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21_Dombroski Lucas
Para la confección de este segundo parcial he escogido un recorte tomado del film titulado “Live” o más reconocido por su traducción como “La muerte en vivo”. Fue estrenado en el año 2007, y es protagonizado por la actriz Eva Mendes, que caracteriza el personaje de “katy”, del cual me voy a servir para plantear una situación en la que este personaje es interpelado, y llamado a responder ante una singular situación.
Katy, trabaja en una importante cadena televisiva desempeñándose como creadora de nuevos show y directora, junto a un equipo al que comanda. Tiene fama de tener ideas muy originales y así también controversiales. El formato de esta creación cinematográfica se presenta como una película basada e interesada en la vida de nuestra protagonista, y es por eso que en todo momento una cámara se muestra siguiéndola, y de esta son las imágenes que conforman nuestro material.
Voy a interesarme en varios detalles del film, por lo cual me veré obligado a avanzar lentamente en su descripción. Importante va a ser la mención de que la película desarrolla sus escenas en un contexto contemporáneo, su marco temporal no difiere del actual e incluso se reflejan en este muy bien las vicisitudes que hoy en día se verifican en torno al ámbito televisivo.
Comienza con una reunión de Katy con su equipo de producción, y el motivo es encontrar una nueva idea para un show que le otorgue a la cadena el éxito que poco a poco va perdiendo. Ella reflexiona en que el futuro éxito solo puede estar en un programa del que se desprenda el riesgo, lo extremo. Ella dice querer un éxito gigante, y a ese podemos señalarlo, solo en un principio, como su objetivo. De un comentario se desprende que la muerte contiene mucho potencial de publico, y de allí surge una idea que va tomando forma hasta convertirse en la posibilidad de realizar un show en la que un participante se quite la vida en un juego de ruleta rusa, y esto ocurriendo en el aire televisivo.
Ya en la segunda escena nos enfrentamos a un material de suma importancia, katy se dirige al abogado que se desempeña en la cadena televisiva y le pregunta textualmente: “sin darme un juicio personal, quiero tu opinión como abogado. ¿Cuáles son las posibilidades de sacar al aire el juego de una ruleta rusa, seria legal?” Y el abogado mira la cámara, y en ese gesto claramente se evidencia la controversia de una postura legal y otra personal o mas apegada a lo que se conoce como un “sentido común” (común a la moral particular de la época). Y ante semejante pregunta la respuesta refleja la disyuntiva: “Las posibilidades serian controversiales,”. Ella le replica si esa es su opinión profesional, y el solo dice que estar aplicando el sentido común.
Primero posicionemos el pedido, ella pregunta sobre lo cuestionable de este show bajo las normas jurídicas vigentes, si se podría realizar en la tutela de lo legal, o esto que el abogado mismo ya presiente como controversial se vería corroborado por lo jurídico como imposible. Y si vamos un poco mas allá, hasta podríamos comenzar a ubicar la posición misma de la creadora del show y la intención de no tomar partido en la controversia y resguardarse bajo la legalidad del show.
Acá sostenemos la apertura de la dimensión jurídica que se despliega siendo cuestionada para iluminar lo que se legaliza de lo moral. ¿El intento de la protagonista es el de habilitar un show, o el de desresponsabilizarse, ante lo cuestionable del programa? Pero no vallamos tan lejos todavía…
En un fragmento, defendiendo su show la protagonista dice: “ya se que ustedes, personas, dirán que es NO americano y ruin este show”. Este ser Americano refiere a la moral del ideal particular, el ideal de ser, lo que a grosso modo podríamos suponer como el campo normativo creado del consenso popular. Aquí ubicamos al eje particular en el que la trama de la película se desenvuelve.
En varias escenas la protagonista va convenciendo y en sus términos “manipulando” con distintos argumentos, por ejemplo aduce que la muerte le es inherente al ser humano, y que en todas las culturas desde la romana hasta la actualidad el hombre siempre estuvo fascinado por la muerte, también, hace hincapié en la libertad que cada persona tiene, libertad de expresión y de acción, libertad que hasta le garantiza el poder suicidarse en un programa de televisión si este lo desea, y este va a ser el argumento del cual el abogado se aferre para finalmente poder transmitir al aire una ruleta rusa. También ella realza que solo le da al público lo que quiere, lo que consumen, lo que vende, y que el trabajo de ella consiste en justificarlo para poder ponerlo al aire. Y en esto se dibuja también el intento de proyectar las decisiones que toma en pos de lo que la gente quiere, lo que el otro demanda.
Sin perder nuestro objetivo en el horizonte, avanzamos un tramo más en el desarrollo del film y nos encontramos con la puesta en acto de esta idea. Lo resultante es un conjunto de 6 participantes, que vía sorteo se les asigna un turno para probar su suerte con un arma cargada, que aloja una bala lista para ser disparada. Según el formato del programa a los participantes que sobrevivan se los recompensara con la suma de 5 millones de dólares, y a aquel que el azar o si se quiere el propio destino no lo acompañe no recibirá recompensa alguna.
