por 

UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
Facultad de Psicología

Materia: Psicología Ética y Derechos Humanos

Segundo Parcial Domiciliario

Docentes:
Lucila Kleinerman
Vivian Hudson
Michel Fariña

Alumna: Paula Mangas

DNI: 31.447.888

Comisión: 3

Fecha de entrega: 16/11/09

Para el desarrollo del siguiente parcial tomaré un personaje de la película “La Ola”, su versión del 2008, ubicaré cómo se presentan los tiempos de la responsabilidad propuestos por los autores de la cátedra y luego articularé con la bibliografía que crea conveniente.
En el mencionado film el personaje Marco interpreta a un alumno de un colegio alemán que se inscribe en una clase sobre “autocracia” para el desarrollo de un proyecto escolar. Para tal proyecto el profesor propone a los alumnos una manera distinta de trabajo, la cual se mantiene oculta para ellos, y es formar un grupo o masa que reproduzca las características de un sistema fascista. El maestro decide hacerles vivir en los cuerpos la posibilidad de que tal situación se repita. Propone entonces que ellos compartan ciertos rituales, códigos y leyes comunes. Estos se van inmiscuyendo cada vez más en ésta idea y el grupo que se arma, que se llama “La Ola”, comienza a exceder los límites del aula, tomando forma a partir de los distintos aportes que le van dando sus integrantes. Se pierde de vista el objetivo del proyecto y se desemboca en un nuevo grupo de pertenencia, o comunidad como algunos le llaman, donde surge solidaridad entre ellos y desprecio por los demás, y donde se borran las diferencias (sociales, económicas, etc…) a partir de la unión a cierto discurso y códigos grupales. Pero hasta aquí solo una reseña de la película y lo que ocurre en líneas generales. Para el análisis del parcial, tomaré un recorte del recorrido que va siguiendo Marco a lo largo de la película y pensaré cómo se articula el mismo con los tiempos de la responsabilidad. He aquí tal recorte:
• En primer lugar, Marco posee una situación económica precaria y esto genera una idea de diferencia de clases sociales, que se manifiesta en varios momentos de la película por varios personajes
• En ningún momento se alude a su familia y en una escena ve a una mujer, que pareciera ser su madre, con un compañero de él, a punto de tener sexo. Él solo se queda mirando.
• En la primera escena de la película Marco tiene que decidir anotarse en un curso y frente a tal elección le dice a su novia que hará la clase que ella haga. Esta le informa que elegirá autocracia, quedando él anotado para la misma.
• Cuando se lo convoca en clase a decir que piensa sobre la autocracia (clase en la que él se anotó), él responde con un “no sé” y silencio
• En varios momentos de la película demuestra querer remarcar frente a otros hombres el lugar que tiene junto a su novia. EJ: en un momento la besa y mientras mira a un chico que había hablando con ellos como haciendo una demostración. También en una disco se dirige rápidamente a abrazarla cuando la ve a ella bailando sola entre otros hombres.
• En un deporte que él practica, waterpolo, se le critica que suele jugar solo, sin armar equipo
• Se le presenta la posibilidad de viajar e ir a vivir a España con su novia, ya que ella se mudará allí. Él dice no querer hacer tal viaje, pero al menos en la película no parece clara ésta negativa frente a su novia, pese a que él dice que ella no lo escucha.
• Es el nombre que él propone el que queda elegido para llamar al grupo (la ola)
• En una conversación con su novia, ella le dice que le parece que “la ola” fue demasiado lejos. Frente a esto, él contesta que él pertenece a tal grupo ya que “significa mucho para él”. Luego agrega que representa comunidad y le dice que ella conoce tal sentimiento porque pertenece a una familia rica pero no así él.
• En una fiesta de “la ola”, Marco le dice a una compañera que le gustaría no irse nunca de aquel lugar. A continuación agrega que luego tendrá que decidirse sobre qué universidad elegir y cuenta que se imagina formando una familia.
• Subido a una tarima en tal fiesta, dice a todos que el enemigo debe sentir el poder de la ola
