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Etica y Cine
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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGÍA

Psicología, Ética y Derechos Humanos

CÁTEDRA: JUAN JORGE MICHEL FARIÑA

DOCENTES: Viviana Carew, Julia Calderone

ALUMNAS: Tortosa Marisa, L.U. 29.544.4070

Robasti Belén, L.U. 33.058.3500

COMISIÓN: 17

FECHA DE PRESENTACIÓN: 17/11/2009

2º CUATRIMESTRE 2009

Consigna de evaluación:

Para el abordaje de la consigna, se sostienen las mismas condiciones que han regido la confección del primer escrito, exceptuando que, en esta ocasión, se podrá optar por realizar el trabajo individualmente o entre 2 alumnos de una misma comisión de trabajos prácticos. Se recuerda que la extensión de 5 páginas es sólo indicativa –cuando el desarrollo conceptual lo justifique, escritos más extensos serán igualmente aceptados.
La entrega deberá efectivizarse en la semana del 16 al 21/11, en las respectivas comisiones de trabajos prácticos.

• Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).

• En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.

• Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.

• Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.

• Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.

Relato del filme: “La habitación del pánico” (2002)
La película que abordaremos pertenece al género de suspenso protagonizada por Jodie Foster (interpretando a Meg Altman, madre de familia), Kristen Stewart (interpretando a Sarah, hija de Meg) y Forest Whitaker (interpretando al personaje de Brunham, ladrón del cual nos ocupará el análisis).
Meg Altman, recién divorciada de su marido, y su hija Sarah, de aproximadamente unos 12 años de edad, alquilan una casa en Manhatan, la cual cuenta con una habitación que dispone de un método de seguridad muy sofisticado que incluye un sistema telefónico propio, cámaras de TV con circuito interno, sistema de ventilación apartado y alimentos para pasar una buena temporada. Construida con paredes de hormigón y una puerta de acero. Una habitación que puede ser considerada como salvación ante situaciones extremas.
Transcurriendo su primera noche en esta mansión son sorprendidas por un grupo de tres intrusos. Estos ignoraban la presencia de gente habitando la casa, por lo que sus planes se ven obstaculizados, ya que su único objetivo era obtener una suma de dinero importante que se encontraba dentro de una caja fuerte situada en dicha habitación (hecho que las mujeres ignoraban), y retirarse del lugar.
Brunham, delincuente líder que comanda el robo, es quien mas afectado se ve al encontrarse con la presencia de la familia en la casa, entonces decide abandonar el plan y marcharse aclarando a sus colegas que él no pretendía lastimar a nadie, y que su robo no tenía otro fin más que el poder darle de comer a sus hijos. Pero ante la insistencia por parte de los otros dos delincuentes, es convencido a quedarse.
Ante la angustia que les genera la aparición de estos ladrones, Meg no encuentra otra solución que despertar a su hija y refugiarse juntas en esta habitación, la cual conocían bien y sabían que nadie podría ingresar. Dentro de la misma contaban con las cámaras de seguridad que permitían observar todos los movimientos que los delincuentes realizaban en las diferentes habitaciones de la casa. Los intrusos intentando de todas formas cumplir con su objetivo les piden a las mujeres que salgan ya que lo único que buscaban se encontraba dentro de la habitación y les advierten que no estaban dispuestos a lastimarlas, pero ellas naturalmente no acceden a su pedido. Es así como los intentos por parte de los delincuentes de ingresar a la habitación resultan frustrados, tales como los intentos de las mujeres de salir ilesas de la misma.
A lo largo de la noche se presentan situaciones de nerviosismo por estar encerradas e incomunicadas. Los ladrones habían logrado cortar los cables de la línea telefónica, en el momento exacto en que Meg logra comunicarse con su ex marido y avisar de lo sucedido. Éste a pesar del confuso llamado logra entender la situación que las mujeres estaban atravesando y acude al hogar, donde es atacado fuertemente por Raoul y Junior, dos de los delincuentes, al tiempo que Brunham les pedía que no lo golpeen. Luego debido a una discusión Raoul mata a Junior.
Mientras ellas angustiadas vivencian todo por medio de las cámaras, la niña comienza a sentirse mal. Ella sufría de diabetes, la cual se agravaba en situaciones extremas. Su madre desesperada decide buscar por fuera del cuarto la medicina correspondiente. Entonces abre la puerta, sale y toma los medicamentos, pero al intentar regresar con su hija, es sorprendida por los dos intrusos que quedaban vivos quienes se encierran con la niña dentro del cuarto de protección. Meg rápidamente arroja las drogas desde afuera y logra que ingresen antes que la puerta se cierre, quedando así accesible a que alguno de los hombres se apiade y atienda a la niña evitando entonces, entre en estado de coma.
Al tiempo que ella suplica desde afuera que inyecten rápidamente a su hija, Brunham, a diferencia de Raoul, con aire protector asiste administrándole la insulina y así mejora. Luego avisa a su madre para que esta se tranquilice; mientras ella desde afuera promete no llamar a la policía, ellos comienzan con su plan de acceder al dinero escondido.
Es así como continúa el transcurso de la película, con la angustia de la madre fuera de la habitación sin saber lo que sucedía con su hija, y el trabajo por parte de los delincuentes de abrir la caja fuerte y obtener el dinero.
Hacia el final los hombres salen de la habitación tomando a Sarah como rehén y en posesión del dinero. En uno de los cuartos que atraviesan hay vidrios repartidos por todo el piso, entonces Brunham la toma en brazos para evitar que se lastime ya que sus pies estaban descalzos.
Su madre escondida sorprende y golpea a Raoul en la cabeza tan fuerte que logra desmayarlo. Inmediatamente Brunham sale hacia el patio trasero para retirarse del lugar ya que suponía a esas alturas estaría por llegar la policía que algún vecino habría llamado. Mientras trepa la pared escucha gritos desde el interior que pertenecen a la niña e inmediatamente decide retornar. Encuentra a la madre semiinconsciente en el piso y con Raoul encima de ella casi por matarla. Entonces dispara contra él y logra salvarla. Así, muertos sus dos compañeros y la familia a salvo, intenta escapar nuevamente pero es detenido por la policía antes de lograrlo.
Sensibiliza especialmente la escena final de la película ya que contrario a lo que cualquier ser humano sentiría como algo justo el hecho de apresar a un delincuente, en este caso particular suscita en el televidente un sentimiento de tristeza cuando arrestan a Brunham.

Análisis del filme:
A partir del desarrollo de la película el personaje que intentaremos analizar es el de Brunham, ya que es él con quien más claramente pudimos trabajar el circuito de la responsabilidad.
“Llamaremos responsabilidad subjetiva a aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente;(…) que no es dueño de su voluntad e intención” , y que podemos ubicar dentro de un circuito en un recorrido de tres tiempos lógicos, que dan cuenta del accionar de un sujeto y de la posición que asume en dicha decisión. Es este tipo de responsabilidad necesaria dentro de la dimensión clínica ya que implica una singularidad en situación. A diferencia de la responsabilidad moral, social o jurídica que limita la responsabilidad a un buen funcionamiento del yo, el yo de la conciencia y la voluntad.
• El primer tiempo refiere a una acción consciente y voluntaria, donde el sujeto se cree dueño de sus actos, y lleva a cabo esta acción para alcanzar un determinado fin. En el filme podemos situar este primer tiempo en el momento en que Brunham ingresa a la casa con la clara intención de obtener el dinero oculto en la caja fuerte y destinarlo para satisfacer las necesidades primordiales de su familia. Otro momento que nos indicaría este tiempo uno lo situamos hacia el final de la película cuando una vez desmayado Raoul por un golpe recibido, Brunham decide escaparse con el dinero y lo intenta por el patio trasero.
• El segundo tiempo es el que dará lugar al circuito permitiendo al sujeto interpelarse ante un punto de inconsistencia del primer tiempo. Mediante un movimiento retroactivo lo resignifica, vuelve sobre su accionar al encontrarse conmovido por los actos realizados, que los vive como ajenos pero que le pertenecen. Esta interpelación genera culpa e implica una deuda que exige respuesta. Este tiempo lo podemos ubicar en determinadas acciones de Brunham:
I. Cuando se anoticia que la casa estaba habitada se angustia ya que se trata de un hecho azaroso que irrumpe, y es ese el momento justo en el que su posición se ve modificada al dudar de continuar o no con el plan tal como lo había previsto. Primeramente resuelve retirarse. Ante la insistencia de los otros delincuentes resuelve continuar; aunque persistiendo la culpa, que la presencia de la familia en la casa le generaba, hasta el final del film. Este significaría un modo de respuesta moral que produce un taponamiento en la dimensión ética, donde el yo se ahorra los efectos displacenteros. El sujeto posterga el acto en su fantasma, no sin culpa.
II. Cuando se escapa la primera vez con el dinero por el patio de atrás y escucha gritos, es entonces cuando nuevamente lo vemos dudar, sentir culpa. Es ese otro momento crucial ya que se interpela sobre qué debería hacer, y su respuesta va a dar lugar, a nuestro modo de ver, dentro del circuito: un tiempo tres, a diferencia del ejemplo anterior.
• Este tercer tiempo es el tiempo de la responsabilidad subjetiva, en donde el sujeto adquiere “una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un significante” diluyendo de esta manera la acción del tiempo uno. Se trata entonces aquí ya de la dimensión ética, de un sujeto que se hace responsable. Retomando la película entonces notamos que Brunham resuelve de esta manera aquella culpa que aparece al escuchar los gritos: ingresa nuevamente a la casa y le dispara al delincuente que atentaba contra Meg, pudiendo de esta manera salvarla. Este es un acto ético por el cual, según Lacan “el sujeto se desprende de su neurosis”. Por el trabajo mismo de la interpelación retornó sobre su acción del tiempo uno y reconoció su error.
Remitiéndonos al concepto de necesidad, podríamos definirla como una determinación material sobre la cual el sujeto debe decidir, implica algo que no está dentro de las posibilidades del sujeto de poder modificar, por ejemplo cuando Brunham se muestra carente de dinero para satisfacer las necesidades básicas de su familia, y ante esta necesidad decide salir a robar. Implica una conexión entre causas y efectos. Rige por fuera de la intervención del sujeto en situación.
Por su parte el azar remitiría a una condición para la puesta, implica incertidumbre, aquello que es accidental, casual para el sujeto, aquello que no puede calcular ya que le resulta ajeno a la decisión, al deseo y a su propia voluntad. El sujeto aquí lo ubicaríamos como no responsable, tal como se observa en el caso ante lo azaroso de que la familia se encontrara presente en la mansión, cuestión que no era esperable para los intrusos. Desconecta la relación entre causa y efecto, que une la necesidad.
“La culpa no es más que la imputabilidad de un daño por el que hay que pagar, (…) contraer una deuda es contraer una culpa” , como el delito que en este caso comete Brunham: que le genera culpa el ingresar a una casa para obtener algo que no le pertenece. Hablamos de un déficit de sujeto. Decimos entonces que la respuesta esperable queda suspendida a ese pasaje por la culpa. La culpa es una condición para el circuito de la responsabilidad subjetiva. Es la culpa la que obliga a responder.
La responsabilidad contrariamente es un superávit de sujeto, refiere a la singularidad de un Sujeto en acto a partir de una grieta que se produce entre necesidad y azar. La responsabilidad entonces la ubicaríamos entre estas dos categorías (necesidad y azar) y tiene que ver con aquello que interpela al sujeto a responder por su acto, a hacerse cargo de éste.
Lacan señala: que solo es culpable quien cede a un deseo, y que “de nuestra posición de sujeto somos siempre responsables”. El sujeto es responsable de su puesta en acto. La psicología siempre ha flotado en un contrasentido “sosteniendo la autonomía del sujeto y despojándolo de la lógica de su acción” .
“No podríamos plantear una dimensión ética sin moral, (…) no hay responsabilidad subjetiva sin culpa” . La ética se sostiene en la moral y la responsabilidad en la culpa. De esta manera podemos ubicar dentro de la ética en sus categorías Universal–Singular: la responsabilidad subjetiva, que es esta singularidad del sujeto en acto, el sujeto frente a su soledad; y la culpa como sostén desde el campo moral en su categoría particular. En Brunham se divisa que desde la moral, él sabe que robar esta mal pero desde su singularidad decide realizar la acción igualmente. Como resultado de esta contradicción se genero culpa porque tomo una decisión pero su superyó la juzgo incorrecta. El superyó contiene los saberes compartidos del campo moral. Cuando responde desde el tiempo dos y se queda en ese punto, se ve claramente que la angustia no cesa, porque se lo ve a lo largo del film preocupado por la familia. Cuando desde el tiempo dos responde con un tiempo tres es cuando se ve real tranquilidad en el sujeto porque luego de matar a Raoul y cuando ya no existía ningún otro peligro que acechara a la familia, dirigiéndose a la niña le dice: “Ahora vas a estar bien”.
Para referirnos ahora a la hipótesis clínica que podría llegar a adjudicársele al personaje de Brunham, nos remitiremos al texto de Sigmund Freud “La pérdida de la realidad en la neurosis y en la psicosis”. A partir de la elaboración que aquí realiza podríamos entonces ubicar a Brunham como un neurótico, en contraposición con el psicótico respecto a la posición que asumen en relación con el mundo exterior.
“En la neurosis se evita, al modo de una huida, un fragmento de la realidad, mientras que en la psicosis se lo reconstruye (…) en la neurosis la obediencia inicial es seguida por un posterior intento de huida (…) la neurosis no desmiente la realidad, se limita a no querer saber nada de ella”
Se podría considerar entonces que en la neurosis ante una moción pulsional del ello que pugna por satisfacerse, el yo reacciona reprimiendo esa moción, poniéndose así al servicio de la realidad. Pero esta obediencia inicial de la realidad externa es sucedida por un intento de huida, para resarcir al ello, por lo tanto el sujeto tenderá a no querer saber nada de esta realidad que lo rodea, refugiándose entonces en la fantasía.
En relación con la película podríamos situar que en un primer momento Brunham sofoca las exigencias provenientes de su ello, que lo empujan a robar, cuando decide retirarse de la casa, debido a la presencia de la familia en la misma, obedeciendo así a su superyo que representa los pensamientos morales y éticos recibidos de la cultura. Pero se puede ubicar también un segundo momento en donde se produce la huida de la realidad para resarcir al ello, tal como ocurre en el momento en que es convencido por los otros dos delincuentes a llevar a cabo su plan pese al obstáculo que la familia implicaba.

Bibliografía:
• Freud, S. “La perdida de la realidad en la neurosis y en la psicosis”. En Sigmund Freud Obras Completas, Editorial Amorrortu, Tomo XIX, Buenos Aires.
• D´Amore, O. “Responsabilidad subjetiva y culpa”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología, Editorial Letra Viva, Buenos Aires.
• Domínguez, M. “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología, Editorial Letra Viva, Buenos Aires.
• Salomone, G. y Domínguez, M. “El sujeto dividido y la responsabilidad”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología, Editorial Letra Viva, Buenos Aires.
• Lewkowicz, I. “Particular, Universal, Singular”. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.
• Mosca, J. C. “Responsabilidad, otro nombre del sujeto”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.



NOTAS

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