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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Ética y Derechos Humanos
Segunda Evaluación

Prof. Titular Regular:
Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Prof. Ayudante de trabajos prácticos:
Lic. Adriana Alfano

Com: 7

Alumno: Lucas D. Ramírez
L: 28298613/0

1º Cuatrimestre 2010

Los recuerdos son cosas curiosas. A veces se disfrazan como pensamientos, sentimientos o imágenes, sin revelarse a sí mismos como recuerdos. A veces vienen a la mente y parecen relativamente sin sentido, otras veces, abruman la conciencia y son emitidos de nuevo como una reminiscencia. Surgen en la conciencia desde otro lugar y nos dan que pensar. Todos hacemos algo con los recuerdos, esencialmente con los que son traumáticos, elegimos una posición frente a ellos, determinados como sujetos por el discurso de Otro. Cuando de elecciones se trata, el tiempo es definitorio y siempre se deja atrás, junto con lo elegido, todas las demás posibilidades que tenía la situación pero que no tomamos. Elegir es resignarse a que hay otros tantos caminos que no estamos siguiendo, opciones que quedan diluidas en ese mismo momento. Se esfuman en la inmensidad de lo que hubiera podido ser pero no fue.
Frente a esa elección, que es una decisión tomada, ¿Cómo nos posicionamos en tanto sujetos? ¿Qué responsabilidad nos cabe? ¿Cuál es el camino que se abre hacia este terreno de la ética, precisamente más allá de la necesidad y el azar, entre el determinismo y el azar?
Para eso, adentrémonos un poco más en lo que va ocurriendo en la película, en su trama, su sinopsis, para poder pensar esa dimensión ética del sujeto y ver qué es lo que tiene que responder nuestro personaje respecto de ella.
Omar Naim, escribo y dirigió el drama de ciencia-ficción The Final Cut. La película esta ambientada en un futuro cercano, la historia narra como unos dispositivos implantados en el cuerpo de las personas, son capaces de registrar la vida entera de una persona, tal como si se viera en una filmacion casera. Las imágenes editadas se reproducían en una pantalla en forma de "rememories." a modo de ultimo recuerdo del difunto.
Robin Williams interpreta a Alan Hakman, un editor que corta el material en conjunto para hacer películas agradables para los funerales, libera al sujeto de aquellos sucesos vergonzosos, íntimos, dolorosos, aburridos o miserables, dejando sólo aquellos pasibles y dignos de mostrarse en la despedida y homenaje familiar. Mirando a través de imágenes para su próximo proyecto es donde algo lo sorprende, esta imagen le solicita algo, pide una respuesta, aquí interviene el Azar y el protagonista descubre a un hombre a quien él cree, encarna su propio pasado.
Alan es el personaje principal, en el que se puede plantear la responsabilidad subjetiva, un hombre frío y distante, atormentado por su pasado, atrapado en angustia, sujetado y fijado en un hecho que vivencio de niño.
Su trabajo lo es todo para el, obligación que asume, impuesta por un Otro, la de redimirse de alguna manera de lo acontecido. Nuestro montador (Alan Hakman) se ve a sí mismo como un devorador de pecados, porque a través de su trabajo tiene la posibilidad de perdonar los mismos a los muertos y de esta forma, hipótesis central, perdonarse a sí mismo. Toda su vida se ha dedicado a trabajar con lo mas oscuro del ser humano, sus fallas, secretos, pecados, bajezas y todo tipo de cosas detestables, es aquí donde pesquisamos algo del sujeto del inconciente, donde opera este deseo de expiación por sus propios pecados y secretos, un mandato lo sujeta;
“paga por lo que hiciste”, motivación que se expresa mas allá de la voluntad e intención del yo. El yo desconoce que la temática de su trabajo es el signo de un conflicto inconciente que el sujeto no se dispuso a resolver.
Aparece aquí, y para ubicamos en el circuito, el hallazgo de una imagen que le es familiar, la figura de un hombre que evoca ese niño que creía muerto, aquí el tiempo 2 (T2) del circuito de la responsabilidad, el que interpela y fuerza al sujeto a retornar sobre la acción (T1), que sería haber huido de niño, al ver a su compañero de juegos tendido en el suelo, haber callado y seguido su vida como si nada hubiera pasado.
Lo que posibilita esta retroacción al T1 es la culpa, condición necesaria para el paso a la responsabilidad subjetiva; clivaje lógicamente necesario que nos liga al tiempo 1 de la acción. Vía la culpa, la interpelación vuelve a abrir el circuito y nuevamente el T1 queda resignificado como tal. Pareciera que Alan quisiera escapar de su presente, liberarse de su pasado, intentando encontrar por fin un desenlace. Es la culpa, lo que ob-liga a responder.
.Hasta aquí, entonces, no vemos cerrarse el circuito de la responsabilidad subjetiva; tan sólo hay respuesta del sujeto que reconoce que hizo algo mal y vuelve para intentar descubrir que lo que recuerda no es lo que realmente sucedió.
Anteriormente hablamos sobre las elecciones, Sastre nos habla de la angustia, que cualquier sujeto ante una situación puede decidir, que estamos condenados a elegir, que la elección constituye al sujeto, una elección que se impone. Nuestro personaje ante la situación traumática, siente angustia, sufre, acota su relaciones interpersonales. Es la angustia que hace eco, entre los designios no sabidos, donde el azar juega su juego, emerge una imagen encarcelada en una pantalla, apelación al puro azar, donde se alberga un buen escondite para el sujeto. El Asar implica incertidumbre y esta es la apuesta que recorre nuestro sujeto al cruzarse con la imagen de algo que lo conmueve mas allá de su saber conciente.
¿Cual es la responsabilidad del sujeto del inconsciente? Es convocar al sujeto a responder por sus actos, sean éstos judiciales o no, sea él mismo jurídicamente imputable o no.
Desde el punto de vista jurídico y moral, contraer una deuda es contraer una culpa, (falta, delito pecado) estar en deuda ob-liga a re-sponderse, es decir pagar la deuda. Donde lo que esta bien y lo que esta mal socialmente interviene, deuda con un otro semejante, con un prójimo, esa acción que se configura en el tiempo 1, donde Alan huye de la escena, es lo que genera la deuda, la culpa objetiva, el debería haberlo ayudado, socorrido, debería haberlo salvado, carga moral existente.
Esta tipo de responsabilidad y culpa lo declaran imputable Jurídicamente, dando lugar a la razón y la intención, responsabilidad y culpa que lo enmarcan como sujeto autónomo, de derecho, esta culpa que tapona el acceso a un orden de deseo.
Por ultimo podemos mencionar que a Ibbieta y Alan los enlaza un secreto, una muerte, un saber no sabido, para el primero; al momento de enfrentar la muerte, la vida le es ajena, su cuerpo le es ajeno, sucio, sospechoso, solo quiere morir valientemente, aunque su vida haya perdido el sentido que creyó tener, para el segundo; al vivenciar la muerte de cerca en su niñez, lo suspende en el tiempo, una parte de el queda allí, deseo que insiste, pierde el sentido, ajeno, en el recuerdo tormentoso, frente a ese lugar del caído, ( “es su vida por la tuya”), esa encrucijada simbólica lo ata y determina. Todos hacemos algo con los recuerdos, con nuestro deseo, esencialmente si ese recuerdo es traumático, elegimos una posición frente a ellos, determinados como sujetos por el discurso de Otro.

Bibliografía:
Mosca, J. C.,( 1998) . Responsabilidad otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Salomone, G.Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En la transmisión de la ética. Clínica y Deontología. Vol.:1 Fundamentos. Letra Viva, 2006
D´Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En la trasmisión de la ética. Clínica y Deontología. Vol.:1 Fundamentos. Letra Viva, 2006
Ariel, A.: La responsabilidad frente al aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la pagina web de la cátedra.
Alemán, J. (2003): Nota sobre Lacan y Sastre: Decisionismo. En Derivas del discurso Capitalista: Notas sobre Psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.



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