• En una escena posterior Marco discute con su novia. Luego de que ella le pregunta qué es lo que le está pasando y comenta sobre una situación de conflicto que se dio en su partido de waterpolo (cerca del final de la película), él le contesta muy enojado que “si ella no hubiera arruinado todo durante el partido él hubiera sido por primera vez el espectáculo del mismo”. Luego forcejean y Marco le da una bofetada a la joven. Acto seguido, se queda perplejo y se retira, dirigiéndose a la casa de su profesor (líder de la ola).
• Conversando con el profesor le dice que aquel tiene que retirarse y agrega que “toda ésta mierda me ha cambiado y yo amo a mi novia”. Agrega que la ola es una “pseudo disciplina y una mierda fascista”
• En la última reunión grupal que realiza la ola Marco ya no respeta los rituales de saludo ni los formalismos para dirigirse al líder pero aún asiste con su camisa blanca (uniforme que usan los miembros)
• Frente al discurso del profesor (líder) se pone de pie y le dice al auditorio “¿No ven sus intenciones? Quiere manipularlos a todos. El verdadero problema es “la ola”
Hasta aquí el recorrido de los datos que nos hablan de Marco, a lo largo de la película. A partir de los recortes ubicaré ahora los tiempos de la responsabilidad que se presentan en él. Tal como explica M. E. Dominguez el tiempo 1 es “la realización de una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en el que el sujeto se halla inmerso y que se supone, se agota en los fines para los que fue realizada”1. Si lo articulamos con nuestro personaje, podemos ubicar un posible tiempo 1 cuando Marco emprende su participación en el grupo con el fin de realizar el proyecto escolar. Se supondría, en un principio, que en esa mira concluiría el sentido de la acción. Creo, además, que más tarde en la película se suma un nuevo motivo manifiesto y es la pertenencia de Marco a una comunidad, lo cual él manifiesta expresamente. A partir de lo que propone C.Calligaris en “La Seducción Totalitaria” podemos tomar noticia de por qué para un neurótico podría tornarse importante formar parte de una comunidad con éstas características. Si bien el autor habla puramente de un sistema fascista ocurrido, podemos hacer la analogía perfectamente con LA OLA. El neurótico, dice él, siempre posee la incertidumbre respecto de lo que se quiere y corre detrás de alguna cosa que sería el pago final de la deuda que él tiene con el padre. Pero como ése saber del padre es un saber supuesto, es para el sujeto una carrera sin fin. Ahora bien, en estos sistemas totalitarios hay un semblante de que el saber es sabido, no supuesto, y esto genera entonces certeza sobre qué es lo que se quiere, quedando esto último como un saber compartido. Se produce entonces lo que Calligaris llama Instrumentalización, es decir, volvernos instrumentos de ése saber sabido. “Se trata de reducir el campo neurótico de la subjetividad cada vez más para llegar a una verdadera alienación en la cual un sujeto se sustenta solo en función del instrumento” 2. Se entiende la ganancia que esto tiene para el neurótico ya que mientras es objeto de ése otro evita preguntarse todo el tiempo y responsabilizarse de sus decisiones. Por otro lado, y en la misma línea, encontramos el texto de C.Gutierrez “Diagnóstico y Responsabilidad”. El autor propone que la alienación del sujeto bajo el discurso del diagnóstico le provee un “ser” que funciona como refugio y como contenedor, permitiéndole desentenderse de su posición de sujeto responsable. Si bien en el texto se habla específicamente del discurso nosográfico, podemos hacer una analogía con lo que ocurre en “La Ola”, donde se produce la misma alienación al discurso del Otro, el líder, provocando ello una identificación colectiva que enmudece al sujeto en su singularidad y le permite no responsabilizarse por lo que dice y hace.
