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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE PSICOLOGIA

Materia: Psicología, Ética y Derechos Humanos – Cátedra I

Profesor de prácticos: Noailles Uriburu Gervasio

Comisión: 8

Alumnas: Gallardo Marcela Beatriz / DNI: 16522681
Grego María Consuelo / DNI: 24364426

2º Cuatrimestre

Año: 2010

El film en el que analizamos el circuito de la responsabilidad es “La cinta blanca” de Michael Haneke. Es situada en la segunda década del siglo XX, período previo al estallido de la primer Guerra Mundial, en una pequeña aldea protestante del norte de Alemania. En la película se pone de manifiesto como son educados los hijos en cada una de las familias, de manera violenta, sometidos a represión física y emocional, bajo una moral rígida, autoritaria y con métodos cercanos a la tortura. Esta educación está de alguna manera relacionada con extraños acontecimientos violentos y crímenes a modo de castigo que suceden a lo largo de la historia que se relata en el film: por un cable colocado adrede cae del caballo el médico del pueblo (quien abusaba de su hija de 14 años), un niño desaparece y luego se lo encuentra en el aserradero atado y golpeado hasta hacerlo sangrar con un bastón (no pudiendo caminar por un tiempo a causa de los golpes) sin que se sepa quien lo hizo, muere una mujer por pararse en un lugar donde el piso estaba podrido en el aserradero (no se sabe porque estaba trabajando en ese lugar que no era el habitual ni quien le dijo que se pare ahí),se enferma un bebé por que no se sabe quien abrió la ventana del cuarto durante la noche y nadie escuchó nada, se incendia el aserradero y no se sabe quien lo hizo, desaparece el hijo discapacitado de la partera y aparece en el bosque atado con muestras graves de haber sido torturado hasta dejarlo con riesgos de perder la vista y con una nota que adjudica el castigo a un señor Dios que castiga la iniquidad de los padres hacia los hijos. En la misma película se plantea si esta forma de educación bajo esta moral de época algo puede haber tenido que ver para poder explicar los terribles crímenes cometidos en Alemania nazi 20 años mas tarde.

Haciendo un recorte situacional particular centramos nuestro análisis en la vida de la familia del pastor del pueblo y sus 6 hijos. Esta familia vive siempre sometida a las decisiones, castigos, manipulación por parte del padre, justificados en una moral de época, religiosa, rígida y extrema.
A sus hijos mayores Klara y Martin, les impone siempre castigos como ejemplo para sus hermanos más pequeños, estos son: ser golpeados con vara, acostarse sin cenar, llevar en el pelo o brazo una cinta blanca que les recuerde la pureza y la inocencia y dormir atado (Martin) para no masturbarse.
Nuestro sujeto de análisis es el pastor. Justifica nuestra elección claras figuras de la culpa como indicadores de responsabilidad subjetiva en el sujeto que pasaremos a desarrollar más adelante.
Circuito de Responsabilidad
Situamos en el circuito de la responsabilidad como tiempo 1, la escena en la que el pastor entra a la escuela y ve a los alumnos gritando y sobre todo a su hija Klara, quien a gritos intentaba callar al resto de los niños. Tras entrar, Klara es fuertemente tironeada de una oreja por su padre y llevada al fondo frente a la pared y de espaldas a los demás como castigo y humillación, culpándola del bullicio y desorden que hacían los niños. Los hace rezar, luego les comenta que está desilusionado por el comportamiento del grupo y sobre todo el de su hija por darse cuenta del papel importante que juega en estos comportamientos pecaminosos siendo hija del líder espiritual. Ante esto ella se desmaya, cae enferma con fiebre y una vez en su casa, mata al pájaro de su padre, dejándolo ensartado en una tijera, sobre su escritorio.
Tiempo2, el pastor llega a su casa, ve al profesor que había estado hablando con sus hijos y ante el pedido de este último de hablar con él lo invita a trasladarse a su

Estudio. Le pregunta al maestro que sucede y este le cuenta que la partera fue a la ciudad a hablar con la policía porque sabía quienes cometieron los crímenes, tras escuchar estas primeras palabras el pastor comienza a cerrar las ventanas, luego lo invita a sentarse. El profesor en el relato le comenta sus sospechas de que atrás de todos los hechos que sucedieron el último año están de manera sospechosa siempre los niños incluyendo sus hijos relacionados de alguna manera. Mientras el profesor
habla la respiración del pastor se agita, tiembla su boca, luego de repente se para, le da la espalda, hace un instante de silencio, luego se da vuelta y califica al profesor de
tener una mente enferma, de decir aberraciones y pensar monstruosidades y lo amenaza con denunciarlo y llevarlo a prisión si vuelve a mencionar esto a alguien.
Hasta acá el relato de los hechos y los dos tiempos situados.

