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- UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES -
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
Psicología, Ética y Derechos Humanos

2º PARCIAL DOMICILIARIO

Cátedra: I
Prof. Tit. Reg: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Comisión: 14
A.T.P.: Lic. Marcela Brunetti

Alumna: Norma Beatriz González
D.N.I.: 17203956
e-mail: cris_tal62@hotmail.com

1o Cuatrimestre
2010
INTRODUCCION
“Lo llaman gorrión- dice la madre al presentar a Mocho a su maestro en su primer día de clases- porque recién sale de su nido”, así comienza la historia de la amistad entre un escolar y un maestro anarquista, historia ambientada en la época en que acaba la 2ª República y estalla la Guerra Civil. El relato “La lengua de las mariposas” del escritor Manuel Rivas está ambientada en los momentos anteriores a la Guerra Civil Española.
Moncho tiene seis años no ha podido empezar la escuela por problema de salud la primera vez que va al colegio está muy asustado, porque cree que los maestros pegan. Pronto se da cuenta, que su maestro, Don Gregorio es un hombre bueno y que no es tan malo como él se había imaginado, se encuentra con un hombre sensible y dispuesto a enseñar a sus alumnos el amor a la naturaleza, a las cosas sencillas, a la poesía. Don Gregorio es un profesor republicano y liberal que inicia a Moncho en el aprendizaje de la vida y de la libertad. El padre de Moncho (sastre del pueblo que también es republicano) le hizo un traje al profesor para agradecerle las atenciones que tiene con su hijo. Y en general casi todo el pueblo quiere al maestro. Después de este primer tiempo sin demasiados conflictos en el que reina la libertad, el amor, la felicidad y las buenas relaciones familiares llega la parte final que se ve marcada por el comienzo de la Guerra Civil y con ella la llegada del fascismo al pequeño pueblo de Moncho. Don Gregorio, se mantiene firme y republicano, se lo llevan los nacionales en un camión para matarlo ante la impotencia del pueblo que le insulta para no acabar como él (la madre y el padre de Moncho entre ellos). Moncho observa y es incitado por su madre a gritar, pero solo es capaz de ir detrás de los camiones con otros niños corriendo arrojando piedras y gritando ¡ornitorrinco!, estilintrompa.

ANÁLISIS DE LA PELÍCULA
El análisis que se efectúa, recae sobre el personaje de Moncho análisis a través del cual intentaremos dar cuenta de su responsabilidad subjetiva, “Llamaremos responsabilidad subjetiva a aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente; sujeto no autónomo que, por definición no es dueño de su voluntad e intención (rasgo que define al sujeto llamado autónomo del discurso jurídico) Esta responsabilidad es desplegada en tres tiempos lógicos.
El primer tiempo de la responsabilidad es cuando el sujeto lleva adelante sus acciones con determinados fines, el segundo tiempo de la responsabilidad está caracterizado por los indicios de que algo de lo que estuvo haciendo el sujeto, resulta disonante. En este tiempo, el de la interpelación, es en donde el universo particular sostenido se resquebraja, provocando la aparición de una pregunta en relación a la posición del sujeto que daría lugar al acto.
Es entonces cuando Moncho puede preguntarse realmente por las actitudes que él ha tenido manifestando “la emergencia de la singularidad que evidencia la incompletud del universo previo” .
El campo de la responsabilidad subjetiva confronta al sujeto con aquello que perteneciéndole le es ajeno. Es decir, que la responsabilidad atañe al sujeto en relación a lo que el desconoce de sí mismo, produciéndose un abrochamiento de las tres categorías. Entonces, aquel conocimiento que se adquirió en relación a la propia conducta, conlleva a que no se vuelva al estado anterior.
En relación a éste tercer tiempo de la responsabilidad, hay una verificación de la responsabilidad subjetiva“, una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un $” . Con respecto al film, Podemos ubicar como tiempo 1 cuando Moncho va a la ciudad con toda su familia a pedido de su madre para demostrar que no eran republicanos y gritar: -a medida que salían las personas tomadas la noche anterior- “asesino, ateo, anarquistas” delante de todos, una acción que él cree que se agota en los fines por la cual fue concebida. Tiempo 2, como acción que resignifica, el encuentro con gente que él conocía, el dueño de la orquesta, su propio maestro. Esa acción lo interpela. Y como un tiempo 3 podemos encontrar un cambio de posición subjetiva en el momento que el sujeto se encuentra con el deseo. Un notable cambio en la posición adquiere Moncho, sale corriendo gritando: “ateo, asesino”, pero termina gritando palabras que su maestro le había enseñado: “ornitorrinco, espiritrompa”
En cuanto el azar es lo que tiene que ver con la incertidumbre, lo casual, lo accidental, lo fortuito, lo que no se puede calcularse, porque es ajeno a la decisión, al deseo y a la voluntad del sujeto, que el comienzo de su escolaridad haya coincidido con el encuentro de este maestro anarquista, que el maestro sea llevado preso en el momento que Moncho es llevado por su madre a presenciar ese momento atroz quizás sea casual, fortuito.
La necesidad en cambio es aquello sobre lo que el hombre no puede incidir, lo forzoso, lo riguroso, lo inflexible. La ubicamos aquí en la época en que acaba la 2ª República y estalla la Guerra Civil (1936). La brutal interrupción de la libertad que hubo con la Guerra Civil y sus consecuencias, Sobre la imposible fraternidad de un pueblo
La responsabilidad se ubica entre la necesidad y el azar y es aquello que interpela al sujeto a responder por su acto, a hacerse cargo de éste. Tiene que ver con la singularidad de un sujeto. En la película, es por lo que debe responder, ¿obedecer a los imperativos maternos o ser fiel a su querido maestro? comenta la profesora Ormart, Elizabeth, “¿qué puede hacer este niño? ¿Puede ser responsable de sus palabras? ¿Puede traicionar a su maestro o a su madre? Sólo puede haber elección si hay opciones, sólo puede haber responsabilidad si hay, aunque más no sea, un resquicio de libertad. ¿Cuál era el deseo de este gorrión? Más que la libertad, comienza a correr y gritar diciendo: “rojo, asesino” con ello pone a resguardo a su familia
Pero luego grita lo que su maestro le enseño, no solo las palabras, “ornitorrinco espiritrompa”, ese grito lleva un mensaje de libertad el cual también enseño su maestro “con que una sola generación crezca libre en España ya nadie podrá arrancar la libertad, nadie podrá robar ese tesoro, ahora ustedes a volar”
Habíamos visto en Ibbieta que debía responder exigencia del otro (falangistas), “(…) Ibbieta improvisa una broma para responder a los falangistas (tiempo 1) luego una interpelación que el sujeto recibe a partir de indicadores que lo ponen sobre aviso de que algo anduvo mal (tiempo 2)” Moncho debe responder a las exigencias de su madre, en un tiempo 1 grita: “rojo anarquista”, también existe una interpelación que Moncho recibe a partir de indicadores que le demuestran que algo anda mal.
“En la situación, el orden de la necesidad esta expresado por el axioma de los falangista: el comandante le anuncia a Ibbieta: “es su vida por la suya” y cumple. Naturalmente, se trata de necesidad. En términos situacionales. Necesidad es aquello que rige por fuera de la intervención del sujeto en situación. Pero también el azar metió la cola .En nuestro caso, se trata de la contemporaneidad entre la burla de Ibbieta a los falangista y la pelea de Gris con su primo.”
En el caso de Moncho, la necesidad el momento Histórico-político-social en el cual le toco vivir queda fuera de su intervención y el azar coincidió su comienzo escolar con el encuentro de este maestro anarquista que poco tiempo después es llevado preso antes sus ojos. En conclusión los dos fueron responsable como dice Lacan: “la única cosa de que puede ser culpable, (…) es de haber cedido en su deseo” Ibbieta deseo de vivir, Moncho deseo se libertad.
En cuanto a la culpa Jinkis dice: “responsable no digo consciente de lo que hace ni que se hace cargo de lo que dice, sino culpable de lo que hace y dice” Es la culpa lo que obliga a responder
Dado un tiempo 2 el de la interpelación, fundado en el tiempo 1 es una obligación responder, esta fuerza simbólica proviene de la internalización de la ley simbólica y va mas allá de lo que el yo quiera responder, es volver al surco de lo moral, la respuesta es particular.
Cuando hablamos del efecto sujeto es una respuesta a la interpelación, pero es en la dimensión ética, estamos hablando de un acto ético, se produce un sujeto de deseo inconsciente “El sentimiento de culpa se diluye en le efecto sujeto y es una respuesta de dimensión ética. Recordamos que llamamos ética a las singularidades que hacen desfallecer el particular previo”
En el caso de Moncho su “sentimiento de culpa” -al ver a su maestro apresado expuesto al abucheo de sus vecino, sabiendo el destino que le esperaba y el participar por incitación de su madre- se diluyo en el efecto sujeto del tiempo 3 y estamos hablando allí de una dimensión ética, cuando el pudo salir corriendo y gritar lo que había aprendido de su querido maestro, esta singularidad hace desfallecer el particular previo.

