Inicio > Acceso Docentes > Curso de Verano 2011 > La vida de los otros >

por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos
Prof. Tít. Reg. Juan Jorge Fariña
SEGUNDO PARCIAL

PROFESOR: Pérez Ferretti, Fernando.
COMISIÓN: Nº 02
HORARIO: Martes, miércoles y jueves de 20 a 22 hs.

ALUMNAS:
- Gargiulo, Milagros. LU: 33786960-0 (milagros.gargiulo@gmail.com)
- Schiro, María Emilce. LU: 31190273-0 (emilce_fmg@hotmail.com)
Fecha de entrega: 28/02/2011

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

-  Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación.
-  En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.
-  Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.
-  Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.
-  Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.

LA VIDA DE LOS OTROS

La película se sitúa en Berlín del Este en el año 1984. Durante ese tiempo, Berlín se encontraba gobernado por el partido socialista. Uno de los personajes principales, en el que centraremos nuestro análisis, es el capitán Gerd Wiesler, leal al partido socialista y miembro de la Stasi (policía política de la RDA), tenía el trabajo de detectar a “subversivos” del régimen. Para estos fines, no sólo enseñaba a cómo detectarlos sino también, interrogaba y se le asignaba el trabajo de sumergirse en La Vida de los Otros, es decir escuchar, vigilar a personas que se encontraban en contra del gobierno de turno. Desde el comienzo de la película se percibe su personalidad, es frío, calculador, muy hábil para detectar a los que él llama “Traidores del Partido”, y no se escapa de su vista ningún detalle, lo cual facilita la puesta en práctica de las técnicas de tortura que debía utilizar en los interrogatorios. Así mismo, no da lugar a opiniones diversas a la suya, como por ejemplo en una de sus clases en la Universidad, cuando uno de sus alumnos dijo que esas prácticas le parecían inhumanas (el hecho de no dejar dormir a una persona por varios días), hizo una marca reprobatoria en sus anotaciones, (en donde tenía un dibujo con la representación espacial de la clase), justo donde se encontraba este alumno que dijo dicho comentario. En referencia a esto último, al igual que en el cuento “El Muro” de J. P. Sartre, encontramos particularismo. Esta escena relatada, muestra la censura ante la expresión del propio pensamiento y donde los dispositivos de tortura, que van en contra de los derechos humanos, se utilizan de manera frecuente.
Fariña en uno de sus teóricos, cita en la siguiente frase una idea de Carlos Mosca: “La responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar”. Es decir que cuando se produce una grieta entre ellos, la pregunta por la responsabilidad adquiere toda su dimensión. Tanto la necesidad como el azar, como coordenadas de la acción humana, convocan al sujeto a dar una respuesta específica, y él mismo es responsable respecto de la posición que tome frente a estas.
En la película, podemos pensar como necesidad el hecho de que Wiesler espíe e interrogue a las personas “sospechosas”, ya que este era su trabajo como agente de la Stasi, como así también, tener que enseñar a sus alumnos los métodos que utilizaba para dicho trabajo, cumpliendo con su rol de profesor.
La categoría de azar podría ubicarse en relación a que gracias a una invitación que le hace su superior para acompañarlo a una obra de teatro, es que conoce a Georg, autor de dicha obra, y a su novia, Christa-Maria Sieland actriz principal de la misma. Luego, movido por su profesionalismo, comenta sobre Georg: “Parece un tipo arrogante, debería de ser investigado”. Finalmente, frente a la decisión de su superior, se le asigna el caso.
Es a partir de aquí, que empieza a adentrarse en la vida del escritor y su novia, y notamos en él un cambio de actitud, y esto nos lleva a preguntarnos, ¿Cuál será la causa de esto? ¿Qué particularidad tiene para él este nuevo caso?
Una de las escenas que llama nuestra atención es aquella en la que tras una acción de Wiesler, Georg se entera de que su novia mantenía una relación clandestina con un funcionario del gobierno. Una semana después, cuando ella se dispone a salir nuevamente con este alto funcionario de la RDA, Georg trata de detenerla, y discuten. El escritor le dice a su novia que no necesita del Estado y ella le responde, que sí, que todos lo necesitan y también él, porque ellos deciden qué hace cada persona y qué no, quiénes actúan y quiénes no. En ese momento llega el relevo de Wiesler y éste se sorprende, mintiéndole acerca del motivo real de la discusión. Podemos determinar que frente a este comentario de la actriz, nuestro personaje se siente interpelado por sus acciones pasadas.
Wiesler se dirige hacia el bar donde la actriz tenía la cita con el funcionario. Se acerca a Christa-Maria y comienza a hablarle intentado persuadirla de que confíe en su talento, en su arte, y que sea ella misma. Ante esto, la actriz le contesta: “Usted es un buen hombre”. El hecho de que un funcionario del gobierno obligue a la actriz a tener una relación con él, bajo la amenaza de perder su trabajo, lo pensamos como un efecto particularista. En el ejercicio de su rol “traduce” la ley del Estado. Su función se encuentra enmarcada en el eje de lo particular, forma parte de un conjunto ordenado de principios socialmente construidos sobre lo que está bien o sobre lo que está mal. No obstante, apoyado en esta función, eleva esa condición de acuerdo a su propio criterio. Usa las categorías de su rol en provecho de algo personal.
Volviendo a la escena en que Wiesler se encuentra con la actriz en el bar nos preguntamos:
¿Qué lo motivó a ir a ese bar, al encuentro de Christa? ¿Podrá ser un anhelo de que la pareja permanezca unida? ¿Se podría considerar que la frase “usted es un buen hombre” de alguna manera interpela sus acciones pasadas preguntándose, ¿verdaderamente soy un hombre bueno? ¿Y si soy bueno, por qué estoy en soledad? Si esto es así, podemos pensar que aquí se abre la posibilidad de un Tiempo dos de la responsabilidad en el cual las acciones de un tiempo pasado se ven confrontadas “…con algún indicador que le señala un exceso en lo acontecido otrora…tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo…”
Retomando lo explicado anteriormente, acerca de cómo era la personalidad de Wiesler, su devoción por el partido socialista, y su profesionalismo, se podrían pensar como un Tiempo uno, las acciones que llevó a cabo para cumplir con su obligación como agente de la Stasi. Como explica Fariña, “…En el tiempo uno, el personaje lleva adelante una conducta con determinados fines, en el supuesto de que su accionar se agota en los objetivos para los cuales fue concebida…” . Esas acciones además, son realizadas “…en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso…” . Es decir en el eje de lo particular, ya que el personaje cumple con su trabajo, sin preguntarse nada al respecto, es “obediente”. A partir de esto nos preguntamos ¿Es responsable de sus actos aquel que obedece ordenes de sus superiores? ¿O comienza a responsabilizarse una vez que las desobedece?
Siguiendo con este planteo, nos lleva a referirnos a una segunda escena en la cual Wiesler escondió a su superior la noticia de que un compañero del escritor cruzó la frontera. El escritor y sus amigos suponían que en la casa de él nadie los escuchaba, no sabían de la presencia de Wiesler. En consecuencia, comenzaron con la redacción de un artículo, en donde contaban abiertamente los graves manejos de torturas y listas negras de los cuales eran victimas bajo el régimen socialista, y la cantidad de suicidios que esto había y estaba ocasionando.
Pero sucede que Wiesler por las noches era relevado por el otro agente de la Stasi. Este último, comenzó a sospechar que lo que estaban escribiendo se trataba de algo en contra del régimen. Pero Wiesler lo convence de que estaban escribiendo una obra de teatro.
Es a partir de este momento que empieza a encubrir al escritor y a sus amigos sobre el propósito de dicho artículo. ¿Qué lo mueve a encubrir al escritor? ¿Es acaso que hay algo en su escritura que conmueve a Wiesler? Aquí nos parece importante recordar un momento de la película en el cual nuestro personaje entra en la casa del escritor y toma un libro de él. Luego, se lo ve por la noche, recostado en el sillón de su casa, muy compenetrado con la lectura de dicho libro. Wiesler comienza a adentrarse en la literatura y en la libertad de pensamiento. En este punto, podemos conjeturar que algo de todo esto que oye, empieza a provocar un cambio en él, empieza a verse a sí mismo, y algo de esa fuerza y seguridad que lo caracterizaba se empieza a resquebrajar.
Ese universo del cual formaba parte no era tan completo como parecía. “…quiebre del universo particular que sostenía al sujeto guiándolo en sus acciones, haciéndolo tambalear al enfrentarlo con la posibilidad de la destitución subjetiva…” .
Todo esto lo interpela, y lo hace preguntarse sobre sus acciones movido por la culpa, “La culpa hace que se retorne sobre la acción por la que se “debe” responder...” . La culpa es lo que abre la posibilidad del Tiempo dos. El sujeto es interpelado y se ve exigido a retornar sobre la acción. De allí podrá tomar dos caminos: responder con figuras de la culpa o responder con un Acto Ético con su consecuente advenimiento de un nuevo Sujeto.
Ante esto creemos que nuestro personaje, responde, en determinados momentos y situaciones que lo interpelan, con diversas figuras de la culpa, como ser el arrepentimiento, el sentimiento de culpa y vergüenza por formar parte de un sistema cuyos mecanismos consisten en atemorizar al pueblo y van en contra del bien común, que persiguen intereses egoístas del partido, es decir nos encontramos frente a un particular que no es buen soporte del “universal-singular”, es decir, un efecto particularista.
Una de las escenas clarificadoras del sentimiento de culpa y de arrepentimiento de Wiesler, es cuando el director dramaturgo y amigo, amigo Albert Jerska, que se encontraba censurado por el gobierno (ya que no le permitían ejercer su profesión al estar en la “lista negra”), se suicida. Días antes de este hecho, durante la fiesta de cumpleaños de Georg, Jerska le regala una obra musical llamada “Sonata para un hombre bueno”. Luego de la muerte de su amigo, Georg la toca en su piano. Wiesler, al enterarse de lo sucedido, y posteriormente escuchar la melodía, se conmueve y derrama unas lágrimas. ¿Qué significan sus lágrimas? Como dijimos anteriormente, podríamos decir, que son producto de sentir culpa y arrpentimiento, es decir, de sentirse responsable por dicho suicidio, al pertenecer a la policía estatal encargada de vigilar a toda persona que sea un “Enemigo del Estado”.
Además, conjeturamos que es a partir del sentimiento de culpa que nuestro personaje responde encubriendo al escritor, como por ejemplo cuando Wiesler encubre a Georg de la Stasi, con respecto a redacción del artículo luego publicado en Berlín Occidental.
En consecuencia, ante la aparición del mismo en los medios, el superior de Wiesler, comienza a sospechar que Georg podría haber sido el autor. Es aquí que empieza a dudar de la confiabilidad de Wiesler y le pregunta: “¿Sigues del lado correcto?” a lo que él responde “Si”.
¿Qué significará en verdad esta respuesta? ¿Cuál es, en este momento, para él, estar en el lado correcto? ¿A qué obedece aquí, a la Stasi o a su propio deseo?
Jaques Lacan a lo largo de su enseñanza ha dicho: “El deseo es el deseo del Otro” , y nos preguntamos ¿cuál es el deseo de Wiesler?
Consideramos, que con la “moral del trabajo” lo que Wiesler velaba, taponaba, era su falta, es decir, su soledad. El no tener nada más en su vida que la lealtad al partido socialista, su obediencia y el trabajo que dedicaba para el, es ubicarse en el eje de lo Particular. Como dijimos anteriormente, dicho Particular no era un buen soporte de lo Universal - Singular, de esta forma, durante el Tiempo uno, Wiesler actuó en contra de este último eje.
Retomando lo dicho con respecto a su soledad, nos preguntamos ¿qué es lo que lo precipita a responder frente a su soledad? ¿Es la pareja, con su vida y su riqueza en el amor, la pasión y su devoción? Y además, ¿por qué deja de escucharlos y comienza a oírlos?
Podríamos conjeturar, que el deseo de nuestro personaje es el deseo de que la pareja, el escritor y su novia, deseen oírlo a él. Esto nos remite a la escena ya descripta situada en el bar, en donde Wiesler se precipita a hablarle a la actriz. Entonces ahora sí nos vemos con la posibilidad de responder a nuestra pregunta ¿qué es lo que lo motivó a hablarle? Y es porque él tenía algo para decirle. Esto último, es un ejemplo de cómo Wiesler siguió a su deseo, es decir, que los Otros (la pareja) deseen oírlo a él. Y ante esto es válido preguntarnos ¿para qué quiere que lo oigan? Y conjeturamos: para que lo reconozcan. Y frente a esto nos preguntamos ¿para que lo reconozcan como un hombre bueno?
Por otra parte, retomando el concepto del circuito de responsabilidad, decimos que no se cierra en un tiempo dos, sino que Wiesler responde con un Acto Ético, con su consecuente advenimiento de un nuevo Sujeto. Eduardo Laso nos explica:

"…el acto ético es en soledad siempre… respecto del Otro… lo que no implica que el sujeto permanezca allí, en dicha soledad… Lo que es en soledad es el acto de decisión, que funda… consecuencias para el sujeto y para el Otro… por ejemplo una mayor implicación y compromiso en la relación con otros semejantes…” .
En consecuencia decimos, que hay un cambio en su posición subjetiva. Es decir, encontramos un Tiempo tres, en donde el sujeto se responsabiliza de sus actos y actúa en función a su propio deseo inconsciente.
Retomando nuestro recorte del film, en un momento dado, la novia del escritor es detenida, por comprar unas pastillas de forma ilegal. Para salvarse traiciona a Georg, lo delata con respecto a su participación en la redacción del artículo. Durante el allanamiento que realizan en la casa del escritor, en busca de la máquina de escribir (que posibilitó la confección del artículo) Wiesler sabiendo dónde se encontraba dicha máquina, antes de que llegaran los agentes de la Stasi, la esconde sacándola fuera del edificio. Aquí vemos claramente la involucración de Wiesler con sus semejantes. En un primer momento (Tiempo uno), él los consideraba como “subversivos”, como los “Traidores del partido”, como diferentes a él. Ahora, por el contrario, Wiesler no hace dichas distinciones.
Luego de la acción cometida por Wiesler, la novia de Georg, sintiéndose culpable por haberlo traicionado, se arroja frente a un camión. Unos instantes antes de morir, nuestro personaje se acerca a ella y le cuenta que él había escondido la máquina. En esta escena podemos observar en Wiesler sentimiento de culpa y arrepentimiento por lo sucedido, no pudiéndose separarse rápidamente de la escena.
En consecuencia de su acto, su superior, que intuye lo que había hecho Wiesler pero no tiene pruebas para demostrarlo, decide bajarlo de categoría, diciéndole: “Ya sabes que tu carrera terminó”. Como desencadenante de esto, Wiesler pierde su exitoso puesto, y es derivado a un sótano a abrir sobres.
Al ejercer dicho acto, se puede observar el cambio de posición de Wiesler, de ser un hombre exitoso, con jerarquía dentro de la Stasi, se convierte en un hombre con baja jerarquía, trabajador y humilde.
Luego de 7 años, ya caído el Muro de Berlín, nuestro personaje, ya en su nueva profesión de cartero, observa al pasar la vidriera de una librería. En ella se encontraba una foto de Georg y su nuevo libro “Sonata para un hombre bueno”. Movido por la curiosidad entra al local, busca el libro, lo toma en sus manos y curiosea las primeras páginas. Para su sorpresa, el autor se la había dedicado a él, escribiendo: "A HGW XX/7, en Agradecimiento". Luego, se dirige a comprarlo y el jóven, que se encontraba en la caja, le pregunta: “¿Es para regalo?”. Y ante esto nuestro personaje responde: “No, es para mí“.
Este maravilloso final nos permite inferir, que finalmente Wiesler es reconocido por Georg, al igual que en su momento lo había hecho la actriz, como un hombre bueno.
Su deseo de ser reconocido lo guía en su accionar y este último recorte del film, lo demuestra nuevamente.

BIBLIOGRAFÍA

• Fariña, J.J.: “Responsabilidad: entre necesidad y azar”, Página Web de la Cátedra.
• D´Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Juan Jorge Michel Fariña. “The Truman Show”. Versión resumida de la clase dictada en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ, el lunes 8 de Noviembre de 1999.
• Laso, E.: “Delito, culpa y responsabilidad”. Comentarios sobre el film: “Hace tanto que te quiero”.
• Domínguez, M. E.: “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Jaques Lacan. “El seminario 5” “Las formaciones del inconsciente”. Editorial Paidos, Buenos Aires, 1958.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: