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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES (UBA)
Facultad de psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos

Parcial Domiciliario:
“La salud de los enfermos” (Julio Cortázar)

Ayudante de TP: Perez Ferreti, Fernando
CO-Ayudante de TP: Botheatoz, Daniela
Comisión: 2

Alumnas:
Fonseca, Maria Victoria (L.U: 29883880/0) vickysfonse@hotmail.com
Lazaroff, Mariel I. (LU: 30182405/0)
mariel_lazaroff@hotmail.com
- Curso de Verano 1011 -
CONSIGNA DE EVALUACIÓN (2º parcial)
Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación.

En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre. Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.

Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad. Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.

Sinopsis del cuento: “La salud de los enfermos” (Julio Cortázar).
La trama del cuento relata la historia de una familia que cuida de la delicada salud de una madre, a quien la atienden sus hijos y hermanos. Tienen indicaciones médicas de no darle disgustos, por lo que deciden ocultarle la muerte de su hijo menor. Inventan un trabajo en el exterior y comienzan a mantener una correspondencia falsa entre Mamá y Alejandro, lo que llevará a una cada vez más entramada red de mentiras y engaños que terminará por envolver a toda la familia…Aún a los creadores de la ficción.
Al comienzo Mamá nada sospecha de la historia inventada, dicta amorosamente las cartas que le serían enviadas, culminando con un beso al pie de al hoja. Escucha con atención las respuestas y las noticias que “su hijo” le hace llegar, y recibe la visita de su nuera todos los jueves sin excepción. La situación cambia cuando nota la ausencia de un nombre secreto que mantiene con su hijo. A partir de esta sospechosa irregularidad, comienza a insistir con que Alejandro venga de visita y frente a las continuas respuestas evasivas (fractura de un tobillo, nuevo contrato laboral, conflicto diplomático con el Brasil, etc.) termina por desistir y se resigna a no volverlo a ver. Ya no dicta la cartas ni muestra interés por las novedades, pero no contradice nunca la ficción.
Más adelante en la historia, Tía Clelia se enferma y muere. Su muerte recibe el mismo tratamiento que la de Alejandro, sólo con en este caso, inventan unas vacaciones en una quinta con su amiga Manolita.
El cuento termina con la muerte de Mamá, frente a lo cual la familia, se sorprende pensando en como contarle a Alejandro acerca del hecho; envueltos ellos mismos en la ficción.

Descripción de los personajes:

Mamá: Caracterizada como una persona débil de salud, con rasgos hipocondríacos (se pasa todo el día en la cama reclamando la atención de todos y remedios constantes), en apariencia suspicaz, interesada en lo que sucede dentro de la familia. No cabe dudas que es la cabeza visible de la familia, es el único personaje al cual no se le da nombre en el cuento, lo que enfatiza su lugar como alma de la casa. Fiel seguidora de los remedios caseros, las tradiciones y los valores familiares. Al principio notamos su total desconocimiento de los disimulos articulados por la familia y, gradualmente, apreciamos su resignación y más tarde su participación en el complot familiar.
Alejandro: Hijo menor de Mamá, personaje que nunca aparece en el relato. La historia comienza cuando éste ya ha muerto, a causa de un accidente automovilístico, por tanto es un personaje sugerido por los demás participantes de esta historia. Nos hacemos testigos de su inesperado viaje al Brasil, de su tobillo fracturado, de su renovación de contrato de trabajo y, sobre todo de las cartas recién llegadas.
Por otro lado ubicamos al resto de los personajes compuestos por: el Dr. Bonifaz (medico de la familia), Ma. Laura (novia de Alejandro) y el resto de la familia: Tío Roque y Tía Clelia (hermanos de mama), Carlos Rosa y Pepa (hijos de Mamá). Todos ellos conforman un personaje colectivo, con sus patrones de conducta, sus derechos y, sobre todas las cosas, sus deberes, ante los cuáles ha de sacrificarse todo, incluso la individualidad. Cada uno de ellos cumple con un rol específico en pos de un objetivo común, que siempre es cuidar de mama. Aquí la familia es un ser compacto, único, que debe mantener su estabilidad y su unidad ante cualquier eventualidad. Y es tan fuerte este objetivo que en algún momento puede olvidar la situación irracional en que habían caído.

Circuito de la responsabilidad
Para el desarrollo de este trabajo nos basaremos en el circuito de responsabilidad que recae sobre la protagonista de la historia (Mamá). Es decir que aquí trataremos de abordar y detectar los tres tiempos lógicos comprendidos bajo el término de responsabilidad.

Como 1º tiempo lógico, el cual consiste en una acción que se agota en sí misma, emprendida con un fin determinado, podríamos localizar la puesta en marcha de la ficción, “comedia piadosa” como la llama Pepa, con el fin de ocultar a Mamá la muerte de Alejandro. Ella sin sospecharlo, cree este relato ofrecido por los otros. Entonces, dicta y besa cada una de las cartas que envía, pregunta y se preocupa por su regreso a Buenos Aires, y muestra interés por su bienestar.

El 2º tiempo lógico interpela al sujeto resignificando el T1, “donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tendría al comienzo del mismo” .
En el cuento, identificamos como T2 las escenas en las cuales Mamá sospecha de la mentira (muerte) respondiendo a la interpelación que supone esta sospecha con figuras de la culpa que taponan la posibilidad del surgimiento de la responsabilidad subjetiva (Tercer tiempo).
Esa interrogación exige una respuesta en la que está intrincada la posición del sujeto ante su deseo, ya que ser responsable, es responder por algo. “La responsabilidad interpela al Sujeto, quien debe responder por su acto” .
Podemos ubicar un ejemplo de este tiempo lógico cuando nuestro personaje nota que en las cartas que recibe falta un sobrenombre que entre ellos solían usar: “–Es muy raro (…) Ya van cinco o seis cartas de Alejandro, y en ninguna me llama... Ah, pero es un secreto entre los dos. Es raro, sabés. ¿Por qué no me ha llamado así ni una sola vez?” .
Podríamos pensar que el factor de la necesidad, es el estado de salud de Mamá, que requiere de ciertos cuidados y resguardarla de noticias angustiantes. A su vez, como figura del Azar, ubicamos que nadie en la familia conoce el nombre secreto que mamá espera escuchar en las cartas. Sin la presencia de este factor, tal vez Mamá jamás hubiese sospechado de la veracidad de dichas cartas.
En este momento comienza a notar que algo raro esta sucediendo, ella no se puede explicar por qué su hijo, con el que tenía tanta confianza, ya no la llama con ese nombre secreto que ambos tenían a modo de complicidad.
Esta escena supone una interpelación a la acción primera, ya que si pensamos que la ausencia del sobrenombre simboliza la ausencia de Alejandro, el T1 se resignifica. Es así como de esta manera, ya no tendría el mismo sentido dictar y besar cada una de las cartas que le envía. Sin embargo, sostiene la continuidad de la ficción familiar ya que en ningún momento deja de mantener la correspondencia con él, negando así su ausencia. Es en este punto en el que identificamos la presencia de la Negación como figura de la Culpa, taponando el surgimiento de un tercer tiempo. Restando importancia a los pequeños indicios que darían cuenta de una falla o una contradicción en el relato.

Otras escenas en las que podríamos ubicar un T2, ocurren cuando frente a los pedidos explícitos de una visita de Alejandro a Buenos Aires, recibe respuestas evasivas (tobillo fracturado, conflictos diplomáticos con Brasil, etc.). En todas estas ocasiones vemos surgir diversas figuras de la culpa. Por ejemplo:
Notamos la presencia de una Formación Sintomática cuando la noticia de que Alejandro se fracturó un tobillo y por eso no podrá visitarla, la afecta tanto que tarda dos días en recuperarse: “El doctor Bonifaz vino en seguida, y todo pasó en unas horas (…) Recién dos días después mamá se sintió lo bastante repuesta como para pedirle a Pepa que le escribiera a Alejandro.”
En otra ocasión al encontrarse a solas con el Dr. Bonifaz, Mamá pregunta si el conflicto con Brasil era tan grave como decían, a lo cual éste responde de acuerdo a lo pactado con la familia . Creemos que en este caso también se trata de una negación, ya que Mamá no busca una verdad, sino reafirmar la ficción que quiere creer. Es decir, no le pregunta a cualquiera, sino que elige a la persona que debe velar por su salud y evitarle la penosa verdad.
Existen otros indicadores que junto a las escenas relatadas con anterioridad refuerzan y sostienen una posición de negación que tapona la posibilidad de enfrentarse a la ausencia del otro y la muerte. El no escuchar la radio, pedir que le lean el diario y nunca hacerlo ella misma, creer las excusas de María Laura cuando deja visitarla, etc.
También podríamos ubicar aquí una escena que ocurre en el momento en que a Tía Clelia la internan, y que a Mamá le comentan que la primera se encontraba en la quinta de Manolita. En ésta, nuestro personaje comienza a preocuparse por el no regreso de Tía Clelia, impaciente comenta que no le gusta nada ello, que “ya debería haber regresado”, a lo que Carlos le dice: “¿por qué no te mejoras vos lo antes posible y te vas con tía Clelia y Manolita a tomar sol a la quinta?”, momento en que Mamá contesta mirándolo con cara de asombro como sintiéndose insultada “¿yo?”
Hipótesis Clínica
“No siempre la verdad es el mejor puerto para nuestras incertidumbres ”.
La respuesta expresada por nuestro personaje, nos sirve como disparador para pensar la posición que tiene frente a su deseo. O en otras palabras, nos habla acerca de la significación que tiene la enfermedad para nuestro personaje.
Si bien el padecer una enfermedad no es algo que pueda elegirse (necesidad), sí hay lugar para la elección respecto de una posición subjetiva frente a ello. Entonces: ¿Qué significa para Mamá estar enferma?, ¿Qué posición adopta frente a esto? Vemos que ella se define como un “ser enfermo” identificándose con su enfermedad y no como un “estar enfermo” que implicaría la posibilidad de un cambio de posición. La posición negadora de mamá, frente a las sucesivas interpelaciones que se le presentan, tapona la posibilidad del surgimiento de la figura de la responsabilidad subjetiva. Su enfermedad funciona como una solución frente a lo trágico de la mortalidad. Si ella “es” enferma, no hay nada que se pueda hacer para modificar esa situación, por lo que no queda lugar para el surgimiento de la responsabilidad subjetiva.
“Recuperarse” indicaría un cambio de posición para la cual no esta dispuesta; recuperándose debería escuchar la verdad, una verdad a la que le teme y a la cual le resulta imposible sostener. Enferma, nadie le puede dar noticias que no le agraden y así su negación tiene sentido. De esta forma, se evita el saber acerca de la muerte de sus seres queridos y la propia, por medio de la negación.

Bibliografía:

• Mosca, J.C. (1998): “Responsabilidad, otro nombre del sujeto”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba. Buenos Aires.
• Sacheri, Eduardo. En: La pregunta de sus ojos (2005, novela)
• Domínguez, M. E.; Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis; Pág. 135; La transmisión de la ética: clínica y deontología, volumen I fundamentos.
• Cortázar, Julio; “LA SALUD DE LOS ENFERMOS” EN Todos los fuegos el fuego, 1966



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