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Etica y Cine

por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Ética y Derechos Humanos
Segunda Evaluación

Profesor Titular: Juan José Fariña

Profesor TP: Gervasio Noailles

Ayudante TP: Irene Cumbra B.

Comisión: 4

Año: 2º Cuatrimestre 2009

Alumnas: Jurado, Miriam Gabriela
L.U 29692973/0
Lynch, Mariela Silvina
L.U 26943653/0

Ética y Responsabilidad

Consideraciones previas

Para poder ubicar los tiempos lógicos 1 y 2 del circuito de responsabilidad en uno de los personajes de la película elegida y elaborar finalmente una presuntiva hipótesis clínica, es necesario delimitar primero a qué tipo de sujeto y de responsabilidad nos acercamos para poder hacer el recorte del film.

Dejaremos de lado tanto la responsabilidad jurídica como la moral. Entendemos la primera como perteneciente a la dimensión normativa es decir la responsabilidad que como ciudadano se tiene frente al Derecho; tampoco consideraremos la responsabilidad moral en tanto responsabilidad ante lo que se cree como correcto o incorrecto entre los hombres que hacen lazo social en una época determinada. De tal modo no ubicaremos al personaje como sujeto autónomo, es decir como sujeto de la voluntad y la intención concientes, noción de sujeto necesaria para abordar la responsabilidad frente a la norma. Esta noción de sujeto autónomo nos clarifica sobre aquella responsabilidad que se restringe únicamente a la conciencia, en referencia a ser responsable de sí mismo y decidir voluntariamente sobre las propias elecciones y la propia vida. Este es el sujeto de Derecho.

La noción de responsabilidad que tomaremos será la responsabilidad subjetiva la cual reconoce el propósito inconciente del sujeto que da cuenta de un más allá de la voluntad y la elección conciente. Desde este tipo de responsabilidad, ubicaremos entonces al sujeto no autónomo es decir, al sujeto que es responsable frente a algo que le es desconocido e involuntario pero que inevitablemente le pertenece: ubicaremos una responsabilidad que implica una respuesta frente al propio deseo.

La película

El film que tomaremos para abordar una singularidad en situación es “La Duda” (“Doubt”) estrenada en enero del corriente año; los personajes principales son interpretados por Meryl Streep (Hermana Aloysius), Amy Adams (Hermana James) y Philip Seymour Hoffman (el Padre Flynn).

La historia sucede en 1964 en el Bronx, donde el padre Flynn intenta introducir cierta flexibilidad en una ortodoxa escuela católica dirigida por la implacable Hermana Aloysius. La Hermana James es una joven profesora de la escuela que, a pesar de coincidir con la modalidad progresista del sacerdote, procura seguir las pautas que la directora establece. Aloysius pone en alerta a todas las Hermanas diciendo que le preocupan los temas tratados por el sacerdote en misa acerca de la desorientación y la falta de fe. En una ocasión, a James se le presenta una sospecha al ver al sacerdote en una actitud extraña con uno de sus alumnos. La joven le cuenta sobre esta sospecha a la directora, quien la toma como provechosa para acusar al sacerdote y a partir de entonces se abre una lucha perpetrada por la directora para que el padre confiese la verdad acerca de la extraña situación y lograr su renuncia.

El personaje y el circuito de responsabilidad

De los tres protagonistas elegimos el personaje de la profesora James. Señalaremos los fragmentos de la película para adentrarnos luego en la situación del personaje elegido.

Durante una de las clases de historia de la profesora James, el padre Flynn pide que uno de sus alumnos, Donald, se ausente de clase porque quiere hablar con él. A su regreso, la profesora advierte que el alumno se comporta de una forma extraña. Le pregunta qué le ocurre pero el niño no responde y se pone a llorar. James queda perturbada frente a esta situación y decide ver a la directora del colegio, la hermana Aloysius. Al encontrarse con la directora se produce el siguiente diálogo:
J: …”me preocupa Donald…Tiene un protector...el padre Flynn…
A: ¿Qué?
J: Se está interesando…
A: Le dije que acuda a mí pero hubiera preferido que nunca lo hiciera
J: Tal vez no debería haberlo hecho
A: Entonces…pasó
J: ¿Qué? ¡No! No sé q qué se refiere, ni siquiera estoy segura de a qué se refiere…”
…“Tal vez no sea nada…
A: Entonces ¿por qué se ve como si hubiera visto al demonio?
J: Es sólo por la forma en que el chico actuó cuando volvió al aula…fue su expresión…se veía asustado. Apoyó su cabeza en el pupitre de una manera muy peculiar. Y otra cosa…creo que olí alcohol en su aliento…había alcohol en su aliento.
A: Tendremos que detenerlo por nuestra cuenta”

