por 

Rivera, Xoana Com.: 14
L.U.: 31.446.863/0
15-3233-4823
4262-1865
Prof.: Lic. Marcela Brunetti

Para el presente trabajo he decidido tomar el segundo capítulo del unitario Dromo: “La almohada”. Considero que en el mismo puede ubicarse una singularidad en situación. Iré relatando la historia, a medida que intentaré ubicar los distintos conceptos teóricos propuestos en la consigna.
Tomaré como paciente al protagonista, Fernando Gaona, casado, con una hija (Pau-la). Fernando describe a su abuela como "una vieja hija de puta, […] una verdadera vieja de mierda que le pegaba […] durante toda su infancia". Los recuerdos de su abuela son preci-samente éstos: insultos, golpes, pellizcones y lo que podría caracterizarse desde el sentido común como “torturas psicológicas”; los cuales son "denunciados" por él a su madre (Helena). Tras estas denuncias, la abuela se "transforma" en una abuelita tierna, y Helena no le cree a Fernando. Otros recuerdos de su infancia que aparecen son de él intentando matar a su abuela, pero siendo esta acción coartada por ella, ya que lo descubre.
En la actualidad, Fernando es llamado por Helena a visitarla a ella y a su abuela, ya que ésta está a punto de morir. Aquí podríamos ubicar algo del orden de la necesidad: la muerte natural responde a un “suceso más allá de la voluntad humana” . Que su abuela esté muriendo no es responsabilidad de nadie, sino que está determinado por las leyes naturales. Fernando decide ir a visitar a su abuela sólo por su madre, y le aclara que todo lo que hace, lo hace por ella.
En un momento, Helena y la abuela de Fernando le dicen que él tendrá que matar a esta última, porque “no puede morir de forma natural”. Le explican que hace muchísimos años, “el primer Gaona” hizo un pacto con el Diablo a cambio de prosperidad económica para toda su familia (prosperidad que Fernando disfruta). El pacto es el siguiente: prosperidad eco-nómica a cambio de 100 almas. Para esto, a lo largo de las generaciones han decidido matar-se entre ellos, y que cada uno mate a su abuelo/a. De esta manera liberará el alma de aquél que mató antes. Es decir, Helena ha matado a su abuela, condenándose al infierno. Pero será liberada del infierno cuando Fernando mate a su abuela y se condene. “El último asesino mo-raría en el infierno hasta que otro Gaona asesinara”. Le aclaran también que él es el anteúlti-mo que deberá cometer el crimen.
Aquí también puede ubicarse algo del orden de la necesidad, ya que fue necesario que ese pacto se llevara a cabo, y no sólo eso sino que fuera posible, gracias a lo que po-dríamos llamar “Leyes Divinas” . Esto es algo que preexiste al sujeto y que no depende de él. Por eso considero que puede hallarse aquí la necesidad.
Fernando tiene que decidir si matar o dejar morir a su abuela. He aquí un dilema, ya que debe elegir entre “dos caminos claramente diferenciados; sabe que las consecuencias de uno y otro son bien distintas y elige intencionalmente uno de ellos.” Es así como su abuela le dice: “Si vos no me asesinás, la condenás a tu mamá eternamente”. Luego de muchas dudas (en medio de las cuales su abuela le dice que ella siempre lo quiso pero que lo maltrató para hacerle más fácil este momento, lo cual Fernando no cree y dice que la odia), Fernando deci-de matar a su abuela y lo hace. He aquí lo que podríamos ubicar como el tiempo 1 del cir-cuito de la responsabilidad, ya que Fernando “realiza una acción determinada en concordan-cia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada.” Es decir, Fernando realiza una acción que podría compararse “con un síntoma egosintónico, […] que al hallarse dentro de la sintonía del yo pareciera conformar aquello que hace a un rasgo propio del sujeto y que se agota allí en lo que podríamos llamar su forma de ser o carácter” . ¿Por qué egosintónco? Porque se corres-ponde a lo que quiso, desde el plano conciente, hacer toda su vida: matar a su abuela.
Sin embargo, puede ubicarse algo de la moral en este punto, esto es, del eje particu-lar, ya que Fernando al principio se niega a matar a su abuela diciéndole a su madre: “una cosa es que yo no la quiera, y otra cosa muy diferente es que haga lo que vos me estás pi-diendo”, y preguntándose luego, aunque se asume agnóstico: “¿Y si voy al infierno?” Algo de la moral religiosa se pone en juego. Una moral que lo precede ya que él se autodefine agnós-tico.
Ahora bien, la historia no termina ahí, ya que de ser así se agotaría en sí misma, no dando posibilidad a un tiempo 2 que inscriba una singularidad, es decir, “una potencia de sustracción al régimen de uno” . He aquí la próxima escena del unitario en la que podemos ubicar el tiempo 2, ya que más tarde, Fernando está conversando con su esposa (la cual ignora toda la historia) y escuchan un grito de su hija, quien va corriendo hacia ellos y denun-cia llorando: "la abuela me pegó", inmediatamente llega Helena, la abuela de la niña, que desmiente esta denuncia y la nombra como "mentirosa" (lo mismo que Fernando vivió con su abuela). La historia termina con la cara de sorpresa de Fernando.
Este gesto de asombro de nuestro protagonista nos permite pensar a esta escena co-mo el segundo momento del circuito de la responsabilidad, ya que dicha sorpresa puede con-siderarse un “indicador que le señala [a Fernando] un exceso en lo acontecido otrora” . Con-sidero que este segundo tiempo que interpela al sujeto, le permite a Fernando resignificar distintas cosas:
En primer lugar, su historia infantil con su abuela ya que su madre, hasta ese momen-to la “abuelita tierna”, comienza a maltratar a Paula de la misma manera que su abuela lo mal-trató a él. Esto lleva a una segunda cuestión que puede ser resignificada: el no haberle creído a su abuela que ella siempre lo quiso y que lo maltrató para hacerle más fácil el momento de tomar la decisión de matarla, esto es, el tiempo 1.
Por último (y esto permitirá introducir la hipótesis clínica), resignifica su lugar de padre, ya que antes de la escena de la sorpresa de Fernando (tiempo 2), su mujer le pregunta: “¿Te parece que hicimos bien en traerla a Pauli?” a lo que él contesta: “Sí, vino a ver a mi mamá” (con quien tiene una excelente relación). Su mujer le pregunta: “Si se llega a morir tu abuela, ¿qué le vamos a decir?”, y le dice Fernando: “La verdad, […] no te preocupes que no la va-mos a exponer a nada que no la querramos exponer”. Con su decisión de matar a su abuela (tiempo 1) Fernando expone a su hija a vivir con su abuela Helena lo que él vivió/sufrió con la suya; a tener que matar a su abuela para salvar a su padre, y a ser “el último asesino [que] moraría en el infierno” , ya que Paula es la última Gaona de la cadena, es el alma número 100. Aquí podría ubicarse algo del orden del azar ya que es casual que Fernando sea el alma 99, entrando en la serie de las 100, y también que su hija Paula sea la número 100. A su vez, es casual que él tenga una hija, ya que de no ser padre, no estaría exponiendo a nadie a mo-rar eternamente en el infierno.
En ese tiempo 2 de la sorpresa de Fernando “el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja” , ya que su abuela no era una “verdadera vieja de mier-da”, porque si le pegaba y lo maltrataba era porque lo quería; y él no es el padre que no ex-pondrá a su hija, ya que sí lo hace, y lo hace en el tiempo 1, pero toma noticia de esto en el tiempo 2. Vemos entonces que aparece un padre “barrado” , un sujeto que cae como padre, siendo arrasado como tal: hay un desfallecimiento del sujeto, un avasallamiento subjetivo.
Esto podría abrir un tiempo 3 en el que aparezca un Sujeto barrado, verificándose la responsabilidad subjetiva. Sin embargo esto no sucede en el caso de Fernando, ya que la historia termina en lo que he ubicado como tiempo 2: la sorpresa de Fernando tras la denun-cia de su hija y la desmentida de su madre.
Ahora bien, dije más arriba que el tiempo 2, de resignificación del tiempo 1, serviría pa-ra introducir la hipótesis clínica. Esto es así porque dicha hipótesis constituye un lazo aso-ciativo entre ambos tiempos, que explica la resignificación del tiempo 1 por el tiempo 2.
Podemos pensar que Fernando, ha atravesado el complejo de Edipo. Esto quiere decir que hay en él deseos incestuosos hacia su madre que son inconcientes (porque han sido re-primidos). Fernando le dice a su madre que todo lo que hace (ir a visitar a su abuela, por ejemplo) lo hace por ella. En este punto podemos decir que lo hace por su amor a ella, y ubi-car en el discurso de Fernando esos deseos incestuosos inconcientes, ya que como Edipo mata a su padre por su madre, Fernando mata a su abuela por su madre. Fernando le dice a Helena: “a mí con la abuela no me une nada, ¡nada!” Puede pensarse que en realidad sí hay algo que lo une a ella: mociones hostiles que pueden satisfacerse (tras el asesinato) gra-cias a las mociones amorosas dirigidas hacia la madre: la mata por ella, porque todo lo que hace, lo hace por su madre (“Si vos no me asesinás, la condenás a tu mamá eternamente”). Considero que esto es del eje singular: es su modo singular de hacer con sus deseos inces-tuosos, que responden al complejo Edipo (que es lo particular), que instaura la Ley (univer-sal).
Y en este sentido creo menester llevar a cabo la siguiente hipótesis: Fernando no pue-de ser padre, sin antes dejar de ser hijo, ya que por amor a su madre expone a su hija a una condena eterna en el infierno. En este punto podemos decir que Fernando es culpable de actuar en conformidad con su deseo incestuoso inconciente. Esta sería la culpa ubicada en el eje universal-singular , que permitirá (en caso de poder encontrar un tiempo 3) ubicar la res-ponsabilidad subjetiva, que “es la culpabilidad misma de lo que se hace y de lo que se dice; una singularidad que emite un sujeto, del deseo inconsciente que causó [la acción]” .-

Bibliografía

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