimen”. Ante esto les pide disculpas a todos sus alumnos.
Ahora bien, este circuito de la responsabilidad abre otra cuestión a tener en cuenta. La responsabilidad subjetiva no coincide con la jurídica. Quizás en este caso podemos ver que ambas están presentes, pero no se es responsable subjetivamente de lo que se es en el plano jurídico. En este último podríamos notar que, siendo un hombre “conciente”, con sus “capacidades intelectuales intactas” (según el derecho), un sujeto de la razón dueño de sus actos, puede ser juzgado responsable, por lo tanto, tiene el gesto de asumir esta responsabilidad, se ve obligado a responder por la misma. Él mismo llama a la directora del colegio y dice que asume toda la responsabilidad, pero esta responsabilidad que él asume tiene que ver con lo jurídico. De hecho es llevado preso, por lo que podemos pensar: es responsable por haber aplicado este método de enseñanza, sin haber evaluado las consecuencias que podía tener ni las consideraciones éticas del mismo. Ahora bien, creemos que en este caso todos son responsables (los alumnos que siguieron aquello que el profesor proponía también lo son, ya que podrían haber decidido no hacerlo como lo hacen Mona y Karo), pero el único que va preso asumiendo la responsabilidad es Rainer: todos observan cómo se lo llevan a un patrullero sólo a el. Justamente esto se relaciona con la responsabilidad jurídica, con un sujeto autónomo y conciente. En relación con este tipo de responsabilidad, puede considerarse otra perspectiva de la culpa: implica una culpa por la que el sujeto debe pagar, contrayendo así una deuda. Es decir que, siguiendo a D’Amore, “si es responsable entonces es culpable” .
Sin embargo, la responsabilidad subjetiva se relaciona con algo totalmente distinto: con la responsabilidad frente al propio deseo, ser responsable de la verdad del sujeto, de aquel saber no sabido, de algo que pareciendo ajeno al sujeto, le pertenece. Aquí es pertinente entonces explicar una hipótesis clínica. Hay una distancia entre en tiempo 1 y 2, anteriormente mencionados, que posibilitan la formulación de dicha hipótesis acerca de lo cual se espera una respuesta, tanto en el caso de Rainer como de Ibbieta, personaje de “El muro” de Jean Paul Sartre. Es necesario que esta distancia no se deba al azar y/o necesidad para poder hablar de responsabilidad subjetiva y de una hipótesis clínica. En la discusión que Rainer tuvo con su mujer podemos ubicar los elementos que nos ayudan a pensar dicha hipótesis. Ella le dice que él ya no sigue con La Ola por el grupo en sí, sino por él mismo, porque esto satisfacía su propio ego. A esto él le responde que a ella también le gustaría que sus alumnos escucharan cada una de sus palabras y que simplemente estaba celosa de que eso sucediera con él, que es un pedagogo de segunda, y con ella no. Entonces así como Mosca nos explica que en Ibbieta, ante la angustia de la muerte, emerge su condición subjetiva que lo hace responsable de su deseo de vivir, aún no sabiéndolo, ignorándolo, y de la elección de la palabra “cementerio”, podemos pensar que Rainer de lo que es responsable subjetivamente es de la satisfacción que le da esta posición de líder frente a la masa: como expresa Ormart en el comentario de la película “(…) no sólo los jóvenes son tomados por la pasión, también el líder.”. Se podría señalar su deseo como aquel que lo moviliza a terminar en una situación de liderazgo, tapando la falta constitutiva del sujeto y produciendo una imagen yoica completa que es admirada, escuchada, respetada y valorada tanto por sus alumnos como por sus compañeros de trabajo. Podemos entender esta posición, siguiendo lo desarrollado por Ormart, ya que se da dentro de una situación armada de forma totalitaria, con un semblante de saber, sin fallas, que no puede ser cuestionado. Hay una “pasión por la instrumentalización” que es considerada como agravante de la responsabilidad subjetiva de este conjunto.

 Bibliografía

-  Alemán, J. (2003): Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo. En Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.
-  D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.
-  Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
-  Ormart, E.: http://www.elsigma.com/site/detalle.asp?IdContenido=11998
-  Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: