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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
Facultad de Psicología

Segundo parcial domiciliario

Materia: Psicología, Ética y Derechos Humanos

Profesor titular: Prof. Tit. Reg. Juan Jorge Fariña

Docente: Pérez Ferretti Fernando

Comisión: 2

Alumnas: Hidalgo, Ximena L.U 336928620
Sanz, Noelia L.U 332859420

Cuatrimestre: Curso de verano

Fecha de entrega: 01 de Marzo de 2011

Consigna de Evaluación
Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).

En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.

Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.

Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.

Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente – el efecto particularista.

Introducción
La situación que plantearemos a continuación fue extraída de la película: “La Ola”, dirigida por Dennis Gansel, situada en la Alemania del año 2007. Sin embargo, este film alemán está inspirado en los sucesos que tuvieron lugar en 1967, cuando tras cinco días de experimentos, el profesor de historia Ron Jones tuvo que interrumpir el proyecto «La tercera ola» con el que pretendía demostrar a sus alumnos la dimensión real y los peligros de la autocracia, obteniendo el resultado contrario.

Resumen del film
Durante la semana de proyectos en una escuela secundaria, al profesor Rainer Wenger le ha tocado el tema de la Autocracia. No es realmente su preferido, quisiera enseñar las ideas tras la anarquía, pero su colega, el Dr. Wieland, se niega a cambiárselo.
Se le ocurre la idea de un experimento que explique a sus alumnos cuál es el funcionamiento de los gobiernos totalitarios, ya que se mostraban escépticos ante la idea de que pudiera volver una dictadura como la del Tercer Reich en la Alemania de nuestros días, y creían que ya no había peligro de que el nacionalsocialismo vuelva a hacerse con el poder.
Comienza así un experimento que terminará con resultados trágicos y el profesor Wenger perderá el control de la situación.
Su idea era demostrar lo fácil que es manipular a las masas, a través de lemas tales como: "fuerza mediante la disciplina, fuerza mediante la comunidad, fuerza a través de la acción". Los alumnos vivirán la experiencia de pertenecer a un grupo, dentro del cual reina la uniformidad, sumisa a una autoridad; y acabarán defendiendo, y obedeciendo a esa unidad más allá de lo que jamás hubieran pensado.
Todo comienza eligiendo a un líder que será, por ejemplo, quien autorice a los alumnos a hablar, para lo cual deberán ponerse de pie. De un momento a otro la clase se infunde de disciplina y concentración, y aquel que no respeta las reglas, será expulsado. Se elige también un nombre para el grupo, un uniforme, un logo que los identifique, un saludo en común, entre otras cosas.
El interés del comienzo, se convierte luego en fanatismo, llevando a los alumnos a aislarse del resto, a cometer actos de vandalismo y amenazar a quienes no formaran parte de la comunidad.
Mientras tanto, el profesor Wenger es felicitado por las autoridades del colegio, incrementando sus ganas de continuar con el proyecto.
Finalmente, durante un partido de waterpolo, el conflicto estalla en violencia, por lo cual el profesor decide no seguir con el experimento. Para entonces es demasiado tarde, La Ola se ha descontrolado. El profesor decide reunir a los miembros de la Ola para poner fin al experimento, intentando demostrar lo que el agrupamiento estaba causando en ellos. Sin embargo, el sentimiento de pertenencia era tan fuerte que al escuchar la noticia del final, los alumnos se desbordan y uno de ellos se suicida luego de herir a uno de sus compañeros.
El film finaliza con la escena en que se están llevando detenido al profesor.