HIPOTESIS CLINICA

Vemos a un niño que en la primera escena tiene miedo de ir a la escuela, miedo que el maestro le pegue, historia que ha fomentado su padre, al otro día es acompañado por su madre de la mano, mientras se ve que lo niños de su edad están solos, independientes y la madre termina de clarificar,” empezó tarde la escuela por una enfermedad” y continua “es como un gorrión que acaba de salir de su nido”, quizás esta enfermedad es respuesta al miedo de salir o a la sobreprotección de su madre que le quita autonomía ,libertad. Freud nos dice que la latencia se instala luego de una crisis edipica de los 6-8 años en esta primera crisis el primer problema es la separación de la madre es preciso que la problemática fálica este instalada que la metáfora paterna haya operado desde siempre y que la primera crisis edipica se haya resuelto. Cierta contradicción surge entre situaciones exteriores (requerimiento de la madre) y conflictos internos inconscientes lo cual hace difícil el trabajo.
Se nota que la madre ejerce una violencia secundaria Se le impone al niño una elección, un pensamiento motivados por el deseo materno. Cuando le dice: “tu padre no le regalo el tapado al maestro” y el dice :“si se lo regalo” y ella insiste que no, al final consigue que el niño claudique lo mismo hace con el padre, decide toda la situación, decide que tenía que hacer cada integrante de la familia, obviamente el está acostumbrado a estos manejos y que siempre prevalece el pensamiento materno Cuando la madre lo incita a gritar contra conocidos de su propio pueblo ¿como en esta situación no podría hacer otra cosa que respetar los designios de su madre, como lo hace toda la familia?, pero cuando él decide obedecer pensando que se agotaría en su fin lo hecho, pero hay indicios de que algo de lo que estuvo haciendo resulta disonante ,en este momento el de la interpelación es donde el universo particular se resquebraja ,provocando la aparición de una pregunta que da lugar a un acto ,puede preguntarse sobre su actitud de gritar “ateo, asesino, anarquista” a alguien que él ha apreciado tanto y tanto le ha enseñado o respetar los mandato de su madre, manifestando la emergencia de esta singularidad la incompletud del universo previo. El campo de la responsabilidad subjetiva confronta al sujeto con aquello que perteneciéndole le es ajeno, su cambio de actitud ya lo hemos comentado “ Moncho grita ASESINO!, ROJO! y con ello pone su vida y la de su familia a resguardo. Corre con otros niños el camión donde van los prisioneros y arrojan piedras y todo lo que encuentran. Moncho grita, pero su lengua deja salir algo más que insultos. Grita nombres técnicos que el maestro le enseñó, grita la lengua de la mariposa. Sus gritos no responden solo al apremio de las circunstancias, sus gritos llevan un mensaje de libertad.
Puede decir aquello que aprendió en la cara de los falangistas y estos ni se percatan. El maestro le enseñó a Moncho algo más que ciencia. Hubo un maestro, que como el maestro zen, que enseña el rechazo a todo sistema cerrado, el rechazo al dogmatismo, el rechazo al silencio. Un maestro que transmitió un deseo ineliminable.
Hubo libertad para Moncho, libertad para decir algo más que el estribillo de
insultos. Un pequeño margen, suficiente para la ética”.

Bibliografía

D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

G .Z .Salomone “La transmisión de la ética clínica y deontológica” pág.135

Jean Paul Sartre “El muro”

J.J: Michael Fariña “En responsabilidad: entre necesidad y azar” ficha de la cátedra

Palabra tomada de la película “La lengua de las Mariposas “

Página en internet
Comentario: La lengua de las mariposas por Ormart, Elizabeth http://www.elsigma.com/site/detalle.asp?IdContenido=12018

Adjunto comentario de la profesora Ormart, Elizabeth
http://www.elsigma.com/site/detalle.asp?IdContenido=12018

“La lengua de las mariposas”

Recorriendo las calles de Buenos Aires se vislumbra el ocaso de algunas
costumbres porteñas. Como por ejemplo, la recorrida nocturna por el barrio y la función de matiné. Los cines se han ido extinguiendo. Los pocos que quedan son refugio de películas poco taquilleras.
Algunos cines de la Avenida Corrientes se reservan para aquellas que son " para intelectuales".
Escondida en uno de esos cines estaba "La lengua de las mariposas".
Una pléyade de fotos en blanco y negro anunciaba una película de otra época.
Fotos que bien habrían podido ser de nuestros abuelos. El film se desarrollaba en la década del 30 en España. Se trataba de la vida del pequeño hijo de un sastre.
El pequeño Monso era un niño asmático que, protegido bajo el ala de su madre, hace su arrivo al colegio por primera vez. El "gorrión”, como le dijo su madre, empezaba el colegio con la explícita certeza de que el maestro le pegaba a sus alumnos. Pero ese viejito a punto de jubilarse estaba muy lejos de ser una amenaza.
Pronto el anciano descubrió que detrás de esa postal de niño endeble se escondía un muchacho inteligente, inquieto y preguntón.
El espacio de aprendizaje que le brinda el maestro hace que se abra para Monso un mundo nuevo y, dejando atrás su pasado de monaguillo, empieza a interesarse por la naturaleza que lo rodea y particularmente por el amor.
Unido a su compañero del colegio observa la cópula de los amantes en el campo. Empieza a preguntar a su hermano mayor y a su maestro. El adolescente hermano no tiene experiencia en esas lides, sus manos están ocupadas en el instrumento que ensaya a toda hora en su hogar. El maestro le habla de unos pájaros exóticos que le regalan a la hembra una orquídea. Sin embargo, él niño sigue su exploración y va ganando confianza en su exploración epistemofílica. Rápidamente se transforma en un pequeño más seguro de sí.
Su padre, esconde algunos secretos, una hija ilegítima y su preferencia política. Un póster de la república preside su taller. Cuando conoce al maestro, le habla de su amor por la república y en tanto recibe su aprobación le promete regalarle un traje nuevo.
La simpatía por el maestro de Monso y los progresos del niño dejan a los padres más tranquilos. Aún a la madre, que de sólo oír rumores sobre el ateísmo del maestro, pone en duda su integridad moral.
El maestro no habla de política, sólo de libertad. La libertad es la bandera que esgrime cada día en sus clases. Libertad de movimiento para sus alumnos, libertad de expresión, libertad de indagación. Este amante de la libertad predica con su práctica lo que otros no dudan en proclamar con palabras.
Una a una, las lecciones se vuelve el néctar que el pequeño Monso toma. Una a una, las tardes en el prado identificando mariposas con la red que le regaló su maestro. Las mariposas, enseñaba el anciano tienen una lengua enrollada, que despliegan para llegar a lo profundo del cáliz de la flor y sacar de allí el néctar, a cambio del servicio brindado por las flores, las mariposas esparcen el polen que hay en las flores. El paciente anciano derrama su néctar de sabiduría esperando que los niños con la libertad de las mariposas lo tomen. La más brillante mariposa es este niño en quien el maestro cifra todas sus esperanzas.
Una mañana, llega el discurso de su jubilación. Todo el pueblo vestido para el evento escucha el agradecimiento del alcalde. El maestro dice cuáles son sus esperanzas: que al menos una generación crezca en libertad. Con esa promesa, el futuro está seguro. Pero al tiempo que profiere estas palabras, el más rico granjero del pueblo, que no deja de quejarse de la república, se levanta con su familia y se va ofendido por el mensaje del viejo. El pueblo lo ignora y continúa el festejo. El pequeño Monso apenado por la separación de su fuente inagotable se apena, sin embargo el maestro sigue acompañándolo en la aventura de conocer y le da la noticia de que pronto vendrá a la escuela un microscopio para ver la famosa lengua de las mariposas.
De a poco se dejan ver lo indicios del fin de la república. Hasta que por la radio del cantinero del pueblo llega el nefasto anuncio. Se precipita el final, y al grito de: ´´sálvese quien pueda´´, llega la madre de Monso a su hogar. Los correligionarios de la república vienen a buscar al padre de Monso para intentar una defensa del pueblo. Este se esconde en su casa detrás de la falda de su mujer, mientras su esposa miente su presencia. La cartulina de la república junto con el carnet de afiliación es quemados por la madre, presa del pánico. La madre fija las pautas, como siempre ha sido.
El padre asiente. El pequeño Monso es instruido: Papá no le regaló un traje al maestro! Tras unas sacudidas el niño entiende la necesidad de la mentira.
El pequeño gorrión devenido mariposa aprende a mentir, su padre siempre lo ha hecho.
¿Es que se puede exigir a esta familia otra cosa? Esa noche, desde la ventana los hermanos ven el allanamiento de las casas y el secuestro de los republicanos.
A la mañana siguiente, vestidos de negro, como lo exigía la situación va la familia hacia la plaza. Todo el pueblo está allí para demostrar su adhesión al nuevo régimen. De esta demostración depende la vida de los allí presentes. Los soldados conducen a los culpables de uno en uno, hacia un camión que los conducirá a su destino final. Allí está en primera fila la familia del sastre. Allí está el sastre vestido para la ocasión. Allí está Monso, con sus ojos abiertos, con sus ojos tan negros como el traje. La multitud grita Rojos!, Asesinos!, Ateos! Desfilan los rostros del alcalde, del músico que acompañaba en la banda al hermano de Monso. La madre azuza a su marido: grita, que te escuchen. La mirada del granjero adinerado satisfecha legisla y acusa, ¿quién se atreve a no gritar?
El último de los condenados, con su traje nuevo... el maestro. La mujer repite en el incansable oído de su marido: grita!, ahora! que te escuchen!
El padre de Monso obedece, con los ojos llenos de lágrimas escupe en la cara del maestro un ASESINO! Ahora vos Monso, decreta la madre. ¿Qué puede hacer este niño? ¿Puede ser responsable de sus palabras? ¿Puede traicionar a su maestro o a su madre?
Sólo puede haber elección si hay opciones, sólo puede haber responsabilidad si hay, aunque más no sea, un resquicio de libertad.
Si suponemos que el niño por la etapa evolutiva en la que está, por el temor al castigo, por solidaridad con su familia, no puede elegir; entonces, no tiene sentido plantearse un dilema ético en este punto.
Si consideramos, en cambio, que hay un pequeño margen para la libertad en el pequeño Monso, entonces vale la pena preguntarnos.
Monso grita ASESINO!, ROJO! y con ello pone su vida y la de su familia a resguardo. Corre con otros niños el camión donde van los prisioneros y arrojan piedras y todo lo que encuentran. Monso grita, pero su lengua deja salir algo más que insultos. Grita nombres técnicos que el maestro le enseñó, grita la lengua de la mariposa. Sus gritos no responden solo al apremio de las circunstancias, sus gritos llevan un mensaje de libertad.
Puede decir aquello que aprendió en la cara de los falangistas y estos ni se percatan. El maestro le enseñó a Monso algo más que ciencia. Hubo un maestro, que como el maestro zen, que enseña el rechazo a todo sistema cerrado, el rechazo al dogmatismo, el rechazo al silencio. Un maestro que transmitió un deseo ineliminable.
Hubo libertad para Monso, libertad para decir algo más que el estribillo de
insultos. Un pequeño margen, suficiente para la ética.



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