Quisiera detenerme aquí para describir un poco lo previo a la puesta al aire de dicho formato. Hay protestas populares en torno al programa, y así mismo un debate en todo el medio televisivo. Lo interesante del asunto es que muestran a una opinión pública que si bien se posiciona contra del programa no dejara de verlo para ver que es lo que sucede, y hasta el abogado que en un primer momento consideraba como controversial y no viable la idea, finaliza comandando la defensa del programa compareciendo ante la suprema corte en donde hizo alusión a que un programa no debería ser permitido si representara una ofensa hacia las personas, pero según los porcentajes arrojados solo un 20% de la población no favorecería el show, y además utiliza en su defensa la idea del libre discurso para justificar la libertad de cada sujeto dándole el estatuto de piedra angular de la democracia.
Una pregunta que ingresa, surge, y nos convoca a interrogar a nuestra protagonista es: ¿para que crear un show tan controversial? Y si bien la respuesta parece responderse por el dinero y la audiencia que del programa resulta, vamos a ver mas adelante como se puede contestar en torno a otra dimensión de la protagonista.
El show es un éxito, segundo a segundo la audiencia crece. Antes de que cada participante dispare el arma en su cabeza se muestra en imágenes la vida y el propósito que tiene cada “jugador”, y sin entrar mucho en detalles ya con el primer turno los nervios, se dibujan en la cara de nuestra protagonista y ante el primer fallido algo comienza a cambiar en su semblante. El susto comienza a inscribirse en sus gestos, respira agitadamente, y ante cada fallido la respuesta de audiencia viene a alivianar y quizás justificar la presión a la que se expone.
Develando un poco el designio del azar, 4 participantes logran resultar ilesos de semejante prueba, y ya ante el ultimo, nuestra protagonista se dice a si misma que seria la última vez que haría una cosa semejante, y algo de la situación comienza a superarla, y desbordarla. Si bien no es la única encargada del show, de ella partió la idea y ella misma fue la responsable de llevar a cabo la lucha para que finalmente pudiera transmitir su programa. Y aquí es donde esta idea de responsabilidad viene a ponerse en juego o incluso viene a situarse en este juego.
El quinto disparo se produce, y en el la bala se queda con la vida de un jugador. Algo pasa, el silencio llena todo. Las luces de colores, la música, incluso la cara de todos (escribo en singular por que en todos la cara es la misma) se paraliza y el horror se dibuja en ellas. Quizás la sorpresa, el pánico o el intento de negar lo que acaba de pasar viene a generar un algo… que incluso podríamos ubicar como una interpelación.
Aquí es entonces que nuestro desarrollo viene a ubicar el circuito de la responsabilidad subjetiva. Lo que situamos como interpelación viene a cosificar y constituir el tiempo 1 retroactivamente, resignificando las acciones que parten de la protagonista para materializar sus objetivos. La interpelación podríamos a su vez ubicarla como el tiempo 2, un tiempo del circuito que es lógicamente anterior al tiempo 1, pero que frente a este el sujeto puede reevaluar el significado de las acciones tomadas en el tiempo 1. ¿Pero que es lo que interpela a nuestra protagonista?
Como Fariña y Gutierrez afirman en su texto “veinte años son nada” el termino “responsabilidad” proviene del vocablo latino “respondere”, y de este proviene la raíz “responso”, literalmente traducido como respuesta. Responsable es entonces aquel del que se espera una respuesta, Alguien que es convocado a hacerse cargo y responder por sus actos. Y en este caso es en el hacerse cargo en donde debemos ubicar la interpelación ya que es la responsabilidad la que interpela al sujeto.
Nuestra protagonista debe responder por lo que sucedió en su show, debe dar una respuesta por haber puesto un arma cargada y una promesa de dinero en manos de un sujeto, sujetado a necesidades personales que lo llevaron a jalar del gatillo.
¿De que responsabilidad estamos hablando?
Tomando como base el texto “Responsabilidad subjetiva y culpa” de Oscar D`Amore, el gesto de asumir responsabilidad es genuinamente jurídico, e implica al sujeto a ob-ligarse a garantizar la reparación de una ofensa, un compromiso que hace cautivo al sujeto, cautivo también a un concepto de culpa que no es mas que la imputabilidad de un daño o una deuda por la que hay que pagar. E incluso esta culpa se entrelaza al término intención y razón, los cuales son los operadores con los que se analizan objetivamente la responsabilidad jurídica para la imputación de la culpabilidad. De aquí surgen las figuras de la desresponsabilización, aquellos que no poseen la capacidad de razonar o la intencionalidad, no son responsables ni son culpables, no son ob-ligados a responder.
