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TRABAJO PRACTICO DE PSICOLOGIA, ETICA Y DDHH

RESPONSABILIDAD Y SUEÑO

¿Cuántas “noches boca arriba” pasamos en la vida?

Alumno: Fabricio Marcoppido
Comisión y profesor: N°1 Fernando Pérez Ferretti
L.U. 255062680
INTRODUCCION
Para plantear el tema de la responsabilidad y le ética me propuse trabajar sobre un cuento del escritor argentino Julio Cortazar, llamado La noche boca arriba. Entre los motivos de la elección se encuentran: primero porque me gusta particularmente Cortazar, por como juega con lo sencillo, y de golpe, introduce cuestiones de orden fantástico; y en segundo termino, me decidí por este cuento, y no otro, a sugerencia de mi profesor de trabajos prácticos Fernando. Estaba entre éste y Casa Tomada.
Es mi intensión hacer la salvedad que, si bien la lectura fina del cuento nos habla de un trastrocamiento de planos; es decir, lo que en principio era la vigilia luego es el soñar, así como la pesadilla resultó ser la vigilia, mi análisis estará centrado en el accidente como vigilia, y la caza como la pesadilla, a fin de poder entender mejor el texto de Freud sobre la responsabilidad y el sueño.
El cuento relata la historia de un personaje, sin nombre, que va con su motocicleta por la calzada que le corresponde y que, de golpe, se le cruza una mujer desde la acera. Por esquivarla, y que no le pase nada, se vuelca a su izquierda, saliendo despedido de su moto y quedando herido. En esos momentos pierde la conciencia, y al recuperarla, pocos segundos después, se despierta, medio exaltado, siendo rescatado por cuatro personas que lo auxilian.
Una vez ya instalado en el hospital, y operado de una fractura que tuvo en su bazo izquierdo, tuvo un sueño en la que es un indígena mexicano que evita ser atrapado por los motecas, una tribu azteca, Finalmente lo persiguen, y lo cazan para sacrificio humano.
En diversos momentos del sueño “regresa” al hospital,
Con sobresaltos, siendo tranquilizado por otro personaje, quien esta hospitalizado al lado suyo, diciéndole que no se mueva mucho, que tome agua que ya se le pasará. que se cuide con la fiebre, que a todos le pasa lo mismo, etc.
Durante el sueño es un indígena mexicano que se oculta de una tribu que pretende cazarlo, pues se encontraba en una lista distribuida, para luego ser sacrificado, Dicho sacrificio se hacia en ofrenda a los dioses solares como su alimento. La primer parte cuenta las vicisitudes del indio por dirigirse siempre por una calzada, calzada que lo conducía al centro de un bosque y así evitar la captura. Pero llega un momento en que es atrapado. Desde que se encuentra prisionero, hasta llevarlo al lugar del sacrificio, es casi incesante el “retorno” a la cama del hospital, como no sabiendo de la pesadilla. A más “intensidad” del sueño, mas intenso era el retorno.

DESARROLLO
Para analizar teóricamente el problema de la responsabilidad del sujeto plantearé el dispositivo Circuito de la responsabilidad, como puntúa la Cátedra, para indagar acerca de qué se lo puede hacer responsable al personaje del cuento.
Para poder indagar la responsabilidad, en fundamental recortar y discriminar los elementos de necesidad y azar, elementos que lo hacen deslindar de responsabilidad Como necesidad consigno el sacrificio humano, primero por ser herencia de las tribus aztecas, lo cual el personaje queda inexorablemente a merced de eso, sin posibilidades de escapatoria. Como azar, el que el haya quedado en una lista de individuos confeccionada por los sacerdotes motecas para ser cazado y luego sacrificado. Otra figura del azar lo percibo en que no pudo continuar yendo por la ancha calzada que lo llevaba a lo frondoso del bosque, lugar donde si podía evitar ser atrapado
Metiéndonos de plano en el circuito plantearé como tiempo 1, tiempo en la que el personaje lleva adelante una acción, una conducta orientada por un determinado objetivo y entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebido, El personaje tiene un accidente y es llevado al hospital. Allí es curado, operado, encontrándose en un lugar seguro y apacible.
En un tiempo 2, tiempo en que se interpela al personaje, el mismo es cazado para sacrificio humano por los motecas aztecas. En este tiempo, el sujeto recibe, a partir de indicadores que lo ponen sobre aviso, de que algo anduvo mal.
La tranquilidad y el reposo no es lo que parece… se han transformado en “guerra florida”: caza con olor a sangre, y posterior sacrificio
Es en ese pasadizo que relataba el personaje que aparecen los propios interrogantes… sobre qué paso. Es a partir del cual indagaremos al personaje.
Las figuras de la culpa, que hacen taponar y velar la interpelación que se haga el sujeto, las pude consignar en el sentimiento de culpa, en la desesperación, pues el personaje intenta, casi al momento de ser sacrificado, abrir los ojos para que todo eso sea una pesadilla y vuelva a la cama del hospital, donde todo es tranquilidad y calma; autorreproche, en donde el personaje se culpaba constantemente que se había salido de la calzada, tanto en la “vigilia” como en la “Pesadilla”, velando la propia responsabilidad frente a otra cosa.
La hipótesis clínica, la cual permite ob-ligar y resignificar un tiempo 1 en virtud de un tiempo 2, podría radicar en interrogar al personaje acerca de las pérdidas. Sacrificar lo pienso como perder. Si el sujeto hace intentos desesperados por salir de esa situación y volver a la escena del hospital, ya sea de manera sobresaltada, con la garganta seca o con gritos, es porque habría algo de la pérdida que quizás no haya sido tramitado. Si bien el sujeto mismo se interroga acerca de que pasó en esa grieta (le daba rabia advertir que había ahí un vacío que no llegaba a rellenar). Diríamos, un saber no sabido, ¿quizás? En ese vacío, entre el momento del accidente y el volver en si, luego del desmayo, a pensar de haber sido algunos segundos que le parecieron eternos, se podría conjeturar que en esa grieta, ese hueco, “el infortunado yo del personaje -nos dice Freud en su texto La responsabilidad moral por el contenido de los sueños- se siente culpable por toda clase de impulsos malvados que le ocurren ( al indígena mexicano, es decir, el mismo), de los que nada sabe, con los cuales le es imposible identificarse, pese a que conscientemente se ve enfrentado a ellos”. De ahí que se pueda colegir cómo “volvía” a la tranquilidad de la pieza del hospital.
Hueco, vacío, caída, no saber de eso… suena a castración. ¿Será que el personaje no quiere saber nada con eso que sabe (castración)? Y cuando se las ve de cerca, en esos intentos desesperados por no reconocerse en la escena del ritual pre sacrificio ¿qué pretendía? ¿Decir como que no paso nada, y sacarse la responsabilidad de encima? ¿Alcanza con solo abrir los ojos para simplemente retornar a la calma de un hospital donde “no pasaba nada”?
Para finalizar, quiero cerrar con una frase de Freud en la que aclara el porqué es responsable un sujeto frente a lo que sueña: “Desde luego, es preciso asumir la responsabilidad de sus impulsos oníricos malvados. ¿Qué otra cosa podría hacerse con ellos? Si el contenido onírico -correctamente comprendido- no ha sido inspirado por espíritus extraños, entonces no puede ser sino una parte de mi propio ser. . Si pretendo clasificar, de acuerdo con cánones sociales, en buenas y malas las tendencias que en mí se encuentran, entonces debo asumir la responsabilidad para ambas categorías,”



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