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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGÍA

Psicología, Ética y Derechos Humanos

Segundo Parcial Domiciliario

Ayudantes de Trabajos Prácticos: NOAILLES, GERVASIO
CAMBRA, IRENE

Alumna: MAYER, NOELIA (DNI 30301159)

Cátedra: FARIÑA

Comisión N°: 4

Fecha de entrega: lunes 23 de noviembre

II CUATRIMESTRE - 2009

En el presente escrito se analizará el film “La joven vida de Juno” dirigido por Jason Reitman. El mismo trata sobre una adolescente de 16 años que luego de tener su primera relación sexual con un compañero de colegio queda embarazada. Ante esta situación Juno – quien será el personaje elegido para pensar lo pertinente a la responsabilidad subjetiva- deberá tomar una decisión respecto a que hacer con el bebe que está gestando.
No obstante, antes de adentrarnos en el análisis de las escenas, resulta necesario postular a que concepción de sujeto nos vamos a referir para tratar el tema de la responsabilidad.
El discurso jurídico y el discurso moral postulan un sujeto autónomo y responsable tanto de sus actos como de sus pensamientos, un sujeto totalmente racional en su conducta y su accionar. Esta noción desde el positivismo recibió el nombre de sujeto “joya”, es decir, de alguien de quién se espera una respuesta por ser dueño y señor de sus actos. Es por lo tanto un sujeto responsable. Pero esta noción también crea las figuras de la des-responsabilidad, como el obediente, el loco y los niños por ejemplo. Oscar D’Amore plantea que “no podría existir la culpa jurídica sin la responsabilidad objetiva que otorga la razón” Estas ideas plantean que solo si se es responsable jurídicamente puede imputarse culpabilidad. La leyes jurídicas forman las leyes más particulares, “el particular categórico basal del sujeto parlante (...) pero del mismo modo es necesaria para la potencia de lo singular-universal”
Pues si bien tendremos en cuenta esta concepción de sujeto para el presente análisis del film, aquí nos ocuparemos del sujeto de la responsabilidad subjetiva constituida a partir de la noción del sujeto del inconciente que produce el psicoanálisis. Este sujeto, a diferencia del antes planteado, es un sujeto que no es autónomo ni de sus actos ni de sus palabras, un sujeto que no sabe lo que dice, que no es dueño de sus intenciones ni de sus pensamientos. Es un sujeto atado a “los avatares de la ley y del lenguaje.” . Por lo tanto, la responsabilidad atribuida a este sujeto está en relación con aquello que desconoce de si mismo, a sus propósitos inconscientes que escapan a la aparente idea de un yo autónomo indiviso de conciencia. Estos planteos nos servirán para efectuar el análisis del film propuesto en lo ateniente al circuito de la responsabilidad subjetiva en juego.
Así pues se presenta el drama en la vida de Juno después de haber mantenido relaciones sexuales con un noviecito del colegio, llamado Bleek. La joven comprueba que está embarazada e inmediatamente llama a una amiga para darle la noticia. La amiga, quien también es compañera de colegio, se asombra ante la noticia y ante el hecho de que Bleek fuera el sujeto con quien tuvo relaciones. Pues este era un chico tímido y aniñado. Juno le responde: “el acto fue premeditado me refiero al sexo lo otro no, pues no dijimos ‘vamos a embarazarnos’”.
Tal como plantea Alejandro Ariel un acto implica una decisión que no se calcula, que está más allá de los otros, de la moral. “Un acto implica una decisión que tiene consecuencias para quien lo produce y también para los otros. Pero para los otros mi acto constituye una acción” . Por tanto, podríamos pensar que hubo una decisión de tener relaciones sexuales pero que las consecuencias que este hecho podría acarrear no fueron tenidas en cuenta en el momento, tal vez por desconocimiento, por la precocidad de ser “sexualmente activos” tal como es definido en el film o simplemente porque la biología del ser humano así lo establece, produciéndose una concepción no calculada, ni planificada, algo inesperado ante lo cual ambos protagonistas tendrán que responder.
Frente esta situación Juno decide contarle a Bleek sobre el embarazo, ella le dice: “he pensado en cortarlo de raíz antes de que la situación se empeore”. Ante lo cual Bleek le responde que él había escuchado que un embarazo lleva a un bebé y que haga lo que creía que tendría que hacer. Juno desilusionada ante esa respuesta se marcha en su bicicleta diciéndole: “me arrepiento de haber tenido sexo contigo, después de todo fue idea mía”.
Refiriéndonos a la categoría de necesidad podríamos parafrasear a Bleek y decir “un embarazo lleva a un bebé”, es algo inevitable pues la naturaleza ha determinado que así sea.
Entonces Juno llama a una institución “¿Embarazada? Mujeres Ahora” para pedir que le hagan un aborto de manera urgente. Se dirige al lugar y se encuentra en la puerta del mismo a otra compañera de colegio que estaba protestando contra del aborto. Ella exclamaba: ¡Todos los bebés quieren nacer, a ninguno le gusta morir! Al encontrarse con Juno le dice que su bebé no debe querer morir y que ya debe tener uñas!, ¿uñas? responde Juno y entra al lugar para hacerse el aborto. Le piden que llene una planilla, le ofrecen preservativos con sabor a fresa. Molesta ante estas situaciones observa a la gente que está sentada a su alrededor y curiosamente todos están haciendo algo con sus manos y uñas – rascándose, jugando, pasando las páginas de un libro, etc- sale corriendo del lugar y se dirige nuevamente a lo de la amiga a contarle que no pudo abortar exponiéndole la situación recién descripta. Podríamos plantear que el azar se interpuso en el camino a través de la compañera de colegio que protestaba contra el aborto y que es ella quien de manera fortuita le advierte a Juno: ¡ya debe tener uñas! Este significante (uñas) que se repite sobre todo en las primeras escenas del film, la lleva a Juno a replantearse la idea de abortar al bebé; piensa entonces en tenerlo y dárselo a alguien en adopción.
Asimismo, Juno plantea que teme ser juzgada por desinteresada. Aquí entraría en juego la responsabilidad moral de la protagonista: ¿está bien o mal abortar? ¿si lo doy en adopción soy una desinteresada? ¿soy una mala madre?. La moral está en relación a aquellas conductas de los hombres que se consideran más pertinentes en un momento histórico determinado; es lo que permite hacer lazo social y es transmitida por una voz autorizada y nos lleva a constituir como seres hablantes. Refiriéndonos a la ética como un horizonte en quiebra, podríamos plantear aquí al eje de lo particular, de los códigos compartidos en un momento dado, particular que será soporte de lo universal-singular.
Sin embargo, Juno sigue adelante con su plan y busca en el diario una pareja adoptante que sea la ideal, su principal condición era que no se describan como sanos sino que sean creativos. Ahí es cuando encuentra a Mark y Vanesa.
Días después le cuenta a su padre y madrastra que está embarazada pero que lo va a tener y lo va a dar en adopción; ya encontró la pareja que lo adoptará y ellos se harán cargo de todos los gastos de medicación; “en 30 semanas podremos fingir que no paso nada” declara Juno. La madrastra le dice que es una decisión muy difícil, ante lo cual Juno responde “no estoy preparada para ser madre”. El padre le dice: “eres una niña; creía que eras el tipo de chica que decía sabía decir que no”. Juno le responde: “realmente no se qué tipo de chica soy”
El padre acompaña a Juno a visitar a la pareja adoptante a su casa. Vanesa los recibe junto a Mark y una abogada. El padre de Juno agradece por invitar a él y a su irresponsable hija a su casa. Vemos aquí que el padre se estaría refiriendo a un responsabilidad jurídica en tanto Juno es menor de edad y él tiene que responder por ella y al mismo tiempo a una responsabilidad moral, pues no está bien visto que una adolescente quede embarazada, no tenga pareja y encima lo de en adopción.
De acuerdo a los planteos de Oscar D’Amore respecto del circuito de la responsabilidad subjetiva podríamos establecer a partir de las escenas relatadas un tiempo 1, el cual corresponde al sujeto de la voluntad, a la acción en concordancia con el universo del discurso del sujeto y que se agota en los fines para los que fue realizada. Podríamos ubicar aquí el llamado de Juno a la institución donde se realizará el aborto y cortar así “el problema de raíz” como refirió la protagonista.
Sin embargo se hace necesario remarcar que es a partir de un tiempo 2 que resignifique ese tiempo 1 como el circuito se pone en marcha. Es decir, es necesario que se interpele al sujeto para poder crear, desde el tiempo 2, el tiempo 1. Vemos que se produce un movimiento retroactivo en la cadena, donde el tiempo planteado no es cronológico, sino que los pensamos en tiempos lógicos. Podríamos situar como tiempo 2 del circuito de la responsabilidad a ciertos indicadores de la realidad que exceden la acción del tiempo 1; las cosas fueron más allá de lo esperado y esto interpela al sujeto: Juno le cuenta a Bleek sobre el embarazo (en la película se muestra un despliegue escenográfico muy rico para comunicarle la noticia) y éste responde que está de acuerdo con lo que ella decida. Juno se arrepiente de haber tenido relaciones sexuales con él; aparecería así “el arrepentimiento” como una de las figuras de la culpa que sustituyen la ausencia de responsabilidad del sujeto. El hecho de que ella considere que “fue idea suya” tener sexo podría ser un autoreproche que la llevan a volver sobre la acción del tiempo 1. Asimismo lo azaroso de que la compañera de colegio haya mencionado “ya debe tener uñas”, significante que tendría un valor para la vida de Juno -seguidamente veremos porqué- hacen que la joven se arrepienta de la decisión de abortar el bebe y se plantee la idea de darlo en adopción. Por lo tanto, a partir de que Juno se siente interpelada por la culpa, se produciría una rectificación subjetiva que lleva a la protagonista a posicionarse de manera diferente frente al acto del tiempo 1. Podríamos pensar que no es lo mismo abortar un niño que darlo en adopción, pues ambos actos dejaran sus marcas en el sujeto que tomo la decisión, pero producirán diferentes modos de respuesta.
Luego se suceden en el film ciertas escenas en relación al crecimiento del bebe como por ejemplo la ecografías que se realiza Juno y también se produce el divorcio del matrimonio elegido como adoptantes del niño. Mark declara no estar preparado aún para ser padre, hecho que derrumba en Juno su imagen ideal de pareja adoptiva y la sumerge en una profunda angustia, “se suponían que ustedes se haría cargo de esto” le grita a Mark. En un momento de llanto y acariciándose la panza, Juno agarra un papel que estaba tirado en el auto que conducía y escribe una nota que decía: “Vanesa si sigues comprometida yo también sigo comprometida” Juno.
Finalmente se produce el momento del parto. En el hospital Juno y su amiga juegan en la silla de ruedas y se comportan como dos adolescentes. Luego del parto, la joven ya se encuentra en una sala común y el padre acariciándola le dice “un día volverás aquí con tus propias condiciones”. Por fin llega Bleek se acuesta junto a ella y la abraza. Juno llora. Ninguno de los dos quiso ver al bebé porque no lo sentían como propio, “siempre fue de ella”.
Siguiendo con lo expresado por Oscar D’Amore podríamos decir que la interpelación conlleva siempre una respuesta. En este sentido podríamos establecer un tiempo 3 de responsabilidad subjetiva, donde el efecto sujeto también es una forma de respuesta a la interpelación, el cual implica una dimensión ética. Se produce un acto ético mediante el cual el sujeto se produce como sujeto del deseo inconsciente. “La interpelación subjetiva se pone en marcha cuando la Ley simbólica del deseo, ob-liga a retornar sobre la acción”
Estableceríamos como tiempo 3, como acto ético que produce al sujeto del inconsciente, la decisión de dar al niño en adopción. Pues la misma es una decisión tomada en soledad, un acto a-moral que no lleva a Juno a cuestionarse si su acto esta bien o mal sino que la lleva a preguntarse ¿quién soy? ¿Qué soy para el otro? Recordemos que Juno luego de su última visita a la casa de Vanesa, volvió con una profunda angustia dado que se derrumbó el matrimonio ideal de adoptantes. Allí tuvo lugar una charla con su padre, donde se hace preguntas sobre la existencia humana, el amor eterno, la diferencia de los sexos, las cuales podríamos ubicarlas como preguntas existenciales que se hace un neurótico cuando algo de su posición subjetiva se ve conmovida. Tal como propone J.J Fariña el sujeto del tiempo 1 no es el mismo del tiempo 3, pues el primer tiempo da cuenta como Juno quiere sacarse el problema de encima y fingir luego que no ha pasado nada. Mientras que en el tiempo 3, Juno se encuentra divida por la angustia, pudo sentir como parte de su cuerpo al bebe y como responsable de su llegada al mundo, pues la joven no pudo evitar llorar luego de su nacimiento y así asumir la responsabilidad subjetiva, “una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un sujeto barrado” Parafraseando al padre de la misma podríamos decir que Juno decide dar a su hijo en adopción con sus propias condiciones, en relación a sus propios deseos inconscientes sostenidos desde una posición ética que queda por fuera de la moral, de la ley jurídica. Dimensión ética sostenida en un eje universal-singular que quiebra el eje de lo particular. Juno inscribe una singularidad en situación que excede el universo previo del discurso, pues vemos que el film concluye con la imagen de la nota escrita por Juno adornando la pared principal del cuarto del bebe, lugar donde en un primer momento se había pensado colocar la foto familiar.
Por otra parte, la hipótesis clínica nos permitirá ligar el tiempo 1 y 2 mediante la construcción de una conjetura que daría cuenta de aquello inconsciente velado en el tiempo 1 y que solo puede ser interrogado a partir de la emergencia del tiempo 2. En consecuencia, señalaremos ciertos recortes del film que nos permitirían constituirla: Juno vive con su padre, madrastra y una media hermana. Pues sus padres se divorciaron cuando ella tenía 5 años; la madre vive con su nuevo esposo y 3 hijos sustitutos. Todos los años para el día de San Valentín le envía de regalo a Juno un cactús con un telegrama. Juno reflexiona: “tu cactús me pincha mas que tu abandono”. Podríamos hipotetizar que el significante “uñas” adquiere valor en el discurso de la joven en tanto las uñas también pueden pinchar, así como la pincha el abandono de su madre. La ausencia de ésta deja marcas en la vida de Juno, marcas que la llevan a no poder alojar a ese bebe en su vida, ni desearlo y por ello lo cede en adopción. Se podría inferir que Juno también “abandona” al bebé, en otras condiciones y circunstancias, pero no será sin un costo para la vida de ambos. Podríamos situar estas vicisitudes de la relación madre-Juno enmarañadas en el complejo de Edipo planteado por Freud. Dicho autor sostiene que durante el complejo de Edipo de la niña existe ligazón madre preedípica que puede dejar secuelas para predisposiciones y fijaciones; asimismo plantea 3 salidas del complejo de Edipo que se ponen en relación al falo. Una de ellas, la femineidad normal remite a la ecuación simbólica niño= falo. Si bien el complejo de Edipo implica la fase fálica, no podría pensarse sin la anterioridad lógica de la castración en la madre, pues es eso lo que permite la ecuación simbólica niño=pene (falo), es decir, remite al propio Edipo de la madre y a su narcisismo, dando cuenta entonces de la equivalencia cuerpo=falo: “como hijo de una madre, el niño es un objeto de intercambio producido por una mujer” . Es decir, a partir de la propia salida edípica de la madre es que un hijo puede ser deseado y tomado como falo que la completa. Posición que luego tendrá que ser conmovida vía privación del padre. Pues ahora Juno se vería ob-ligada a responder a partir de esas marcas que dejaron los actos de la madre.
Por otra parte, habría otro significante que deja marcas en la vida de Juno y es justamente su nombre. Ella le cuenta a Mark que su nombre fue elegido porque su padre pasó por una gran obsesión por la mitología griega y romana, y decidió ponerle como la esposa de Zeus. Pues Zeus tenía muchas mujeres pero Juno fue su única esposa, y se supone que fue verdaderamente bella pero malvada.
Juno es el nombre elegido por el padre para su hija, es el significante que la nombra como sujeto y que daría lugar a su inscripción en lo simbólico; sin embargo debemos tener en cuenta que Juno era el nombre de la única esposa que tuvo Zeus, lo cual nos ubicaría nuevamente en la triangulación Edípica. Por tanto podríamos plantear que Juno sería la inscripción singular de la ley universal de la interdicción, de la castración simbólica.
Asimismo, en el film tiene lugar una conversación entre padre e hija en la cual este le dice a Juno: “lo mejor es hallar a alguien que nos quiera tal como somos”. Juno dice: “creo que halle a esa persona”
Padre: ¡A tu P-A-P-Á! Verdad? Juno: si claro. (Y sale a buscar a Bleek). También en otras escenas se muestra como Juno sigue siendo para el padre su nena: “eres una niña; creía que eras el tipo de chica que decía sabía decir que no” Juno le responde: “realmente no se qué tipo de chica soy”, intentando correrse de ese lugar asignado por el padre, y planteándose la pregunta neurótica por el quien soy.
Podríamos conjeturar entonces que Juno es tratada y hablada por su padre como una niña, su nena de la cual él no puede desprenderse y se ve obligado a responder por su ¿irresponsable? hija. Lejos de juzgar si la adopción estuvo bien o mal, podríamos pensar que la joven no puede dejar de verse como hija e identificarse a su madre para dar lugar así a su función. En un momento dice: “nunca se lo mucho que me gusta estar en casa hasta que estoy en un lugar diferente durante un tiempo”. Esta casa de sus padres, de su cuarto adolescente, de su comida chatarra, de los ositos de peluche, que Juno aún no está dispuesta a resignar, a pesar de que como vimos a lo largo de todo el análisis, algo de esto se conmovió a partir del nacimiento del bebe que no fue sin angustia.
Bibliografía

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 Fariña, J. J. M (1998). Qué es esa cosa llamada ética. (Cap. II); Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cap. IV). El interés ético de la tragedia (Cap. V). Del acto ético (Cap. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
 Fariña y Gutierrez (1996) Veinte años son nada. Causas y Azares. Numero 3. Buenos Aires
 Freud, S (1933) 33ª conferencia. La femineidad. En Obras completas, tomo XXII, Buenos Aires, Amorrortu Editores
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 Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Versión resumida de la clase dictada por el Prof. Juan Jorge Michel Fariña en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ, “The Truman Show” .



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