por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos
Prof. Tit. Reg. Juan Jorge Fariña
Cátedra: I

Ayudante: Lic. Armando Kletnicki
Alumna: Ángela Elisa Fernández Boixados
Comisión: 11
Instancia Segundo Parcial Domiciliario

Segundo Cuatrimestre 2009

Bibliografía

Michel Fariña, J. (1998). Qué es esa cosa llamada ética. (Cap. II); Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cap. IV). El interés ético de la tragedia (Cap. V). Del acto ético (Cáp. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cáp. III. Eudeba, Buenos Aires.
Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
Calligaris, C.: La seducción totalitaria. En Psyché, 1987.
Alemán, J.: (2002) El decisionismo. En Notas antifilosóficas, Buenos Aires: Grama.
Michel Fariña, J. (1992). Ética profesional. Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos.
Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.
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Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Alemán, J. (2003): "Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo". En Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.
Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Para el presente trabajo he elegido la Película “La Duda” (The Doubt)
Ficha Técnica

Estreno: 30/10/2008
Director: John Patrick Shanley
Actores/ Personajes
Meryl Streep Madre Superiora Aloysius
Philip Seymour Hoffman Sacerdote Brendan Flynn
Amy Adams Hermana James
Viola Davis Señora Miller
Joseph Foster Donald Miller

El título es una invitación a “completar, o mejor dicho a complementar”. Si hay duda por ende hay certeza y entre estos un abismo interrogante sobre la responsabilidad por alguna de ellas.
Desde aquí tratare dejarme guiar y atravesar por la teoría y ele eje Universal-Singular donde se forma el horizonte ético, “que escapa a las evidencias inmediatas”, para ello me enfocare en entablar interrogantes a la subjetividad del personaje Aloysius, “no desde el orden de lo judiciable, del delito y del castigo, sino desde el acto ético que corresponde a la responsabilidad subjetiva. Esta refiere a la singularidad de un sujeto en acto.
No refiere a la liberación de la responsabilidad por desplazamiento en un otro, ni tampoco obedece a instancias deliberadas al azar, mucho menos cotejada bajo la capa del destino.
La cual supone la interpelación del sujeto, -al sujeto del inconciente, en este caso-, ya que es el deseo lo que sostiene y vuelve al hombre responsable “de lo que dice”.
Si bien la responsabilidad subjetiva esta determinada por varias encrucijadas entre el azar y la necesidad, si se ajustara a alguna de ellas se borraría pues la pregunta sobre el sujeto.
El sujeto debe responder por su acto, no hay escapatoria a ello.

La película esta ambientada en 1964, en la ciudad Nueva York , (Estados Unidos), en una Institución Educativa Religiosa, el colegio “San Nicolás”.
Comienza con una escena de una misa celebrada por el Sacerdote Flynn, en el que da un sermón sobre La Duda (su naturaleza), remarcando que “como la fe puede ser una fuerza unificadora”.
Esa misma noche durante la cena -dentro del claustro- la hermana superiora y directora de la Institución, Aloysius Beauvier discute con sus “colegas” el sermón brindado. Las interroga sobre si no les parece sospechoso e inusual el accionar del sacerdote Flynn. A razón de esto les solicita que estén atentas al accionar de este. Para Aloysius la posición de Flynn –autoridad terrenal de Dios-no puede despertar dudas o interrogante alguno.

Una ingenua e insegura hermana y maestra James, se presenta ante la Directora Aloysius le comenta haber observado una “estrecha” proximidad entre el padre Flynn y el alumno de la institución Donald Miller, que es el primer alumno aceptado “por ser negro”- inserción a modo de mostrar al contexto social una apertura de inclusión correspondiente a los acontecimientos epocales-.
“Sembrada la duda”. Aloysius iniciará su “cruzada cristiana” en la búsqueda de la verdad. Que obviamente, no es más que la verdad que “desea encontrar”, su verdad en el deseo, -constituyente del campo de la subjetividad-. Es decir el sujeto en tanto deseante debe dar respuesta de su responsabilidad.
Hay una trasgresión a la Ley pero no solo se trata de desobedecer a la Ley social sino también a Ley de “Dios”, un Dios piadoso pero solo a través del castigo.
Esta situación irrumpe en este universo “eclesiástico” rompiendo con este en forma de “singularidad en situación” la cual lo sobrepasa al punto de que la ley no sabe pronunciarse, exigiendo una nueva legalidad. Singularidad que excluye lo uno, la serie implicando una necesidad de reposicionamiento de la ley exigiendo una nominación.

Si bien Aloysius es una “hija de dios”, se esconde en el deseo de querer “eliminar al padre” -en este caso al padre Flynn- y sacarlo de la posición que ella no puede ocupar por su condición (mujer). Lacan refiere que “eliminar al padre” es eliminar la Ley, el “padre simbólico” en este paso se observa que “El sujeto humano es un ser simbólico”, y este es el horizonte - de lo Universal-Singular-. Hacer un “reduccionismo” de esto desde lo no humano seria degradar la condición a la expresión más mínima, advierte Fariña. En el “cielo el padre” y en la tierra “el cordero de dios”.
Como mencionara en el párrafo anterior lo Universal- Singular constituye lo simbólico que es lo que nos hace diferentes de los animales, y es el lenguaje el que nos atraviesa como humanidad (Universal) en el que se esta se organiza, y en el habla somos, y nos significamos.
Lo universal serian todas las creencias humanas, lo particular las religiones consensuadas epocales (donde la cruz para la religión católica simboliza la salvación y el castigo es el infierno que se encarna en el diablo, en otras creencias estos símbolos no tendrían significado alguno), y lo singular es donde se situaría el “fantasma de la creencia, del castigo” para cada creencia.
Entonces en el eje Universal-Singular se dibuja el horizonte de la ética a través de lo simbólico, pero es en lo particular, en lo moral que la ética toma forma concreta.
Sabemos que “no existe universal sino a través de lo singular y recíprocamente“.
En una escena Aloysius entra al “oscuro” despacho de Flynn y comienza a abrir las cortinas para dejar entrar la “luz”, luz a esta situación cubierta de penumbras que estalla en oscuridad cuando de repente se quema la lámpara que pende sobre la cabeza de ella.

