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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS

Cátedra: I

Prof. Tit. Reg.: Fariña, Juan Jorge Michel

Segundo Cuatrimestre 2010


DAS WEISSE BAND
LA CINTA BLANCA

TÍTULO ORIGINAL: Das Weisse Band
AÑO: 2009
DISTRIBUIDORA: Golem
GÉNERO: Drama
DIRECCIÓN Y GUIÓN: Michael Haneke
INTÉRPRETES: Ulrich Tukur (El barón), Burghart Klaussner (El Pastor protestante), Steffi Kühnert (La esposa del Pastor), Christian Friedel (Profesor del colegio), Leonie Benesch (Eva), Ursina Lardi (La baronesa), Michael Kranz (El profesor en casa).

ANÁLISIS
La cinta blanca es una película que nos sumerge en la vida de un pueblo protestante de la Alemania pre nazi entre los años 1913 –1914. La historia acontece en un sombrío lugar en donde sus habitantes se encuentran dominados por el miedo, apoyado en la religión, la nobleza y el machismo. El universo particular de este pueblo está conformado por innumerables situaciones de despotismo por parte de la autoridad, actos de abuso llevados a cabo por los padres de familia, perversas acciones, aberrantes crímenes e inusuales muertes, que crean una atmósfera de terror alrededor de la forma de vida propia de esta aldea. El relato transcurre en medio de una innumerable cantidad de circunstancias, en las cuales las voces de sus personajes se alzan en pro de una moralidad estricta, imposiciones de pureza y obediencia, de castidad y de temor a Dios, pero, en el interior de cada uno de los habitantes, en la intimidad de sus casas, estos mandatos se desdoblan dando lugar a una especie de doble moralidad que da cabida a la ejecución de acciones perversas en nombre de la moral y las buenas costumbres.
El circuito de la responsabilidad se establece por una sucesión de tiempos lógicos en donde luego de desplegada una acción el sujeto es interpelado a responder por su propio deseo. Está compuesto por un tiempo 1 en el cual se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada . Así como, en “El muro” de Sartre, Ibbieta decide burlarse de los falangistas diciéndoles que Gris se encontraba en el cementerio, constituyéndose ésta en una acción que parece agotarse sólo en la idea de que ya no le importaba si vivir o morir, puesto que al final todos somos mortales; en el film “La cinta blanca” puede pensarse que la acción llevada a cabo por el pastor del pueblo cuando decide castigar a sus hijos Klara y Martin con 10 azotes de vara por haber llegado tarde a la cena, así como colocarles una cinta blanca en recordatorio de la inocencia y la pureza perdidas, se correspondería con la descripción del tiempo 1 antes mencionado. La acción del pastor parece agotarse en lo que es un simple correctivo para recuperar la inocencia y la pureza en sus hijos. Lo que orienta la acción de este personaje es una muestra de la particular moral de este pueblo, en el cual una persona que irrespete los principios morales de los demás miembros de la familia merece ser castigada severamente, e incluso, a modo de escarmiento para el resto de los chicos, éstos deben presenciar los azotes propiciados a sus hermanos. La particularidad de esta acción también puede relacionarse con los preceptos religiosos presentes en el personaje del pastor, y es en este sentido en el cual la religión se constituye como una verdad moral que ordena las acciones de los sujetos según la voluntad otorgada desde la autoridad de cada iglesia.
En un segundo tiempo lógico aparece algún indicador que señala un exceso en la acción emprendida en el primer tiempo, confrontándola; es el tiempo de la interpelación en el circuito y se funda en su resignificación del tiempo 1 . Así como en “el Muro” Ibbieta es interpelado cuando es enviado al patio luego de que encontraran a Gris en el cementerio, en la película analizada podría situarse como tiempo 2 cuando el pastor encuentra al ave muerta encima de su escritorio, el pajarillo había sido atravesado con unas tijeras por su hija Klara en señal de venganza por los severos castigos y humillaciones a los cuales ella y sus hermanos eran sometidos por parte de su padre. Es en este tiempo en el cual, el personaje del pastor observa con gran horror y tristeza cómo su hija habría sido capaza de asesinar sin reparo alguno a un ser vivo, se interroga por la eficacia de los castigos administrados, por el trato propiciado a sus hijos, por cómo su búsqueda por la pureza le vuelve como un imposible cuestionando su universo particular de creencias, y además, le permite atar cabos entre lo sucedido en el interior de su casa y los aberrantes crímenes acontecidos en el pueblo durante los últimos meses. Es en este segundo tiempo cuando el universo moral y particular del sujeto aparecen como incompletos por la emergencia de una singularidad, es decir, se produce una caída de los ideales por él sostenidos; emerge algo de lo universal que llama al sujeto a responsabilizarse por su deseo, así como la posibilidad de abrir el circuito por medio de un acto ético dando lugar a un tiempo 3.
En este segundo tiempo es cuando el sujeto ve tambalear su fantasma y debe cuestionarse su posición subjetiva en relación al Otro, es cuando se descubre como dormido bajo los signos de un guión ajeno, bajo los designios del deseo del Otro, y en este sentido debe interrogarse por su propio deseo, es su oportunidad de convertirse en sujeto de la renuncia y sustraerse de los designios ajenos creyendo que puede hacerlos propios . Es el momento en el cual el sujeto es llamado a responder desde una posición ética, e incluir en su universo particular a la singularidad planteada por la potencia de la interpelación; pero, no siempre se produce la emergencia del sujeto y con ello del acto ético, sino que existen diferentes formas en las cuales un sujeto puede cerrar el circuito de la responsabilidad. Existen formas ónticas de respuesta “cuando el circuito se cierra en el mero ser de la culpabilidad, en la negación de la misma, o en la anestesia de la intelectualización o de la proyección.” Se trata de una vuelta a la moralidad, porque este tipo respuesta no es más que un taponamiento de la responsabilidad subjetiva, un taponamiento de la dimensión ética.
En el personaje analizado existen dos momentos claves que podrían considerarse como dos modos de respuesta contradictorias ante el poder simbólico de la interpelación, el primero de ellos estaría asociado con un posible cambio en la posición subjetiva, un intento de responsabilizarse por su propio deseo; lo anterior puede situarse cuando el pastor está a punto de administrar la primera comunión a su hija Klara, éste decide darle la comunión tras un pequeño momento de dudas aun conociendo todos los sucesos de los cuales su hija era responsable. En lugar de castigarla, tal como lo hubiese hecho con anterioridad, decide conferirle el sacramento a su hija; pero este modo de respuesta y la posibilidad del cambio de posición subjetiva antes hipotetizada serán desestimados puesto que ante una nueva interpelación, esta vez por parte de maestro del pueblo, el pastor responde desde una postura moralista taponando su responsabilidad, es acá cuando aparecen figuras de la culpa tales como la negación y la proyección. Cuando el pastor es interrogado su responsabilidad en las acciones de sus hijos, acciones que no son más que realización de su propio deseo, cuando es llamado que se haga cargo de ellas, éste le responde al maestro que, cómo se atreve a cuestionar a familias respetables y a sus hijos de manera tan deplorable y con tan monstruosas ideas, le dice que si alguna vez se atreve a hacerlo de nuevo, él se encargará de que el profesor termine en la cárcel; a lo cual agrega que en su trabajo como pastor de almas había visto pocas acciones tan deplorables como esta, le dice que tiene una mente enferma y que no es posible que las autoridades escolares lo hayan dejado sólo con esas criaturas, que se nota que no tiene hijos.
De acuerdo a lo mencionado en el párrafo anterior las figuras de la culpa que aparecen en el personaje como modo de anestesiar la culpabilidad y evitar la emergencia del efecto sujeto son la negación y la proyección. Él pastor niega su responsabilidad en las acciones perversas por él efectuadas en el tiempo 1 y sus posibles consecuencias en el accionar sádico de sus hijos – que acá se considera – esto no sería otra cosa que el reflejo de la realización de acciones sádicas con sostén fantasmático que estarían destinadas a velar su propio deseo; Klara y Martin no son más que identificaciones imaginarias para su padre, dichas identificaciones velan su deseo de completar al Otro. En su deseo por completar a Dios y en sus ansias por alcanzar la pureza, el dolor y los castigos físicos son las modalidades adoptadas por este personaje. Si el pastor niega su culpa y la proyecta al maestro acusándolo de enfermo y de deplorable es porque le resulta menos angustiante proyectar sus culpas en el otro que asumir que inconscientemente es él mismo, es su propio deseo, el que se le presenta como aberrante y deplorable. El pastor es culpable de haber cedido a su propio deseo; este punto marca una diferencia con el personaje de Sartre, Ibbieta, puesto que en éste último puede hablarse de la emergencia de un tiempo 3 en el cual Ibbieta se hace responsable de su deseo de vivir entre risas y lágrimas; en el pastor, por el contrario, sólo hay taponamientos de la responsabilidad subjetiva.
La necesidad o determinación es aquello que existe por fuera del designio humano, puede pensarse como un suceso que va a ocurrir de manera inexorable y son ajenos a la voluntad y la responsabilidad humana. En el film aparece como un indicador de la necesidad la muerte del pájaro del pastor, la muerte es algo que tarde o temprano le llega a todos los seres vivos, es algo inevitable y totalmente ajeno a cualquier decisión humana. La necesidad establece relación de causa y efecto, si un cuerpo blando como el de un ser vivo es atravesado por un objeto punzo-cortante que supera su tamaño, inexorablemente la lesión provocada en sus órganos vitales le producirá una muerte casi inmediata. Por otro lado, el azar es aquello que desconecta las relaciones de causa y efecto, es lo que aparece como coincidencia, como producto de la suerte, por accidente. Pueden situarse varias situaciones azarosas en el film “La cinta blanca”, estas circunstancias atraviesan la situación en la cual se ve inmerso el pastor y sus hijos, por ejemplo, que el profesor haya llegado con la bicicleta justo en el momento en el cual la comadrona decide ir a buscar a la policía luego de que su hijo confesara quiénes habían sido sus agresores, y gracias a ello, áquel pudo descubrir a los niños del pueblo intentando abrir la ventana de la casa de la comadrona, de lo cual se desprenden sus sospechas acerca de la culpabilidad de los chicos en los crímenes cometidos; este descubrimiento le permite al profesor interpelar al pastor por su responsabilidad como padre de familia.
Otras situaciones azarosas que aparecen en el film son cuando al final del mismo el médico decide marcharse justo después de la interpelación del maestro al sacerdote causando así que la se sea atribuida la responsabilidad de los crímenes, a él y a su amante la comadrona, evitando nuevas interpelaciones a la subjetividad del pastor. Otro suceso que produce el olvido de lo sucedido es que la Primera Guerra Mundial estalla justo antes de que el pueblo pueda seguir preguntándose por los posibles culpables de los aberrantes atentados antes acontecidos. Se dice que la responsabilidad subjetiva aparece en la grieta que se forma entre la responsabilidad y el azar , pero en este caso no se fisura la relación entre la determinación y la suerte, el sujeto no ha podido asumir su responsabilidad.
Hipótesis Clínica: La hipótesis clínica es aquella permite formular algo de la posición subjetiva en referencia al Otro – al cual el sujeto se haya indudablemente alienado –, esto ocurre luego de la interpelación simbólica que realiza el tiempo 2 respecto de la acción llevada a cabo un tiempo 1. Podría pensarse que el personaje antes analizado se relaciona perversamente en relación al Otro, y que mediante sus acciones sádicas intenta captar el goce en el cuerpo del otro para ofrecérselo a Dios, es decir, para ofrecérselo a un Otro que se le presenta como barrado, y de ese modo intentar completarlo. El sádico tiende a tratar de retribuirle su goce al Otro y es de este modo en el cual obtiene su propia satisfacción. El personaje encuentra en sus hijos formas de respuesta identificatorias (de índole imaginaria) ante la pregunta por su subjetividad, son formas de velar su propio deseo y de evitar desplegar una pregunta que inminentemente le retorna como angustiante ya que no encuentra significante alguno en el Otro que pueda responderla. Al pastor le surge la angustia cuando descubre el goce del Otro como realizado cuando encuentra al pajarillo muerto en su escritorio, la cual resuelve yoicamente sin involucrar algo de su subjetividad.
No puede decirse que en el sujeto se haya producido cambio alguno en relación a su posición ante la alienación a los significantes del Otro, si bien en un primer momento – tal como fue explicado en párrafos anteriores – esto parece posible, queda desmentido cuando en otra vuelta del circuito, ante una nueva interpelación sólo aparecen las figuras de la culpa. Lo anterior lleva a cuestionarse si su primera acción no habrá sido más que otra forma de ocultar la corrupción de la moralidad de su familia, es decir, otro modo de cubrir una falta que le retorna como algo real. El pastor decide permanecer dormido y seguir transitando por el camino señalado por el guión ajeno antes que intentar creer que puede adueñarse de él y hacer algo diferente con su subjetividad.


BIBLIOGRAFÍA
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