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Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos Cátedra I

Comisión: 27
Docente: Federico Ludueña
Integrantes: Alejandro Varela – Evangelina Mengelle
Película: La lengua de las mariposas - José Luis Cuerda / España / 1999
I Cuatrimestre – 2010
CONSIGNA DE EVALUACIÓN

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.
2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

Introducción
En el trabajo que desarrollaremos a continuación nos proponemos esbozar una posible articulación entre la película “La lengua de las mariposas” de José Luis Cuerda, el comentario realizado por Elizabeth Ormart acerca de esta ultima y algunos conceptos e ideas extraídos del material bibliográfico de la cátedra y otros tantos que hacen a nuestra postura epistemológica-filosófica. Para esta tarea será fundamental presentar una breve sinopsis de la película:
“Situada en 1936, Don Gregorio enseñará a Moncho con dedicación y paciencia toda su sabiduría en cuanto a los conocimientos, la literatura, la naturaleza, y hasta las mujeres. Pero el trasfondo de la amenaza política subsistirá siempre, especialmente cuando Don Gregorio es atacado por ser considerado un enemigo del régimen fascista. Así se irá abriendo entre estos dos amigos una brecha, traída por la fuerza del contexto que los rodea. La política y la guerra se interponen entre las personas y desembocan, indefectiblemente, en la tragedia.
¿Cómo recobrar después de esto, la inocencia? Parece ser la pregunta de José Luís Cuerda, cuando Don Gregorio, al contrario del padre de Moncho, opte por si mismo y por sus ideales, aunque esta opción signifique la muerte. Dura y con un dramático final, La lengua de las mariposas explora el nacimiento de una vida a los horrores de una guerra”
Frente a la realización de un trabajo que requiere un cierto grado de articulación, nos es inevitable intentar producir desde algún punto de vista más o menos conciente.
Dada la imposibilidad de no plasmar algo de lo subjetivo en lo producido por los sujetos, preferimos hacer esta breve introducción. No haremos este trabajo reproduciendo, cortando y pegando acríticamente discursos de otros, sino que intentaremos ser creativos y utilizar las herramientas conceptuales, desde el marco epistemológico que consideramos mas acorde a la hora de interpretar y transformar la realidad, a fin de producir conocimiento crítico acorde al lugar que nos toca como estudiantes: nunca a-lumnos.
Al decir de Fariña: “Eso y no otra cosa es el espíritu científico: una mente abierta para comprender la realidad que nos conmueve, y un corazón sensible para transformarla. Sea cual fuere la elección profesional de cada uno, en algún momento debemos inventar un camino que aun no esta trazado.”
Si bien el análisis de la cuestión de la responsabilidad, en el comentario de la película, esta centrado sobre Moncho bien podría, y hasta creemos que derivaría en discusiones mas ricas, centrarse tal análisis sobre las diferentes posturas frente a la responsabilidad (en tanto necesidad de responder frente a los hechos) y el acto ético, tanto desde el padre de Moncho, como desde el maestro. Dado el carácter evaluatorio de este escrito y las consignas elaboradas por la cátedra nos limitaremos a trabajar sobre el pequeño Moncho.
Otro de los puntos que cierra nuestro análisis a marcos estrechos es la limitación, tanto teórica como practica del sustento filosófico sobre el cual se erige la metafísica de la singularidad (también llamada posestructuralismo, hijo menor del posmodernismo, y en realidad otro nombre de las metafísicas post) que enarbola la cátedra como punto de partida para el análisis de la realidad, cancelando al sujeto de la teoría social, cancelando nociones y relaciones que vinculan modos de producción con los seres humanos reales. Siendo entonces, los conflictos siempre externos y ajenos al corazón de las relaciones humanas. Si bien en apariencia estos relatos teóricos irían contra la metafísica son en su práctica y al presentarse en sociedad, críticas de cualquier fundamentación última de la realidad, y terminan atribuyendo a una situación particular de la historia de la sociedad capitalista occidental un carácter absoluto como lo vemos en “Pensar sin Estado”, en el cual leemos:
“Tras el desfondamiento varia la condición del Estado. Ya no constituye el fondo fundante de las experiencias sino una sucesión contingente de procesos de configuración y dispersión. El Estado configura la superficie de las situaciones y no predetermina desde el fondo. El Estado es un término importante entre otros términos de las situaciones, pero no es la condición fundante del pensamiento. El Estado no desaparece como cosa; se agota la capacidad que esa cosa tenia para instituir subjetividad y organizar pensamiento.”
Destotalización, fragmentación, relativización del aparato del aparato de dominación por excelencia. ¿Acaso el Estado no cuenta con instituciones para garantizar la dominación ideológica (léase escuela, familia, etc.)?
Cabe mencionar el papel fundamental que juega la coyuntura político-social en esta película, en la cual la trama principal esta atravezada por el antagonismo entre dos posiciones ideológicas bien distintas y las únicas que ha construido la sociedad desde que el hombre camina erguido: una reaccionaria y otra revolucionaria, el régimen fascista como expresión mas exarcebada del capitalismo y sus valores individualistas (el padre lanzando gritos tales como “rojos”, “asesinos” sobre aquellos que, al igual que él se oponían al régimen de los falangistas, solo para salvar su pellejo) y otra bien distinta, la del maestro, el cual aun sabiendo que su destino era la muerte o la victoria siguió luchando por sus ideales hasta el fin. “Porque en una revolución se triunfa o se muere, si es verdadera”.
Desarrollo
La autora del comentario acerca de “La lengua de las mariposas”; Ormart Elizabeth, propone la siguiente hipótesis:
“Si suponemos que el niño, por la etapa evolutiva que atraviesa, por el temor al castigo, o por solidaridad con su familia, no puede elegir; entonces, no tiene sentido plantearse un dilema ético alguno. Si consideramos, en cambio, que hay un pequeño margen para la libertad en el pequeño Monso, entonces la pregunta tiene lugar.”
Alejandro Ariel, en “La responsabilidad ante el aborto”, conceptualiza que un acto implica una decisión tomada por fuera de los otros, se trata de una decisión por fuera de lo moral, de una decisión por fuera de la ley. Se trata de una decisión, no una opinión u opción, que apareja consecuencias tanto para Moncho como para los demás, quienes la perciben desde una acción. Entonces, tomaremos como acto en Moncho, a la acción de gritar: “tilonorrinco, espiritrompa.”, mientras arroja piedras al camión donde trasladan a su maestro. En este sentido, la hipótesis antes citada está seguida de una serie de argumentaciones que afirman que, definitivamente, se presenta dilema ético ya que habría un margen de libertad en esas palabras, lo que significa que hubo lugar a alternativas posibles. Desde nuestro punto de vista, esta afirmación presenta un tinte relativista, siendo que esa fuga de singularidad solo se refleja en el contenido de unos gritos pero responden en su forma –acompañados de piedrazos-, al comportamiento general del colectivo que se junta a repudiar a los “rojos”, al que pertenece su madre quien le dice: “Tu también Moncho, rétalo”. Rétalo dice su madre y Moncho nuevamente, como cuando accede a decir que su padre no le hizo el traje al maestro, cede ante el deseo de su madre, cede ante el mandato superyoico. Por lo que esas palabras de “libertad”, en su forma, serían el reproche a su maestro quien le mintió. Aquí hay un punto de ignorancia, ya que, siguiendo la línea de razonamiento del comentario, su maestro hablaba de política y no sólo de libertad a secas –si es que acaso los verdaderos luchadores por la libertad pueden hacerlo y como si la libertad no fuera política ¿acaso la libertad es mental o espiritual? -. Este hecho es ocultado tanto por los personajes de la película como en el comentario del cual debía partirse para el presente trabajo.
Es más, “Si suponemos que el niño, por la etapa evolutiva que atraviesa, por el temor al castigo, o por solidaridad con su familia, no puede elegir; entonces, no tiene sentido plantearse un dilema ético alguno.”, en esta afirmación tampoco se tiene en cuenta las relaciones sociales imperantes de la escena. Moncho no está solo con su familia en una burbuja ideal, no es un sujeto inacabado evolutivamente el cual necesita evolucionar para ser sujeto, Moncho está inmerso en el nexo global que subordina, incorpora y reproduce cada una de las injusticias que viven los seres humanos oprimidos y explotados. (Podríamos seguir con los relativismos intentando esbozar una libertad de mercado, pero en todo caso y puesto que los autores de este trabajo somos nosotros: entendemos que la libertad no es sino material, y en tanto tal, política, es decir que esta inherentemente relacionada al poder, ¿Existe acaso un poder autónomo?)
Por otro lado, la cuestión del azar y la necesidad son tomadas por Fariña en su texto “Responsabilidad: entre azar y necesidad”. Planteando que “Si Necesidad establece una conexión entre causas y efectos, Azar desconecta tal relación” propone analizar el cuento “El muro” de Jean Paul Sartre para ejemplificar como es que “la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar”. Esta grieta a la que se refiere es cuando no rigen por completo necesidad y azar, y por lo tanto hay lugar para el sujeto, para la responsabilidad. Si un hecho es azaroso nada se puede prevenir y si es necesario nada se puede hacer para que no suceda, quedando de esta manera el sujeto en el lugar de mero espectador pasivo.
En el muro Ibbieta al ser cuestionado por el paradero de Gris menciona el cementerio, creyendo que éste estaba en casa de su primo. Aquí es que se presenta la responsabilidad por haber hablado. No cabe señalar que fue producto del azar, puesto que pudo elegir no hablar, pero tampoco decir que necesariamente iba a estar en el cementerio, puesto que Ibbieta confiaba en que Gris estuviera en casa de su primo. En esta grieta es que hay lugar para la responsabilidad.
En la película a analizar, la temática se presenta cuando el pequeño Moncho ve aparecer a su maestro entre los condenados. No fue producto del azar que hayan capturado y condenado al maestro puesto que el régimen perseguía a los anarquistas, pero a su vez tampoco encaja en la categoría de necesidad puesto que podrían no haberlo capturado. Es frente a esta grieta que Moncho es convocado a responder. Y responde. Tilonorrinco, espiritrompa. Es el modo en que responde, creadoramente ante la angustia y ante el mandato de la madre. Ariel plantea que “Uno es lo creado, lo hablado, lo ordenado –y está todo bien, porque si no te hubiesen hablado, si no te hubiesen dicho, no existirías.[…]Entonces la pregunta que tendríamos que hacernos hoy es: ¿Hay responsabilidad en desistir de ser creado? ¿Hay responsabilidad en desistir de transitar ese pasaje de ser creado a ser creador? Si la responsabilidad es la habilidad para responder, la responsabilidad por el acto de ese sujeto es responsabilidad por ese uno- donde eso era, el sujeto debe advenir- donde eso creado era, “uno” ha de advenir.” Podemos decir entonces que Moncho es responsable en tanto eso que era (el mandato de la madre de condenar a su maestro por ateo, rojo, asesino, y sobre todo mentiroso) es transformado en acto creador al aventar las piedras y las palabras. Más allá de lo moral, de lo jurídico, lo religioso y lo neurótico, el acto de Moncho se acerca a lo que Ariel caracteriza como la incertidumbre del hombre que abre la puerta. El acto y la responsabilidad.
En relación a las figuras de la culpa, y estableciendo la relación con “El muro”, no es en Moncho donde se vislumbra la culpa de estar vivo que sufrió Ibbieta, sino en el padre del niño, el cual traiciona su ideal al traicionar al maestro negándolo y a la causa republicana, negándose a luchar cuando lo fueron a buscar para la resistencia. La expresión mas clara de esto es el llanto mientras lo maldice.
“Sabemos que el circuito de la responsabilidad tiene 3 tiempos lógicos: en un primer tiempo, el sujeto realiza una acción que cree que se agota en los fines para la cual fue concebida. En un segundo tiempo, hay algún indicador que señala un exceso y hace que se interpele la posición que el sujeto tenia al comienzo del mismo, por lo cual decimos que el tiempo 2 resignifica al tiempo 1”. Este momento 1 se da en la escena en la cual la madre le dice a gritos al pequeño que su padre nunca le había hecho un traje al maestro. El niño frente a la magnitud del mandato cede y niega de palabra que el padre hubiese regalado un traje al maestro. El segundo tiempo, que presenta un exceso es cuando Moncho vislumbra a su maestro en la fila de los condenados. Resignifica al momento 1 como la negación de conocer al hombre que allí camina al matadero, lo enfrenta con el mandato materno, y por lo tanto con el mandato del sentido común. En el tercer tiempo, es en donde aparece el cambio de posición subjetiva, que verifique la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un sujeto barrado . Al final de la película podemos entrever un reposicionamiento subjetivo en Moncho. Desligando esas palabras del acto material de lanzar las piedras, de las personas que lo rodean, de la trama social y las relaciones sociales, es más, también de los “discursos”, podríamos decir que el pequeño va mas allá de su contexto, pues bien podría seguir gritando rojo, ateo, asesino, pero no. El aventar esas piedras y palabras es un efecto de haber negado el hecho del traje, negando a su compañero, a su educador; nunca profesor.



NOTAS

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