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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos
Prof. Tit. Reg. Juan Jorge Fariña
Cátedra: I
Ayudante: Lic.: Pesino Carolina
Com.: 1
Película : La máscara del Zorro

Integrantes: Estefanía Saitúa-329007100
Mercedes Villa-339361520

En el presente trabajo vamos a analizar la película “La mascara del zorro”, tomando como personaje a estudiar a Elena.

Ficha Técnica:

Título: La máscara del zorro
Título original: The Mask of Zorro
Dirección: Martin Campbell
País: Estados Unidos
Año: 1998
Duración: 136 min.
Género: Romance, Aventuras, Western, Acción

Personajes:

*Don Diego de la Vega
*Alejandro Murieta
*Elena

En primera instancia postularemos un resumen de la película a trabajar :
México, 1821. Un enmascarado y aclamado héroe popular, conocido como el Zorro, lucha con éxito en la campaña contra la opresión colonial española en la Alta California, representada por el tiránico gobernador don Rafael Montero. Sin embargo, la víspera de la liberación de México, Montero descubre que la secreta identidad del Zorro es la de don Diego de la Vega y, tras un inesperado ataque en casa del rebelde, consigue capturarle, no sin que su mujer Esperanza fallezca en la redada, y de que Elena, su única hija, sea secuestrada y sus propiedades devastadas. Han transcurrido dos décadas. El poderoso ex gobernador español regresa del exilio, ahora tramando comprar California al Presidente de México, el General Santa Ana, y trayendo consigo a Elena, quien no conoce la verdadera identidad de su padre. Tras enterarse de la noticia, don Diego de la Vega consigue escapar de la prisión dispuesto a vengarse de Montero. Parte del plan consiste en adiestrar y transformar a Alejandro Murrieta, un bandolero con un tortuoso pasado, en el nuevo Zorro, de quien espera que le ayude a frustrar los planes de Montero de una vez para siempre. Ahora hay un sucesor dispuesto a enfrentarse a los enemigos de la libertad y de la justicia y a lucir de nuevo la máscara del Zorro. Para ello Murrieta se hace pasar por un rico hacendado español dispuesto a ganarse la confianza de Montero.
Descripción de nuestro personaje a analizar:
Elena: hija de Don Diego de la Vega, pero secuestrada por el ex gobernador de España Rafael Montero, quien toma la función del padre, ocultándole su verdadera identidad.

Nos pareció de suma importancia tomar a este personaje para poder establecer relación con los conocimientos teóricos, a través de diferentes escenas que nos brinda la película. Y a su vez nos permite establecer una relación con el personaje Ibbieta el personaje del cuento del Muro de J. P. Sartre.
Ibbieta ante el dilema ético de denunciar el refugio de su amigo Ramón Gris, para aplazar su sentencia de muerte, toma una decisión: la elección de una confesión mentirosa. Sin embargo el azar hizo que terminara diciendo la verdad.
El azar es algo fortuito e inesperado, es algo que puede o no pasar. Es decir, no hay una responsabilidad, se puede afirmar que el sujeto no tiene nada que ver con el azar.
En nuestro personaje Elena, el azar entra en juego en distintas escenas, llevándola a una interpelación de manera inconsciente. Ahora bien, ante toda interpelación siempre hay una respuesta; es una obligación responder a la interpelación, no hay forma de no responder ya que ésta última genera deuda en términos económicos, culpa.
La respuesta va a ser particular; en este caso Elena se atribuye la culpa y se queda con la misma. Lo vemos reflejado en la escena donde se dirige a la iglesia para confesar la culpa de la traición a su padre, sintiéndose atraída por el zorro (un bandido a los ojos de su padre).
Al atribuirle la característica de particular a la respuesta que deviene de la interpelación, estamos sosteniendo que ésta será el soporte en el que se realiza lo universal-singular. Lo particular no puede comprenderse separado de lo universal-singular. Podemos alegar que el campo de lo particular es especialmente visible. Haciendo referencia al personaje estudiado, observamos como la respuesta a la interpelación va a ser lo visible de un conflicto inconciente.
La interpelación la podemos ubicar en base a dos escenas. La primera sería aquella en la cual le regalan una flor, típica y autóctona de California. Ésta le despierta recuerdos de ese mismo aroma, siendo esto imposible ya que “nunca había estado en ese sitio”. Es importante destacar que los olvidos cobran un sentido para el sujeto en tanto se sabe culpable, es decir sabe que eso le pertenece. El Psicoanálisis plantea un determinismo inconciente que hace al sujeto responsable por definición, abriéndose entonces el campo de la responsabilidad subjetiva. Es este campo el cual confronta al sujeto con aquello que le pertenece y le es ajeno. Por lo tanto Freud sostendrá que el sujeto es siempre imputable, pero no en términos morales o jurídicos, sino éticos.
La segunda escena es aquella donde se encuentra con una vendedora en la feria del pueblo. Ésta le regala una bufanda y le comunica que ha sido su niñera durante su infancia. También le recuerda que su madre le ponía flores alrededor de su cuna (la misma flor que Alejandro le obsequia y le había despertado recuerdos de su aroma).
Por lo tanto podemos preguntarnos ¿Cómo responde Elena a la interpelación? Por medio del reproche. Se responsabiliza moralmente, se trata de una culpa moral como respuesta a la interpelación. Elena encuentra su accionar moralmente malo (el sentir atracción hacia el enemigo del padre, sentir que su corazón es demasiado salvaje como pare reconocerse hija de su supuesto padre) y se reprocha por ello. El reproche deviene posterior a la vergüenza y genera un movimiento en el sentido opuesto al de la responsabilidad subjetiva. “Toma la interpelación, pero se responsabiliza moralmente y trata de enmendar”.
La interpelación siempre conlleva una respuesta la cual puede tomar diversas formas en base a cada sujeto. Sin embargo no se puede escapar a la interpelación aun negándola como en este caso lo hace Elena. La negación es un modo de respuesta.
A continuación desarrollaremos el circuito de la responsabilidad que presenta Salomón y Domínguez. Lo postulan de una manera lineal y está compuesto por 3 tiempos.
¿Pero a que llamamos responsabilidad? La palabra responsabilidad deriva del vocablo responderé y responsable es de aquel el que se espera una respuesta. No se trata de situar cualquier respuesta en su lugar. Diremos entonces que la responsabilidad es una respuesta a la castración y cada quien responde con su síntoma a la castración estructural. La responsabilidad, de este modo quedaría ligada al campo de lo singular. Una singularidad es un proceso situacional y difieren según la especifica relación en que operan, “pero coinciden en la relación formal que guardan con ese universo: exceso sobre el conjunto de lo socialmente existente en una singularidad histórico-social; exceso sobre lo teóricamente transmisible en la singularidades clínicas y psicoanalíticas”.
Volviendo al circuito se encuentra un primer tiempo donde se realiza una acción determinada (hago algo) en relación con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso.
Entran en juego las motivaciones inconscientes expresándose más allá de la voluntad e intención del yo. Éste último desconoce estas motivaciones como signo de un conflicto. Es la interpelación retroactivamente la que lo lleva a resignificar y ahora sabe que no son causales y que tienen un sentido para él. Elena, en un encuentro con su verdadera padre (antes de conocer la verdad acerca de su identidad) tiene el presentimiento de haberlo conocido previamente, y a su vez le confiesa no sentirse hija del gobernador. Tomando como referencia a Salomón y a Domínguez, podemos decir que este tipo de acciones involuntarias conllevan un propósito que el sujeto desconoce. De este modo es que el sujeto no se atribuye responsabilidad en relación a ellas. Sin embargo, la responsabilidad que indica Freud aparece vinculada a ese propósito desconocido para el sujeto. “Expresan algo que el actor mismo ni sospecha en ellas y que por regla general no se propone comunicar, sino guardar para sí” .
La interpelación, retroactivamente lleva al sujeto a la resignificación. Ahora sabrá que dichas motivaciones concientes no eran casuales y que tienen un sentido para él. Se puede decir en términos del circuito de la responsabilidad que se ha constituido el tiempo 1.
La vergüenza que siente Elena por sus sentimientos manifiesta un sujeto interpelado asumiendo su sentir como algo perteneciente y perturbador confrontándolo a un punto sin sentido.
Es cuando Elena se encuentra con la vendedora de la feria , que se constituye el tiempo 2 .La señora le regala una bufanda , y ante el obsequio entablan una pequeña charla . Donde la señora le cuenta que había sido su niñera durante la infancia, que le colgaba flores alrededor de su cuna .
Afirma que no podría confundir a la hija de Esperanza y Don Diego de la Vega..
Ante esta situación Elena se sorprende diciendo que no podía ser ya su madre había fallecido hace varios años en España. .No acepta el obsequio y se retira .
Es este tiempo 2 el que la interpela y llama a responder.

El tiempo 2 se sobreimprime al tiempo 1 resignificándolo. ”Es ésta resignificación la que dará cuenta de una respuesta del sujeto que advierta un cambio de posición frente a sus circunstancias, de allí la potencialidad de un tiempo 3: el de la responsabilidad”.
El tiempo 3 será necesario para la verificación de la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un sujeto barrado atravesado por el Otro. En nuestro personaje seleccionado no se llega a una responsabilidad subjetiva, ya que Elena no se pregunta sobre la responsabilidad que atañe a su deseo, no exige una respuesta. “La interpelación subjetiva se pone en marcha cuando la Ley simbólica del deseo, ob-liga a retornar sobre la acción. No hay deseo sin culpa, implica retornar sobre la acción, y en efecto el psicoanálisis procede de este modo, retorna sobre la acción más moral, más particular, favoreciendo la interpelación para la responsabilidad subjetiva. El sentimiento de culpa se diluye en el efecto sujeto y es una respuesta de dimensión ética.”
Frente al caso de Elena afirmamos que la respuesta es óntica. Esto implica que el circuito se cierra en el mero ser de la culpabilidad, en la negación de la misma, o en la anestesia de la intelectulización o de la proyección. En términos de Lacan entendemos que el sentimiento de culpabilidad está indicando que se ha cedido en el deseo, teniendo ésto un carácter paradójico ya que no se puede sino ceder en el deseo. Es esta operación la que conlleva al servicio de los bienes, y el “pago” por la misma es ceder en su deseo. Se retorna sobre la acción no con los fines de desculpabilizar, ni perdonar.
En la respuesta de Elena ante la interpelación, la culpa no favorece al efecto sujeto. A partir de su motivación inconcientes que la interpelaron Elena no sale en busca de la verdad, no sale a averiguar lo que la perturba. Se mantiene dentro del sentimiento de culpa y no deviene un tiempo 3 en el cual el universo se ensancha a partir de una singularidad. Esa singularidad sería el único lugar en que se pone en juego un universal que fuera más allá del restringido universo situacional. Se concluiría que esa singularidad, por eso mismo, era universal.
Entendemos, entonces a la responsabilidad subjetiva como aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconciente. Este sujeto no seria autónomo ya que por definición no es dueño de su voluntad e intención (rasgos que definen al sujeto autónomo del discurso jurídico).
Asimismo nos parece pertinente articular que el acto ético es el que coincide con el efecto sujeto devenido del tiempo 3. Es decir, que el sujeto del acto coincide con el de la responsabilidad subjetiva.
Como Elena solo se queda en la culpa, no puede salir a responsabilizarse
Con respecto al azar y a la necesidad: Desde luego, no se trata de negar la presencia del azar en la vida humana, este existe y es fácilmente comprobable, el problema surge cuando éste es elevado, para decirlo en términos de Lacan, al lugar del “gran Otro.
,La experiencia humana es más bien un factor intermedio que se despliega entre azar y necesidad. Ambos constituyen márgenes de nuestra libertad, pero esa libertad es irreductible a estos principios y es ese punto de inflexión el que interesa en definitiva a la dimensión ética. Situación similar vive Ibbieta, el personaje de “El Muro”, de Jean Paul Sartre (por azar delata el escondite de su amigo, causándole la muerte), aquí la suerte ha jugado en su contra, esto es indudable, sin embargo, la verdadera responsabilidad por los actos no se juega ahí. Al decir de Juan Carlos Mosca, tomar el azar significaría borrar el sujeto, borrar la responsabilidad.
En el caso de nuestro personaje podemos ejemplificar como entra en juego el azar cuando Elena recurre al establo y se encuentra con su verdadero padre que estaba en ese lugar , entra en juego la incertidumbre y desresponsabiliza a ambos sujetos de dicho acto .
Al igual que Freud, en su objeción a atribuir la influencia del azar en los actos fallidos, Sartre no realiza aquí un juicio de orden moral. Se trata del estricto plano de la autenticidad, de la lógica del discurso. Freud y Sartre se dirigen aquí al mismo punto, la subjetividad y su verdad ética.
Podemos concluir en relación al circuito de la responsabilidad que en nuestro análisis de la película se da el tiempo 1 y 2 , no habiendo un tiempo 3 , ya que no hay un acto ético;
Ético es quien reacciona frente a la tentación interiormente sentida sin ceder a ella .
En Elena observamos que en su sentimiento de culpa formula reclamos éticos por lo cual se expone al reproche no habiendo realizado lo esencial de la eticidad : la renuncia.

Bibliografía:

*Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

*D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

*Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

*Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.

*Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006

*www.divxonline.info/pelicula-divx/225/La-mascara-del-zorro



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