por 

Psicología, ética y DDHH.

PARCIAL DOMICILIARIO

Alumna: Ocampo, Rocio Anahí

Comisión: 3

Profesora: Lucila Kleinerman

Ayudante: Hudson Vivian

Lunes 16.15 hs. Aula 124

primer cuatrimestre 2010

COMENTARIO DE
LA OLA

La Ola

La Ola está basada en la novela “juvenil” The Wave, escrita por Todd Strasser bajo el pseudónimo de Morton Rhue. Todo empezó como un juego didáctico en un aula de la Cubberley High School, una escuela secundaria de California, en 1967. Ron Jones, profesor de Historia de 26 años y con cierta fama de convertir sus clases en una experiencia impactante y divertida, puso en acción un experimento que arrojó resultados inesperados que mostraban aspectos oscuros acerca del obrar humano.

Ficha técnica y artística
Dirección: Dennis Gansel.
País: Alemania.
Año: 2008.
Duración: 108 min.
Género: Drama.
Interpretación: Jürgen Vogel (Rainer Wenger), Frederick Lau (Tim), Max Riemelt (Marco), Jennifer Ulrich (Karo), Christiane Paul (Anke Wenger), Elyas M’Barek (Sinan), Cristina Do Rego (Lisa), Jacob Matschenz (Dennis), Maximilian Mauff (Kevin), Ferdinand Schmidt-Modrow (Ferdi).
Guión: Dennis Gansel y Peter Thorwart; basado en el relato corto de William Ron Jones y en la obra de Johnny Dawkins y Ron Birnbach.
Producción: Christian Becker, Nina Maag y David Groenewold.
Música: Heiko Maile.
Fotografía: Torsten Breuer.
Montaje: Ueli Christen.
Diseño de producción: Knut Loewe.
Vestuario: Ivana Milos.
Estreno en Alemania: 13 Marzo 2008.

