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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

Facultad de Psicología

Psicología Ética y Derechos Humanos
Cátedra: Fariña, Juan Jorge Michel

Parcial Domiciliario: Film “La memoria de los muertos”

Docente: Gorocito, Patricia
Comisión: 16
Fecha de entrega: 9/06/2010
Integrantes:
 Re, Máximo L.U. 30306179/0
 Val, Ángeles L.U. 31048634/0

Primer cuatrimestre 2010

Introducción y sinopsis de la película

En un futuro, unos chips implantados en el cerebro graban toda nuestra vida, y después de morir, las imágenes son utilizadas para editarlas en un video de recuerdos, que serán proyectados en nuestros funerales. Alan es el mejor editor en el negocio. Su talento para ver la vida de otros sin emoción lo ha convertido en un hombre frío y distante incapaz de vivir las emociones en primera persona. Él cree que su trabajo ayuda a absolver los pecados. Mientras trabaja en la edición de un nuevo video, Alan descubre una imagen que lo llevará a una frenética búsqueda por la verdad y la redención.

Los circuitos de la responsabilidad

Consideramos que el comentario sobre el film no propone un análisis de la responsabilidad subjetiva. Es así que para analizar el circuito de la responsabilidad tomaremos dos situaciones que si bien están interrelacionados, a los fines prácticos las separaremos.
Podemos comenzar planteando un primer tiempo lógico, que lo ubicamos en la primera escena de la película. Esta transcurre cuando el personaje principal, Alan, de 10 años, se encuentra jugando con otro niño en una fábrica abandonada. Juegan a cruzar un foso por una viga que lo atraviesa. Alan logra cruzar exitosamente el mismo, pero no así Louis, que cae al vacío. Él lo va a ver y se encuentra inconsciente, a su vez que cree ver sangre, por lo cual piensa que está muerto; Alan abandona la fábrica y parece no mencionar el tema nunca más.
. Esta escena traumática de la infancia lo marcará por el resto de su vida. En este sentido podríamos pensar que esta escena se agota en su fin dado que el sujeto se condena por ese hecho trágico y no puede ir más allá de eso, le es imposible pensarlo de otra manera, como por ejemplo, intentar tener noticias de ese amigo. A su vez se podría pensar que la culpa “aplasta” su subjetividad (como una suerte de empobrecimiento del yo) y queda condenado de por vida. Cabe destacar la relación que tiene ese accidente con su trabajo. Alan es un excelente editor de memorias, especializado en trabajar con sujetos que poseen en su mayoría recuerdos displacenteros o moralmente reprobables. Se podría pensar que hace en los otros lo que le gustaría que hicieran en él (recortar aquel recuerdo desagradable).
En el segundo tiempo recortamos una sucesión de hechos que lo interpelan y lo llevan a volver sobre la escena “primaria”. Uno de ellas es cuando Alan trabajando sobre los recuerdos de otro, por casualidad ve un adulto que le resulta conocido, descubriendo que es su amigo de la infancia que ha sobrevivido al accidente. Esto lo lleva desesperadamente a averiguar sobre el paradero de él y se entera que ha fallecido hace poco. Por lo tanto intenta averiguar si tiene un chip implantado para poder recurrir a ver sus recuerdos. En esta búsqueda lo que se encuentra es que el amigo no tenía un chip implantado, pero él sí. Esto lo lleva a someterse a un procedimiento de alto riesgo para su vida para poder ver sus recuerdos sobre la escena. Allí descubre que lo que recordaba no era exactamente lo que había sucedido, sino que él había intentado ayudar a su amigo y que no había muerto, como él creyó por muchos años. Toda esta sucesión de hechos lo lleva a poder pensar aquella escena de otro modo, resignificándola, siendo que ya no es culpable como había pensado hasta ese momento.
Podríamos situar un tercer tiempo hacia el final de la película en una escena donde Alan mantiene una conversación con un colega, Fletcher, quien le dice que se enteró que él no iba a trabajar más como editor a lo que Alan le contesta que ya no trabajará más, sino que ahora se ocupará de vivir su propia vida. Es así que se implica con aquello que no sabía y logra hacer algo diferente.
Recapitulando podemos pensar que la culpa no lo había dejado vivir, él mismo se había condenado, lo limitaba y no se sentía merecedor de vivir su propia vida más allá que a través de los recuerdos de los otros. Una vez que descubre la verdad sobre lo ocurrido, viendo la escena traumática (tiempo1) a través de sus recuerdos grabados en el chip implantado en él (tiempo 2), descubre que no es culpable, lo que le produce un gran alivio y podríamos pensar que logra cambiar su posición subjetiva, pasando de ser un simple espectador de la vida a ser el protagonista de su propia vida (tiempo 3).
Para continuar situaremos otro circuito de la responsabilidad que pudimos recortar de la película. Aquí planteamos al trabajo de Alan como un primer tiempo lógico. Como mencionamos anteriormente, él es el encargado de editar los recuerdos de la gente que fallece, recortando aquellos recuerdos displacenteros, íntimos, vergonzosos, y dejando solo aquellos que son aptos para mostrar a su familia y amigos en su despedida. Alan no solo es reconocido por ser uno de los mejores editores de recuerdos sino también por saber trabajar con gente que tiene recuerdos desagradables y moralmente desaprobados (abusos, violencia familiar, entre otros). Consideramos que no es casual el hecho que él se ocupe de borrar “malos recuerdos”, dado que hay un recuerdo de su infancia que lo atormenta.
Pensamos el segundo tiempo lógico como un momento donde algún, o algunos sucesos interpelan al sujeto. En el caso de nuestra película, pudimos visualizar diferentes hechos que lo llevan a Alan a preguntarse por su trabajo y a resignificarlo. Recortamos una escena donde una colega, le comenta que “él hace el trabajo sucio” tolerando ver memorias dolorosas que otros no pueden, por lo cual le entrega un chip con las memorias de un polémico abogado que ha cometido diferentes delitos. Otro hecho es cuando él está viendo la cinta del abogado y se encuentra que el mismo abusa de su hija de 10 años. Por otra parte es intimidado por un colega para que le entregue el chip del abogado, para poder usar las memorias como pruebas de los delitos cometidos por este. Alan se niega y su colega Fletcher lo interroga sobre cómo puede hacer ese trabajo, y que al recortar los peores recuerdos de una persona hace parecer como santos a aquellos que no lo son. A lo que Alan responde que su trabajo es como el devorar los pecados de los difuntos. Otro momento que recortamos es una marcha de gente que se presenta en contra del implante del chip, ya que consideran que limita la vida, porque la gente deja de hacer cosas sabiendo que después alguien lo va a ver (podría pensarse como otro superyó que vigila y prohíbe). Consideran que se debe ser “libre” y que cada uno debe tener sus propios recuerdos. Por último, rescatamos una escena clave donde él por casualidad se entera que tiene un chip implantado. Sus padres se lo habían puesto de bebé y supuestamente a los 21 años le podían decir de la existencia del mismo, pero los mismo mueren antes de ese momento por lo cual el secreto queda sin ser revelado, hasta ese momento.
Se podría pensar que cada una de estas escenas lo van movilizando y lo llevan a repreguntarse por el objeto de su trabajo. Por ejemplo, cuando ve la escena del abuso, si bien hace su trabajo y la borra, intenta acercarse a la niña y hacer algo por ella.
Se podría pensar que el tercer momento es habilitado por el acto de hacerse un tatuaje que interferirá la señal del chip que tiene implantado, interrumpiendo su función, evitando que grabe todos sus recuerdos. Podríamos considerar este acto como un cambio de posición subjetiva dado que a la luz del segundo momento resignifica el sentido de su trabajo perdiendo el mismo consistencia, por lo cual se rebela contra el mismo, a la vez que se libera, para poder vivir su vida sin la necesidad de hacerlo a través de los recuerdos de los otros, como lo había estado haciendo hasta ese momento.
Necesidad y Azar

Fariña , citando a Juan Carlos Mosca , nos recuerda que es en la grieta entre la necesidad y el azar donde podemos encontrar la responsabilidad subjetiva. Cuando los actos de las personas, o los hechos que se suceden, no se explican únicamente por cuestiones del azar o de la necesidad (determinación).
Sin embargo, las situaciones de la vida de las personas, y más precisamente a las que nos convoca el film analizado en este texto, forman parte de una realidad mucho más compleja , en la que se conjugan necesidad, azar y responsabilidad.
En primer lugar, nos encontramos con un hecho del pasado, que a nuestro personaje principal, Alan, lo acompañará por el resto de su vida. Se trata del accidente de Louis, de su caída, que a lo que Alan respecta, es la causa de su muerte. Podríamos pensar que el azar los encontró en su infancia, su inmadurez y curiosidad los condujo hacia el interior de una fábrica abandonada. Lugar, en el que cualquier tipo de accidente era sumamente probable. Y de hecho, así sucedió. Fue determinante, y más allá de las posibilidades de Alan, que este pueda ayudar a Louis, y evitar su caída, la gravedad había vencido sus fuerzas. El miedo lo paralizó y no supo hacer otra cosa más que salir corriendo. Pero el recuerdo de lo sucedido vuelve a su conciencia una y otra vez. A partir de lo que podríamos inferir algo de la responsabilidad moral, de su conciencia de culpa.
Ahora bien, en segundo lugar, vemos que a nuestro protagonista se le confía el trabajo de edición del implante Zöe del señor Bannister. A él le es asignado el trabajo de editar esta remembranza. Podríamos pensar que es el puro azar lo que determina este hecho, o el designo del Destino, pero es más bien el tipo de trabajo que él lleva a cabo, y la forma como él mismo se reconoce. En su ambiente, resulta ser un inescrupuloso, hábil para realizar aquellas ediciones que otros no podrían llevar a cabo, debido al contenido de las mismas. En la conversación que mantiene con Fletcher, se denomina como un devorador de pecados, y es por eso que asume el trabajo de Bannister. Fletcher, que desea poseer el documento, lo interpela, lo cuestiona, desea saber por qué hace lo que hace, a lo que Alan simplemente le responde que es su trabajo hacerlo, y no da más explicaciones. Él es simplemente el que limpia los pecados de los otros, y por ello le pagan, por absorber y limpiar el alma de los muertos. A lo que muy inteligentemente Fletcher lo interpela: “¿y qué pasa con el devorador de pecados?... tú te dedicas a convertir asesinos en santos.”.
Pero es una cuestión del Azar, que en las memorias de Bannister aparezca un sujeto que le recuerda a Louis Hunt, el niño que se había caído en el foso de la fábrica mientras jugaban. Y ciertamente, se trata de este niño, ya adulto y que ahora había muerto en un accidente hacía no más de un año, como bien le informa Isabel, la hija del Sr. Bannister.
En su desesperación por encontrar, si es que existe, el documento con las memorias de Louis, el azar y la necesidad lo conducen a encontrarse con la verdad. Él también lleva en su interior un implante Zöe. Sus padres habían accedido a uno, y se lo habían implantado. Sin tener conciencia de ello, su vida había estado siendo registrada en este dispositivo.

Figuras de la culpa y responsabilidad subjetiva

Según Gabriela Salomone, la responsabilidad subjetiva se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente, no autónomo por definición, y de cuya voluntad e intención no es dueño . De esta manera, podemos distinguirla de la responsabilidad de carácter jurídico, que se agota al interior del discurso de la legalidad jurídica. Así, nos preguntamos, qué sucede con aquello que entra en la dimensión de la moral. Por un lado, Alan Hakman se siente responsable por la muerte de Louis, la condena social lo atraviesa, él podría haber hecho algo para evitar su muerte, el remordimiento lo acompaña todo el tiempo. Pero, por otro lado, se trata de un montador o cutter, “oficio” que parecería que lo exime de todo tipo de responsabilidad moral. A sus manos llegan documentos que contienen cada instante de la vida de las personas, instantes vergonzosos y hasta delictivos, como es el caso del Sr. Bannister y su hija Isabel. Las contingencias del momento que le ha tocado vivir, y al que nosotros nos adentramos en esta ficción, en cierta medida avalan el proceder de los oficiantes de la remembranza. Por el carácter de su trabajo tienen permitido borrar, una suerte de cortar y pegar, lo que los difuntos hicieron, y hacer de su memoria las remembranzas más agradables. No sin el uso del estilo de cada montador, haciendo de la misma finalmente una suerte de obra de arte, de la cual el montador puede sentirse orgulloso. ¿Se trata simplemente de un artista, de un devorador de pecados, que solo está haciendo su trabajo? Para pensar esta pregunta, el film nos brinda escenas en las que ciertos grupos sociales se revuelven contra el uso de estos implantes, y su posterior manipulación, que una inescrupulosa edición haría de un asesino, un santo.
Oscar D´Amore nos señala que no habría responsabilidad subjetiva sin culpa . Es ella condición indispensable en el circuito de la responsabilidad subjetiva al introducir una dimensión deseante más allá del registro de la conciencia . A lo largo el film, encontramos que nuestro personaje principal no logra olvidar lo sucedido. Louis muere ante sus ojos, el auto-reproche lo acompaña, la culpa está presente. Es el motivo que lo moviliza a intentar desentrañar qué había sucedido en realidad. Pone en riesgo su vida por recordar qué fue lo que realmente sucedió. Sin embargo, nos preguntamos qué sucede con su trabajo, con los detalles (lo que otras personas hicieron) que también se graban en su memoria y que lo vuelven cómplice de mucho otros hechos amorales, y hasta delictivos, como el acoso del que Isabel es víctima. A través de los dichos de la película nos llama la atención el hecho de que Alan es el indicado, como si fuera el mejor en su género, en lo que él hace. Aquí podríamos pensar que no es solo el efecto del Azar, como así tampoco del Destino, o de la Necesidad, lo que lo lleve a reencontrarse con Louis, a través de las memorias del Sr. Bannister. Nos preguntamos qué se pone en juego de su subjetividad, de los resultados de sus elecciones de vida, que lo vuelven el más capacitado para enfrentarse con la verdad. Con qué desea encontrarse nuestro personaje al mirar en la memoria de los muertos.