Pero, a partir de los dichos del personaje en otras ocasiones y de la observación de conducta, podemos pesquisar que habría allí otros motivos no manifiestos para ser miembro de “la ola”, un deseo jugado allí. Pero para pensar en ésta línea, es necesario que se produzca una interpelación al sujeto, la confrontación de tal linealidad con un tiempo dos, donde “el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo” 3. Es decir, no es sin un tiempo dos que se vuelve sobre tal accionar conciente y se vuelve a hacer una lectura de él. De no existir dicha pregunta en la interpelación, la acción del tiempo 1 solo sería un acto más que no conllevaría ninguna reflexión, o sea, no hablaríamos de un tiempo 1. Para pensar el tiempo 2 ubico una acto del sujeto que produce cierta perplejidad y luego un viraje en su accionar. Es el momento de la bofetada a su novia. A partir de allí se rompe la consistencia del universo particular que venía sosteniendo el sujeto. El sujeto produce un acto que se le vuelve ajeno: Le pega a su novia. “Algo extraño irrumpe y quiebra todo sentido. El yo se desorienta frente a esto que le es ajeno” 4. La reacción inmediata es quedarse en silencio (inmóvil) y huye de la situación dirigiéndose a casa del líder de la ola (su profesor). A partir de allí una retroacción y relectura sobre el universo del tiempo 1 genera una transformación. Ya la ola se le vuelve algo peligroso que tiene que tener un fin. Ya no es para él algo con lo cual sentirse identificado por completo. El personaje no se reconoce en el golpe, lo siente como un punto de exceso. Hay un límite que se encuentra en ese acto en el cuerpo, en exceso en su acción, y a partir de allí algo de su identificación a los significantes de ese grupo se le vuelve ajeno. Ahora bien, para poder unir el tiempo 1 al tiempo 2 es necesaria una hipótesis clínica de qué es lo que se produce desligado del universo particular y que permite el tiempo 2, es decir, que algo interpele al sujeto. Para pensar tal hipótesis desde su singularidad, me remontaré a las escenas recortadas previamente de la película. Marco dice que el grupo le brinda “comunidad”. ¿Qué será lo que encuentra en ella? Sabemos que Marco no tiene una buena situación económica y que en varios momentos de la película se habla de que en la comunidad se borran las diferencias. A su vez el personaje expresa a su novia que ella conoce ese sentimiento ya que posee una familia rica y él no. Es decir, que está ligando la comunidad a la familia y a la situación económica (igualdad de clases). También parecería que su condición de economía precaria marcaría para él una diferencia de clases sociales, la cual se vería borrada en la paridad que se logra entre los miembros de la comunidad. Tal desnivel, por así decir, es manifestado por varios compañeros, es decir que es una idea que circula. Entonces, una hipótesis sería pensar que Marco encuentra en tal comunidad una linealidad respecto de los miembros que pondría fin a su situación de desventaja. También parecería encontrar un sentimiento que él liga a la familia, y que él no está sintiendo por fuera de la ola. Esto nos hace pensar en el lugar de la familia para él, la cual no se menciona en ningún momento. También se observa en él una necesidad recurrente de “mostrarse” al otro (Otro) que se despliega en varias escenas: Ya sea cuando abraza a su novia demostrando su lugar junto a ella (cuando aquella estaba en medio de los hombres), como cuando “juega solo”, como cuando discute con su novia porque ella no le permitió ser el “espectáculo” del partido de waterpolo. Un espectáculo es, en última instancia, una mostración. Él quiere ser el espectáculo para alguien que lo mire. Pero, si unimos todo lo que venimos hablando, me pregunto ¿por quién quiere ser mirado en última instancia? Si en la ola encuentra comunidad y dicha sensación es algo homologable, según él, a la familia, podemos pensar que es allí donde en verdad busca tal mirada o reconocimiento. Ahora bien, si pensamos en la propuesta de Freud en “Psicología de las Masas y análisis del yo” se aclarará un poco el valor que adquiere dicha masa para éste sujeto. En el texto Freud explica que se arma cierta igualdad entre los miembros, los cuales se unen por amor, mociones sexuales de meta inhibida y por identificación. Respecto de ésta última explica: “Una masa primaria de ésta índole es una multitud de individuos que han puesto un objeto, uno y el mismo, en el lugar del ideal del yo, a consecuencia de lo cual se han identificado entre sí en su yo” 5. Ahora bien, también sabemos que tal ideal del yo se conformó a partir de las autoridades, sobre todo de los padres. Entonces, podemos pensar que nuevamente lo que quedaría develado en Marco es la búsqueda de cierta mirada por parte de sus progenitores. Pero si vamos un poco más lejos, y seguimos a Freud, recordaremos que él propone en el texto del “Hombre de las Ratas” que el conflicto en el Obsesivo es la decisión entre el padre y la novia, y que éste enferma para no decidir. Esto podría rastrearse en la película en la escisión que se arma entre la Ola y la novia de Marco, que queda por fuera de la misma y oponiéndose a ella. Él joven debe decidir entre uno y otro en reiterados momentos. Propongo la hipótesis de que el ingreso a la ola sería para Marco una posible vuelta al grupo endogámico, en el cual no hace más que buscar la mirada y reconocimiento, alienándose a los ideales del líder (encarnación del ideal del yo, y en última instancia de sus progenitores). La relación con su novia, entonces, podría consistir en un intento de exogamia. Pero no podemos dejar de observar que también frente a ella se ubica evidenciando cierta alienación, donde quedan tomados sus pensamientos, acciones y decisiones: ya sea en el viaje al que se siente que no puede escapar, en la elección de la clase, o en sus intentos de demostrar pertenencia con el cuerpo. Quizá sea una muestra de que tal intento de separación del grupo primario es fallido aún y continúa desplegando y repitiendo con alguien externo su modalidad de posicionarse frente al otro. A partir de esto puede leerse el momento de la bofetada como la respuesta frente a la acción de su novia (repartir panfletos de “NO A LA OLA” en medio de su partido), donde ella con su actuar le impide a él obtener la mirada (ser el espectáculo) y el reconocimiento de tal grupo de pertenencia, con lo que éste implica para él. Ella propone su retirada de Marco de tal comunidad… podemos decir la retirada de Marco de su grupo edípico. Frente a tal acto, pegarle a una mujer (y a su novia), se ve interpelado. Esto quiere decir que eso produce un quiebre en el universo previo en el que se venía manejando, y se produce una retroacción que resignificará lo que ahora será un tiempo 1. Frente a la culpa generada en la interpelación, el sujeto se ve compelido volver sobre su acción y a responder. Dicha culpa, nos explica D Amore, no es la que conocemos como sentimiento de culpa sino que se trata de la obligación a dar una respuesta a tal interpelación. El sentimiento de culpa, en cambio, será una respuesta posible del sujeto, que obturará la responsabilización subjetiva. ¿Podríamos pensar en un tiempo 3 allí? Si entendemos el tiempo 3 como el momento de producir un acto singular que dé cuenta de un cambio de posición del sujeto, habiendo tomado éste una responsabilidad como respuesta a la castración, propongo que aquí no se trata de ello sino una respuesta en la vía de la moral y la culpa. Cuando Marco asiste a su última reunión con el grupo, si bien ya no respeta los códigos antes compartidos y rituales para dirigirse al líder, su vestimenta es la camisa blanca, uniforme que usan los miembros y que permite su integración al grupo. Es decir que aún no ha podido producir un corte con aquél y con la satisfacción que encuentra en el mismo. Hay un intento fallido de salida. Incluso podemos ver la falta de responsabilización cuando le pide al líder que se retire de la comunidad, en vez de retirarse él mismo, o bien cuando dice “la ola me cambió”, demostrando su falta de implicación en tal participación. Podemos decir entonces que Marco no puede producir un acto singular que produzca un cambio de coordenadas respecto al universo previo. Si tomamos la cachetada como tal, como el encuentro con algo propio de su goce, como una reacción de agresión debido a aquel posible sentimiento de separación, la sensación inmediata frente a ello es rápidamente la ajenidad que esto le produce y el intento de restablecimiento por la vía de lo particular, por el discurso moral. “No hay singularidad en la vuelta al surco moral porque la respuesta resulta el taponamiento de la dimensión ética” 6. No podemos pensar aquí una dimensión ética, ni la presencia de una singularidad en Marco que haga desfallecer el universo anterior, porque en verdad éste de algún modo sigue coexistiendo (lo cual se observa en lo propuesto anteriormente). Su respuesta, en cambio, es la de la culpa por haber golpeado a una mujer, y a la cual dice que ama, y por estar inmerso en una comunidad que tilda de fascista, lo cual va en contra de sus ideales. Lejos de ubicarse en el eje de lo singular-universal, Marco se mantiene en el eje de lo particular, ya que no puede producir una rectificación respecto a alienación al grupo primario, y por más que al final de la película vuelva con su novia, no es desde el lugar de la separación de aquél que lo hace, sino repitiendo su posición frente al Otro y manteniéndose ajeno a la responsabilización por sus actos y decisiones. Podríamos pensar en que un ejemplo de que se hubiera llegado al tiempo 3 sería que Marco no asista a la reunión mostrándose como miembro aún (sin el uniforme) y que él pudiera retirarse de aquella comunidad sin la necesidad de estar a la espera de que sea el líder quien ponga un fin a la misma, por ejemplo. Allí quizá sí podríamos hablar de que se produciría un acto singular que rompe con el universo previo y que funciona como suplementario del mismo.
Para finalizar propongo una articulación de cuáles son las cosas que no se corresponden con la responsabilidad del sujeto (haber decidido formar parte de tal grupo y mantener su compromiso con él, a partir de lo que ello implica), y en cambio se deben al azar y la necesidad. M. Fariña define la “Necesidad” como aquello que rige en sucesos que son ajenos a la voluntad humana. Es una conexión que existe entre causas y efectos. El “azar” también implica algo ajeno a la voluntad del sujeto, pero a diferencia de la necesidad, no implica tal necesidad entre causa y efecto. En nuestro análisis, podemos pensar que un ejemplo de algo azaroso fue la elección de su novia de la clase de “autocracia” (salvo que conociéramos algún indicio de que la misma elegiría tal clase y Marco lo supiera, pero no se poseen tales datos). También en la elección de su profesor de que el proyecto adquiera tales características. Pero hay un borde muy fino con la responsabilidad, dado que a partir de la elección de su novia, o la de su profesor, es Marco el que decide, ahí sí, continuar con tales situaciones. Respecto del orden de la necesidad, podemos pensar que el hecho de tener que aprobar un proyecto escolar implica la participación del alumno en el mismo. También que para poder formar parte de un grupo de pertenencia de estas características totalitarias, es necesario compartir ciertos códigos y reglas comunes. Pero nuevamente linda ello con la responsabilidad del personaje en el hecho de que fue él quien eligió seguir adelante con esa clase para aprobar el proyecto y no cambiarse a la otra que se ofrecía (anarquía) y también con que es él quien decide continuar su pertenencia allí, pese a las reglas que tal grupo imponía.

Citas:
• 1 Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006. Pag.135

• 2 Calligaris, C.: La seducción totalitaria. En Psyché, 1987

• 3 Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006. Pag.135

• 4 Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006. Pag 129
• 5 Freud. S: “Psicología de las masas y análisis del yo”. En Obras Completas. Tomo XVIII. Amorrortu. Pag. 110
• 6 D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006. Pag. 153
Bibliografía:
• . D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006
• Calligaris, C.: La seducción totalitaria. En Psyché, 1987
• Gutiérrez, C. (2002): Diagnóstico y responsabilidad. En Revista Argentina de Psicología, APBA, Número 45, pp. 93-98.
• Freud. S: “Psicología de las masas y análisis del yo”. En Obras Completas. Tomo XVIII. Amorrortu.



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