La Ola –remake de The Wave, telefilm estadounidense de 1981, dirigido por Alexander Grasshoff– ha sido la película más taquillera del 2008 en Alemania, donde la vieron tres millones de espectadores. Está basada en la novela “juvenil” The Wave, escrita por Todd Strasser bajo el pseudónimo de Morton Rhue. El director y guionista Dennis Gansel sigue de cerca la historia original. Todo empezó como un juego didáctico en un aula de la Cubberley High School, una escuela secundaria de Palo Alto, California, en abril de 1967. Ron Jones, profesor de Historia de 26 años y con cierta fama de convertir sus clases en una experiencia impactante y divertida, puso en acción un experimento que arrojó resultados inesperados que mostraban aspectos oscuros acerca del obrar humano. Aunque la experiencia duró apenas una semana, Jones dejó testimoniado el caso a principios de los ‘70 en un artículo breve, y en 1981 se hizo el telefilm que mencionamos al comienzo. Algo más tarde se realizó la novela y una obra musical puesta en escena en varios países.
Este film tiene para nosotros un interés didáctico pues nos permite situar diferentes construcciones teóricas muy útiles a la hora de pensar el comportamiento del individuo en grupo y poder hacer una lectura acerca de las implicancias éticas de ello.
1º) Una primera cuestión, paradojal, por cierto, consiste en sostener que la cultura y el orden establecido ha sido fundada en un acto de violencia y de exclusión del “Otro”, como puede leerse en distintos pensadores. Para que un grupo surja, para que un estado de cosas se constituya, es preciso que se instale una lógica de “campo de batalla”, “la lucha de todos contra todos”, al decir de Hobbes. En esta contienda los contenidos políticos precisos no están decididos de antemano: dependen de la propia lógica social-histórica en los que se desarrollan. Como pudimos ver en la película, los contenidos ideológicos se iban agregando día a día, dándole mayor consistencia al agrupamiento. Se pone de relieve en este sentido, el valor de las insignias, los uniformes, las canciones y todos los elementos que invitan a la equiparación de los individuos del grupo. La violencia estructural fundante del grupo establece un adentro y un afuera, “los que no están conmigo, están contra mí”, amigos y enemigos, defensores y detractores. Esta concepción pos contractualista lejos de ver en el contrato social la causa de la civilización, como lo hacía Hobbes, la ubica como la causante de la violencia y las diferentes formas de exclusión. Lejos de pensar el contrato como la solución a la violencia social lo ubica como su causa.
2º) La pasión por la instrumentalización ha sido conceptualizada por Calligaris desde el marco teórico del psicoanálisis. Esta pasión consiste en ubicarse como una pieza de la maquinaria burocrática o, en este caso, un integrante más de “La Ola”. Desde esta perspectiva, la incertidumbre en la que vive la mayoría de los neuróticos, se halla ligada a que el saber paterno siempre es supuesto, no es sabido. No se tiene certezas acerca de lo que quiere el Otro. Es por ello que el neurótico nunca va a conseguir lo que quiere porque no sabe qué quiere. Su deseo es metonímico, es siempre deseo de otra cosa, siempre aparece como insatisfecho.
Para Calligaris hay dos formas de salir de situación: una es el propio análisis, vía que promueve el deseo. Otra es la vía de la perversión que opera transformando el saber supuesto en saber sabido, pasando de la incertidumbre a la certeza. Siguiendo a Calligaris, Oscar D´Amore sostiene que se trata de “Una versión no tachada del saber, saber gozar, un semblante paterno exitoso, que sea sabido y compartido y que de pronto quedemos instrumentalizados por él, sabiendo lo que tenemos que hacer como instrumentos de este saber. Este semblante de saber funcionando es necesariamente totalitario, porque si es certero y no supuesto no puede aceptar que tiene fallas ni recibir cuestionamiento, y si este aparece debe eliminarlo...” [1].
Esta instrumentalización es percibida como una constante en la película. Los adolescentes, pasan de un estado de abulia e indiferencia a una actitud de defensa de ciertos ideales, de certezas acerca de cómo obrar, y de entusiasmo y pasión por lo que pueden hacer gracias a “La ola”. Este encausamiento de sus vidas los vuelve confiados, al extremo de pasar de la valentía a la temeridad, como podemos ver en el joven que decide pintar la marca de la Ola en el extremo superior de un edificio. Pero no sólo los jóvenes son tomados por la pasión, también el líder. El Profesor Jones reconoce que no repetiría la experiencia, ya que, sostiene: “Fue útil por las discusiones que disparó, pero es un experimento peligroso, que desata algo devastador en tu alma: darte cuenta de que te gusta, de que el orden y el control te resultan excitantes y atractivos”. Esto sitúa para nosotros, un punto central para la reflexión ética, que tiene que ver con que la pasión por la instrumentalización constituye un agravante antes que un atenuante de la responsabilidad subjetiva. Quien elige volverse objeto de la maquinaria grupal que se pone en funcionamiento día a día, en “La Ola” encuentra en esa decisión un modo de satisfacción de la cual es responsable. Su responsabilidad no se diluye por hacer cosas que “todos hacen” sino que se agrava.
3º) Otro punto que merece tratamiento es el lugar del líder como ideal del yo en el grupo, que provoca una identificación entre los miembros reforzando el sentimiento de pertenencia al grupo. Estas ideas, desarrolladas por Freud en Psicología de las masas y análisis del yo (1921), constituyen un análisis metapsicológico de las causas de la conformación del fenómeno de masas. Partiendo de las ideas que Le Bon desarrollara en Psicología de las multitudes (1895), Freud propone una lectura psicológica de las causas anímicas que llevan al yo a adherir a las acciones de la masa.
La modificación demográfica de las ciudades, el advenimiento de las clases populares a la vida política, son fenómenos que no escapan a la observación de algunos pensadores de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Gustave Le Bon da su interpretación de lo que él considera la "era de las multitudes". Sostiene que los cambios de la realidad social tienen como efecto una profunda modificación en las ideas de los pueblos.
Para él, y para muchos otros autores de la época, los individuos, aun los más inteligentes, muestran un comportamiento grupal en el que pierden toda autonomía, capacidad de razonar y en el cual prima la impulsividad y la violencia. La reunión de individuos en una masa da lugar al nacimiento de una entidad supraindividual a la que llama "alma colectiva" en la que cada miembro adquiere una mentalidad bárbara y primitiva. "Es de observar que entre los caracteres especiales de las masas hay muchos, tales como la impulsividad, la irritabilidad, la incapacidad para razonar, la ausencia de juicios y muchos otros que se observan igualmente en los seres que pertenecen a formas inferiores de evolución, tales como la mujer, el salvaje y el niño" (Le Bon: 1895, pág. 45). Le bon tiene una lectura eugenésica de la masa ubicando seres inferiores equiparables en comportamiento y valor a los seres de la masa y seres superiores entre los que él ubica las minorías aristócraticas e intelectuales que deben desarrollar métodos para controlar este desarrollo de las masas. En la masa, según Le Bon, el individuo pierde la fachada cultural, cualquiera sea su condición social o su capacidad intelectual, y queda al descubierto el inconsciente.
"Sólo por el hecho de formar parte de una multitud desciende, pues, el hombre varios escalones en la escala zoológica de la civilización. Aislado, era quizás un individuo culto; en multitud, un instintivo y por consiguiente, un bárbaro. Tiene la espontaneidad, la violencia, la ferocidad y también los entusiasmos y los heroísmos de los seres primitivos” [2].
La preocupación de Freud es tratar de responder a la pregunta ¿qué es lo que mantiene la unidad de la masa?, ya que las causas avanzadas por Le Bon, hipnosis-sugestión-contagio, no son, a su criterio, suficientes. Por otra parte, el efecto de fascinación, de influencia, que ejerce el líder sobre la masa a través del prestigio, tampoco contesta al interrogante de Freud. A éste le preocupa el origen y qué cosa es este prestigio que puede desplazar la opinión de la masa y ser dirigida hacia objetivos determinados sin vacilaciones.
Freud hace notar la diferencia entre la noción de inconsciente utilizada por Le Bon y por el psicoanálisis. Dice en una llamada a pie de página:
"Ciertas diferencias entre la concepción de Le Bon y la nuestra vienen determinadas por el hecho de que su concepto de inconsciente no coincide en todos sus puntos con el adoptado por el psicoanálisis. El inconsciente de Le Bon contiene principalmente los rasgos del alma de la raza, algo que en verdad el psicoanálisis individual no considera. No desconocemos, por cierto, que el núcleo del yo (el ello, como lo he llamado más tarde) al que pertenece la ‘herencia arcaica’ del alma humana es inconsciente, pero además distinguiremos lo reprimido inconsciente, surgido de una parte de esta herencia inconsciente. Este concepto de lo reprimido falta en Le Bon" [3].
Freud rescata del trabajo de Le Bon el carácter irracional de las masas donde lo afectivo se pone de relieve y lo racional se oscurece. Es en el plano de lo afectivo donde se apoyará para explicar la ligazón entre los miembros. Para ello recurre al concepto de "libido". El amor entre los miembros y el del jefe por cada uno de ellos produce la cohesión de la masa, sustentada por la creencia.
La creencia es el pivote alrededor del cual gira la fuerza de la masa. Mientras cree, se mantiene y desarrolla, fortaleciendo la ilusión (de verdad, de poder, de invulnerabilidad). Cuando ésta se rompe por alguna razón, cuando la creencia se lesiona y la ilusión cae, se produce la desorganización y el pánico. Esto se observa en la película cuando el líder, ante el auditorio de seguidores, da por finalizada la experiencia.
La identidad de cada uno tiene como soporte a los otros, que son la referencia constante. En la masa se es en la medida que los otros nos confirman lo que nosotros somos y a su vez delimitan la diferenciación con aquellos que no son similares.
En el fenómeno de masa se da la siguiente particularidad: una multitud de individuos han puesto un objeto, uno y el mismo, en el lugar del “ideal del yo”, a consecuencia de lo cual se han identificado entre sí con su yo. Es decir, el objeto exterior con el que se identifican es el conductor, el líder. Es así que esta figura, (idealizada), se incorpora al yo de cada uno de los integrantes de la masa como ideal (del yo). Ahora todos los miembros de la masa comparten el mismo ideal del yo y se pueden identificar entre sí. Cuando el líder cae de su lugar ideal, se descompone la masa, esta descomposición es observada hacia el final del film. Cabe preguntarse en este punto, por la responsabilidad que le compete al líder, quien se ubica en un lugar idealizado y lo sostiene. La responsabilidad del líder parece más claramente perfilada, que la de los integrantes del grupo. De hecho, en el líder confluyen la responsabilidad jurídica y la subjetiva por las consecuencias que devienen del agrupamiento.

