por 

Federico y Paula

Film La duda (Doubt)

- UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES -
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
Psicología, Ética y Derechos Humanos

2º PARCIAL DOMICILIARIO

Cátedra: I
Prof. Tit. Reg. Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Comisión: 15
Lic. Gabriela Mercadal

Alumnos
Gómez, Federico Ezequiel - DNI 29718827
Facio, Paula – DNI 24.129.206

Mail: federicoezequielg@yahoo.com.ar /af-paula@hotmail.com

Segundo Cuatrimestre
2009
La duda (Doubt)

“No hay Pruebas… No hay testigos…
Pero para una persona…
No hay duda”

Reparto: Meryl Streep, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams, Viola Davis, Alice Drummond, Audrie J. Neenan, Carrie Preston
Director: John Patrick Shanley
Productor: Scott Rudin
Duración: 01:44:00
Estreno: 30 enero 2009
Género: Drama
País: EE.UU.

Corre el año 1964 en St. Nicholas, en el Bronx. Un carismático sacerdote, el Padre Flynn (Philip Seymour Hoffman) está intentando cambiar las estrictas costumbres de la escuela, que han sido celosamente custodiadas durante largo tiempo por la Hermana Aloysius Beauvier (Meryl Streep), Directora que basa su accionar en el poder del miedo y de la disciplina. Vientos de cambio político soplan en la comunidad y la escuela acaba de aceptar al primer estudiante negro, Donald Miller. Ahora bien la película habla sobre la duda del futuro de un país que se había posesionado de una población que esperaba grandes cambios de un presidente católico de origen irlandés, un año después de haber sido abatido John Fitzgerald Kennedy en Dallas. A su vez, el Vaticano comenzaba a dar muestras de una inminente aunque insipiente reforma en la Iglesia. La integración de la población afroamericana se mostraba como una necesidad. Estaba a punto de estallar una de las décadas más transformadoras del siglo pasado. Y allí, en ese barrio neoyorquino, a punto de entrar en invierno, se lleva adelante el duelo entre la rígida madre superiora del colegio y un progresista cura que aboga por los cambios de la función sacerdotal .

El análisis expresado a continuación tendrá por objeto el personaje de la Hermana Aloysius Beauvier desempeñado por la Actriz (Meryl Streep), análisis a través del cual intentaremos dar cuenta de su responsabilidad subjetiva, desplegada en tres tiempos lógicos. Realizado lo expuesto, se intentará esbozar una hipótesis clínica.

Identificaremos un Primer Tiempo, donde el sujeto lleva a cabo una acción para lograr un determinado fin, pero que como bien podemos intuir, no está libre de motivaciones inconscientes que se expresan más allá de la intención de su yo. Un Segundo Tiempo, donde el sujeto es interpelado por aquel acto, que vive como ajeno pero que le pertenece, resignificando su acción. Si bien en lectura de la película que proponemos no se logra determinar un Tercer Tiempo en los términos expresados con anterioridad, al menos podremos encontrar ciertos vestigios que anunciarían el ingreso al mismo, a pesar de no poseer la certeza de que el sujeto responderá a sus actos desde una cabal responsabilidad subjetiva.

La hipótesis clínica, por otro lado, intentará dar cuenta el deseo propio del sujeto. Sujeto que al hacerse cargo de ese deseo indefectiblemente será pasible de construir decisión y actuar en consecuencia.

“La duda puede ser tan profunda y poderosa como la certeza”

El primer sermón del cura invita a meditar sobre la duda.

La monja directora del colegio (Meryl Streep) se pone en alerta frente al tema del sermón: ¿por qué el cura eligió este tema? ¿Quién duda? ¿El predicador duda? Y aunque no lo enuncia, el juicio moral adverso queda planteado: ¿tiene legitimidad moral para predicar quién duda de su fe o de su vocación?

