por 

Universidad de Buenos Aires

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

“PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS”

Profesor Titular Regular:
Fariña, Juan Jorge Michel

Docentes de Trabajos Prácticos:
Mgt. Ormart, Elizabeth
Lic. Pesino, Carolina

Comisión: 05
Segundo parcial domiciliario

Alumna:
- Farías, Valeria Carolina
L.U.: 29801437/0
E-mail: vale_eos@hotmail.com

17 de Noviembre de 2009
En el presente trabajo tendré como objetivo recortar del film “La propuesta” una singularidad en situación, para lo cual se tomará a un personaje de esta película. A partir de la situación recortada realizaré un análisis del circuito de responsabilidad, desplegando los tiempos lógicos y la hipótesis clínica, utilizando los conceptos propuestos por la cátedra.
El personaje tomado del film es Margaret (Sandra Bullock). Es una editora en jefe canadiense de una empresa de Nueva York, en la cual se desempeña eficientemente. Margaret dedica la mayor parte de su tiempo a trabajar, por las noches y aún en los fines de semana cuando lo considere necesario, travesía en la que somete a su asistente (Ryan Reynolds) a acompañarla. Por dichos de los personajes se considera a Margaret una mujer solitaria (sus padres fallecieron y no tiene hermanos) que no tiene vida social por fuera de su vida profesional. Se puede observar que sus subordinados le temen, entre ellos se alertan cuando ella llega para que no los sorprenda distraídos. Fríamente despide a otro editor, Bob, por considerarlo incompetente y haragán, frente a lo que éste le contesta que es una arpía venenosa, severa, un monstruo, que no tiene nada que se parezca a una vida por fuera de la oficina, que los trata como esclavos. Además le dice que le da lástima y le pregunta “¿sabes que vas a tener en tu lecho de muerte? ¡Nada y nadie!”. Y a Margaret no se le mueve ni un pelo, no se inmuta.
La situación comienza cuando sus jefes le comunican un aviso del abogado de inmigración: por haber salido del país mientras procesaban su pedido de la visa se la han negado, razón por la cual la deportarán a Canadá. Podría solicitarla de nuevo, pero para ello debería salir del país al menos por un año, dejando de trabajar para la empresa norteamericana. Margaret piensa como podría hacer para que esto no suceda, necesitan un editor en jefe y no puede permitir que pongan a cargo de sus tareas a Bob, el haragán al que acaba de echar. En el momento siguiente azarosamente se le ocurre al ver entrar a su asistente Andrew decir “Caballeros, entiendo el problema que tenemos y hay... Bueno, creo que necesitan saber una cosa: Nos vamos a casar”, ante lo cual sus asistente se muestra sorprendido y pregunta quiénes. “Tú y yo nos vamos a casar. Sí”. Al jefe le parece bien que se hayan “enamorado”, pero debe hacerlo legal. La acción que emprende Margaret conformaría el tiempo 1 del circuito de responsabilidad; esta acción se supone se agotaría en los fines para los que fue emprendida, y lo es conforme al universo de discurso del sujeto. Al casarse con un ciudadano estadounidense podría acceder a la visa sin tener que volver a solicitarla luego de un año deportada y sin trabajo, a lo cual se dedica casi exclusivamente.
Cabe aclarar que la acción emprendida no puede deberse sólo al azar o la necesidad porque sino no habría responsabilidad subjetiva para analizar allí. Esta emerge en la hiancia entre azar y necesidad. La necesidad, como determinación e imposible de suprimir sería el hecho de que la están por deportar y no quiere perder su trabajo. Y el azar, lo accidental e indeterminado sería que cuando el personaje debe brindar una solución al problema entra justo su asistente y no otra persona.
La responsabilidad a la que hago referencia tiene que ver, no con el sujeto autónomo, sino con el sujeto del inconsciente de Freud, sujeto que no es dueño de su voluntad e intención, en fin al sujeto de deseo inconsciente.
Continuando con el film, Margaret y Andrew se dirigen a la oficina de inmigración. El funcionario no les cree, y les hace saber que investigará en profundidad la situación. Por lo cual, para sostener lo que dijo, Margaret deberá viajar a Alaska a conocer a los padres de Andrew y comunicarles sobre el reciente compromiso. Se propone casarse para luego divorciarse prontamente una vez obtenida la visa, como un trato de negocios ya que ambos se beneficiarían, ella continuando con su puesto de trabajo y él obteniendo un prometido ascenso en la empresa.
Se darán a continuación una serie de sucesos, en los cuales Margaret se verá involucrada en una familia, haciendo lazo con ellos. Les proponen casarse allí ese mismo fin de semana, ante lo cual accederán. Andrew tiene miedo de que la familia se entere del fraude, pero Margaret lo calma diciendo que todo saldrá bien y que pronto estarán felizmente divorciados. Pero Margaret deja de manifestarse tranquila y segura cuando la abuela de Andrew le coloca un collar perteneciente a una tradición familiar. Dice que no puede aceptarlo, a lo cual la abuela responde que a las abuelas les encanta regalarle cosas a sus nietos, así pueden seguir siendo parte de sus vidas, y le pide que lo acepte. Margaret con los ojos llenos de lágrimas, carraspea, y ante la pregunta de si se encontraba bien, con la voz quebrada titubeando contesta que solo quería asegurarse de que pudieran arreglar el vestido a tiempo. Margaret se queda a solas frente al espejo, y a continuación se la ve subiéndose a la lancha, arrancando a toda velocidad, y en una crisis de nervios discute con Andrew, que le pregunta que sucedía ella responde que necesitaba alejarse de todos. Frente a la insistencia de Andrew dice que pasa. Ella no se acordaba de cómo era tener una familia, está sola desde los 16 años, no se acordaba qué se siente que la quieran y le hicieran el desayuno, y te den collares! “Tu tienes todo eso y yo lo estoy arruinando”