4º) Finalmente, no podemos dejar de mencionar a los que no se adaptan. Los que no se someten a la presión del grupo. Los que dicen no. Una de las jóvenes de la clase es la primera que ve con malos ojos a La Ola ¿Por qué es una mujer la que se niega a usar la camisa blanca? Desde la lectura lacaniana, podemos situar una oposición entre la posición femenina y la posición perversa, que describimos anteriormente. Lacan ubica la posición femenina vinculada a la lógica de la discordia. La inexistencia de la excepción no implica la negación de la excepción sino la presencia de un conjunto abierto, que remite a “a” y a “S (A) barrado”. Mientras que el neurótico necesita Otro consistente que le diga qué hacer y cómo, la posición femenina se sostiene en el conjunto abierto, en la inconsistencia, en la incompletud. “Cada vez que enunciamos algo universal, hay otra cosa que la posibilidad que enmascara...” [4] sostiene Lacan a la altura del Seminario 15 (20/03/68). Esto que se enmascara, para que caiga lo universal como conjunto cerrado nos remite a la posición del engaño. La mujer a partir de la nada simbólica (que es el falo) crea, crea a partir de la nada una máscara que le permite ser mujer. Es la femineidad como mascarada, como posibilidad de crear, ser a partir de la nada, lo que hace el analista en su posición. La posición ética en la que se sostiene el analista en su operatoria es opuesta a la posición perversa en la que se apoya la pasión por la instrumentalización y su consecuente totalitarismo.

