por 

Universidad de Buenos Aires

PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS

Cátedra: Fariña, Juan Jorge Michel

Profesoras: Ormart Elizabeth, Pesino Carolina

Comisión: 5

Alumnas: Girotti María Pía
L.U.: 330978250

Matthews Shirley
L.U.: 125515360

Segundo Parcial

Segundo cuatrimestre

Año 2009
CONSIGNA DE EVALUACIÓN

Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).

En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.

Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.

Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.

Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.

Sinopsis (Película “La Duda”)
La película transcurre en 1964, en Estados Unidos, en un colegio de monjas, muy ortodoxo y disciplinario. Los protagonistas: la madre superiora y directora del colegio (hermana Aloysius Beauvier), una mujer muy controladora, fría y rigurosa. El padre Flynn, un carismático sacerdote (profesor de educación física del colegio) que, a su manera, desafía estas estrictas reglas que la hermana Aloysius Beauvier impone ya que él es mucho más moderno en sus ideas y pensamientos, mantiene un vínculo fluido con sus alumnos. Hay otro personaje importante en esta historia, la maestra de grado: la hermana James, joven e “ingenua” como la describe la madre superiora.
Hay algo que comienza a levantar sospechas en la superiora respecto del comportamiento del cura en cuanto a sus vínculos con los alumnos. Ya había alertado a las demás hermanas que “estén todas atentas a lo que pueda estar ocurriendo y me informen si ven algo fuera de lo común”. Aparecen ciertas dudas en que exista algún tipo de vínculo indecoroso del cura con algún alumno. En esta época, los cambios políticos comienzan a llegar a todos los estratos de la sociedad y la escuela por tal razón acepta a Donald Miller, su primer estudiante negro. Donald tiene una relación cercana con el cura. Se ven después de las misas (en las que el niño es monaguillo). También lo protege de los otros chicos que se burlan de él. Hay una situación particular en la que el padre Flynn le pide a su maestra (la joven y sumisa hermana James) que Donald vaya a su oficina, solo. Luego, el cura coloca algo en el locker de ese niño. La hermana James, ve tal acto y es aquí donde la hermana comienza a tener sus sospechas respecto de lo acontecido entre el padre Flynn y Donald. La hermana James decide ir a contarlo a la Superiora, haciéndole saber que el padre Flynn está prestando una atención demasiado especial al muchacho, “el padre Flynn lo protege”, dice. La hermana Aloysius se siente obligada a emprender una encrucijada para averiguar la verdad y así expulsar a Flynn del colegio. Ella cree que este comentario confirma las sospechas que ella se ha formado respecto de la integridad y el comportamiento moral del padre. Aquí es donde empieza en la búsqueda de pruebas, evidencias que corroboren sus dudas acerca de la homosexualidad del padre y del acto acontecido entre él y el niño. Pero nada de esto es posible, continúa con la duda, y no logra dar con la verdad ni con la comprobación explicita de sus sospechas. Reunida con el padre le dice, mintiendo, que averiguó por medio de un llamado, antecedentes que lo perjudican. Pero jamás había hecho el llamado al colegio en el que él había estado, pero hace que él se movilice de tal manera por este comentario que renuncia y se marcha de la escuela. Vale destacar, que pese a esta decisión, no hay nunca una certeza acerca de si el padre era realmente o no homosexual o si tenía algún tipo de vínculo especial con Donald o con otros niños.
Circuito de la responsabilidad
Para el desarrollo de este trabajo nos basaremos en el circuito de responsabilidad que recae sobre la hermana superiora Aloysius Beauvier. Es decir que aquí trataremos de abordar y detectar los tres tiempos lógicos comprendidos bajo el término de responsabilidad.
Como primer tiempo lógico podemos localizar, el momento en que la hermana James va a contarle a la superiora la situación que había visto en la que el sacerdote ponía algo en el locker de Donald. Llevar esta situación vista a la hermana Aloysius, no hizo más que fundamentar las sospechas que la madre superiora tenía acerca del cura. Esta acción se podría ubicar como el desencadenante, aquello que disparara la situación subsiguiente. A partir de esto la hermana superiora comienza a interrogarse acerca de si es el cura realmente un pedófilo o no, lo cual la lleva a empezar a averiguar y recoger datos que la lleven a la verdad de tales interrogantes. Vemos que el azar aquí juega un papel importante ya que lo que la hermana James vio no fue sino circunstancial. Además, el hecho no significa nada en sí mismo, pero en el contexto cobra significado y al comentarle a la superiora con sus palabras, acerca de lo que había visto, hizo convencer a la hermana Aloysius de que “el padre tiene un vínculo obsceno e indecoroso con el niño”. Podemos pensar que aquí se inmiscuye el orden de lo particular, lo que seria la ley moral, que es lo que hace, precisamente, que la superiora comience una especie de investigación para dar con la verdad de la cuestión. La moral, como la antesala al problema, constituye el universo previo, que comanda, en primer lugar la situación. Cabe destacar, que esta directora del colegio, tan severa, no hace mas que precertificarse ella misma como la Ley, aparece algo del orden del Particularismo, donde ella, comandada por la ley divina (enmarcada en los principios del catolicismo), personifica la ley misma, haciendo que todo rija bajo sus normas, lo que hace que cualquier situación que escape de esa regla, de este universo, no lo vea sino como una amenaza a ese orden prescripto. Por eso mismo, emprende esta búsqueda incesante de dar con la verdad acerca del padre, ya que algo de él es disonante en ese universo (un elemento singular, tal vez), y ve que no puede “fagocitarlo” sencillamente en aquel. Esta premisa la podemos ubicar en un primer tiempo lógico, donde hay un yo conciente, con una intención, con una orientación que se fija a determinado objetivo y “entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida” . La hermana Aloysius, una vez que le llega el comentario acerca del padre, se desorienta, y entra en una inquietud profunda, le dice a la hermana joven “le dije que viniera a verme pero siempre quise que esto no pasara”. Es por eso mismo que la superiora se ve “implicada” en la situación, y por ende en un problema, que a través de una interpelación le exige una respuesta y por lo tanto abre el circuito. Esta implicación de la hermana sobre la situación es sobre el hecho supuestamente acontecido entre el cura y el niño. Parece decidida a hacer algo con ello, es algo “repelente” al universo cerrado, a ese horizonte particular de las leyes morales y eclesiásticas. Y así pues, al comentario de lo visto por la hermana James - que por cierto vio por puro azar – se le suma algo del orden de lo necesario, de la necesidad. Es el destino de la madre superiora, su función, su obligación como responsable del bienestar de los niños a denunciar cualquiera que interfiera con el cuidado de ellos. ¿Acaso la madre superiora esta “exculpada de la puesta en acto por una especie de obediencia debida a las determinaciones en potencia preeexistentes?” .
Tal es así, que es en el 2º tiempo “donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tendría al comienzo del mismo” . En esta interpelación se realiza una retroacción al primer tiempo el cual es resignificando, aquella es acerca de lo que había hecho en el primer tiempo, o mejor dicho aquello que había comenzado a pensar acerca de lo que la hermana James le dice.
Es una interrogación que no viene sino desde afuera, a partir de todos los cabos que va atando. El padre toma el tema de la duda en uno de sus sermones. La madre superiora luego pregunta: “¿el padre, tendrá dudas?”. La madre superiora observa las uñas largas del padre y le pide que se las corte, lo ha visto conversando con otro alumno, solos, en el patio. Este alumno (Donald) comienza a faltar al colegio. La directora cita a la madre de Donald, quien confirma que el padre protege a Donald, pero tampoco le dice nada en concreto que le sirva de pruebas para tomar una decisión al respecto. Todo esto la interpela, en función ya no solo del yo conciente, sino como Sujeto. Podemos pensar, entonces, que “el sujeto se ve interpelado por esos elementos disonantes”. Con esto queremos decir que aparece algo del orden de esta interpelación en el momento en que ella comienza a considerar la hipótesis de que el cura es homosexual y mantiene un vínculo con un niño. Nada de la realidad le hace comprobar tal hecho, lo cual la lleva a interrogarse a partir de su implicación en la situación, ya que a partir de un disparador (que fue el comentario de la hermana James) ella comienza con una acusación implícita al cura, difícil de probar. Esa interrogación, exige una respuesta, en la que está intrincada una responsabilidad, ya que ser responsable, es responder por algo. “La responsabilidad interpela al Sujeto, quien debe responder por su acto” . Hasta aquí, teníamos a la superiora involucrada en una convicción, quizás, de que el padre tenia un vinculo indecoroso, pero la falta de evidencias, hacían detenerla en su obrar, en su responsabilidad.
Pero, ¿hasta qué punto, nos podemos preguntar, la búsqueda incesante de la superiora por dar con la verdad - su verdad - no son mas que prejuicios de ella por ciertos comportamientos, ideas del cura, tan disonantes con los de ella. Creemos que esto último tiene que ver con este momento de interrogación, que abre espacio a su implicación en la situación pero ya no como mero individuo conciente, sino como Sujeto. Así se abre un espacio a la duda que es insoslayable: ella no puede pasar a hacerse cargo de la situación realmente por esta incertidumbre en la que se ve inmersa a partir de todo lo que transcurre. Porque al fin y al cabo, todos los datos que obtiene, incluso a partir de la misma madre del niño, son cosas que puede pesquisar que “algo no anda bien” pero no sabe hasta qué punto eso puede ser fundamento concreto como para acusar al cura. En este segundo tiempo, en que resignifica aquel primero, es donde comienza a “tambalear” su universo cerrado, el orden previo particular que la antecedía: “quiebra con el horizonte que permanecía intacto hasta este momento y abre con decisión la puerta de la incertidumbre” . Poco a poco comienza a perder la seguridad que la caracterizaba y se hunde en la incertidumbre.
