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Se transcribe a continuación la propuesta de trabajo para la SEGUNDA EVALUACIÓN.
Para el abordaje de la consigna, se sostienen las mismas condiciones que han regido la confección del primer escrito, exceptuando que, en esta ocasión, se podrá optar por realizar el trabajo individualmente o entre 2 alumnos de una misma comisión de trabajos prácticos. Se recuerda que la extensión de 5 páginas es sólo indicativa –cuando el desarrollo conceptual lo justifique, escritos más extensos serán igualmente aceptados.
La entrega deberá efectivizarse en la semana del 16 al 21/11, en las respectivas comisiones de trabajos prácticos.

Asimismo, el trabajo deberá ser enviado por correo electrónico a la siguiente dirección:
etica.segundaevaluacion@gmail.com
El e-mail deberá llevar por título (subject del mail) el número de comisión seguido de guión bajo y el apellido y nombre del alumno. Ejemplo: 02_Perez Juan. El mismo título deberá constar en el archivo Word.

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).

En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.

Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.

Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.

Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.
Segundo Parcial Domiciliario

Psicología, Ética y Derechos Humanos

Pacheco, Mariana

Alumna: Izaguirre, María Florencia
LU: 332397890

Comisión: 20

UBA
2º cuatrimestre 2009
PELÍCULA: La Pasión de Cristo

TITULO ORIGINAL: The Passion of the Christ
PRODUCIDA POR: Mel Gibson, Bruce Davey, Stephen McEveety
DIRIDIDA POR: Mel Gibson
REPARTO: Jim Caviezel (Jesús), Hristo Naumov Shopov (Poncio Pilatos), Mattia Sbragia (Caifas), Claudia Gerini (Claudia Procles)
AÑO: 2004
Estados Unidos
PRODUCTORA: Icons Productions
GÉNERO: Drama

Relato del argumento:
La Pasión de Cristo esta basada en la Biblia (principalmente en los relatos de los cuatro evangelios, Mateo, Marcos, Lucas y Juan) y otros escritos de tradición cristiana que ayudaron a recrear las últimas 12 horas en la vida de Jesús de Nazaret (Jim Caviezel).
Jesús oraba con algunos de sus discípulos en el Huerto de los Olivos, donde es arrestado y conducido a Jerusalén para ser juzgado por blasfemia, según denuncian los fariseos.
Jesús es presentado ante el Sanedrín (a cargo de los Sumos Sacerdotes, encargado de resolver los asuntos religiosos, pero no apto para condenar a muerte). Mientras tanto el gobernador romano en Palestina, Poncio Pilato (Hristo Naumov Shopov) se encontraba en su casa con su esposa Claudia Procles (Claudia Gerini). Ésta dormía y comienza a tener pesadillas. En ese momento entra un guardia del gobernador para anunciarle que estaba llegando el pueblo con los Sumos Sacerdotes; traían a Jesús de Nazaret, un galileo. Aquí su esposa se despierta e interfiere en la conversación, le dice a su esposo: “No condenes a este Galileo, es Santo. Solo te vas a meter en problemas”. Pilato le responde: “¿Quieres saber que son problemas para mi, Claudia? Esta perdida provincia, esa sucia chusma de ahí afuera.”.
Pilato escucha las acusaciones levantadas contra Jesús. Y pide hablar con él a solas. Lo interroga sobre el motivo de la acusación. Jesús le dice que es el Rey, pero que su reino no es de esta tierra. Y que el enseña la Verdad.
Pilato dice al pueblo que no encuentra motivo para culparlo. Caifás (Mattia Sbragia), uno de los Sumos Sacerdotes, toma la palabra y anuncia las acusaciones que realizan sobre Jesús. Lo acusan de jefe de una secta numerosa y peligrosa, que se proclama el Mesías, el rey prometido a los judíos, y que ha prohibido a sus seguidores pagar tributo al Cesar. Y piden que sea Pilato quien lo condene ya que sus leyes (las del Sanedrín) no permiten condenar la pena de muerte. Pilato lo mande a Herodes (Rey de Judea) para que sea él quien lo condene.
Mientras tanto Pilato piensa y habla con su esposa. Le pregunta si reconoce cuando alguien dice la verdad; ella le responde que si, y que si él no la escucha nadie se la puede decir. Pilato responde que su verdad es sofocar rebeliones, lo que hizo 11 años, desde que es gobernador. Si no condena a ese hombre sobrevendrá una rebelión, ya sea de parte de sus seguidores o de parte de sus opositores. Y el Cesar le ha advertido que la próxima sangre que correría sería la de él.
El Rey Herodes se niega a condenarlo. Entonces lo llevan de nuevo con Pilato.
Pilato nuevamente no quiere condenarlo. Frente a los gritos, golpes del pueblo y las palabras de Caifás “Es que no tienen respeto por el gobernador”, Pilato decide realizar lo que realiza para las fiestas cada año: soltar a un criminal. Manda a traer a Barrabás, el peor criminal y violador del pueblo. Seguidamente pregunta al pueblo a quien quieren dejar en libertad y todos responden a Barrabás. Vuelve a preguntar y responden lo mismo. Y piden la crucifixión de Jesús. Pilato mira a su esposa, quién lo observaba desde una ventana del palacio. Ante el pedido de crucifixión responde que no, que sólo lo va a castigar. Luego del castigo, Caifás y el pueblo que lo seguía, continúan pidiendo la crucifixión de Jesús. Pilato le dice a Jesús: “Hablame. Tengo el poder para condenarte o para dejarte libre “. Y Jesús responde: “No tienes más poder sobre mi, que el que se te ha dado en lo alto. Por eso el que me entregó a ti, tiene mayor pecado.” Caifás agrega: “Si lo libera gobernador, no es amigo del Cesar. Debe crucificarlo”. Pilato mira a su mujer desconcertado. Y ve a la multitud que empezaba a enfurecerse. Se lava las manos y dice: “son ustedes los que quieren crucificarlo, no yo. Haganlo ustedes. Yo soy inocente de la sangre de este hombre”. Su mujer lo mira y se va hacia el interior del Palacio. Luego Pilato mira como caminan hacia el lugar de la crucifixión desde un balcón del palacio.

Desarrollo
El análisis recaerá sobre el personaje de Poncio Pilato. Se intentará dar cuenta para ello de su responsabilidad subjetiva, la cual se desplegará en tres tiempos lógicos, y se ensayará una hipótesis clínica para dar cuenta de la irrupción de su deseo. Se tendrán en cuenta las categorías de necesidad y azar.

Para comenzar, señalaremos las categorías de universal – singular y particular; categorías que no pueden comprenderse por separado. Ubicamos en este film como universal, a la religión, aquello que atraviesa a todos, lo propio de la especie. Este universal está unido a lo singular, porque va a tomar, de acuerdo a la singularidad de cada sujeto, distintas formas. En este film lo singular, lo que hace tambalear las consistencias previamente instituidas, una de las infinitas formas posibles de realización de lo universal lo ubicamos en los diferentes grupos con diversas prácticas religiosas, los judíos, los fariseos, los samaritanos, los escribas, entre otros. Por último lo particular, aquello que como código regula una situación, lo que tiene que ver con la subjetividad de la época y con los códigos instituidos lo ubicamos en los ideales de la época del Imperio Romano, El régimen romano era severo, con frecuencia duro y a veces opresor. Durante la primera mitad del siglo I, Palestina se hallaba constantemente en un estado de agitación con rivalidades de partidos, disputas de sectas y diferencias políticas. Los sumos sacerdotes, cuyo cargo era hereditario en ciertas familias, ejercían gran autoridad, aunque los romanos los controlaban en gran medida.
Podemos encontrar en este film el efecto particularista ejercido por Caifás, si bien no lo he tomado a el para el análisis, me parece importante señalarlo. Impone lo que el considera justicia ante Poncio Pilato, estableciendo lo que para el es justo en ese caso y valiéndose de lo que ya existe, del código compartido de su particular, intenta solucionar el problema. Caifás advierte a Pilato que Jesús se ha convertido en jefe de una secta numerosa y peligrosa. Se proclama Mesías, el Rey prometido a los judíos; y ha prohibido a sus seguidores pagar tributo al Cesar.
También podemos ubicar los conceptos de ética y moral. Lo moral tiene que ver con la conducta social del sujeto, con los deberes que debe cumplir frente a la ley. Es temática, siempre tiene un tema en particular y además es temporal, esta ubicada en relación a una época determinada. También permite algún ordenamiento de la existencia del sujeto en lo social, lo cual lo ubica en relación con la categoría de lo particular. Situamos a la moral dentro del film como la concepción de la época, según las prácticas religiosas, y el acatamiento a las leyes. En el film podríamos pensar que Caifás encarna la ley, utiliza el poder de movilización que posee para exigir a Pilato. Por otro lado el Cesar; y su propia esposa. Forman el superyo, el código que viene a juzgar al sujeto.
La ética es la posición del sujeto frente a su soledad, es atemática, atemporal y existencial. La ética exige un pensamiento. Pilato piensa cuando esta con su esposa y piensa durante la escena con Jesús frente al pueblo, la situación “lo excede, lo desorganiza cada vez” . La ética como suplemento del universo disponible.