Después del diálogo, la directora pide al sacerdote una reunión y se reúnen los tres. En la misma le describe a Flynn sobre la situación descripta por la profesora y le pide explicación sobre el hecho. Flynn sólo le responde que ha hablado con el chico de cosas privadas y se siente acusado por el tono de la directora. Ante la insistente acusación de Aloysius, Flynn le dice que se había enterado de que el chico fue descubierto tomando vino del altar por lo que lo mandó a llamar; iba a mantener silencio para que el chico pudiera seguir siendo monaguillo pero ya que se estaban enterando, debería echarlo. La joven James entiende que todo había sido un error y cree en la explicación del párroco.

En una escena posterior, el sacerdote en la misa relata una historia: “Una mujer estaba chusmeando con una amiga sobre un hombre que apenas conocía. Sé (dice Flynn) que ninguna de ustedes ha hecho nunca esto. Esa noche tuvo un sueño: una gran mano apareció sobre ella y la señaló, inmediatamente se sintió culpable. Al día siguiente fue a confesarse. ¿Es el chisme un pecado Padre? Le preguntó al confesor…¿era esa la mano del Señor la que me señalaba?”
James escucha el discurso de Flynn y se siente angustiada, con ganas de llorar; busca con la mirada a la directora y luego agacha la cabeza.
Tiempo después el Padre Flynn encuentra a James y le pregunta:
F: …“Se la ve apagada
J: Bueno…no puedo dormir
F: ¿Por qué no?
J: Tengo pesadillas
F: Sí, a mí me cuesta dormir a veces”
J: “…Siento que todo está de cabeza…
F: Hay momentos en la vida en los que nos sentimos perdidos, suele pasar…
J: Yo le creo a usted
F: Gracias”

A partir de estos recortes del film podemos ahora ubicar los dos tiempos lógicos del circuito de responsabilidad.

Como tiempo 1 ubicamos el diálogo de James con la directora donde observamos al personaje contando sobre la extraña situación que presenció. Es el tiempo donde el personaje lleva adelante una acción, orientada por un determinado objetivo, acción que se agotaría en sus propios fines. James habla con la directora ya que se encuentra perturbada por la situación que vio en su alumno al volver a su clase. Podemos pensar que su objetivo era contarlo para dejar el problema en manos de la directora, como normalmente sucedía con cada estudiante que “se le iba de las manos”. La directora mantenía un conocimiento bien cercano sobre cada uno de los chicos, y preguntaba frecuentemente por las conductas indisciplinadas de sus alumnos a las profesoras.

Siguiendo a Oscar D’Amore podemos decir que el tiempo1 es fundado al resignificarse: “…el tiempo 1 es ya un tiempo resignificado por la interpelación a través de la culpa. La culpa hace a la retroacción, hace que se retorne sobre la acción por la que se “debe” responder.” Aquí el acto realizado en el tiempo 1 puede “leerse” retrospectivamente. Nuestro personaje retorna al momento en que decide contarle a Aloysius sobre la conducta del niño y su sospecha de que el padre esté implicado en algo extraño. Podemos decir que este momento es “leído” por James como una acción a la que responde con culpa.
Esta acción del tiempo 1 puede pensarse como una opción que toma el personaje, opción como concepto en el sentido binario de hablar o no hacerlo; como limitado, diferenciado de la amplitud que conlleva los grados de libertad de una elección. Pensando en el personaje de Ibietta podemos ubicar que la opción nos dice sobre una acción con escaso grado de libertad entre delatar o no hacerlo en el caso de Ibietta, entre hablar o no con la directora, en nuestro personaje James.
James decide hablar, y decide dirigirse a un Otro (Aloysius) sobre terceros (Donald y Flynn). Esta decisión es la que ubicamos como tiempo 1 en el circuito de responsabilidad.

Conviene recordar que lo que se pondrá en juego no será lo correcto o incorrecto del hablar en James o sobre lo dicho por James en referencia a Flynn, no se tratará de juzgar qué está bien o mal en su acción de contarlo o qué es lo que se dice. Tampoco discutiremos sobre qué debería hacerse en tal situación. Tomar este camino nos orientaría hacia la responsabilidad moral y nos alejaría de la dimensión subjetiva que tratamos de ubicar en el personaje.