A modo de conclusión

Si bien el film elegido es de carácter ficcional, que se sucede en un futuro no muy lejano y convive con desarrollos tecnológicos probables, pero no reales, pudo ser tomado por nosotros como viñeta para trabajar algunas cuestiones teóricas desarrolladas en la cursada de la materia. Resulta interesante destacar que las decisiones de sus protagonistas responden a una realidad que es por demás compleja. Como se ha señalado en este escrito, situaciones azarosas, junto con ciertas determinaciones del destino, los convocan y obligan a responder. Sus elecciones, o respuestas, nos permitieron pensar, y preguntarnos acerca de lo singular del sujeto que en cada una de ellas estaba en juego.
Cuando pensamos acerca del autoreproche de Alan por la muerte de Louis, y la contradictoria neutralidad con la que se implicaba en su trabajo, no pudimos dejar de preguntarnos a qué responde esa necesidad de devorar los pecados ajenos, de limpiar la memoria de los muertos. La meticulosidad de su trabajo, y la precisión de artista puesta en juego, se podría inferir cierto goce obsesivo. Nos pareció observar cierta jactancia por parte de este particular montador que pareciera intentar burlar a su memoria, mantenerla distante. Como sucede con el personaje de Ibbieta , que en un intento desesperado por seguir con vida, aunque sea unas horas más, se burla de sus captores –los falangistas-, y condena a muerte a quien sería la causa de sus desgracias. Por supuesto, que la condena no es consciente, no se trata del delator de Gris, de su verdugo, simplemente de alguien que desea seguir viviendo, y recurre a lo último que le queda a disposición, una mentira, o burla, que de manera retaliativa el destino y el azar le devuelven burlándose de él.
El azar, el destino y su deseo lo reencuentran con Louis Hunt, a través de la memoria de un muerto. No puede seguir adelante con su trabajo, sólo le interesa expiar sus culpas. Con el argumento de encontrarse trabajando en la remembranza del Sr. Bannister, interroga a la viuda e hija de este, y no puede detenerse hasta encontrarse con la verdad, de que él no había sido quien lo dejó caer y morir a Louis, sin hacer más nada que salir corriendo y escapar del accidente. El saberse poseedor de uno de estos implantes, lo conmueve de tal manera que se rebela contra aquello que en cierta medida define su existencia adulta, su trabajo, su arte. Decide sustraerse e intenta impedir que sus memorias sigan siendo registradas, las voces que un segundo momento lo interpelaban y juzgaban ahora se hacen parte de él, determinan su decisión de tatuarse con unas tintas que poseen la capacidad físico-química de interferir con el implante impidiendo que las memorias sean registradas de ahora en adelante.
Nos pareció una película que plantea cuestiones muy interesantes para seguir analizando como la escena final donde Alan muere y su colega le dice que ahora su vida tendrá un sentido o reflexionar sobre cierta identificación de Alan con la hija de Bannister, dado que ambos han vivenciado hechos traumáticos a los 10 años. Por cuestiones de espacio y pertinencia consideramos dejarlo abierto para retomarlo en el coloquio.

Bibliografía

D´Amore, O. Responsabilidad y culpa. En: La transmisión de la ética. Clínica y deontología.
Galiussi, R. Tratamientos de la memoria: ¿Supresión o invención? Publicado en la página web de la cátedra www.eticaycine.org.
Michel Fariña, J. J., Responsabilidad: entre necesidad y azar. Publicado en la página web de la cátedra www.psi.uba.ar.
Mosca, J. C. Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 1998.
Salomone, G. El sujeto dividido y la Responsabilidad. En Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, Buenos Aires, 2008.
Sartre, J-P. El muro. Ediciones Losada, Buenos Aires, 1975.



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