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- Psicología, Ética y Derechos Humanos-
2º PARCIAL DOMICILIARIO

Cátedra: I
Prof. Tit. Reg: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Comisión: 6
A.T.P.: Mariana Pacheco
Alumno: Nicolás Kazakevich
L.U.: 30.494.307-0

The Human Stain (La Mancha Humana) – Síntesis del argumento
Ambientada en el verano de 1998, la película de Robert Benton, una adaptación de la novela de Philip Roth, la trama transcurre durante el escándalo de Monica Lewinsky y la popularización del Viagra como telón de fondo. “1998, el verano de la santurronería, después de la caída del comunismo pero antes del horror del terrorismo, por un breve periodo la nación centro la atención en el sexo oral”, tal cual nuestro narrador, Nathan Zuckerman, pinta aquel periodo.
Coleman Silk, el protagonista, entra en escena, descripto como el portentoso decano de la Universidad de Athena, Massachussetts. Educado en NYU y Oxford, a su regreso de Inglaterra se convirtió en uno de los primeros profesores judíos en enseñar los clásicos. Durante su decanato llevó a Athena de la mediocridad a la excelencia y en ese ínterin se hizo de amigos y enemigos. Inmediatamente, el decano Silk se encuentra al frente de un curso. De pie, ante a su atril inicia su clase con elocuencia: “¡Canten dioses la ira de Aquiles! Toda la literatura europea habla sobre una pelea por hombría”. Observa que la ira de los dioses se debe al malestar de Aquiles por una joven mujer y su cuerpo. El placer de la atracción sexual. “Aquiles, al rehusarse a devolver a la mujer se aisló desafiante fuera de la sociedad misma a la cual protegía. Debía entregarla, devolverla. Es así como el más sensible de los guerreros se enfrenta a la más grande de las guerras. Desde allí comenzaremos hoy”.
Acto seguido, toma el listado de sus alumnos y pregunta: "¿Se encuentra presente la señorita Cummings?". Los estudiantes, atentos a la exposición lo observan en silencio. Nadie responde. Pregunta nuevamente: "¿está en la sala el señor Thomas?". Silencio. "Hace cinco semanas que han comenzado las clases y todavía no he visto a estos estudiantes. ¿Existen, o son espectros (spooks)?"
En la escena siguiente el decano Silk se encuentra sentado en la mesa de la junta de directorio de la universidad. Pero esta vez no preside la sesión, sino que es objeto de cuestionamiento por parte de una junta académica: ¿era usted consciente de la connotación de la palabra spooks cuando se dirigió con este término a los dos estudiantes ausentes? Implacable, una de sus colegas lo interroga: ¿no sabía acaso que ambos estudiantes eran de origen afro-americano? Dada la connotación despectiva que desde los años ´50 tiene la palabra “spook”, el comentario del decano se ha transformado en una inesperada ofensa a la condición étnico-racial de los estudiantes mencionados.
Silk admite estar en conocimiento de tal connotación pero aclara inmediatamente que no tenía manera de saber el origen de estos estudiantes ya que nunca los había visto. Explica que sólo se estaba refiriendo a la característica “ectoplasmática” del término. Toma entonces un diccionario y lee la primera acepción de la palabra spook: “fantasma”, “espectro”. El Profesor sentado a su izquierda toma a su vez el diccionario y lee en voz alta la segunda acepción, en la que consta claramente su carácter despectivo hacia los negros.
Otra colega agrega que una de las estudiantes quedó devastada por sus comentarios. Silk insiste en el hecho de que nunca los había visto. ¡Considere el contexto!, reclama indignado. “En lugar de cuestionarme por lo sucedido, estos estudiantes deberían ser castigados por su ausencia reiterada a clases. Acusarme de racismo no sólo es falso, es escandalosamente falso".
Dicho esto, sale intempestivamente de la sala. Ya en su casa, grita ante su esposa Iris: "¡Renuncio!". Su mujer intenta preguntarle sobre lo sucedido y él le responde exaltado que ha sido objeto de una calumnia, que lo han acusado de racista. Ella lo sigue por la casa intentando tranquilizarlo, recordándole que ha sido justamente él quien contrató al primer profesor negro de la universidad. La mujer se desespera, sugiere posibles estrategias para dar una batalla legal. Pero en un instante se detiene abruptamente. Siente que algo anda mal dentro suyo. Silk la abraza, pero ya no hay nada que hacer. Iris sufre una embolia masiva. Se desvanece y muere dos horas más tarde en los brazos de su esposo.
Seis meses después, el ex-decano Silk conserva intacta su indignación. Quiere que alguien escriba sobre lo sucedido, que alguien deje testimonio de lo que califica como el asesinato de su esposa. La describe como una luchadora, una mujer fuerte. "Pero la estupidez fue demasiado grande incluso para una mujer como Iris. Y todo en nombre de lo políticamente correcto".
Convoca entonces a un escritor, Nathan Zuckerman, ante quién ratifica: "mataron a la persona equivocada por apenas una palabra". Pero su interlocutor le sugiere que sea él mismo quién escriba la historia, interpelándolo acerca de cómo se denomina en la tragedia griega al momento en el cual un personaje se da cuenta que nada era como pensaba. Es allí que Silk responde peripeti o peripetia.

El ex-decano Silk y el escritor comenzaron una fecunda amistad. En uno de sus encuentros el escritor descubre la foto de una joven mujer. Curioso, interroga a Silk acerca de ella. La historia se remonta entonces a los tiempos en los que Silk era un estudiante universitario. En aquellos años conoció a esta jovencita de familia Irlandesa con la que inició una intensa relación. Después de un tiempo, establecen la mutua promesa de compartir sus vidas y Silk decide invitarla a conocer a su familia. Se devela así un secreto que golpea al espectador.
Llegan a la puerta de la casa materna, y para sorpresa de la joven muchacha, atiende una mujer negra. Se trata de la madre de Coleman Silk. Si bien el encuentro se desarrolló dentro de un clima correcto, en el viaje de regreso la joven no cesó de llorar.
A pesar del profundo amor que la ligaba a Silk, no se sentía capaz de relacionarse con una familia negra. Ese fue el final de la relación.
Conmovido por este hecho y a sabiendas de que la escena se volvería a repetir, Silk toma una drástica determinación. Regresa a su casa y se despide para siempre de su madre y de su hermana. Su familia negra desaparecería de su vida.
Nadie supo nunca su secreto. Comenzó una nueva vida sin mirar atrás fingiendo un vago origen judío sefaradí para disimular su tez ligeramente oscura. Pertrechado en esta negación sigue adelante con una farsa que está dispuesto a sostener de por vida. Sin fisuras.
Hasta que esa mañana, en una clase universistaria, lo reprimido se abre camino y retorna en la palabra “spooks”. Espectros, fantasmas de su pasado que lo asaltan en medio de la referencia al invencible Aquiles. Dos estudiantes negros a los que nunca pudo ver. Un hombre y una mujer largamente ausentes que Silk convoca sin respuesta una y otra vez. Spooks, resulta así la admirable condensación de “negros” y “espectros”. Se trata de una apelación inconsciente a sus padres largamente negados.
Durante el transcurso de la película, el ex-decano le confiesa a su íntimo amigo que inició un amorío con una mujer de 34 años, algo que llega inesperadamente en un momento tan tardío en la vida, encontrándose haciendo algo completamente sin sentido, algo mal visto, y potencialmente desastroso para todos los involucrados. Faunia Farley, una misteriosa mujer que para vivir se encarga de la limpieza del Correo Postal y de la Universidad de Athena, y ordeña vacas en una granja a cambio de un techo. Poco a poco nos vamos enterando su historial de tragedias que le han tocado vivir, desde haber tenido que abandonar un hogar de cuna de oro a causa de un padrastro abusador, pasando por tener un ex-esposo, Lester Farley, veterano de Vietnam, adicto, golpeador y con un historial psiquiátrico, hasta haber perdido a sus hijos a causa de un accidente. Como se puede ver, éste no sería el perfil de mujer que a Silk le conviene, y que tanto su abogado y su amigo se lo hacen saber, esto sumado al rechazo de la comunidad académica que le dio la espalda ante las acusación de racismo que desata la historia.
Varios flashbacks nos regresan a diversos momentos en los que el joven Coleman va construyendo una falsa identidad a partir de la ambigüedad de su tez ligeramente oscura. Podemos verlo en una escena escuchando un ofrecimiento de boxear alegando ser judío con tal de obtener una beca para estudiar en Pittsburgh, algo muy distinto al destino que su riguroso padre le tiene planeado. Lo vemos alistarse a la marina, y a punto de entregar el formulario de solicitud, completa el último dato restante “raza”, la cual marca el casillero “blanco”. En otra escena, le muestra a su madre una foto de su prometida “Iris”, es ahí cuando deja en claro en que en orden de sostener la farsa se habría de distanciar para siempre de su familia. Es así como va él renegando de su identidad afro-americana, para poder construirse un futuro en un mundo en el que le está denegado el progreso a causa de su condición racial, independientemente de sus cualidades.
Sólo es en una de las últimas escenas que, poco antes de morir a manos de Lester, tras una pelea y reconciliación con Faunia, éste decide romper con el secreto que mantuvo durante tantos años, un secreto a que ni siquiera fue capaz de confesar a su finada, y que tampoco fue capaz de hacerlo público ante las acusaciones que se le imputaban en la universidad y que habrían fácilmente diluido el asunto.

Análisis

La reseña de Silvina Luzzi nos da un atisbo de cómo leer el circuito de la responsabilidad a través de los tres tiempos lógicos a partir de los dos títulos que le pone a cada uno de los acápites, a saber: “Spooks” y “Peripecia”. Es a partir éste camino de tres tiempos en el que hemos de entender una sucesión lógica de anticipación y retroacción, a partir del cual lo particular trastabille, y a partir de esa inconsistencia surja una respuesta ante la interpelación, una respuesta del orden de la responsabilidad, del orden de la hiancia misma que es el sujeto del deseo, una responsabilidad subjetiva que no puede ser sin culpa, culpa en tanto el sujeto cede a su deseo.

Estos tres tiempos los comprendemos de la siguiente manera: en un primer tiempo, el sujeto realiza una acción que cree que se agota en los fines para la cual fue concebida. En un segundo tiempo, hay algún indicador que señala un exceso, resquebrajando el particular y llevando a interpelar la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo, en un camino en un camino de retroacción lleva a volver sobre el tiempo primero re significándolo, dando lugar a una pregunta que posibilite la emergencia de un singular que dé cuenta de el punto de incompletud del universo previo. El tercer tiempo, es allí adviene el cambio de posición subjetiva, es el momento en el que el sujeto se encuentra con su deseo, allí donde adviene la responsabilidad subjetiva acorde al deseo, allí donde las garantías faltan, allí donde no hay algo mas distinto que la idea de un sujeto autónomo.
Dado que la película no está presentada de una manera lineal, sino más bien, la cronología en la que los eventos se suceden está alterada, llevándonos mediante regresiones hacia el pasado a medida que la historia avanza develando un pasado, podemos decir que es congruente a ésta lógica en tres tiempos, en la que el segundo resignifica al primero, al regresar sobre éste. Es así que la acción entonces que la acción se nos presenta desde un tiempo dos, ante una inconsistencia, algo que excede las certidumbres. El intachable decano Coleman Silk, se ve implicado en un suceso que mancha su reputación de larga trayectoria sin entender bien por qué. Una sola palabra, “spooks”, le cuesta el cargo por el que toda su vida luchó y la mujer con la que compartió su vida. Es en éste momento que lleva al sujeto a responder en un camino de regreso a un tiempo uno, pero éste no es inmediato, dado que las respuestas que Silk ensaya son aquellas orientadas justamente a taponar esa vacío estructural que lo convoca y del que nada quiere saber.
Es que el ex-decano es un hombre que se define como un hombre de pensamiento, un hombre de inteligencia, alguien que tiene aptitudes, en suma, ese es un yo, congruente a la ilusión de un sujeto autónomo. Ese es su engaño. Responde mediante proyección, culpando a sus colegas de un complot que lo lleva a perder a su cargo y a su esposa. Se engaña identificándose imaginariamente al personaje de Aquiles y situándose en la literatura europea, nada mas ajeno a su ser. Cuando de joven da cuenta de él por qué boxea, se justifica “es un acto intelectual”.
Es de destacar una respuesta que da Faunia, que captura la atención de Coleman, cuando éste la interpela acerca de su falta de posesiones materiales y su necesidad de llevar a cabo 3 trabajos manteniéndose ocupada: “la acción es la enemiga del pensamiento”. Al respecto Lacan, en “La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud” dice “pienso donde no soy, luego soy donde no pienso” , frase bastante conocida. Esto quiere decir que en tanto me pienso que soy, me piensa como objeto, y no es sino que soy en tanto una negación, en tanto un lugar vacío.
Entonces, el primer tiempo al cual hemos de volver, es menester situarlo en aquellas escenas que nos muestran al joven Coleman Silk, momentos en los cuales intenta renegar sobre su identidad afro-americana, de la cual supone que como tal, a pesar de ser un destacado estudiante y deportista, no podrá llegar lejos. De todas estas escenas, creo que la más significativa es una en que él se alista en la marina y a punto de entregar el formulario de inscripción, completa el último dato que le faltaba llenar que refería a su etnicidad. Considero que es éste sobre todo, el momento en el que ya no hay retorno, la superación de un umbral, el cual traspasado ya no es posible volver, al menos volver por el mismo camino recorrido. Es aquí donde se da lugar la construcción de la “persona” de Coleman Silk cimentada sobre una mentira.
El tercer tiempo lo ubicamos hacia el final de la película, poco antes de morir en un trágico accidente automovilístico. Éste momento es cuando rompe con el silencio que sostuvo durante largos años y le confiesa a Faunia su más guardado secreto. Es aquí el lugar en el que adviene la responsabilidad subjetiva, el lugar del sujeto escindido. Coleman Silk parece lograr conciliarse con los significantes que lo dicen. “Así que al final, supongo que mi madre tenía razón. Quería ser libre, pero me convertí en un prisionero”, resultan ser algunas de sus últimas palabras, siguiente acto lo vemos conduciendo silenciosamente con Faunia durmiendo sobre su hombro, hasta que la camioneta de Lester los embiste y resbalan sobre la nieve para estrellarse en el lago congelado.

Hipótesis clínica

Es llamativo que la cuestión en Coleman Silk se estructura a partir del “ser, o más bien con respecto a la contingencia en ser. El personaje aspira a ser un destacado profesor de literatura por lo que considera sus propios meritos y no quedar pegado a ser visto como el “profesor negro”. En todo ese laborioso intento de querer desprenderse de sus raíces, al grado tal de negar por completo a sus padres tal vez cabe conjeturar si no se trata de un intento neurótico obsesivo por tapar una falta allí donde no hay un significante que lo diga acerca de la muerte, acerca del ser. Sería ilustrativo preguntarse si acaso no hay un intento de obturar esa falta, intentar desconocer el deseo aplastándolo para complacer la demanda, hacía la demanda del Otro, un Otro social. Tal vez sea posible, entonces, pensar las grandes hazañas del decano como dirigidas hacía un palco, el palco de ese Otro, pretendiendo ser arriesgado, cuando en realidad realmente no corre ningún riesgo en realidad.

BIBLIOGRAFÍA

D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.
Lacan, J.: La instancia de la letra o la razón desde Freud. En Escritos I. Siglo XXI. 2008.
Mosca, J. C. (1998): Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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