El tiempo 2 lo ubicamos en el momento en que James se siente interpelada con el discurso que el sacerdote da en misa. Esta interpelación la recibe a partir de la historia que relata Flynn sobre las habladurías de una mujer. James a partir de este relato se anoticia sobre algo que no anduvo bien.

La puesta en marcha del circuito de responsabilidad se inicia en este tiempo 2, tiempo que ubicamos cuando James se hace destinataria del discurso del sacerdote. El discurso podría no haber sido recibido por ella, es decir, podría haberlo escuchado sin sentirse convocada. Sin embargo, observamos que la escena muestra cómo James se siente implicada y se hace destinataria del sermón. Puede decirse que apareció en ella una pregunta que la hizo retornar sobre la acción realizada en el tiempo 1. Una pregunta sobre su actuar al contarle la situación a la directora: pregunta que podría entenderse como un “¿qué hice?” “¿qué dije? Este tiempo 2 del circuito es el tiempo de la interpelación.
Esto lo observamos por su actitud que expresa angustia, culpa y vergüenza: observamos que James se siente angustiada con ganas de llorar, y trata de esconder su mirada bajando la cabeza. La vergüenza nos dice que existe algo de la responsabilidad que está en juego. Estos signos que vemos en James, a pesar de ser expresiones corporales y no ponerse en palabras en la escena como autorreproches, por ejemplo, nos ubican en este tiempo de la pregunta y la interpelación
En la escena que sucede a la misa, cuando habla con Flynn, James nos permite escuchar algunos signos de este tiempo 2 a través del no poder dormir o tener pesadillas que podemos observar como enunciados cronológicamente posteriores al momento del discurso del sacerdote.

En nuestro trabajo sólo nos es consignado ubicar los tiempos 1 y 2 del circuito, pero debemos señalar que la responsabilidad subjetiva se verifica en un tiempo 3. María Elena Dominguez nos explica en su texto “Los carriles de la responsabilidad” sobre la potencialidad de este tiempo 3 que da cuenta de una posición tomada por el sujeto, es decir que puede llegar o no ese tiempo 3 como emergente de una singularidad.
Aquí debe situarse una decisión pero no como opción o elección, sino como decisión en la que hay producción de sujeto, una singularidad en situación.
Tiempo del acto sujeto o del sujeto del acto del que nos habla D’Amore, cuando nos dice que la responsabilidad subjetiva es otro nombre del sujeto. Hablamos aquí de una singularidad que emerge como “un modo de relación con la situación en que irrumpe”

Este tiempo de responsabilidad subjetiva en el circuito es el instante que Alejandro Ariel menciona como “despertar”: “Las líneas punteadas del tiempo 3 abren otro tiempo en que un hombre produce efectos que retornan.” “Entonces nos queda otra decisión por fuera de la moral, por fuera del bien y del mal, por fuera de la ley, por fuera de la pertenencia, por fuera de la creencia…” “¿Qué soy cuando no soy esa angustia que me urge a retornar a esos campos donde puedo sobrevivir? ¿Hay algo realmente propio, que no pertenezca a esas personas, a esas palabras, a esas escrituras?”

Culpa y Responsabilidad

Pensando que no hay dimensión ética sin moral, tampoco hay responsabilidad subjetiva sin culpa, por lo tanto si hubiere en el personaje un posible acto ético, aparecería el efecto sujeto que coincide con la responsabilidad subjetiva.
Cuando la hermana James vuelve sobre lo dicho, se retoma la acción por la que debe responder. Por lo tanto podemos pensar que la culpa obliga, es decir liga a un tiempo anterior resingnificándolo.
De alguna manera se debe responder, esto hace que se vuelva también al terreno de la moral, del cual hay que salir, a pesar de las formaciones que se abren paso a partir de este acto (el sentimiento de culpa, la proyección, la negación, la intelectualización, formaciones sintomáticas), para dejar de ser culpable y entrar en el terreno de la singularidad es decir la responsabilidad subjetiva
Hay dos niveles respecto a la culpa: por un lado el caso culpogéno, donde la culpa resulta anestesiada y ajena a la responsabilidad subjetiva y por otro el sentimiento inconsciente, la noción de angustia, con la posibilidad de nombrar al objeto, sellar la hiancia.
La culpa obtura la emergencia subjetiva, y puede mantenerse sin que advenga el sujeto.
La angustia para Sartre es lo que no conduce a la inacción, implica a todos los que han tenido responsabilidades, el hombre es angustia, esto significa que el hombre se compromete y que se da cuenta de que es no solo el que elige ser, sino también un legislador, que elige al mismo tiempo que así mismo a la humanidad entera, no puede escapar al sentimiento de su total y profunda responsabilidad.

Necesidad y Azar

¿Qué podríamos decir sobre la necesidad y el azar en la situación de nuestro personaje James?
Tomando lo expresado por Juan J. Fariña sobre la responsabilidad, la necesidad y el azar, entendemos la necesidad como aquello que es ajeno a la voluntad del personaje. Podríamos pensar que la posición de James como profesora la ubica en una jerarquía por debajo de la directora, situación que la coloca como en obediencia ante la dirección de la institución. Esta posición nos habla de un “tener que acudir ante una autoridad” que se le presentaría como del orden de la necesidad.
James le debe explicaciones a la directora por el hecho de ser su superior. Puede decirse que tener una jerarquía por encima sería algo que estaría por fuera de su intervención. No está en James modificar la posición de la directora. Es una condición que la excede en el sentido de que es forzoso que sea así, teniendo en cuenta el relato de la película.

Asimismo, la situación de James podría explicarse observando qué se juega del azar. Azar como aquello que aparece como casualidad o coincidencia. Podemos encontrar el azar en el momento en que Flynn pide llamar al niño justamente durante la clase de la profesora. Flynn podría haber hablado con el niño en otro momento, al terminar la cursada de ese día por ejemplo. Pero las cosas se dan de tal modo que permiten a la profesora observar la actitud del niño al volver después de la charla con el sacerdote. Algo del orden de la casualidad se establece en la situación que experimenta la profesora.

Sin embargo, y ciertamente porque no observamos incidencia absoluta de necesidad o injerencia plena del azar es que es posible la pregunta por la responsabilidad del personaje. De lo contrario, no sería pertinente hacerle una pregunta. Podemos entonces esperar una respuesta del personaje, es decir, podemos pensar qué se juega de su responsabilidad.

Una respuesta justificada por el azar, sería tratar de justificarse pensando que lo que sucede no es más que por obra de la suerte o la casualidad, expiarse de lo que sucede sin apelar a otra cosa que a lo azaroso.
En cuanto a la necesidad la respuesta podría abordarse desde la determinación de lo biológico, como haciendo causa por lo que viene en el bagaje genético, por ejemplo, o algo del orden de la naturaleza como determinante de lo que sucede.
Otra forma de pensar algo como necesario es desde el lado de lo social, las instituciones o el sistema social, como responsables del accionar del sujeto.

Vemos que estas categorías se encuentran más del lado de lo que resguarda al sujeto, que lo des- implica, como si fuera el sujeto joya, autónomo del derecho. Aquel que esta supeditado, solo a su accionar, y que sólo puede responder por sus actos de manera conciente, limitándose solo a responder, por sus derechos y obligaciones, como así también por sus responsabilidades y también por su mal uso.

Por ello decimos que la responsabilidad surge entre la necesidad y el azar entendiendo que el sujeto es convocado a responder desde otro plano, es decir, desde la dimensión subjetiva.
Entra el ser y su acción en escena, la responsabilidad comienza a desplegarse en consecuencia de su primer acto, lo que viene luego no es otra cosa que darle un sentido a ese acto.

Ética como horizonte en quiebra. El acto ético. La moral de lo particular. Lo universal-singular.

Todos estos interrogantes que comienzan a emerger en el circuito de la responsabilidad nos permiten acercarnos al movimiento que comienza a jugarse en lo que llamamos la dimensión ética que se despliega en los ejes de lo universal- singular sosteniéndose siempre en lo particular, aquello que presenta el carácter de código compartido.
En este caso podríamos pensar la situación que se presenta en la película, en referencia al sistema religioso y todo aquello que lo envuelve.
La hermana James como perteneciente a un grupo, supeditada a las ordenes de sus superiores, actúa como un sujeto obediente, quien desde una duda que se le presenta, no hace más que acudir al llamado de su superiora, abriendo camino a una triangularidad, que comienza a revelarse entre el padre Flynn, la hermana Aloysius, y ella misma.
De esta manera nos muestra la pauta moral: corresponde avisar de lo sucedido, es un deber imperativo comunicar lo que acontece, no obra por sus propios medios sino a través de la obligación y del deber, no se implica como un sujeto, más que como un instrumento de un sistema. Podemos suponer otras vías posibles distintas a la que James eligió tales como hablar ella misma con el padre o tratar de investigar por su propia cuenta sobre la situación extraña que observa en el niño; sin embargo actúa en conformidad al deber.
En consecuencia y en un segundo momento, el interrogante comienza, ya no se puede sostener en lo que le brindan la fe y religiosidad, sino que hay algo que se quiebra, algo se excede, con lo cual es pertinente releer lo acontecido al momento.
Comienza “el cortocircuito de la responsabilidad” (tal como lo nombra María Elena Domínguez en Ética y Deontología) y siguiendo a Sartre, es en la esfera del conflicto donde la angustia aparece, ya que la elección se hace sin garantías, no hay ninguna posibilidad de elección que venga de antemano, ya que la misma constituye al sujeto, lo lleva ante uno mismo, finalmente toda elección es una elección para la humanidad entera.
En este momento es cuando la hermana James, se siente “tocada” con el relato del padre, justamente, podemos tomar “al padre” como aquel que tiene la cualidad de un saber, un supuesto saber, algo que en un momento la hace dudar e ir en busca de un apoyo en la hermana Aloysius, de modo de sentirse amparada en su condición.
El acto ético es aquel que implica la responsabilidad, interpela a un sujeto que es quien debe o puede dar respuesta, responder por su acto, recae sobre el sujeto, poniéndose este en acto. Y es aquí donde se juega también la dimensión ética, el sujeto frente a su soledad, este otro plano de existencia, podríamos preguntarnos ¿cómo reacciona la hermana James ante esto?
En el momento de escuchar el sermón en la misa del padre Flynn, empieza a retroceder en su acción, su decir; comienza a implicarse, a preguntarse porque en esas palabras se siente aludida.
Comienza a aparecer la diferencia, esto denota que la ligadura fantásmatica ha tambaleado, y el síntoma pierde su sintonía con el yo, y se convierte en objeto de queja y padecimiento del cual quiere prontamente librarse, es egodistónico.

En un primer momento mediante las imposiciones morales, la hermana James, hace lo que debe hacer, que es comentar del suceso a su superiora, pero no tarda en llegar lo extraño que irrumpe, la posición de obediencia frente a la referencia moral se ve conmovida.
El mecanismo originario falla, la primera escena deviene, retorna y abre el juego para que la hermana James tome esas palabras proclamadas por el padre como suyas.
Esta apertura en el recorrido lo podemos observar, entre las palabras cruzadas de el padre Flynn y la hermana James; ella le cuenta que no puede dormir, tiene pesadillas, marcando una gran preocupación, y sin embargo él le responde con ligereza pero no sin intención lo que vemos como efecto de retracción: Flynn le dice:” Hay momentos en que todos estamos perdidos” señalando así el camino de la ética, el cual se piensa en soledad y con grandes interrogantes por develar.

Desde aquí podríamos pensar en lo que advendría si marcáramos un tiempo 3 que produciría un efecto sujeto, el sujeto de la responsabilidad, aquel que pasa del sentimiento de culpa a ligar aquello que lo interpela; de esa deuda, de esa culpa poder responder sin pretender pagar esa deuda, porque allí se estaría en el campo de lo moral; la idea aquí seria un efecto particular, poder ampliar ese universo previo, eso que excede, transformarlo y que aparezca el sujeto efecto aquel de la responsabilidad subjetiva.
Se debería esperar una repuesta diferenciada, si hay sentimiento de culpa éste debería desaparecer en la emergencia de un sujeto, que se implica y se hace responsable.
Pero también hay maneras de no implicarse o de des-responsabilizarse, esto lo encontramos en el manifiesto Sartreano, que dice al respecto: “muchos creen que al obrar se comprometen así mismos y cuando se les dice: pero ¿si todo el mundo procediera así? Se encogen de hombros y contestan: no todo el mundo procede así. Pero en verdad hay que preguntarse ¿Que sucedería si todo el mundo hiciera lo mismo? Y no se escapa uno de este pensamiento inquietante sino por una especie de mala fe”.

Hipótesis Clínica

Se nos presenta finalmente la pregunta por la responsabilidad y preguntarnos qué tiene que ver James con ese tiempo 1 que se presenta como momento retroactivo.
Podríamos entonces hacer una conjetura sobre aquello de lo cual se espera una respuesta, es decir una respuesta frente a un deseo que le es desconocido al personaje.
De tal modo podríamos considerar como hipótesis que James es responsable frente al haber hablado, y desde allí responsable frente a un deseo de dar muerte a un tercero, lugar que ocuparía el sacerdote. De esta manera podemos pensar que se evitaría la hostilidad generada por esta situación de triangularidad formada por el padre Flynn, la hermana Aloysius y la hermana James.
Podemos decir que se juega la fantasía del tercero excluido, donde James siente que debe tomar cierta posición para ser un sujeto.



NOTAS

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