por 

UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

PSICOLOGÍA ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS
Cátedra de Juan José Fariña

Camila Salvador
DNI 33.558.110

Comisión 8
Docente a cargo:
Gervasio Noailles

2º Cuatrimestre de 2010

Consigna de Evaluación

1. Escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre. Justifique su elección.
2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5. Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

DESARROLLO
El recorte cinematográfico del personaje
La película “La caída” relata los años finales de la Segunda Guerra Mundial, entre 1942 y 1945 en Alemania.
Para el presente desarrollo se trabajará sobre el personaje Peter Kranz, un niño de unos 12 años en el momento de los hechos, en abril de 1945. La primera noticia que se tiene de Peter es que está colaborando con otros jóvenes y pre adolescentes en la resistencia de los alemanes ante la inminente ocupación rusa de Berlín. En la primera toma en la que aparece, se lo ve colaborando a cargar un tanque.
La cámara se va acercando a la escena descripta, al mismo paso que el padre de Peter, que se acerca para disuadir al grupo de jóvenes y adolescentes de su tarea. Un detalle interesante es que cuando la cámara toma de frente al padre de Peter, se puede percibir que la manga derecha de su abrigo estaba introducida en el bolsillo, haciendo fácilmente perceptible que le falta el brazo.
El grupo de adolescentes percibe la mirada fija del padre de Peter y detienen la tarea. Peter lo ve y le grita que lo deje en paz. El padre de Peter se dirige al resto de los jóvenes y aventura sus edades: “¿Qué edad tienes? ¿12? ¿Y tú, 14? ¿Qué hacen aquí? ¿Están jugando a la guerra?”.
En este momento interviene el único de los jóvenes presentes que tiene un uniforme diferente al resto, quien es también el único que posee insignias. Además él, junto con la única muchacha del grupo, son los únicos que poseen un casco. Se dirige al padre de Peter y le dice “¿Quién es Ud. y qué quiere?” A lo que el padre de Peter le responde “A mi hijo…vivo”. El joven le responde “Debería estar orgulloso de él. Destruyó 2 tanques. El propio Führer lo condecorará.”
Llegado a este punto, el padre de Peter mira por algunos segundos directamente a los ojos a su hijo, quien le sostiene la mirada. El padre de Peter se vuelve a dirigir al joven que le estaba hablando y pronuncia las siguientes palabras “Usted es joven. ¿En qué frente combatió?”. El joven responde “Todavía no tuve el honor”. A lo cual el padre de Peter responde: “Tiene suerte de no haber estado en batalla. Sea razonable y mande a los chicos a casa”.
En ese momento la muchacha interviene y pronuncia las siguientes palabras: “Defenderemos la posición hasta el final.” A lo cual el padre de Peter responde “¿Qué posición? Esto no es una posición, es una trampa. Los rusos los rodearan. No podrán escapar. (…) ¿Creen que pueden resistir aunque sea 5 minutos su ataque?”. La niña responde: “Se lo juramos al Führer”. Y el padre de Peter, notablemente más enojado, dice: “¿No entienden? Perdimos la guerra, se acabó.” Acto seguido, Peter le grita a su padre “¡Cobarde!” y sale corriendo. El padre vuelve a dirigirse por última vez a los jóvenes que quedaron reunidos y les dice “Váyanse. Ahora. Si siguen acá cuando lleguen los rusos, morirán”. Se da vuelta y se va caminando hacia el mismo lado hacia el que partió Peter.
La siguiente noticia que tenemos de Peter es que llega corriendo al área protegida del búnker de Hitler para ser condecorado y se suma a la fila de jóvenes. A Hitler se lo ve bastante deteriorado físicamente, con dificultades para movilizarse. Al grupo que será premiado lo presentan ante Hitler como “los mejores cazadores de tanques de la Juventud Hitleriana”. Cuando en la fila le toca el turno a Peter para ser condecorado, quien conducía el acto dice de él: “Mi Führer, este niño destrozó dos tanques con su bazuca”. A lo cual Hitler responde “Ojala mis generales tuvieran tu valor”, le sonríe y pellizca su mejilla en un gesto paternal. Luego se aleja y se dirige a todos ellos diciendo: “La Historia los contempla. Cuando ‘Germania’ surja de estas ruinas Uds. Serán héroes”.
La ciudad de Berlín continúa siendo atacada y una noche Peter encuentra el cadáver de dos de los jóvenes que lo habían acompañado. Se detiene en ellos con la mirada, entre los escombros y los cadáveres. Sus ojos se agrandan en un gesto de sorpresa y su respiración parece agitarse hasta que se levanta y corre entre las llamas en dirección a los cadáveres de sus compañeros. Toma el cuerpo inerte de Inge, la muchacha, lo intenta levantar, le grita, la llama. La cámara vuelve a tomar la cara de Peter, ahora quieto y en silencio, y se puede ver que la misma está llena de lágrimas.
Más tarde a la noche, en lugar de sumarse a la resistencia y pelear con el resto, se esconde y mira desde detrás de una pared a los soldados que pasan armados. Luego, cuando está escapando de las bombas, cae en un pozo y pierde el conocimiento. Al día siguiente cuando despierta lo primero que ve es la mano y la cabeza de un cadáver a su lado. Eso lo saca de su letargo y sale corriendo.
Luego nos enteraremos que corría en dirección a su casa. Su padre, que estaba sentado en la escalera del edificio, lo recibe con un abrazo. Peter lo abraza con fuerza y llora. Cuando lo ponen en la cama, la madre anuncia que tiene fiebre mientras lo asiste con paños fríos y el padre responde “Sí, pero está vivo”.

El circuito de la responsabilidad
Tomando el recorte delimitado más arriba, el tiempo 1, es decir esa acción que se supone que acaba en el fin para el cual fue concebida, consiste en la participación activa de Peter en la resistencia nazi al sitio y ocupación de Berlín en manos de los rusos. Esta participación de Peter en la lucha armada va en contra de lo que su padre le indica.
El tiempo 2, es decir la interpelación al sujeto a “partir de indicadores que lo ponen sobre aviso de que algo anduvo mal” , se ubica tanto en el reconocimiento de los cuerpos inertes de sus compañeros como en esa pérdida de conocimiento por la noche, de la que despierta para encontrarse con restos de un cadáver muy cerca de su rostro en el pozo en el que cayó.
Una hipótesis posible para abordar esta situación tiene que ver con pensar en el momento del desarrollo en el cual Peter se encuentra. Ya ha sido mencionada su edad, tenía 12 años en el momento de los hechos, es decir que estaba entrando en la adolescencia y es esperable que ya hubiera salido del complejo de Edipo. Esto nos da una pista para ubicar algunos de los atravesamientos que nos permiten pensar por qué Peter debe responder por esta situación.
En el texto “Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica entre los sexos” Freud establece que el complejo de Edipo sucumbe en el varón ante la amenaza de castración. Pero dicho complejo es tan significativo que no deja de producir consecuencias en el niño: “Sus investiduras libidinosas son resignadas; sus objetos son incorporados al yo, donde forman el núcleo del superyó y prestan a esta neo formación sus propiedades características”. Es en esta línea que ubicamos el reproche de Peter a su padre, cuando lo llama cobarde. Es también en esta línea que leemos el detalle de que el padre había perdido un brazo, y por el cual podemos inferir que estuvo en combate. No sería disparatado pensar en que estos son rasgos del objeto que el niño ha incorporado.
En el texto “La novela familiar de los neuróticos” Freud afirma que “En el individuo que crece, su desasimiento de la autoridad parental es una de las operaciones más necesarias, pero también más dolorosas, del desarrollo”. En este sentido, no es imposible pensar que Peter está atravesando su forma singular de desasimiento de la autoridad de su padre, poniendo en cuestión su advertencia y desafiando su supuesta cobardía.
Avanzando un poco mas con el análisis de la situación que convoca a este trabajo, es interesante lo que plantea Freud cuando afirma que “Pequeños sucesos de la vida del niño, que le provocan un talante descontento, le dan ocasión para iniciar la crítica a sus padres y para valorizar en esta toma de partido contra ellos la noticia adquirida de que otros padres son preferibles en muchos aspectos.” En este punto se podría ubicar el encuentro que Peter tiene con Hitler, y el tinte paternal que este encuentro tiene.
Esto último se enlaza a los desarrollos que Freud hace en el texto “Psicología de las masas y análisis del yo” cuando establece que en las masas artificiales (iglesia, ejército) se da una doble ligazón libidinosa: por un lado con el conductor y por otro con los demás individuos. Dice Freud que cada capitán es el jefe y padre de su compañía. Es decir, funciona como un sustituto del padre. Más aún, afirma Freud que “esa sustitución de ambos progenitores o del padre solo por unas personas más grandiosas, descubre que estos nuevos y más nobles padres están íntegramente dotados con rasgos que provienen de recuerdos reales de los padres inferiores verdaderos, de suerte que el niño en verdad no elimina al padre, sino que lo enaltece.”
Por otro lado, y siguiendo la línea del trabajo de Contardo Calligaris , es dable pensar que para un chico de 12 años, que se encuentra tan cercano a la “ternura originaria del niño hacia los padres" o a esa “sobreestimación de los primeros años de la infancia” , entregarse como instrumento a quien ofrece un saber no supuesto, sino sabido significa un escape a la incertidumbre que es la base del padecimiento neurótico.
Todos estos elementos permiten pensar que Peter debe responder por dicha participación en el combate, en tanto algo de su deseo se jugó en esa elección y no fue por mero azar o necesaridad.

Necesidad y azar
En primer lugar, desde el recorte de este trabajo, el hecho de que se haya desatado una guerra es del orden de la necesidad dado que no hay ninguna acción al alcance de Peter que pudiera haber evitado la guerra ni que la haya causado. Es decir que se puede hablar en este punto de necesaridad situacional: factores de la coyuntura internacional de ese momento llevaron a una guerra, con distintos grados de intervención de distintos sujetos, pero en el contexto delimitado basta con pensar que para Peter esta guerra se presenta en el orden de lo inevitable.
Luego, podría pensarse del lado del azar el hecho de que Peter se encontrara en una ciudad en la que se estuviera llevando a cabo una resistencia armada a la ocupación rusa. El niño podría haber nacido en cualquier otra ciudad de Europa que no hubiera sido un frente de batalla, fue simplemente una cuestión de casualidad.
Pero entre estos dos elementos, uno de necesidad y otro de azar, es necesario ubicar la responsabilidad del joven al involucrarse activamente en la contienda. Es decir, es necesario pesquisar qué de la forma singular de la disolución del complejo de Edipo o del desasimiento de la autoridad paterna se pusieron en juego para él en esta situación. Dicho de otro modo, muchos otros chicos en esa misma ciudad y en ese mismo momento no optaron por la participación en el conflicto bélico y también se vieron atravesados por los mismos elementos de necesidad y azar.
Indicadores de culpa
En la escena en la que Peter encuentra los cadáveres de dos de sus compañeros se puede identificar como indicadores de culpa la agitación en la respiración, la cara de sorpresa ante los cuerpos inertes, el llanto, el hecho de que haya agitado y llamado insistentemente a su compañera como si pretendiera despertarla de un sueño. Luego, cuando pierde el conocimiento en el pozo y lo recobra al día siguiente, es notable también que al percibir los restos del cadáver a su lado se haya incorporado de súbito y se haya ido corriendo en dirección a su casa.

El acto ético
En el recorte trabajado se pueden distinguir las categorías universal-singular y particular como organizadoras de la escena. En principio, el lugar del polo estructurante o la función de la interdicción que ejerce el padre de Peter y la forma singular en la que este universal se realiza, trazan el eje en el cual se despliega la ética. Por otro lado, la moral particular, eso que compartían los soldados y jerarcas nazis y que era denominador común para gran parte de ese pueblo en esa época. Eso que hizo que varios de los personajes de la película terminaran con su vida antes que seguir viviendo sin ese líder que fuera el (padre) proveedor de las certezas que taponaran el sufrimiento. Lo que el padre de Peter parece introducir con su prohibición es el deber de enfrentarse a la incertidumbre en lugar de jugarse la vida por esa certeza, por ese saber sabido. En este sentido, este mandato de una vida incierta en detrimento de una muerte sabida es el universal-singular que se soporta en el particular. Así es que el regreso de Peter a su casa paterna puede ser leído como el acto ético de vivir para reafirmar a su padre de la incerteza cediendo el deseo de todo neurótico de encontrar un sustito del padre cuyo saber sea sabido.

BIBLIOGRAFÍA

• Fariña, J. Responsabilidad: entre necesidad y azar. En www.psi.uba.ar
• D’Amore, O. Responsabilidad subjetiva y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, Buenos Aires, 2006
• Mosca, J. C. Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 2010
• Freud, S. (1921) Psicología de las masas y análisis del yo. Obras completas. Tomo XVIII. Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1979
• Freud, S. (1925) Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica entre los sexos. Obras completas. Tomo XIX. Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1989.
• Freud, S. (1909) La novela familiar de los neuróticos. Obras completas. Tomo IX. Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1989.
• Calligaris, C. La seducción totalitaria. En Psyché, 1987
• Fariña, J. Lo universal-singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 2010
• Fariña, J. Del acto ético. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 2010



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