Con el fin de elaborar una hipótesis clínica, la cual es el objetivo de la retroacción, podemos decir que es notoria la rigidez y el aspecto estricto y moral de la madre superiora. Pareciera que utiliza como mecanismo de defensa una serie de formaciones reactivas: castigar un gesto de acercamiento en un vinculo (reta al alumno que toca en el brazo a la maestra), reta a una alumna que usa una hebilla en el pelo, mira con enojo cuando algunas de las hermanas no come todo lo que había en su plato. Tomemos el actuar conciente de la madre superiora. En lo manifiesto, ella cumple con su deber de directora. Vela por el bienestar de los chicos. Tiene una actitud estricta. El deber ser la acompaña siempre. Pero en lo más profundo, en lo inconsciente podríamos encontrar un Superyó muy severo, estricto, castigador.
En su actuar ella controla, vigila, observa, espía (¡le sugiere a la maestra que ponga un cuadro arriba del pizarrón para usarlo de espejo y vigilar a sus alumnos!). Inclusive, podríamos hipotetizar que tiene un punto de fijación en la fase anal por ser tan estricta, tan controladora, tan ordenada, en contra de lo superfluo, a favor de la rectitud y del orden (da vueltas entre los bancos buscando lo que esta mal o en desorden). Así, esta escrupulosidad de la superiora, es parte de su rasgo de carácter (formaciones reactivas), producto de un intento de ocultar (reprimir) aquello contrario, que tiene que ver con el orden de la inmoralidad, suciedad y desorden.
El sermón que el padre da sobre la duda, despierta alguna huella inconsciente y en lo manifiesto le da motivos para levantar sospechas del comportamiento inmoral del cura. Por supuesto, no conocemos la historia de la directora en profundidad y nada de su pasado, pero el circuito ha entrado en cortocircuito poniendo “de manifiesto el quiebre del universo particular que sostenía al sujeto guiándolo en sus acciones, haciéndolo tambalear al enfrentarlo con la posibilidad de la destitución subjetiva” . Por todo esto, creemos que la superiora se interpela cuando se implica como sujeto y decide dar una respuesta y tomar por ende una responsabilidad, que nada tiene que ver con la moral y lo particular, sino que es una responsabilidad referida a la singularidad de un sujeto en acto . Esto nos lleva a pensar en la aparición de un tercer momento lógico, donde la superiora interroga al padre, y ante la reticencia de este, ella decide hacer algo que pareciera romper con ese universo tan cerrado al que ella adscribía. Miente, diciendo que obtuvo antecedentes que lo perjudicaban, logrando finalmente que renuncie. Sin embargo, no termina todo así: la película termina con la confesión a la hermana James de que ha mentido e invento su llamado. Esto es un indicio que nos hace pensar que hay algo del orden de un acto, que ella decide hacer, sin garantía alguna, así aparece ese horizonte en quiebra. Es decir, ese universo tan cerrado se abre, a través del acto de la hermana: toma la responsabilidad subjetiva. Es una intervención subjetiva que produce una novedad en la inmanencia de la situación . Decide cometer un “pecado” y mentirle al sacerdote para que, algo de eso, haga corroborar su hipótesis de sospechas. Aquí, lo importante es no centrarnos en indagar si las intenciones o las acciones fueron buenas o malas para que la persona sea juzgada. Aquí a lo que nos referimos es al deseo inconciente y a todo lo que este pone en juego en el sujeto; podemos pensar, que a través de este acto, la hermana superiora decide “desacomodarse” a las demandas superyoicas, dejando de lado la culpa (el sentimiento de culpa que le implicaría haber pecado por la acción cometida, la de mentir) y se hace cargo de la situación, toma la responsabilidad, diluyendo la culpa. Y si la superiora es responsable de un acto, este acto, creemos, inscribe algo del orden del deseo . Por medio de este acto ético, aparece el horizonte en quiebra, ya que la Ley se sabe impotente para operar en estas circunstancias y así deja de dormir en los signos del Otro , a partir del acto ético que hace cambiar su posición subjetiva
Cuando concluye la película, la madre superiora se da cuenta que ella también tiene “tantas dudas”, como se lo confiesa ala hermana James. Es posible que su lucha por expulsar al padre se base en lo singular de ella. ¿Lucha por alejar las emociones, por reprimir, como defensa, el contacto con las pasiones, la espontaneidad? Quizás sea algo anhelado por ella y como formación reactiva, obra de manera tan severa, ordenada y estricta.

Bibliografía

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• Domínguez, M. E.; Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis; Pág. 135; En La transmisión de la ética: clínica y deontología, Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006
• Fariña, J.J.M, “The Truman Show”, Clase teórica dictada en la facultad de Ciencias sociales de la UNLZ, 8 de noviembre de 1999
• Fariña, Juan Jorge Michel, Responsabilidad: entre necesidad y azar, Material de clases teóricas, Ficha de Cátedra
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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