Bibliografía
- Calligaris, C.: La seducción totalitaria. En Psyché, 1987.
- D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
- Freud (1921) Psicología de las masas y análisis del yo. En Obras completas. Amorrortu Editores.
- Lacan, J. (1968) Seminario 15.
- Le Bon (1895) “Psicología de las multit


[1] D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
[2] Le Bon (1895) “Psicología de las multitudes”, Biblioteca Nueva, Madrid.
[3] Freud (1921) Psicología de las masas y análisis del yo. En Obras completas. Amorrortu.
[4] Lacan, J. (1968) Seminario 15.

PARCIAL

1- Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

Para G. Salomone la Responsabilidad Subjetiva es “aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconciente; sujeto no autónomo que, por definición no es dueño de su voluntad e intención. […] No se trata de la responsabilidad moral o social, de las buenas costumbres o lo moralmente correcto. Sí, en cambio, Freud nos alerta de una responsabilidad que atañe al sujeto en relación a aquello que desconoce de sí mismo”. Se trata de la realidad psíquica, de un propósito inconciente que le es ajena a la voluntad del Yo. El sujeto es responsable de aquello que desconoce de sí mismo.
En la película “La Ola”, de acuerdo, con el comentario de la misma, el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva es el Profesor Jones, quien trabajaba en una escuela secundaria de California. Este profesor debía dictar un seminario acerca de la autocracia, y propuso una clase dinámica, en la que todos los alumnos y él mismo dramatizaran un régimen totalitario. Según Elizabeth Ormart, autora del comentario, “El Profesor Jones […] elige volverse objeto de la maquinaria grupal que se pone en funcionamiento día a día, en “La Ola” encuentra en esa decisión un modo de satisfacción de la cual es responsable. Su responsabilidad no se diluye por hacer cosas que “todos hacen” sino que se agrava.”

2- Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

El circuito de la responsabilidad consta de tres tiempos lógicos. En un tiempo 1, el sujeto lleva adelante una acción, una conducta orientada por un determinado objetivo y entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida. Desde este punto de vista, esta acción es ejecutada sin tener en cuenta las consecuencias que esto pueda llegar a tener. Sucede luego un tiempo 2, en el que ocurre una interpelación en el sujeto, a partir de ciertos indicadores que lo hacen dar cuenta de que algo de lo acontecido en el tiempo 1 “anduvo mal”, algo excede a lo esperado en ese tiempo 1. Estos indicadores son las figuras de la culpa que resignifican el tiempo 1. Según G. Salomone “es algo extraño que irrumpe y quiebra todo el sentido, el yo se desorienta frente a esto que le es ajeno”. Entre estos dos tiempos existe una distancia que no se debe a las categorías de necesidad ni de azar. Por úlitmo el tiempo 3, es el tiempo de la responsabilidad subjetiva propiamente dicha, aquí el sujeto responde a la interpelación. El tiempo 3 no siempre ocurre. Puede pasar que el circuito quede cerrado en los primeros dos tiempos luego de la interpelación, que siempre es simbólica, con la aparición de respuestas como la negación, la proyección, la intelectualización. En cambio en el tiempo 3 se responde en la dimensión ética. Esto implica la noción de acto en la que el sujeto se produce. La noción simbólica del deseo ob-liga a retornar sobre la acción y el sentimiento de culpa se diluye.
En el caso de La Ola, el circuito sería el siguiente: en un tiempo 1, al comienzo del curso los alumnos, creen que es imposible que una dictadura ocurra en Alemania. Frente a esto el profesor decide dramatizar una situación fascista en el aula y propone elegir un líder. La respuesta de los alumnos fue que debería ser él mismo por el lugar que ocupa como profesor. En un tiempo 2 se presenta un alumno en la casa del profesor manifestando que la pseudodisciplina de La Ola lo ha cambiado, al punto de golpear a su novia. Ante esto el profesor entiende que su experimento ha ido demasiado lejos y para que sus alumnos den cuenta de ello decide organizar una última reunión para, mediante la actuación, demostrar que el grupo se ha convertido en una dictadura y él en su líder. El único problema de esto fue que él solo estaba dramatizando la situación, los alumnos no.

3- Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

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El profesor Michel Fariña en sus teóricos nos ha explicado que en la mitología griega “Necesidad” era la diosa que regía aquellos sucesos ajenos a la voluntad humana. Por lo tanto, las personas no eran responsables de todo lo que les sucedía. Son sucesos inevitables para los cuales la pregunta por la responsablidad del sujeto ante ellos carece de sentido. La “necesidad” establece una conexión entre causa y efecto. En la actualidad se designa como destino. Mientras que la diosa “Azar” también regía eventos ajenos al obrar humano pero estos no entraban en la categoría de Necesidad. En este caso se habla de sucesos tales como la casualidad o las coincidencias. Al establecer estas categorías se puede incurrir en dos errores: el primero de ellos asignar responsabilidad al sujeto donde no existe y el segundo absolver al sujeto de toda responsabilidad atribuyendo los acontecimientos a dichas categorías de necesidad y azar cuando sí debe responder por sus acciones.
En la película trabajada no he encontrado elementos de azar y necesidad en el circuito de responsabilidad que organiza la situación.

4- Si corresponde establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso de que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

Según Oscar D’Amore no hay responsabilidad subjetiva sin culpa. Sostiene que la culpa es la imputabilidad de un daño por el que hay que pagar. D’Amore dice que existen dos operadores con los que se analiza objetivamente la responsabilidad jurídica para la imputación o no de culpa, la razón y la intención. El primero de ellos es un bien que otorga el título de sujeto del derecho a una persona, del cual los niños, los locos y los embargados por la emoción violenta quedan excluídos, y el segundo es un elemento que liga la responsabilidad y la culpa, ob-liga a responder. Sólo si se es responsable jurídicamente puede imputarse culpabilidad.
En el caso de la responsabilidad subjetiva, no considera la intención ni la autonomía de la conciencia ya que existe una dimensión deseante mas allá de ellas. La responsabilidad subjetiva es la culpabilidad misma de lo que se hace y dice.
En nuestro film, el protagonista presenta como figura de la culpa la sorpresa ante la aparición de sus alumnos en la puerta de su casa. La hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva en este caso podría ser que el sujeto es culpable de querer ser escuchado por sus alumnos. Y vaya si lo logra. A medida que pasan los días el profesor cada vez se sorprende mas de la convocatoria que tiene su clase, y la cantidad de alumnos que lo acompañan y lo toman como referencia, como la única persona a la cual recurrir ante un problema, cualquiera sea ese problema.

5- Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre). En todos los casos, articular con las referencias bilbiográficas de Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

Conceptualmente ambos casos, el de Ibbieta y el del profesor de “La ola” se pueden comparar desde la realización, el cumplimiento de un deseo inconciente. A Ibbieta se lo responsabiliza de su deseo de vivir y al profesor de su deseo de ser escuchado. Para ello llevan a cabo disitintas acciones. Ibbieta miente acerca del paradero de Gris y el profesor dramatiza una dictadura dentro del aula. Pero estas acciones tienen consecuencias inesperadas para ellos. En el primer caso circunstancias azarosas hacen que el deseo de vivir de Ibbieta se cumpla, mientras que en el segundo se ponen en juego otras cuestiones. En el curso de autocracia se ha formado un masa que responde a un líder, éste ha sido ubicado en el lugar del Ideal, todos se han identificado con él, y por fuera han quedado los sujetos pertenecientes al otro curso, el de anarquía. Al quedar conformado el grupo de esta manera, los alumnos comienzan a obedecer a su profesor, ante cualquier consigna que él dé, los alumnos la cumplen sin mas, y quien no está de acuerdo es expulsado del aula. Como dice Eduardo Laso en su texto Las coordenadas de la obediencia “… sistema de poder basado en una única autoridad jerárquica rígida con un líder único al que se le rinde culto a su imagen, y en donde se consagra un discurso único y oficial”.



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