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“La cinta blanca”.
Así comienza el relato del maestro: “No sé si lo que voy a contarles es totalmente cierto. En parte son habladurías. Después de tantos años muchas preguntas siguen sin respuestas. Pero debo hablar de hechos extraños que transcurrieron en nuestro pueblo. Quizá así se aclaren los acontecimientos que ocurrieron en este país…”
De acuerdo al recorte que se realizó la decisión del sujeto comparable a la del personaje Ibbieta en el cuento “El muro” de J. P. Sartre” es la decisión que toma el Pastor de imponerles un castigo a sus hijos (Klara y Martin).
El Pastor decide castigar a sus hijos porque han llegado tarde a su casa: “No sé que me entristece más su presencia o su ausencia. Después de la purificación del castigo (10 golpes de vara frente a sus hermanos) llevarán la cinta blanca hasta que pueda confiar en ustedes.” Considerando un circuito de la responsabilidad subjetiva podemos distinguir un tiempo 1, “donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada.” 1 El Pastor expresa: “Cuando eran pequeños su madre les ataba una cinta blanca en el pelo o alrededor del brazo. Su color blanco debía recordarles la inocencia y la pureza. Creía que la virtud y la rectitud llenaba sus corazones y que no necesitaban estos recordatorios. Estaba equivocado.”
La Retroacción del tiempo 2 al tiempo 1 se produce cuando el pastor llega al aula para dar catequesis y en ese momento escucha gritar a Klara. Toma a su hija de una oreja y la pone de frente a la pared.
Entonces luego del rezo expresa: “Hace un año que intento hacer de ustedes personas responsables… Y que veo… a monos aullando, tan indisciplinados e infantiles como sus compañeros de siete años. Lo que más me entristece es que mi hija es la voz cantante de este deplorable espectáculo. La cinta blanca ayuda a Clara a alejarse del pecado, el egoísmo, la envidia, la impudicia, la mentira y la pereza. Pensé que era lo bastante responsable como hija del líder espiritual…” En ese momento Klara se desmaya. Se puede ubicar el tiempo 2, “… recibe de la realidad indicadores que lo ponen sobre aviso de que algo anduvo mal. Las cosas fueron más allá –o más acá- de lo esperado. El sujeto se ve interpelado por esos elementos disonantes.” 2
Resignifica todas sus acciones del primer momento como inútiles para satisfacer su deseo… inconsciente. Se ve al sujeto escindido. El castigo no ha dado los resultados que el Pastor pretendía.
El maestro va a la casa del Pastor pide hablar con Klara y Martin les pregunta si Anna (la hija del médico) les comentó acerca de que si irían del pueblo. El maestro los interroga acerca del sueño de Erna, acerca de lo que le sucedió a Karli (el hijo de la partera), pero Klara le contesta que no saben y que si quiere llama a su madre para que hable con ella. En ese momento aparece la madre y le pregunta si consiguió la información que necesitaba y el maestro le contestó que no. En ese instante llega el Pastor.
El maestro le comenta lo que sucedió con la partera y expresa: “Cuando reo que esconden algo. Cuando el doctor se cayó los niños estaban en su jardín. Cuando el hijo del barón se perdió había estado con otros niños. La hija del administrador predijo que iban a lastimar a Karli. Según ella lo soñó.”
El Pastor ante la pregunta del maestro, lo amenaza:
“Está diciendo que sus alumnos, mis hijos entre ellos son los responsables ¿es así? ¿Se da cuenta de lo que dice? ¿Tiene idea?… Supongo que soy el primero en oír éstas monstruosidades. Si se atreve a importunar a otros, si vuelve a acusar a familias respetables y a sus hijos, si se atreve a denunciarlos me aseguraré y de eso puede estar seguro, de que lo mandaré a la cárcel. He visto muchas cosa pero nunca tan repugnantes. Se nota que no tiene hijos. No se permitiría semejantes aberraciones. Tiene una mente enferma. No entiendo cómo han podido dejarlo educar a éstas pobres criaturas. Hablaré con las autoridades al respecto. Lárguese de mi casa.”
“En su texto, Juan Carlos Mosca sugiere que la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar. Es decir, que cuando rigen por completo Necesidad o Azar, o una combinación de ambos, no es pertinente la pregunta por la responsabilidad. Pero basta que se produzca una grieta, una vacancia entre ellos, para que la pregunta por la responsabilidad adquiera toda su dimensión.” 3
La necesidad se puede observar en la escena en que el padre encuentra en su escritorio al pájaro apuñalado con una tijera, ya sin vida.
“La culpa si se me permite una metáfora económica, subraya un déficit de Sujeto, la responsabilidad, un superávit de Sujeto que inmediatamente podrá anularse en general deviniendo culpa, lo que implica una sustancialización del Sujeto, sustancia frente a la cual éste se halla en falta. Anulando así imaginariamente lo real del acto, real que puede convocar la sorpresa e incluso la angustia, pero no primariamente la culpa.
Responsabilidad es otro nombre del Sujeto.
Irresponsable es el niño o el insano o el obediente (Obediencia Debida) o todo aquel sometido a algún Otro, sea bajo la forma del azar, las determinaciones del destino o la autoridad.” 4
La interpelación implica una deuda por la que hay que responder, ese es el llamado a responder para volver al surco de la moral, la respuesta es particular. No hay singularidad en la vuelta al surco moral porque la respuesta resulta un taponamiento de la dimensión ética.
Entonces la interpretación consiste en un primer tiempo conformado de acciones yoicas con un propósito consciente y ligadas al ideal del yo; y un segundo tiempo en que algo nuevo irrumpe y el sujeto tiene que responder ante eso que aparece y resignifica sus acciones primeras. No podría ubicarse el tiempo 3, el de la responsabilidad subjetiva, donde “el efecto sujeto claro está, es también una respuesta a la interpelación, pero ya estamos hablando allí de una dimensión ética. Y eso implica la noción de acto en la que el sujeto se produce. De modo que, al hablar de efecto sujeto, estoy hablando del acto, y es ético, porque es el acto en que se produce un sujeto de deseo inconciente.” 5 En su lugar aparece el sentimiento de culpa, la negación, entre otros mecanismos que taponan esta posibilidad del cambio de posición subjetiva frente al deseo inconsciente. Como plantea Juan Michel Fariña: “el sujeto del Tiempo 3 no es el mismo que dejamos en el Tiempo 1.” 6 Tras el Tiempo 2, nos encontramos con el calco del que habíamos dejado en el Tiempo 1. No abandona su posición particular asumiendo su responsabilidad subjetiva en el eje de lo universal-singular.
Articulación con las categorías de la ética como un horizonte en quiebra: cambió de posición del sujeto.
“Un acto ético se realiza siempre en soledad, lo cual no significa que la persona carezca de compañía.
Se trata del sujeto y el sentido singular de su acto. Acto cuya constitución misma resiste toda fórmula genérica. De allí que el acto ético revista carácter suplementario respecto de la moral. O lo que es lo mismo que ningún sistema moral pueda colmar el sistema ético.” 7
En el horizonte universal-singular es donde se irá reconociendo la dimensión ética.
El efecto particularista es distintivo de la falla ética y se verifica en la pretensión de que un rasgo particular devenga condición universal.
Algunas reflexiones acerca de la hipótesis clínica: La relación del hijo no es al padre sino a la Ley. El padre como garante de la Ley. El padre cambia su posición moral respecto de lo que le plantea el maestro acerca de la sucesión de hechos en los cuales los niños manifestaron interés y se encontraban cercanos a las víctimas, ya que le preocupa lo que podría sucederle a sus hijos y a los otros niños si se comprobara que tendrían alguna relación con los incidentes ocurridos. El padre niega la implicancia de los niños en los hechos ocurridos y los llama “pobres criaturas”, busca con ésta acción seguir siendo el guía espiritual de la comunidad. Mantiene el deseo de seguir ocupando el lugar de autoridad frente a su familia y el resto de la comunidad. Hay una posición de negación frente a lo que le informa el maestro. Hay una contradicción entre un primer tiempo en el que inculca valores y resalta la responsabilidad, la pureza y rectitud identificándolos con el color blanco de la cinta que les hace usar a Klara y a Martin.

Bibliografía:
D’Amore, O; “Responsabilidad subjetiva y culpa”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Domínguez, M.E; “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Fariña, J.J.M; “Del acto ético” En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Fariña, J. J.M; Ficha de Cátedra: “Responsabilidad: entre necesidad y azar.”
Fariña, J.J.M; “The Truman Show”. En Ética y Cine. Eudeba.
Mosca, J.C; “Responsabilidad: otro nombre del Sujeto”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

Notas:
1. Domínguez, M.E; “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006. (Pag. 135)
2. Fariña, J.J.M; “The Truman Show”. En Ética y Cine. Eudeba. (Pag. 124)
3. Fariña, J. J.M; Ficha de Cátedra: “Responsabilidad: entre necesidad y azar.” (Pág. 2)
4. Mosca, J.C; “Responsabilidad: otro nombre del Sujeto”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires. (Pág. 122)
5. D’Amore, O; “Responsabilidad subjetiva y culpa”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
6. Fariña, J.J.M; “The Truman Show”. En Ética y Cine. Eudeba. (Pag. 125)
7. Fariña, J.J.M; “Del acto ético” En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires. Pág. 88.

Natalia Florencia Narváez



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