Pero como hemos sugerido a lo largo de todo nuestro desarrollo, y vimos plasmado ya en la segunda escena de la película, para la puesta en escena de este programa se busco desde un primer momento el aval jurídico. Entonces no podríamos tomar a la responsabilidad jurídica como operador para este caso. Por eso debemos plantear a la responsabilidad subjetiva como la puesta en juego, o en el juego, esta como aquella que se configura a partir de lo noción de sujeto del inconciente. Una responsabilidad que en palabras de Freud: “(…) atañe al sujeto en relación a aquello que desconoce de si mismo.”. Es ligado a un propósito inconsciente que se enlazan las acciones, ajenas a la moral y a la dimensión de los valores compartidos, acciones de nuestra protagonista que responden a algo de lo que no puede dar cuenta. En una escena clave en relación a esto ultimo, de donde se puede desprender algo del orden del deseo, ella dice: “no quiero terminar con una imagen en una revista que diga, ella tuvo una cadena televisiva, tuvo sus shows y murió. Quiero llevar al máximo a los medios, reinventarlos, que la gente sepa que estuve aquí. Y quiero mas que a nada, no ser ordinaria.” Son de este tipo, los deseos que ubicamos como empujando a la protagonista para realizar este controversial programa.
Es por la fuerza de la interpelación y la deuda que esta conlleva, lo que induce a la protagonista a responder. En el film, esta, tras el disparo, desaparece de donde estaba, su asiento se revela vació luego de que el silencio colmase todo. Tras una breve búsqueda las cámaras la encontraron en el baño devolviendo, en estado de shock “no puedo creer lo que hice, es demasiado”. El hombre que la acompaña intenta ayudarla diciéndole que ella no fue quien apretó el gatillo, pero ella replica que se lo facilito y se pregunta abiertamente y con una confusión a flor de piel “¿Por que lo hice?”. En un intento de recomponerse, se arregla para salir del baño, se la ve un poco mejor pero con algo cambiado en su rostro, sale y se encuentra con una multitud de cámaras ante las cuales no responde ya con su vivacidad como le era común, sino que no sabe que decir, esta atónita. Y como final más controversial aun, una persona de la muchedumbre le dispara callando cualquier respuesta que pudiese haber dado.
He aquí un tiempo que podríamos ubicar como el tiempo 3, el tiempo de la respuesta ante la interpelación. En su auto-interrogación por un porque, por la naturaleza de ese deseo, lo que la obliga a retornar sobre la acción, y como no hay deseo sin culpa, esta surge paradojalmente. En palabras de Lacan “La única cosa de la que se puede ser culpable, al menos en la perspectiva analítica es de haber cedido en su deseo”. Y son la responsabilidad subjetiva, y la puesta en acto del show, las que apuntan a responsabilizarse y cuestionarse sobre el motivo y ligado a esto el deseo que subyace. En palabras de Oscar D`Amore, saberse culpable implica pasar por una experiencia analítica de deseo inconciente que ob-liga la situación. En este caso se alcanza en el tiempo 3 una sustancialización por el goce de la culpa no ajena a la responsabilidad subjetiva. Planteamos a este deseo inconciente que no sabemos exactamente cual es (pero que podríamos ligar a la necesidad de ser recordada y alejarse de lo ordinario), como nuestra hipótesis clínica, por la cual nuestra protagonista debe responder y hacerse cargo.
El azar como ya fue desarrollado se entiende en torno a las posibilidades que cada participante tenia de recibir el disparo, y de concluir el juego quizás sin ninguna victima ya que eran 6 participantes, 5 salvas y una bala, con lo cual el ultimo participante no debería haberse disparado para saber que habría perdido el juego y el show no habría dado por resultado un desenlace que incluya un muerto, pero la necesidad en este film sostuvo que el quinto participante encontrara la fatalidad en su camino para que algo de esto pueda interpelar al sujeto de nuestra protagonista. Por lo tanto el azar y la necesidad proporcionaron el terreno propicio para que surgiese la responsabilidad del sujeto.
La potencia de lo universal-singular, puede en este caso hacer surgir además una singularidad ética. La responsabilidad subjetiva es resultante del deseo inconciente que causo la puesta en escena del programa y a esta respuesta se la puede contar como una singularidad que emite nuestra protagonista, o mas bien que se produce en su universo sin siquiera darse cuenta de ello. La sorpresiva irrupción de una singularidad tal, desarticula su universo previo y en su gesto de perplejidad ante lo ocurrido podemos encontrar este gran desajuste. La posición subjetiva de nuestra protagonista cambia por la irrupción de esta responsabilidad subjetiva y singular, y ya no puede decirse que ella es la misma persona, o el mismo sujeto sujetado al mismo universo que en un tiempo 1. Hubo una destotalización y un plus surge, algo que exige un nuevo gesto de universalización. El universo anterior se vio afectado y superado en nombre de una ley “más alta”.

Bibliografía

 Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.

 Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.

 Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

 Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

 D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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