T1: Castigo y humillación a Klara T2: Sospechas del profesor
Categorías de necesidad y azar
En el recorte situacional que efectuamos no logramos localizar la categoría azar presente, si la categoría de la necesidad, determinación, destino, aquello por fuera de la capacidad del sujeto para intervenir o modificar. Indicadores de la necesidad: la gravedad de los hechos, el accidente del doctor, el incendio, las torturas a los niños y la muerte.
Figuras de la culpa
- Apenas el profesor menciona los crímenes cambia de posición y comienza a cerrar las ventanas, a medida que habla y dice no tengo idea o no sé cierra en ese momento las cortinas, como si acompañara con el cuerpo lo que expresa hablando.
- La respiración se agita, comienza a hacerlo por la boca.
- De repente se para (recién se habían sentado e incluso el lo había propuesto).

- Le da la espalda a su interlocutor.
- Hace un instante de silencio.
- A través de la negación y la proyección se desentiende de aquello que lo interpela y acusa al profesor de mente enferma, acusaciones aberrantes, monstruosidades y lo amenaza con denunciarlo y llevarlo a prisión si vuelve a mencionar lo dicho a otra persona.
- Le pide que se retire y expresa no querer verlo más.
- Hostilidad como forma de culpa.
Los indicadores como figuras de la culpa, aluden a que algo de la responsabilidad subjetiva del pastor (en esta escena que retroactivamente funda el tiempo1) está presente. Algo de lo escuchado por el pastor genera un registro, lo interpela revelando que esa primera acción del tiempo1 destinada a extinguirse en los fines no termina ahí sino que la realidad en el tiempo 2 revela indicios, indicadores de que algo de esa acción trajo consecuencias, dejó un resto, algo anduvo mal y lo implica subjetivamente.
Podríamos pensar el instante de silencio como ese instante donde el sujeto puede o no, hacer lugar a eso que lo interpela, momento de perplejidad, suspenso, hiancia. En este momento algo de la responsabilidad podría haber dado lugar a un acto ético, a un efecto sujeto, pero no. El pastor ob-ligado por la interpelación, culpa mediante se desentiende de ésta a través de la negación y la proyección. La culpa como contraparte de la responsabilidad está presente en el sujeto. Pero como formas
desplazadas del yo. Figuras de la culpa desplazadas y proyectadas en el maestro. Ante aquello que lo interpela desde el campo de la ética el sujeto se des-responsabiliza y responde desde el campo de la moral, escudado en un discurso moralista.

Líneas para pensar la hipótesis clínica
¿Por qué se agita? ¿Por qué se enoja? ¿Por qué la mera sospecha sobre los actos de los niños pareciera que lo implicaran personalmente?
¿Qué de la subjetividad del sujeto está en juego en los indicadores de la culpa?
¿Tienen algo que ver los actos violentos con algún aspecto del sujeto?
¿Por qué este retorno interpela? ¿Qué es lo que interpela? ¿Por qué se ve llevado a actuar por eso que lo interpeló?
Hipótesis Clínica
Nuestra hipótesis clínica es que sus terribles castigos, su discurso no desde el lugar del saber sino siendo el saber, saber que divide al otro sujeto al que se dirige en el caso analizado, sus hijos, aplastando su subjetividad, están al servicio de un goce sádico. Esto puesto en acto por sus hijos lo implica subjetivamente y a pesar de no responder a este retorno que lo interpela, sino desmentirlo, la culpa indica que se siente implicado y ob-ligado a responder.
A nivel de la responsabilidad jurídica, el pastor como sujeto autónomo no es responsable de los hechos acontecidos en el pueblo, pero a nivel de la responsabilidad subjetiva algo de esto lo implica, se siente responsable. Desde un
universo que lo preexiste y en la dimensión particular, la culpa ob-liga al sujeto a responder frente a algo que lo implica y este respondere, hacerse responsable
subjetivamente estaría situado en el campo de lo singular, pero el sujeto no se responsabiliza, lejos de responder y producir un movimiento que suplemente el universo previo, el pastor se mantiene en la dimensión particular, en la lógica de la
moral, entendiendo que ésta se corresponde con la lógica de la responsabilidad jurídica. Se mantiene en el primer movimiento de la ética.

El pastor responde ante la culpa desde un lugar diferente al de la responsabilidad subjetiva, (dimensión del sujeto como efecto del inconciente). Se mantiene en el nivel
del yo, conciente libre autónomo y no se pregunta qué de su deseo es interpelado en el segundo tiempo, qué de su deseo está en juego.
Desde Ariel Alejandro y su texto “Responsabilidad ante el aborto” podemos decir que el pastor se des-responsabiliza en términos morales. Para Ariel un acto implica una decisión que tiene consecuencias para quien lo produce y también para los otros, para los otros, el acto constituye una acción, lo que los otros ven en el propio acto es una acción por eso nadie puede juzgar al otro por su acto, pero si por sus acciones. El pastor no se responsabiliza de sus actos, de las decisiones tomadas.
Se deja dormir en los signos de un guión ajeno, se sostiene del ideal del yo dominante de esa época. El interés de nuestro análisis está puesto en encontrar la subjetivación de estas acciones y desde este punto de vista, hay baja responsabilidad y pobreza subjetiva.
Desde el texto de Juan Carlos Mosca, “Responsabilidad otro nombre del sujeto” para el pastor la ignorancia y la alineación a Otro en este caso la religión, ofrecen la vía para que el sujeto se exculpe de todo acto, de toda decisión en la que estuvo en juego su deseo y desde Lacan “El sujeto cede en su camino para amoldarse a los mandatos del superyó, Renuncia al deseo para gozar del sometimiento”. Desde Freud “cuanto más renuncia el sujeto al deseo más se acomoda a las demandas superyoicas, paradójicamente más culpable se siente”. Esto explica la conducta hipermoral, la cinta blanca como símbolo de pureza e inocencia y los castigos purificadores.
Desde Juan Fariña y Carlos Gutierrez en su texto “Veinte años son nada” La pregunta por la responsabilidad no supone un cuestionamiento a la persona sino la interpelación

al sujeto, en este caso la responsabilidad del sujeto se halla ausente, aparece la culpa.
Analizando la posición del sujeto desde Sartre, el sujeto de la película es pura existencia, ante la interpelación no se hace responsable. No hay sujeto, no hay toma de decisión, angustia mediante para devenir esencia, pasar a posición subjetiva. Se mantiene en una posición de existencia. Según Sartre este sujeto no sería ateo, realiza decisiones siempre con garantías, con suelo donde pararse, la responsabilidad no gana la escena, podríamos decir desde Sartre que estamos ante un no sujeto, porque no hay elección que lo constituya, sus acciones están fundadas en donde las determinaciones lo ubican. No hay propia interpretación desde la incertidumbre sino desde la certeza de un Otro discurso que lo ubicó ahí. Nosotras podríamos pensar que de lo que si es responsable este sujeto y ahí si está en juego su deseo es de dejarse ubicar ahí. Al dejarse alienar en el discurso del Otro, en este caso la religión, como sistema de creencias, un universal, el sujeto no produce su propia interpretación de lo que lee y escucha de la religión y moral de época, se aliena al discurso de un saber sabido por Otro, Institución, Amo, Dios etc. Desde Contardo Calligaris en el texto “La seducción totalitaria” hay una analogía entre el pastor como intermediario “técnico” de una moral de época de un saber sabido, y Eichmann unos años más tarde en Alemania. No hay lugar para la incertidumbre, para el propio pensar, el saber paterno no se evidencia supuesto en él sino sabido, el pastor también como Eichmann se ubica y resguarda en la figura del obediente, cumple con todas las normas, ritos, leyes de la época y la religión, realiza su trabajo como representante de la ley divina en la tierra a la perfección, es más, confunde su rol como representante de la ley y se erige como la ley, en esto y en la alineación a un saber sabido podríamos pensar algo de lo perverso como salida del sufrimiento neurótico, colocándose como instrumento del saber sabido y compartido.

Bibliografía

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Calligaris, C.: La seducción totalitaria. En Psyché, 1987.
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Salomone, G. Z.: Dossier de Ética y Cine: Ética y ciencia. De la eugenesia al tratamiento contemporáneo de las diferencias humanas. Proyecto IBIS / Aesthethika©.
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D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra.



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