La Madre Superiora interroga de manera inquisidora al padre Flynn, junto a su “chivo expiatorio” la hermana James, quien se convence casi instantáneamente de la inocencia de este por el carisma en su retórica. Pero Aloysius más ortodoxa, estricta, con tintes autoritarios no se deja “embriagar por la melodía que sale de la boca del padre”. Esta negativa de sumisión ante las palabras, encierra a Flynn quien refiere que su acercamiento “tan” próximo al estudiante era solo con el fin de “protegerlo”. (En este punto vemos el matiz de desvalimiento el cual marca Freud, común a toda la humanidad la cual trata de ser “acallada” por medio del amor y la protección que en este caso le brinda el padre al alumno y a si mismo).
Esta última situación “hace tambalear las consistencias previamente instituidas” y fracasan las “legalidades constituidas”. Ya no alcanzan los códigos particulares.
El dilema ético entonces se abre aquí cuando la noción del bien y del mal se desvanece, El saber moral queda como insuficiente y limitado ante esta situación resquebrajándose.
Aloysius, no conforme con esta explicación, “se deja invadir por el deseo” o mejor dicho por la duda que surge como síntoma –de su deseo inconciente- y acude a la madre del niño y hablándole “desde el padre”, como autoridad de la institución, pero la respuesta no es la esperada y no logra hacerla cómplice de su deseo. (La madre del niño con su conducta trata de proteger a su hijo de un padre abusivo).

Aloysius, retorna a la institución con el fin único de obtener “la verdad” o acudirá a “sus superiores”; con el fin de eliminar a Flynn rival –concepto que explica muy bien Freud-.
Verdad que brota de su intuición, que encierra algo de su subjetividad (Bachelard), de la que Flynn se defiende diciendo que no ha realizado ninguna conducta ilícita.
Aquí aparece el tiempo lógico uno (T1: donde la conducta se acaba en los fines para los que fue concebido): Aloysius miente e inventa y dice:
-  Padre se de sus antecedentes, realicé un llamado a una monja de una parroquia anterior. Fue ella quien confirmo mi duda, mis sospechas sobre usted.
Esta situación –toma una decisión y dice una mentira- la sitúa más del lado del azar, pero no la libera de su responsabilidad.
Ante esto el padre Flynn se pone furioso, refiriendo que debió haber consultado a un sacerdote y no a una monja. El padre acorralado cede y “renuncia”.-
La escena final:
Aloysius - “En la búsqueda del mal, uno se aleja un paso de Dios pero se acerca a su servicio”. En ésta frase enmascara su responsabilidad detrás de una autoridad a la cual no se cuestiona, sino que solo se obedece pero la escena se desliza sobre ella y dice:
-“tengo dudas” y desbordada se sumerge en llanto.
Aquí irrumpe el segundo tiempo lógico (T2: El sujeto recibe de la realidad indicadores de que algo salio mal y no como se esperaba, algo del sujeto se ve interpelado por su accionar en T1, por ende el T2 resignifica a T1)
Un árbol, un banco, una estatua religiosa y Aloysius sentada, sola, caen las hojas del árbol y de pronto cae ella también en una angustia que la ahoga.
Se mira en el rostro de lo propio y se da cuenta que la situación ha ido demasiado lejos.
Dios no está a su lado “le ha soltado la mano”, dejándola sola con subjetividad interpelada por la responsabilidad de su acto, por la que debe responder.

Sabemos que el sujeto no puede pasar “debe jugar su partida”. Aloysius es responsable por mentir, y al mentir a la realidad le da una verdad a su subjetividad, que es verdad de su deseo inconciente, que tal como dice Lacan es culpable por haber cedido a el.
Si bien la mentira es producto del azar, es deseo de eliminar al padre y castigar y castrar esa relación prohibida. Será el o ella quien deba irse, entonces miente y decide que es el.
Aloysius se inquieta por la alegría de Flynn, esta alegría constituye un fantasma para su neurosis que como sujeto dividido desde su posición neurótica, cuestiona al padre porque se corrió del lugar del Ser completo y ha mostrado su falla al desobedecer la Ley.
El sujeto es responsable, de sus deseos, “hasta de sus sueños”- Freud-, desde su posición de sujeto. Deseo que se expresa en una mentira, que termina siendo una verdad desde la consecuente acción de Flynn. Aloysius cita en un momento esta frase: “el diablo se esconde en cualquier parte, esperando su oportunidad de atacar”, es verdad se esconde “hasta en su inconciente”.

La Hipótesis Clínica, se devela desde la culpa, la cual aparece como contraparte de la responsabilidad subjetiva desplazándose a modo de remordimiento sobre el Yo, lo cual implica un déficit subjetivo. El yo no es depositario del deseo, si de la responsabilidad subjetiva. En el caso de la culpa no hay respuesta, culpa resultante de su propio deseo inconciente –es ella o el-.
Será necesario entonces tomar partido por la culpa para llegar a la responsabilidad subjetiva (Lacan), para que el sujeto diga lo que ignora que sabe.



NOTAS

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