Desarrollo
Luego de esta breve síntesis, intentaremos plantear el circuito de la responsabilidad, tomando como personaje a analizar al profesor Rainer Wenger, quien ocupa en la película el lugar de líder.
Recortaremos, a continuación, algunas escenas significativas que permitan ilustrar los tiempos constitutivos del circuito. Al mismo tiempo, intentaremos hacer referencia a las categorías de necesidad y azar; y dar cuenta de los términos culpa y responsabilidad, involucrados en el circuito.
Como primera escena plantearemos aquella en la que a Wenger le es asignado el curso sobre “Autocracia”. Pensamos en la posibilidad de que allí el azar esté jugando un papel importante, dado que se trata de un hecho fortuito, casual, contingente. Si el profesor hubiese podido elegir, no hubiese sido este el tema escogido y el experimento no se hubiese realizado de este modo. Parecería que “Los hechos se encadenaron azarosamente para producir finalmente ese penoso resultado” . Pero entonces, ¿todo es culpa del azar o hay algún responsable de las consecuencias de La Ola?
Creemos que el azar formó parte del asunto, pero a continuación intentaremos despejar el rol jugado por el profesor en este experimento y qué responsabilidad le corresponde respecto de lo sucedido.
La escena en la que el profesor Wenger propone escoger el líder para La Ola, nos despierta algunos interrogantes. Por un lado podríamos pensar que, azar mediante, cualquiera podría haber sido elegido como líder. Sin embargo, dado que él como profesor ya ocupaba un lugar de poder frente a la clase, la elección ya estaba de algún modo condicionada por esto. Quizás podría pensarse esta escena desde el orden de la necesidad, ya que el dispositivo docente determina que sea éste quien “lidera” la clase e imparte las órdenes.
Ya sea por azar, necesidad o una combinación de ambos, aquí la pregunta por la responsabilidad no es pertinente.
El sujeto no es responsable de la producción del azar ni del campo de la necesidad. Pero todo eso lo interpela y él se posiciona, esa posición subjetiva es la responsabilidad. ¿Qué sucede, entonces, en la brecha entre estas dos categorías?
Para poder ubicar el circuito de la responsabilidad nos preguntamos, como primera medida, qué interpela al sujeto, qué indicadores lo ponen sobre aviso de que algo anduvo mal. Ubicamos como tiempo dos del circuito (T2) la escena, en que uno de los alumnos, Tim, se suicida en el acto en que se estaba dando fin al movimiento de La Ola.
Pensemos algunas cuestiones para poder entender por qué elegimos esta escena como T2: La Ola se constituyó como una gran familia, ubicando en el lugar de padre al profesor, quien a su vez estaba esperando un hijo con su mujer Anke. Podríamos pensar que algo del orden de la escena intima familiar se estaría jugando en el aula.
Además, en una de las escenas vemos que algo del ámbito escolar se cuela en el ámbito íntimo: Wenger lleva a Tim a su casa a comer diciéndole a su esposa que Tim “no tiene quién se haga cargo de él en casa”. ¿Qué deseo se le juega aquí al personaje del profesor?, ¿Podríamos hacerlo responsable del deseo de ser padre y del papel que él juega frente a los alumnos cuando lo ponen en ese lugar? En palabras de Mosca, “El yo no es propietario del deseo, pero sí diremos que el sujeto es responsable de su puesta en acto” , por lo tanto podríamos considerar que Wegner es responsable de la posición que toma ante esto. Wegner repite en el colegio el rol que debería estar jugando en el ámbito familiar. Hay un desplazamiento de la función paterna desde lo íntimo hacia el aula, logrando de esta manera poner en acto su deseo.
Algo de lo logrado del deseo se paga con culpa. Por lo tanto, ¿Dejaría un padre que muera un hijo por lo que él ocasionó? Dado que Wenger está ubicado en el lugar de “padre” y los alumnos en el de “hijos”, podemos pensar que la muerte de Tim lo interpela por que algo de su deseo se encuentra allí presente.
¿Cuál sería, entonces, el tiempo uno (T1) de este circuito? ¿Cuál es la acción que él emprende, que terminó yendo más allá de lo esperado?
Claramente, el proyecto que Wenger puso en marcha tenía un fin concreto: enseñar a los alumnos sobre autocracia. Sin embargo, se desvió del objetivo, sin imaginar las consecuencias finales que tendría.
El T1 se puede ilustrar a partir de las siguientes escenas: el armado del proyecto en su casa, la trasmisión del sentimiento de pertenencia a un grupo por medio de frases tales como “el poder a través de la comunidad”, “el poder a través de la disciplina”; la elección de un nombre, un logo, un saludo y un uniforme que hacen reconocible a una comunidad. Todos estos elementos descriptivos que hacen al T1, son acciones que exceden el propósito para el que fueron pensadas. Sin embargo, sólo podemos percatarnos de esto con la aparición del T2 que viene a resignificarlos, obligando a Wegner a responder.
¿Qué hace el sujeto ante esta exigencia? Responde con figuras de la culpa, cerrando la posibilidad de que exista un tiempo tres (T3) que de lugar a la aparición del efecto sujeto.
En la escena en que Tim se suicida, observamos gestos de Wenger que nos hacen pensar que hubo sentimiento de culpa: el aumento en la frecuencia de la respiración tras el disparo, cuando se agarra con ambas manos el rostro en el auto de la policía, la mirada sostenida hacia su mujer sobre el final de la película.
Además de este sentimiento de culpa, pudimos observar mecanismos de negación-proyección en varias escenas. En primer lugar, cuando Anke le dice que ha perdido sus objetivos, que disfruta de que lo piensen como si fuera Dios, que los alumnos lo toman como ejemplo y él los manipula por causa propia. Allí, él le responde que está celosa y que al menos él no debe tomar antidepresivos por miedo a ir a la escuela.
En segundo lugar, en la escena en que Marco le cuenta que golpeó a Karo y le pide que suspenda La Ola, él le dice “no me digas lo que debo hacer” echándolo de su casa.
Otra figura de la culpa es la percibida en la escena en que Wenger, ante las advertencias y acusaciones de su mujer, le responde intentando justificarse con que los chicos están pasando por un verdadero cambio con la experiencia. Esto correspondería a una intelectualización/racionalización.
Estos mecanismos que el sujeto pone en marcha, taponan la interpelación y anestesian la culpa. Es su modo de responder y de posicionarse ante lo que lo interpela pero “anestesiada la culpa, no hay responsabilidad subjetiva.”
De aquí se desprende el hecho de que no podamos ubicar en la película un tiempo tres (T3). Debido a las circunstancias en que termina el film no se puede registrar algo del orden del acontecimiento que le cambie la vida al personaje. En contraposición, en el relato “El muro”, se puede ubicar algo de este orden, un posible T3, un efecto sujeto. Ibbieta desea conservar su vida pero no a costas de la vida de su compañero Gris. Emprende una acción con el fin de burlarse de los falangistas, pero ésta termina yendo más allá de lo esperado, producto del azar. Ibbieta consigue seguir vivo, encontrándose admirado de lo que produjo como sujeto del deseo.