A continuación, intentaremos articular la situación planteada con las categorías de azar, necesidad y el circuito de la responsabilidad.
El azar tiene que ver con la incertidumbre, lo casual, lo accidental, lo fortuito, lo que no se puede calcular porque es ajeno a la decisión, al deseo y a la voluntad del sujeto. Pilato decide liberar por decisión del pueblo a un criminal como se realiza en las fiestas de todos los años. Y les da a elegir entre Jesús, quien se mostraba libre de delito y un viejo criminal y violador llamado Barrabás. El Pueblo decide dejar libre a Barrabás, el criminal. Pilato ordena su liberación. Ante esto no puede hacerse responsable el sujeto.
La necesidad es aquello sobre lo que el hombre no puede incidir, lo forzoso, lo inflexible. Lo ubicamos aquí en el contexto político totalitario en que el gobernador estaba inmerso. El gobernador de Judea disponía de una autoridad judicial absoluta sobre todos los que no fueran ciudadanos romanos, y debía mantener el orden en la provincia. Existía un orden de jerarquías: el emperador Tiberio, el Senado, la Cancillería de Asuntos Exteriores, el legado de Siria y, en quinto lugar, Pilato, el gobernador.
La responsabilidad se ubica entre la necesidad y el azar y es aquello que interpela al sujeto a responder por su acto, a hacerse cargo de éste. Tiene que ver con la singularidad de un sujeto. En la película Pilato debe responder como sujeto ante el pedido de muerte de Jesús de Nazaret. Es por esto por lo que debe responder; aquí Caifás lo interpela, diciendo: “Si lo libera gobernador, no es amigo del Cesar. Debe crucificarlo”.
Este circuito de responsabilidad consta de tres tiempos: el Tiempo 1, el sujeto lleva adelante una conducta con fines determinados, en el supuesto de que su accionar se agota en esos objetivos. El tiempo 2, consiste en que la realidad le presenta indicadores al sujeto que lo ponen en alerta respecto de que algo anduvo mal, que las cosas fueron más allá o más acá de lo esperado. El sujeto se ve interpelado por esos elementos, resignificando el Tiempo 1. El tiempo 3 que es el que verifica la responsabilidad subjetiva. Es “otro nombre del sujeto”. El efecto sujeto es también una respuesta a la interpelación, lo que implica la noción de acto en la que el sujeto se produce. Es una respuesta de dimensión ética.
El Tiempo 1 lo podemos ubicar en el momento en el que Pilato luego de mandar a castigar a Jesús, da a elegir entre Barrabás (el criminal) y Jesús (a quien él no encontraba culpa alguna). Pilato considero que se conformarían con castigarlo, y que frente a un verdadero criminal y transgresor de leyes como Barrabás, dejarían en libertad a Jesús. Pilato tiene la certeza de que todo saldrá bien.
El Tiempo 2, lo ubicamos cuando el pueblo guiado por los sumos sacerdotes deciden dejar en libertad a Barrabas, y crucificar a Jesús. Su esposa lo observa desde una ventana, y decide irse ante esta situación. Son indicadores provenientes de la realidad y que le hacen ver que algo anduvo mal y no salió como él lo esperaba. En este Tiempo ese universo particular sostenido en las certidumbres yoicas se resquebraja. Anteriormente Jesús le hable de la Verdad. Su esposa le sugiere que se guíe por la Verdad (antes de que Jesús llegara ella había tenido un sueño, que resignificandolo podríamos corresponderlo a esto), y Caifás lo amenaza con un levantamiento. Entre los gritos del pueblo Caifás pregunta con tono irónico: “¿acaso no tienen respeto por nuestro gobernador?”.
Pilato dice a Jesús: “Hablame. Tengo el poder para condenarte o para dejarte libre “. Y Jesús responde: “No tienes más poder sobre mi, que el que se ha dado en lo alto. Por eso el que me entregó a ti, tiene mayor pecado.” Caifás agrega: “Si lo libera gobernador, no es amigo del Cesar. Debe crucificarlo”. Pilato mira a su mujer desconcertado. Y ve a la multitud que empezaba a enfurecerse. El personaje se ve interpelado por estos indicadores de la realidad. La ligadura de este Tiempo 2 al Tiempo 1 es ya una obligación a responder a esta interpelación. Esta exige respuesta, es lo que genera deuda, culpa en sentido lato. En este acto no puede reconocer su yo.
En este momento se da la emergencia de una singularidad, es decir surge algo que no puede ser nombrado por el lenguaje de la situación. Podríamos pensar que los significantes que instauran la singularidad son, la palabra Verdad y las palabras dirigidas por Caifás, que ponen en evidencia la incompletad del universo de Pilato y así derrumban los ideales que lo sostenían. Es decir, las cosas no salieron como Pilato lo esperaba.

En el tiempo 3 Pilato toma posición de sujeto frente a su acto, frente a la multitud que se enfurece, se lava las manos y dice: “son ustedes los que quieren crucificarlo, no yo. Háganlo ustedes. Yo soy inocente de la sangre de este hombre”. El efecto sujeto es una respuesta a la interpelación. “El sentimiento de culpa se diluye en el efecto sujeto y es una respuesta de dimensión ética”. Con la respuesta siempre se es responsable de algún modo de la posición subjetiva que ya implica la interpelación, ya que ésta lo lleva de la culpa del otro, a su responsabilidad.

Hipótesis Clínica

La película nos muestra a Pilato como un individuo completamente obediente, sin deseos ni voluntad propia, alienado a los significantes de un Otro que se muestra como completo: el Cesar. El supremo gobernante, que cuida a sus ciudadanos, al que no se le discute.
También se ve amenazado por otras autoridades, las del Sanedrín (los Sumos Sacerdotes) que amenazan con poner al pueblo en su contra. Y por su esposa que lo incita a seguir las huellas de la Verdad.
Esta sociedad, como todo régimen totalitario, no funciona como soporte de lo universal-singular sino que tiene una función de aplastamiento de la singularidad y por ende, de la subjetividad: al presentarse a sí misma como un universo completo, se hace impensable la emergencia de un exceso. O realiza lo que el César le pide (que no haya disturbios y sediciones en la provincia) o lo matan. Es una sociedad que funciona íntegramente en la lógica de la demanda. Se aplasta el deseo (y por ende, el sujeto). Pilato ubicado en la posición de esclavo (reitero que en la jerarquía él se encuentra en quinto lugar). El esclavo no es considerado “responsable”, afirma Oscar D´Amore en Responsabilidad Subjetiva y Culpa.
Se verifica la culpa en las miradas de Pilato a su mujer y en las palabras que le dice a Jesús. Esa culpa no tiene que ver con el acto de juzgar, ya que esa es su labor como gobernante, es un acto necesario. La culpa proviene de su sentimiento de fracaso, inseguridad, de su incapacidad de ser gobernante, y necesidad de moverse de la demanda. Esa culpa llama al sujeto a responder por su deseo.
Con el acto de lavarse las manos, la culpa es proyectada: “si el culpable es el otro, yo no soy responsable”.
Se presenta una intención conciente de dejar que sea el pueblo quien decida, pero hay un propósito inconciente de salvar su vida conservando su imagen frente al pueblo y sin sentir culpa por la muerte de Jesús.

Bibliografía

• Ariel, A. Moral y Ética. Una poética de estilo. El estilo y el Acto. Ediciones Manantial, Buenos Aires.
• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Domínguez, M. Elena. Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Fariña, Michel J. (1998). Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cap. IV). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Fariña, Michel J.: Responsabilidad: entre responsabilidad y azar. Ficha de la cátedra.
• Fariña, Michel J.: The Truman Show. Versión resumida de la clase dictada en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ , el lunes 8 de noviembre de 1999).
• Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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