Continuando con el circuito, debo aclarar que el tiempo 1 se conforma como tal a partir de una resignificación causada por un tiempo 2, en la cual el sujeto sería interpelado. El tiempo 2 es entonces el que abre el circuito.
La abuela con la entrega de ese collar familiar interpelaría al sujeto, aquí se visualiza un tiempo 2. El sujeto comienza a cuestionarse que es lo que dijo (consignado como t. 1), que es lo que está haciendo. Se reprocha lo que le está haciendo a la familia de Andrew, que están muy contentos y excitados organizando la boda, que la abuela se va a infartar cuando se entere que era un fraude. Comienza a sentir ajeno aquello que dijo de casarse, para luego divorciarse, el sujeto se ve interpelado por los elementos disonantes.
La interpelación exige respuesta, es la culpa la que obliga al sujeto a responder, ya que no hay responsabilidad subjetiva sin culpa. En este caso se infiere la culpa a través de dos de sus posibles figuras: el remordimiento y el autorreproche. Son dos formas de responder de modo que el sujeto se desresponsabiliza. El reproche es opuesto a la responsabilidad subjetiva, es una respuesta desde el universo particular, que si bien se resquebrajó posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía en el t 1, se vuelve a taponar. Si el yo de Margaret siguiera seguro de lo que dice y hace no habría cuestionamiento alguno y ella continuaría con la farsa. Si ella fuera “alérgica a las emociones humanas” como Andrew le dijo anteriormente se casaría igual, a pesar de lo que le podría suceder a la familia de Andrew. Pero también así sólo habría responsabilidad moral, que continúa en lo particular, taponando la posibilidad de ampliar ese particular a través de la emergencia de un sujeto de deseo.
Por lo dicho anteriormente la hipótesis clínica que sostengo, sobre lo que el sujeto debe responder, es que sí quisiera casarse, querría pertenecer a una familia, perteneciendo a una o conformando una propia, querría dejar de estar sola. Margaret debería responder por haber deseado. Además, a continuación menciono algunas cosas no planteadas anteriormente para dar cuenta de la hipótesis.
En primer lugar, el fallecimiento de sus padres cuando ella tenía tan solo 16 años de edad podría haber sido traumático para Margaret, a partir de lo cual se podría haber aislado de las relaciones sociales y personales, y dedicar su vida al éxito profesional. Por otra parte, da cuenta en sus dichos del uso instrumental que hacía de las relaciones cuando comenta que hacia 18 meses que no se acostaba con nadie, como si lo que la relacionara a alguien fuera simplemente el sexo. Luego, en la escena luego de aceptar casarse ese mismo fin de semana en la que humorísticamente ella dice: “Más vale que aprenda a cocinar para mi esposito. No quiero que mi hombre me deje por otra”. Podría pensarse esta frase como un modo defensivo, a modo de triunfo del yo frente a la posible emergencia de sentimientos desagradables que pudieran hacerle sufrir, pero también teniendo en cuenta que lo hace a modo de chiste, y siendo este una formación del inconsciente, puede ubicarse un deseo allí. Además, el trabajo siendo fundamental en el discurso del sujeto deja de ser considerado lo esencial, ya que devela el fraude en el altar, y acepta ser deportada por el funcionario de inmigración.
Se podría pensar que ella cierra el circuito de la responsabilidad, porque responde huyendo, como una posible respuesta sí, pero que desresponsabiliza, no casándose, aun cuando él le dice que se ha enamorado de ella y que quiere casarse igualmente para que ella permanezca en EEUU y puedan salir, ella responde que no le conviene estar con ella, que hay una razón por la que ha estado sola todo ese tiempo, que así se siente cómoda y cree que todo sería más fácil si se olvidaran de todo eso y ella se fuera. Mientras que él dice que tiene razón ella mueve la cabeza de lado a lado (como diciendo NO) y dice “tengo miedo”. A continuación se besan y la película termina allí, y cuando pasan los títulos al final dicen que se han casado, por lo que a continuación daré cuenta de lo posible y no de lo sucedido ya que carezco de suficiente información.
Una respuesta diferenciada, en la que se fundaría un tiempo 3, conforme a la responsabilidad subjetiva, sería la respuesta del sujeto conforme al deseo inconciente. El reproche que se hace Margaret es contrario a responsabilizarse subjetivamente, ya que el yo intenta recuperar su autonomía a través de una imposición moral: ella siente que no puede llevar a cabo el fraude porque no podría hacerle eso a la familia de Andrew. En un tiempo 3 debería quebrarse el universo particular-moral del sujeto para dar lugar a un acto ético que fundaría sujeto, apoyado en lo particular pero para ir más allá, dar paso a una respuesta singular. Sería una respuesta diferenciada de la anterior, fundaría sujeto del deseo en tanto responda desde una posición diferente (produciendo una respuesta de dimensión ética) y establezca una relación sentimental y se case parada desde otra posición, no ya simplemente como excusa para conseguir una visa.
Bibliografía:
o D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
o Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
o Freud, S.: El chiste y su relación con lo inconsciente. En Obras Completas, vol. 8, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1986.
o Mosca, J. C.: Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 1998.
o Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
o La propuesta (2009) de Anne Fletcher, USA, reproducción con subtítulos online en www.cinebutaca.com



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