Para finalizar, intentaremos dar cuenta del acto ético, entendido como el juego de lo Universal-Singular (propio de la especie) realizado sobre la superficie de lo Particular.
En el eje ético, que involucra las categorías Universal-Singular, podemos pensar el concepto de identidad y la necesidad del ser humano de un contexto o comunidad para que se constituya.
En el eje de lo particular, como sostén del eje ético, ubicamos a La Ola como un grupo que posee sus propios valores, sus rasgos distintivos, un sistema de códigos compartidos. Por ejemplo, las frases que los identifican “fuerza mediante la disciplina”, “fuerza mediante la comunidad”, entre otras. La Ola funciona como un efecto de grupo: es un recorte de lo humano que posibilita a sus miembros construir su identidad.
Sin embargo, estos valores particulares se elevan, al punto de creerse universales para los miembros de La Ola, produciendo así un efecto particularista. Esto puede verse reflejado en frases como “los que se pongan en nuestro camino serán eliminados”, “o estás con nosotros o te vas” cuando uno de los alumnos no se quiere parar para tomar la palabra.
También en algunas escenas: en la que se le prohíbe la entrada a la escuela a un niño que no sabe el saludo del grupo; en aquella en que no dejan a dos de las chicas ingresar al partido porque no quieren vestir la camisa blanca, y también en la escena en que Karo le muestra a Marco comentarios en el Space de La Ola, en los que se muestra cómo los alumnos se sienten presionados: “Unos chicos de la Ola se me presentaron y me dijeron que perdería a todos mis amigos si no lo hacía, por que ellos se unirían pronto. Les dije que lo pensaría y me respondieron, agresivamente: espero que no sea demasiado tarde”.
Lo que comenzó siendo un sostén, una forma concreta de organizar lo universal, se convirtió luego en un extremo que degrada lo humano y atenta contra lo Universal-Singular.

En el recorrido de este trabajo, hemos visto qué papel han jugado en este film las diosas griegas “azar” y “necesidad” al determinar el curso que debió dictar el profesor Rainer Wenger en la semana de proyectos y el rol que allí ocupó.
Posteriormente, ubicamos una grieta en medio de ambas diosas, que alojaría la responsabilidad subjetiva. Sin embargo, como respuesta del sujeto a la interpelación que recibe en el T2, encontramos figuras de la culpa que cierran el circuito de la responsabilidad, impidiendo la emergencia de un efecto sujeto (un T3 que permita un cambio en la posición subjetiva del personaje).

BIBLIOGRAFÍA

• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

• Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

• Fariña, Michel J. (1998). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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