La lectura que proponemos en el presente trabajo comienza con el siguiente dialogo de la Directora Aloysius Beauvier, luego de escuchar el sermón sobre la duda que da el Padre Flynn:
“Quiero que estén todas alertas… hay unos asuntos del Colegio San Nicolás que me preocupan”
Dejando entrever que se trata nada más y nada menos del accionar del Padre Flynn en relación al vínculo que este mantiene con sus alumnos. Cuando la Hermana James (Amy Adams), responde a su demanda y comparte con la Directora su sospecha de que el Padre Flynn está prestando demasiada atención a Donald, la Hermana Aloysius lanza una cruzada personal para desenterrar lo que ella supone “la verdad” y expulsar así al Padre Flynn de la escuela .
Ahora bien, su objetivo es llevado a cabo sin ninguna prueba más que su certeza moral, y así entabla una batalla contra el Padre Flynn. Es decir que la Hermana Aloysius lleva adelante una conducta con determinados fines, en el supuesto de que su accionar se agota en los objetivos para los cuales fue concebida. Puntualmente se puede comenzar a ver como comienza a gestarse algo del orden de un Primer Tiempo en la duda que la Hermana Aloysius pone sobre el Padre Flynn. Ahora bien esta duda se le presenta como una certeza irrefutable, no pasible de contradicción alguna.
Comenzaremos el análisis con la delimitación precisa de los Tiempos Lógicos del circuito de la responsabilidad subjetiva. El Primer Tiempo Lógico se trata de una acción consciente, de una decisión por parte del yo hacia un objeto determinado “donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada ”
De esta forma su objetivo principal es poder mostrar ante los demás que su duda (certeza) es corroborada, y consecuentemente lograr la expulsión del Padre Flynn del Colegio. Hay una escena crucial en el film que resume esto:
En el momento justo en el cual la Hermana James comparte con la Directora su sospecha de que el Padre Flynn está prestando demasiada atención a Donald, se observa como irrumpe en la habitación una mujer encargada de la limpieza y mantenimiento del edificio. En una mano lleva abrazado contra su pecho un gato, y en la otra, un ratón muerto. Mira a ambas hermanas y dice “era necesario un gato para atrapar al ratón que andaba molestando” Inmediatamente el plano se centra en la cara de la Hermana Aloysius quien con expresión de haber descubierto un enigma difícil de aprehender exclama “un gato para atrapar a un ratón”. Inmediatamente el espectador intuye que a partir de ese momento, la Hermana Aloysius oficiara de depredador que sigilosamente intentara atrapar a su presa, el Padre Flynn. La duda de la sagaz madre superiora de inmediato se convierte en certeza irrefutable, que la habilitará para interpretar todo accionar del Padre como síntoma de su certeza.
Es así como se observa a la implacable hermana como un individuo que condena el uso de los bolígrafos, el consumo de cualquier tipo de dulce (por considerarlo “una tentación”), canciones consideradas “paganas”; es decir cualquier tipo de manifestación de la modernidad. Adviene a representar la postura de “comisario ideológico” de un catolicismo inquisidor. Comisario en tanto fiscaliza, vigila, inspecciona y examina al Padre Flynn. El orden, la disciplina, la austeridad y la vigilancia conforman los valores de esta Hermana. Aquí podemos observar la emergencia del efecto particularista como distintivo de la falla ética. Este efecto se verifica en la pretensión de que un rasgo particular devenga condición universal, como por ejemplo cuando se pretende que todos los sujetos sean de manera homogénea. En la duda, podemos ubicar este efecto particularista en la perseverancia de la Hermana Aloysius de querer que todo aquel que la rodea, se rija con sus mismos parámetros, negando y hasta castigando cualquier advenimiento de lo singular, de lo propiamente humano. La pauta moral se corresponde con los sistemas particulares, culturales, históricos, de grupo, mientras que el horizonte ético, si bien puede soportarse en tales imaginarios, siempre los excede. De ahí que la dimensión ética tiene alcance universal. Podemos, de esta manera, observar como la moral de lo particular se halla en la creencia sostenida por nuestra protagonista de que su forma de ser y sus códigos son los mejores y más puros, descalificando lo que no cree como tal. Ella tiene sólo una sospecha pero, sin embargo, condena a su perseguido. Transforma en un primer momento su duda en una certeza irrefutable. La Hermana Aloysius, de esta manera, se evidencia como obediente a sus creencias. Su voluntad esta presa de éste a quien debe respetar sin posibilidad de poder interrogar sus creencias. En ningún momento se observa capacidad de interrogar allí donde la palabra misma habilita el despliegue de interrogantes. Aloysius, oficia como representante de la voluntad divina, como quien tiene la razón absoluta, como a quien nada se le discute. Todo su accionar dentro del Colegio intenta abolir la singularidad y consecuentemente la subjetividad. Se presenta ante los ojos de los demás como la rectitud en persona, como quien posee un universo completo en el cual la minima irrupción emergente de algún exceso no solo se siente como peligroso sino también como repudiable y pasible de castigo. Por lo tanto, vemos aquí la máxima expresión del aplastamiento del deseo. Donde los dispositivos de homogeneización serán la maquinaria principal que ella utilizara para negar lo heterogéneo. Parecería inferirse que el deseo conlleva ciertos niveles de peligrosidad que ella no esta dispuesta a asumir. Llega al extremo de no permitir el ingreso a su oficina del Padre Flynn si es que no opera la intermediación de un tercero. ¿Cómo encerrarse en un cuarto con un hombre? ¿Ante que peligro se enfrenta? ¿Por qué además la incorporación de un tercero que mediatice la situación, la Hermana Aloysius necesita dejar la puerta abierta? ¿Por qué cuando se reúne con alguien del genero femenino estas “medidas protectoras” no son necesarias?

Postulamos el Primer Tiempo Lógico en una escena en la cual se observa el primer encuentro a solas que mantiene con el Padre, en el cual le denuncia su certeza irrefutable, como ella misma lo menciona. Este primer encuentro en el cual se ve en la necesidad de dejar la puerta abierta como medida protectora ante un peligro inminente. Escena en la cual el Sacerdote se vuelve a acercar hasta la puerta para entornarle nuevamente. Como reacción la Hermana Aluysius inmediatamente la abre nuevamente. Nos encontramos durante las siguientes escenas a una Hermana Aloysius que intenta fallidamente encontrar pruebas objetivas que lo culpen al Padre Flynn. Constantemente lo llama a su oficina para que este asuma la culpa, pero aun así llegando al extremo del hostigamiento no logra que el Padre asuma su responsabilidad en el hecho del cual se lo acusa.

La vida de la Hermana Aloysius parece no haber sido la misma en todo momento. Sorprende en una escena contando que no siempre fue monja sino que estuvo felizmente casada con un hombre que murió en la guerra. Pero eso pertenece a su pasado. Pasado que quedo prácticamente escindido de su conciencia, como si fuera otra escena de la cual ella nada recuerda, Y eso queda demostrado ya que inmediatamente narrado fugazmente su recuerdo, se sienta en el sillón destinado a los Directivos del Colegio, cambiando su sonrisa por una postura rígida que da paso a la búsqueda de los medios para lograr con su único objetivo, poner en evidencia al sacerdote para que éste renuncie. Y allí comienzan una serie de hechos y diálogos en los cuales se embarca la Hermana Aloysius sin saber que ellos irrumpirían en su universo fantasmáticamente percibido como completo hasta ese momento.

En uno de los últimos diálogos que la Hermana Directora mantiene con el Padre Flynn, menciona haber tomado las precauciones del caso llamando a distintos Colegios Religiosos donde éste había trabajado con anterioridad. Allí, en esa escena, la mujer mirando al Padre exclama haber ratificado sus sospechas en el preciso pasado del clérigo. La Hermana Aloysius le enuncia que otra Hermana perteneciente a la Institución donde el mismo había trabajado con anterioridad, le había confesado que esté tuvo que renunciar por haber cometido actos pederastas con los alumnos. Luego de este tensionante dialogo el Padre Fynn renuncia al Colegio, pero sin embargo sin admitir su responsabilidad y culpa. En todo momento dice y actúa como victima frente a una acusación sin fundamentos objetivos erigida por la Hermana Aloysius.

Ahora bien, en la ultima escena la Hermana Aloysius tiene un dialogo con la Hermana James quien luego de volver de unas vacaciones le pregunta por el Padre Flynn, esta le cuenta que esté ya no pertenece a la escuela, que renuncio y posteriormente fue ascendido; la Hermana James le pregunta entonces como fue que logro que el Padre renunciara. ¿Había confirmado su sospecha? Ante esta pregunta, la Hermana Aloysius confiesa con naturalidad y seguridad que nunca confirmó su sospecha y que logró la renuncia del Padre a través de la utilización del recurso de la mentira. Jamás hizo llamado alguno a otros establecimientos en los que el oficio como sacerdote el Padre Flynn. En ningún momento hablo con alguien que le haya confirmado el accionar pederasta del mismo de aquél. Podemos observar en esta confesión la continuación lineal del tiempo uno. Confesión que no la interpela con respecto al tiempo uno de modo tal que no se evidencia cierto tipo de resquebrajamiento de su universo anterior.

Por otro lado, el Segundo Tiempo Lógico implica el advenimiento de una situación que interpele al sujeto. En consonancia con la lectura que proponemos, podemos ubicar un Segundo Tiempo en el final del film, cuando la Hermana Aloysius angustiada por la no confirmación de lo que creía hasta ese entonces una certeza, irrumpe en llanto, profundamente conmovida al momento que exclama “tengo muchas dudas, muchas dudas”. Recién ahí su universo empieza a quebrarse. Inicio de la emergencia de una singularidad que demuestra su incompletud.

Entre Primer y Segundo Tiempo Lógico, podemos ubicar algo del orden de la culpa, “La culpa es una respuesta ad hoc a la interpelación, es decir dado el tiempo 2 que es el tiempo de la interpelación en el circuito, se funda en su resignificación al tiempo 1, facilita una respuesta que aunque no es considerada tiempo 3 (aquel de la responsabilidad subjetiva) responde a la interpelación” . Oscar D´Amore sostiene que la responsabilidad subjetiva aparece acompañada de este otro elemento que es la culpa. No hay responsabilidad sin culpa, pero a su vez la culpa puede obturar la emergencia subjetiva. Lo que interpela al sujeto más allá de las fronteras del yo es la responsabilidad subjetiva, ya que se asienta en la noción de sujeto del inconsciente.

Es decir que la culpa, por su parte, hace a la retroacción, hace que se retorne sobre la acción por la que se debe responder y es la que inaugura un Tercer Tiempo. El Primer Tiempo aparece resignificado por la interpelación a través de la culpa. Podemos ver en la Hermana Aloysius algo del orden de una incipiente inauguración de un Tercer Tiempo a través de la irrupción del llanto, y la confesión de sus dudas. En ese momento es cuando nos damos cuenta que se instala el aparecimiento de la culpa pero no tenemos elementos para dar cuenta de un cambio en su posición subjetiva ya que el film finaliza en esa escena. Evidentemente la interpelación de su culpa resignifica el Primer Tiempo. Observamos a una Hermana Aloysius completamente diferente, mas humana, mas calida, sin la mirada rígida que la caracteriza. Un elemento importante en tanto simbolismo en esta escena esta jugado a través de la cruz. En reiteradas oportunidades somos testigos, en tanto espectadores, como la Hermana toma la cruz ante situaciones que la angustian, se aferra a ella en su afán de defenderse de aquello que la pone en peligro. No obstante en esta ultima imagen no solo vemos por primera vez como se abraza con otro ser humano, la Hermana James, en la cual busca contención sino, y principalmente, como esta vez toma la cruz sin fuerzas y llamativamente de manera tal que esta queda invertida. Como si se pudiera advertir un cambio radical en su universo. Como si el mismo, repentinamente se diera vuelta, quebrándose.

Con respecto a la necesidad puede tomarse el hecho de que en el universo de esta monja, es decir el del catolicismo, ella ve como parte de su deber, su destino como Hermana, el velar por el cumplimiento de todas sus leyes. Esto para ella es parte de un destino inexorable, no seria responsable por los designios ajenos a la voluntad humana, ya que serian parte de una voluntad divina y por lo tanto incuestionable. Por otro lado en lo que respecta al azar (entendiendo a este como una coincidencia, una casualidad), podría decirse que el nombramiento del Padre Flynn, como párroco, en el mismo establecimiento que la Hermana Aloysius se desempeña como directora fue completamente azaroso. Ahora bien, entre la necesidad y el azar puede verse en este caso una grieta que nos habilita a preguntarnos sobre la responsabilidad. Porque la Hermana Aloysius lleva su “deber” demasiado lejos, tanto que deja entrever algo del orden de su inconsciente.

Como hipótesis clínica podría pensarse en un deseo que la interpela por su vida anterior transformándola en añoranza. Recordemos que en un momento de la película dice haber estado casada y la toma de los hábitos es consecuencia de la muerte de su marido. La perdida de su hombre la lleva a consagrarse a Dios. Podría hipotetizarse aquí cierta subrogación entre su marido y este Dios que adviene a ocupar el lugar vacío que aquel dejo a partir de su muerte. Marido y Dios. Con la consecuencia de no poder realizar el duelo consecuente,

Freud sostiene que el duelo es "la reacción frente a la pérdida de una persona amada o de una abstracción que haga sus veces, la patria, la libertad, un ideal, etc." El duelo es, fundamentalmente, dolor, dolor psíquico que puede llegar a afectar el cuerpo, dolor por una pérdida. Es por ese motivo, por el dolor que conlleva la perdida, es necesario entender al duelo en tanto trabajo que se lleva a cabo en un tiempo lógico imprescindible para su elaboración. Es en este devenir que el sujeto ira abandonando los lazos libidinales que lo mantenían unido (con el objeto) razón por la cual Freud sostiene que se realiza de un modo lento y con un gran gasto de energía para el aparato psíquico. Freud hablará de los combates provocados por la ambivalencia y la fijación de la libido al objeto. Según Freud, la culminación del trabajo del duelo se daría cuando el Yo puede declarar perdido al objeto y la libido pasa a estar disponible para investir otros objetos, lográndose, entonces, una sustitución del objeto perdido, quedando el yo "libre y exento de toda inhibición" ¿La sustitución del objeto perdido resuelve el problema del duelo o precisamente lo imposibilita? ¿Cuándo es posible sustituir al objeto perdido? Observamos como en el film la Hermana Aloysius toma los hábitos inmediatamente su marido muere. Podríamos ubicar aquí y en la rápida subrogación de su marido por Dios como cierta imposibilidad de asumir su perdida y consecuentemente la no realización del trabajo de duelo como lo plantea Freud.

Lacan menciona que el duelo genera un "agujero en lo real" , alterando todo el universo significante. “De esta manera el orden simbólico se desordena, ocasionando un desequilibrio en la estructura subjetiva, quedando el sujeto en una posición de privación” . En el Seminario X, La angustia, dice Lacan: "Llevamos luto y sentimos los efectos de la devaluación del duelo, en la medida en que el objeto por el que llevamos luto era, sin que lo supiéramos, aquello que nosotros habíamos constituido como el soporte de nuestra castración" . Es decir que el sujeto se encuentra con su falta en su ser. Ahora bien ¿como resuelve la Hermana Aloysius esta falta en su ser? Podríamos hipotetizar que la Hermana resuelve su conflicto ante la perdida, sin saberlo, de manera inconciente, taponando su falta a través de su amor a Dios, este Dios al cual ella no solo inviste libidinalmete sino que también lo hace soporte de su propia falta. Este lugar que ocupaba en el mundo para su marido, lo ocupa inmediatamente para Dios. Este último adviene a ocupar la posición de lo que es “un hombre” para la Hermana Aloysius. Es por ese motivo que nos encontramos con la imposibilidad de poder establecer un duelo por parte de la protagonista. Y ahí aparece el Padre Flynn, se le presenta como cualquier hombre común, no encaja en los parámetros del cura como subrogado divino. Un hombre como posibilidad de establecer un duelo, asumiendo su pérdida. Precisamente ella encuentra dificultades para poder establecer un vinculo con el. Escenas del film ponen en evidencia lo expuesto, como aquella en la cual se nos presenta a la Hermana Aloysius con la necesidad imperiosa de mantener la puerta abierta cuando a solas se encuentra ante él y con él en su oficina. La misma persecución que estable contra el Padre podría pensarse como la necesidad de hacerlo desaparecer de su vida ya que la interpela en referencia a su duelo no realizado. Podríamos hipotetizar que a la Hermana Aloysius se le presenta a partir del tiempo dos la apertura de la posibilidad de realizar algo de lo propiamente humano, como es un duelo.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: