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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Licenciatura en Psicología

Psicología Etica y Derechos Humanos
Cátedra I

Profesor Titular: Fariña, Juan Jorge Michel

Segundo Trabajo práctico
Docente: Patricia Gorocito
Comisión 16

Alumna
Mastrota, Eliana L.U. 30.058.245/0

2º cuatrimestre 2009

PELÍCULA: LA VIDA DE DAVID GALE

TITULO ORIGINAL: The life of David Gale
DIRECCIÓN:
REPARTO: Kate Winslet, Kevin Spacey, Laura Linney
AÑO: 2003
PAÍS: Estados Unidos
PRODUCTORA: Alan Parker y Nicolas Cage
GÉNERO: Drama

RELATO DEL ARGUMENTO:
David Gale es un activista que lucha contra la pena de muerte en Texas, el estado de los Bush, cuya sociedad se enorgullece de castigar el crimen sin contemplaciones. En Estados Unidos ha ascendido el porcentaje de personas a favor de la pena de muerte. La compasión hacia las víctimas de la violencia criminal es un factor esencial en todas las opiniones en torno a la pena capital. Si los residentes del corredor de la muerte son culpables de los tremendos crímenes que han cometido, indicaría que no cabe la menor duda que deben ser castigados. Paradójicamente, Gale es condenado a morir por haber violado y asesinado a una colega en su lucha contra la pena capital.
El hombre decide conceder tres entrevistas los tres días antes de su ejecución a una periodista respetuosa y valiente (Bitsey Bloom), encarnada por la actriz Kate Winslet. El film está estructurado en torno a un núcleo de tres flashbacks que, a modo de los tres actos de un drama clásico, relatan el descenso en picada de un hombre que empezó enseñando Lacan en la universidad, y que a partir de una trampa burda queda marginado de todo lugar al que quisiera seguir perteneciendo: pierde familia, profesión y amigos, con la excepción de esa amiga – la víctima – que después aparece muerta y violada, con pruebas que lo incriminan. La periodista atraviesa diferentes estados durante las entrevistas, mientras escucha reflexiones solemnes y altisonantes sobre la vida y la muerte.

“Lo que quieren no es el objeto, quieren la fantasía del objeto.
El deseo respalda las fantasías locas. […] vivir por sus deseos no los hará felices, lo que significa ser humano es esforzarse por vivir por sus ideales y no juzgar su vida por lo que han obtenido en función de sus deseos, sino por los pequeños momentos de integridad de compasión, de racionalidad e incluso de Sacrificio.
Porque al final en único modo de juzgar la importancia de nuestras vidas es valorando las vidas de los otros.”

- ¿Por qué yo?
- ¿Por qué no?

ANÁLISIS

El análisis de esta película se basará en el personaje de la periodista Bitsey Bloom, protagonizada por Kate Winslet, quién a pedido expreso del abogado de David Gale, realizará una única y decisiva entrevista. Encuentro para nada fortuito que cambiará el rumbo de todos los implicados de la película, directa o indirectamente. Se pretenderá mostrar a partir de este análisis, la responsabilidad subjetiva que se encuentra en juego, como así también los tiempos lógicos observables en el film, con la posibilidad de arribar a una hipótesis clínica.

Bloom es una entrenada periodista, ganadora del premio Pulitzer, quien es convocada a ser una entrevista al brillante profesor, condenado a muerte David Gale por violación y asesinato de su amiga Constance Hallaway. El comienzo de la película nos muestra la petición insoslayable del abogado de Gale, para que sólo ella –Bloom – haga la única y última entrevista, asignándole un “aprendiz” llamado Zack, para que colabore con ella.
Bloom se muestra como una persona comprometida, perspicaz, arrogante, sumamente objetiva, capaz de perder su propia libertad para proteger sus fuentes; a tal punto que ha sido encarcelada durante 7 días por cometer desacato al tribunal, protegiendo fielmente a sus informantes; dato para nada menor ante la elección de Gale, para que sea ella quien lo entreviste.
El primer encuentro en la cárcel, el primer contacto visual en que Bloom mira a los ojos, no a David Gale, sino a un “condenado a muerte” fue con desprecio y soberbia. Se dispone a comenzar con la entrevista, preguntándole qué es lo que ella hacía allí, a lo que Gale le responde “el que me ve desde ahí no ve a una persona, ve un crimen. No soy David Gale, soy un asesino y un violador al que ejecutarán dentro de cuatro días.”
La respuesta de la entrenada reportera fue tocarse el pelo y acomodárselo por atrás de su oreja; mientras tanto Bitsey Bloom, como sujeto, evadiría y bloquearía cualquier indicio que demande un dejo de subjetividad, cualquier vislumbre que exija ponerse en situación y descuidar su objetividad que es la que le otorga consistencia y hace de estructura, aunque no sea más que imaginaria.
Ella escucha atentamente el relato del “condenado”, toma notas, pero no tiene ni sabe cual es el objetivo de estos encuentros. Se la observa distante, con apreciaciones vagas y preguntas hasta ese entonces vacías. Incluso de le dice a Gale “Quizás podría estar paranoico”…
Es aquí, en donde propongo ubicar el primer tiempo lógico en el circuito de la responsabilidad. Bitsey no era más que un engranaje burocrático, había pobreza subjetiva sin responsabilidad alguna, más allá de responder a una solicitud expresa del abogado, sin tener en cuenta las consecuencias implícitas que se desencadenarían.
El circuito comprende este tiempo 1, donde se realiza una acción que se supone se agota a los fines para la que fue realizada. “Es decir que este tipo de acciones involuntarias conllevan a un propósito que el actor de la acción desconoce; de este modo el sujeto no se atribuye responsabilidad en relación a ellas. Y fundamentalmente interesa señalar que la responsabilidad que indica Freud aparece vinculada a ese propósito desconocido por el sujeto” .
Datos que no mostraban disonancia alguna, a lo que ya se sabía: violación seguida de muerte, de lo aberrante que puede ser el acto humano, incluso Bitsey al mencionar la posibilidad que Gale esté paranoico, encierra la pobreza subjetiva y el abismo que interpone para no ser compelida y que esa demanda no la toque. Sólo se mostraba la disonancia con el universo del discurso en que Gale se hallaba inmerso, en ésta demanda incesante y a gritos que se había puesto en marcha.
Seguido a la indirecta de estar o no paranoico, Gale, enérgicamente le dice: “Srta. Bloom, yo era el principal abolicionista, y ahora estoy condenado a muerte. ¿Eso no le parece un poco extraño? Ella se acomoda el pelo e imparcial le pregunta, si sabía quien lo había hecho. Gale suspira y con decepción le dice: “no lo sé, pero tengo alguien que lo investiga. Confío en que probará mi inocencia.”
Bloom:-¿Belyew (su abogado) contrató a un detective?
Gale la mira unos segundos y le dice: ”A una periodista. Ella tiene que ayudarme. Usted sabe que soy inocente”.
Bloom:- “No, no lo se”
Al llegar a su motel junto al aprendiz, encuentran la puerta abierta de su habitación y del techo colgaba una cinta de video. Zack le pregunta si estaba segura de querer verlo y ella contesta que no. La resistencia continúa por unos segundos, pero se da cuenta que era necesario ver ese video por más que no quisiera. ¿Qué haría si lo veía?
Al poner la cinta, se observa a la amiga de Gale, Constance, desnuda, maniatada y con una bolsa en la cabeza. Era la escena del crimen grabada y ahora, tal cual boyeurista, estaba ante el ojo crítico e insensible de la afamada reportera.
Los títulos sólo duraron un instante. Tiempo suficiente para desarmar la estructura delicadamente ordenada de Bitsey. Su rostro se transformó y se dejó atravesar, se atrevió a escindirse ante el otro.
Es aquí donde, ahora sí, Betsey Bloom (despojada de títulos habilitantes) se ve confrontada con un segundo tiempo en el circuito que marca una interrogación, una pregunta que resignifica lo acontecido previamente y la ubica frente una inconsistencia. Un emergente que reclama con urgencia su interpelación, que parece señalar una emergencia de lo singular. Es algo que estaba por fuera de cualquier intencionalidad yoica y por fuera de cualquier estructura bien “armada”, algo que se escapa irrumpiendo al sujeto.
Este segundo tiempo, como indicador que señala un exceso y donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenia al comienzo del mismo. Momento propicio para la emergencia de una singularidad que demuestre la incompletad del universo previo.
Este segundo tiempo resignifica el tiempo uno, resignificación que dará cuenta de una respuesta del sujeto que advierta un cambio de posición frente a sus circunstancias.
El recorrido del circuito es invariable en cuanto a la lógica que instrumenta: la retroacción. No responde cronológicamente sino con lógica de retroacción, hace que vuelva sobre una acción que ya sucedió. Es esta interpelación es la que posibilita volver sobre lo dicho o evitado ver o hacer.
Algo muy importante a mencionar es que no hay responsabilidad subjetiva sin culpa, culpa simbólica de interpelación subjetiva.
Esta, es la puesta en marcha del circuito, es el inicio del funcionamiento del andamiaje ya conmovido. La culpa obliga a una respuesta por parte del sujeto ante esta demanda. La retroacción que implica la interpelación resignifica, ya que liga a los elementos disonantes a través de la culpa quien posibilita dicha retroacción y ante la que se debe responder.
La implicancia subjetiva es lo que genera culpa, es el llamado a responder para volver al surco de lo moral, en este caso, la respuesta es particular.
La interpelación subjetiva se pone en marcha cuando la ley simbólica del deseo obliga a retornar sobre la acción y en efecto el psicoanálisis procede de este modo, retorna sobre la acción más moral, más particular, favoreciendo la interpelación para la responsabilidad subjetiva. El sentimiento de culpa se diluye en el efecto sujeto y es una respuesta de dimensión ética.
Ahora bien, en la trama significante se ponen en juego no solo la interpelación misma, sino a través de la culpa un tercer tiempo en el circuito de la responsabilidad, a cargo del acto ético. El efecto sujeto es también una respuesta a la interpelación, pero allí hablamos de una dimensión ética. Y eso implica la noción de acto en la que el sujeto se produce. Al hablar de efecto sujeto hablamos del acto ético, es el acto en que se produce un sujeto de deseo inconsciente.
Es en el abordaje de este tercer tiempo, ubicado en el film con el cambio evidenciado en la protagonista, cuando obsesivamente mira el video cuadro por cuadro y van a la escena del crimen para encontrarle lógica.
Qué implicancia más clara, que ponerse Bitsey, encarnar a Constance en el momento mismo de su muerte.
Es allí mismo, donde Bloom se ubica el tiempo de la responsabilidad, en el cual, ya barrada toma posición frente a su acto, ingresando en la dimensión de la responsabilidad subjetiva.
“El efecto sujeto claro está, es también una respuesta a la interpelación, pero ya estamos hablando allí de una dimensión ética. Y eso implica la noción de acto en la que el sujeto se produce. De modo que al hablar de efecto sujeto, estoy hablando del acto, y es ético, porque es el acto en que se produce un sujeto de deseo inconciente” .
Bitsey, descubre en principio que Gale no había asesinado a Constance, sino que “habría sido” Dusty, también activista y amigo íntimo de la víctima, tras haber robado el video que lo incriminaba de la casa del “Vaquero”.
Faltaban sólo minutos antes de que lo ejecutaran a Gale. ¿Azar, destino o consecuencia que el auto rentado en el que conducía Bloom se fundiera, llegando tarde con las pruebas para salvar a Gale?
Independientemente de esto, la ahora comprometida Betsey Bloom corre atravesando el pueblo para evitar la ejecución; simbólicamente por genialidad del escritor o mera estética fílmica, ella atraviesa corriendo un cementerio. Ahora bien, una vez en este tercer tiempo, ella responsable ya de su propio deseo, desconocido en el tiempo uno. Corre y corre por esos muertos, corre por sobre esos muertos que reclaman justicia.
Fue la pregunta que invade y obliga al sujeto a actuar, sustrae desde lo más intrínseco de su estructura ya desfallecida a actuar en consecuencia.
“Pasamos toda la vida tratando de detener la muerte. Comiendo, inventando, amando, rezando, peleando, matando. Pero ¿qué sabemos en realidad de la muerte? Que nadie regresa. Pero hay un instante en la vida, un momento… en el que nuestra mente sobrevive a sus deseos, a sus obsesiones. Cuando nuestros hábitos sobreviven a nuestros sueño y cuando nuestras pérdidas… quizás la muerte es un regalo. ¿Quién sabe?
Ahora bien, lo universal, teniendo en cuenta que no remiten a las leyes escritas, sino a la interdicción que demanda del sujeto deseante, involucraría en este caso un acto ético, rasgo que es propio de la especie: su carácter simbólico. Lo universal existe entonces, a través de lo singular, y recíprocamente. El efecto singular, es una de las infinitas formas posibles de realización de lo universal.
Sobre la dimensión universal-singular se comenzará a dibujar el horizonte de la ética. En el ejemplo del film estaría dado por ejemplo en la lucha constante por intentar salvar la vida de los ya condenados, en romper los mandamientos moralistas y el deber ser, con ese plus subjetivo que caracteriza el acto ético.
Asimismo, lo particular no se comprende separado de lo universal- singular y, a su vez, lo universal- singular no existiría sin lo particular. Lo particular es un efecto de grupo. En otras palabras, un sistema de códigos compartidos en relación a la moral, por ejemplo en el caso del film el derecho a la vida, el derecho a la sanción por determinado crimen.
Otro dato a mencionar es la presencia de dos dimensiones intervinientes e inherentes a este trabajo, que es la presencia de la necesidad y el azar.
La dimensión del azar, lo incalculable, ajeno a cualquier decisión, al deseo y a la voluntad de la protagonista. “Lo real de la pulsión, la singularidad del objeto de goce, es el núcleo de la singularidad del Sujeto. Esto abre un campo de impredecibilidad”. Sería una cuestión de azar que se le haya asignado a Zack, el aprendiz como ayudante y no haber hecho como ella quería, hacer sola el trabajo. Era solo una entrevista, no estaba calculado que llevaría a Betsey a necesitar de las conjeturas de Zack (al principio relegado, desprestigiado y hasta casi humillado) para dilucidar finalmente la trama que escondía el video revelador, en el que ella se puso en situación. Otra instancia azarosa podría llegar a ser, el hecho de haberse fundido el motor del auto, que imposibilitó quizás no haber podido llegar a tiempo a develar el secreto, y evitar la ejecución de Gale. “Invocar el azar, lo no determinado, como principio, no es “más liberador” de la alineación del Sujeto, porque en esa forma se borra el Sujeto de toda la responsabilidad, borrando su acto.” En cambio, no podría ubicarse en la dimensión del azar, por ejemplo, haber sido Betsey Bloom quien llevara a cabo las entrevistas. Había implícita una necesidad, específica y calculada del motivo; era ella la elegida para descubrir o develar lo ocurrido. Era necesaria la muerte de una mártir para dar cuenta del peligroso sistema que se llevaba a cabo en Texas respecto a la pena de muerte. “Los muertos no pueden exponer su caso. Y los casi mártires no cuentan” fue el lugar de anclaje en el cual el deseo encuentra camino para poder desplegarse.
En el film se puede observar, el efecto particularista, entendido como el efecto distintivo de la falla ética y se verifica en la pretensión de que un rasgo particular devenga condición universal.
Es justamente en ese efecto donde radica el núcleo de la violación a los derechos humanos. Éste se verifica cuando el campo particular de reconocimiento de un grupo (etnia, religión, lengua), que solo debiera sostener en una de las variaciones posibles, la condición humana, aspira a colmarla, pretendiendo que todos sean eso. Ejemplo claro de esto es el tema que rige la película que es la pena de muerte.

HIPÓTESIS CLÍNICA

Descripto el tiempo tres en el circuito de la responsabilidad, haber analizado a Bloom percatarse de su deseo inconciente implicándose con él, se podría decir que estaríamos frente a una típica estructura neurótica. Por lo antes mencionado y con los rasgos que se han observado de Betsey, indicios tales como la meticulosidad que mostró al analizar cuadro por cuadro el video de Constance, haber estudiado religiosamente posturas, lugares, elementos al rearmar la escena del crimen.
El deseo estaba al acecho a ser liberado, dejando atrás las contrariedades del tiempo primero, en el que la objetividad y la indiferencia primaban por encima de cualquier cosa, el compromiso no era con David Gale, sino era mantener el prestigio que se le había asignado ó que había adquirido, justamente por su hermetismo y determinismo.
Fue ese hermetismo el que se vio resquebrajado, en peligro de la ruptura total, al haberse conmovido frente a este imponderable que fue percatarse de lo que no había visto ó no había querido ver. No solo utilizó la negación como mecanismo de defensa, la represión sino también la racionalización para mantener a salvo su integridad subjetiva e inconsciente.

Bibliografía

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NOTAS

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