Inicio > Acceso Docentes > cuatrimestre 2009 > La vida de los otros >

por 

Facultad de Psicología

Universidad de Buenos Aires

Psicología, Ética y Derechos Humanos

SEGUNDO PARCIAL

Cátedra I

Titular: Lic. Fariña Juan Jorge Michel

Ayudante de tp: Lic. Elizabeth Armart

COMISION Nº 5

ALUMNA

Domínguez Analía verónica
L.U.: 27183324-0

2do. CUATRIMESTRE 2009

PELICULA: “LAVIDA DE LOS OTROS”

La película seleccionada para realizar este parcial es “La vida de los otros”, dirigida por Florian Henckel- Donnersmarck, estrenada en el año 2006.
La película transcurre en el Berlín Oriental durante los últimos años de existencia de la Republica Democrática Alemana y muestra el control ejercido por la policía secreta (Stasi) sobre los círculos intelectuales.
La Stasi, la policía de la RDA, vigila cada día la vida de sus ciudadanos. Gerd Wiesler, convencido comunista y capitán de la Stasi, es elegido para la vigilancia del conocido dramaturgo Georg Dreyman, escritor fiel al régimen de la RDA.
Wiesler no sospecha que el ministro de cultura Bruno Hempf respalda el proyecto con la intención de quitarse del medio a Dreyman y poder beneficiarse a su novia Christa-Maria Sieland. Ésta había cedido a los avances del ministro, porque de lo contrario hubiera peligrado su carrera de actriz.
Un equipo de hombres de la Stasi cablea la vivienda de Dreyman, instalando micrófonos ocultos, y se dispone la central técnica en el desván del edificio.
Weisler espiara la vida de ellos diariamente, escribiendo los informes y no sucederá nada significativo hasta el acontecimiento de la muerte de un amigo de Dreyman, momento que se volverá crucial en la película.
Cuando su amigo Albert Jerska, sin esperanzas de poder volver a trabajar en su profesión, se suicida, en una máquina de escribir con tinta roja traída secretamente del oeste, Dreymann escribe un artículo sobre la extraordinariamente alta tasa de suicidio en la RDA, que es mantenida en secreto por el gobierno comunista. Por precaución, esconde la máquina bajo el umbral de una puerta.
Wiesler por su parte, bajo las impresiones de esta vida de Dreyman y Christa, se desvía paulatinamente de su objetivo inicial de encontrar pruebas inculpantes sobre Dreyman y decide protegerlo escribiendo datos intrascendentes en los informes.
El artículo aparece publicado poco después en el magazín de la Alemania Occidental. La Stasi, disponiendo de una copia del escrito original que ha conseguido un informante, busca febrilmente al escritor responsable. Cuando la novia de Dreyman, la actriz Christa-Maria Sieland, es llevada por mandato del ministro Hempf a la prisión de la Stasi en Berlín, no puede soportar la presión y confiesa al superior de Wiesler, Anton Grubitz, que Dreyman es el autor del artículo. Sin embargo, la máquina de escribir usada no es hallada en el consiguiente registro que se realiza.
Grubitz, suspicaz, organiza entonces un nuevo interrogatorio que él mismo vigila, entre Christa-Maria Sieland y Wiesler, para probar la lealtad de éste. Tras sufrir nuevas amenazas, la actriz revela el lugar concreto donde está escondida la máquina de escribir. Antes del registro que esta vez realiza el mismo Grubitz, se apresura Wiesler a la casa del escritor y sale sigilosamente antes de que llegue nadie. Cuando el teniente coronel de la Stasi se dirige hacia el escondite de la máquina, Christa-Maria no puede soportar la culpa y la vergüenza de la traición, y huye atormentada. El escondite, para sorpresa de Grubitz y Dreymann, está vacío. Christa corre aturdida a la calle y es atropellada accidentalmente por un camión. Dreyman llega al lugar y ella muere en sus brazos. Pensando que ella había retirado la máquina para protegerle, llora desconsoladamente. Grubitz tiene claro que Wiesler ha debido ser el encubridor, y aparte de prohibir su ascenso en 20 años hasta que se retire, le relega una posición en el ministerio donde abre la correspondencia de la gente. Años después, tras la caída del Muro de Berlín, Weisler se convierte en un repartidor de publicidad, pero hay un suceso importante que resignificara todo lo acontecido.

Dreyman, años después de la caída del muro de Berlín, se dirigirse al edificio donde se encuentran los informes de los expedientes de la RDA, descubre que el también fue vigilado por un agente y que no había dudas de que este lo había encubierto todo el tiempo.
Al empezar a leer los archivos, se da cuenta como esta persona no fue el informante sobre el articulo que el escribió sobre la tasa de suicidios en Alemania oriental y como lo encubrió escribiendo en cambio que el estaba trabajando en una obra para el aniversario de la RDA, no le quedan dudas de que este hombre lo protegió y al leer el ultimo informe sobre su expediente se da cuenta que hay una mancha roja de un pulgar.
Dreyman descubre que fue este agente el que escondió la maquina, salvando quizá su vida.
Posteriormente Dreyman escribe un libro sobre todo lo acontecido y se lo dedica al agente (HGW XX/7), el nombre secreto como agente de Wiesler.

ANALISIS

El protagonista de nuestro análisis es Gerd Wiesler, quien a partir de una acción cotidiana de su vida, comenzará a experimentar una serie de cambios que darán como resultado una completa transformación de su consistencia como sujeto.
Se intentará dar cuenta para ello de su responsabilidad subjetiva, cuyo circuito se desarrolla en tres tiempos lógicos y se tratará de llegar a una hipótesis clínica para explicar el porqué de su respuesta.
Para comenzar ubicaremos las categorías universal-singular y particular
En el inicio de la película ubicamos a Gerd Wiesler, policía de la Stasi, como una persona disciplinada, obediente y fiel a las ideas del régimen comunista de la antigua Republica Democrática Alemana.
El aplastamiento a las libertades individuales, la persecución y la cárcel para aquellos que no comulgaban con la doctrina oficial, es una verdadera muestra del particularismo que esta doctrina impone.
Esta sociedad como todo régimen totalitario, no funciona como soporte del eje singular-universal, sino que funciona como un particular, presentándose a si misma como un universo completo.
Este particular, tiene la función de aplastamiento de la singularidad y en consecuencia, de la subjetividad, es una sociedad que funciona íntegramente bajo la lógica de la demanda
O se está dentro del sistema o se está en contra, no hay otra opción.
Esto queda bien expresado en el discurso que Wiesler como profesor, transmite a sus alumnos en la escuela de la policía de la stasi
“Tratamos con enemigos del socialismo, nunca lo olviden”
Wiesler, cree ciegamente en esta doctrina totalitaria que se le presenta como un Otro completo, quiere pertenecer a ella y ser parte de esa ilusoria completud.

Así cumple con su deber; espiar a aquellas personas que podrían llegar a ser posibles traidores del régimen., sin cuestionarse por esto acción jamás.
Trataremos ahora a continuación, de ubicar las categorías necesidad, azar y el circuito de la responsabilidad, que tiene tres tiempos lógicos: un primer tiempo, en que el sujeto realiza una acción que cree que se agota en los fines para la cual fue concebida.
Un segundo tiempo, donde hay algún indicador que señala un exceso y hace que se interpele la posición que el sujeto tenia al comienzo del mismo, por lo cual decimos que el tiempo dos resignifica al tiempo uno y un tercer tiempo, donde aparece el cambio de posición subjetiva, el momento en el que el sujeto se encuentra con su deseo.
Podemos ubicar el tiempo uno, en el momento que a Gerd Wiesler, le encomiendan la tarea de espiar a la pareja formada por el escritor Georg Dreyman y la actriz Christa-Maria Sieland, acción que Wiesler realiza pensando que se iba agotar para los fines que fue preconcebida.
Para ello, la Stasi comandada por Wiesler entra en el departamento de Dreyman e instala una red de micrófonos donde Wiesler y un ayudante se turnan durante las 24 horas del día para oír todo lo que se dice y escribir posteriormente un informe.
Esto ocurre sin mayor dificultad dado que Wiesler es un oficial competente y esta capacitado para llevar a cabo este trabajo sin ningún problema.
Pero en este acontecimiento podemos ubicar la categoría del azar, ya que si Wiesler no hubiera aceptado la invitación al teatro por parte de su superior y amigo, Anton Grubitz, este suceso no se podría haber llevado a cabo y es a partir de esta invitación y la aceptación por parte de Wiesler que esta historia puede ocurrir.
Es a partir de que el asiste a esta obra, donde aparecen los otros personajes en escena (Dreyman, Christa- Maria Sieland).

Wiesler le sugiere a su superior Grubitz que habría que vigilarlos para ver si están limpios y se le encargara la misión de tener que espiarlos.
Por orto lado la categoría necesidad, aquello sobre lo que el hombre no puede incidir, lo forzoso, lo riguroso, lo inflexible, es definida en términos situacionales, se hace presente a través del régimen totalitario que forma parte de la vida de todos estos personajes
Wiesler vive en este régimen también, al igual que las demás personas de su país, sus vidas, están marcadas por una dictadura totalitaria que corrompía las libertades individuales induciendo a los ciudadanos a vivir en el anonimato si pretendían oponerse al sistema, sin embargo, esto no justifica las acciones de Wiesler y le saca el peso a su propia responsabilidad.
Pero el tiempo uno se ve interpelado por el tiempo dos, donde algo esta señalando un exceso en lo acontecido.
Al pasar los días, Wiesler se siente atraído por las cosas que rodean la vida de Dreyman Y Christa, la música que escuchan, los libros que leen y además por la vida amorosa de estos dos amantes, a tal punto que solo espera poder espiarlos y escucharlos
Se siente atraído por todas esas cosas que el no disfruta, es así que nace un sentimiento afín hacia estas dos personas que al pasar los días sigue creciendo.
Wiesler, le indica a su ayudante, encargado de realizar el otro turno, que el seguirá con el trabajo, ya no puede desprenderse, hay un exceso que lo interpela.
En una acción repentina, Wiesler luego de haber vigilado y escuchado la escena en que Jerska, amigo de Dreyman, en la fiesta de cumpleaños, lee solitariamente un libro de Bertold Brecht, entra en otra ocasión al departamento de Dreyman y sustrae el libro. Al leerlo en la soledad de su departamento, un cuarto sin colores, adornado estérilmente, se observa una expresión distinta en su rostro, como si estuviera leyendo inspirado los versos, disfrutando de la lectura y algunas lágrimas estuvieran asomándose en sus ojos.
Es así que Wiesler se encuentra cada vez mas entre la necesidad de dejarse llevar por su deseo o retornar a la lógica de la demanda, es así que se siente desorientado. Omite de los informes todo aquello que comprometa a Dreyman, ya que como se vera mas adelante empezara a escribir un articulo que va en contra de la doctrina de la republica democrática alemana y en lugar de escribir sobre esto, Wiesler miente en sus informes, hablara en cambio de una obra de teatro que Dreyman esta escribiendo para conmemorar el aniversario de la RDA.
En otras de las escenas donde Christa acosada por el ministro Hepfam, sale al encuentro con este y por azar Wiesler la encuentra en un bar, se acerca a su mesa haciéndose pasar por un admirador con el fin de persuadirla para que no asista a tal encuentro.
También, después de escuchar que Dreyman pretende publicar el articulo sobre la tasa de suicidios en la Alemania occidental y como planea junto a sus amigos que el articulo llegue a su destino, decide informar de todo esto a las autoridades, pero una vez en el despacho de su superior, luego de que Grubitz le comenta sobre el trabajo de uno de los estudiantes, sobre las torturas psicológicas que servirían para los artistas y da como ejemplo cual le correspondería a Dreyman, Wiesler, decide no hablar y en cambio, le pide a Grubitz, que relaje la vigilancia de modo que él pueda ser el único que se ocupe de la operación, sin necesitar un ayudante.
Hasta que se produce una situación límite, donde deberá elegir y no podrá volver hacia atrás, revertir su acto.
Albert Jerska, amigo de Dreyman, sin esperanzas de poder volver a trabajar en su profesión, se suicida.
En una máquina de escribir con tinta roja traída secretamente del oeste (la Stasi tenía registradas todas las máquinas de escribir), Dreymann escribe un artículo sobre la extraordinariamente alta tasa de suicidio en la RDA, que es mantenida en secreto por el gobierno comunista. Por precaución, esconde la máquina bajo el umbral de una puerta.
El artículo aparece publicado posteriormente en un magazín de la Alemania Occidental.
La Stasi, disponiendo de una copia del escrito original que ha conseguido un informante, busca febrilmente al escritor responsable.
Cuando la novia de Dreyman, la actriz Christa-Maria Sieland, es llevada por mandato del ministro Hempf a la prisión de la Stasi en Berlín, no puede soportar la presión y confiesa al superior de Wiesler, Anton Grubitz, que Dreyman es el autor del artículo. Sin embargo, Grubitz, desconfiado, organiza entonces un nuevo interrogatorio que él mismo vigila, entre Christa-Maria Sieland y Wiesler, para probar la lealtad de éste.
Grubitz, funciona como un superyo inflexible y vigilante, mira acusadoramente, lo increpa, le pregunta:
“¿sigues del lado correcto?”
Ha percibido que algo del deseo de Wiesler se ha hecho presente y es por esto que le dice que debe hacer, lo obliga a ingresar nuevamente en la lógica de la demanda
Es por eso que esta escena refuerza la interpelación efectuada a Wiesler con su deseo ante la cual esta vez deberá responder, no al Otro, sino a sí mismo. Hay un Otro que hace una pregunta por la posición del sujeto. Y es una pregunta que requiere respuesta. No hay forma de evadirse de esa respuesta.

Tras sufrir nuevas amenazas, la actriz revela el lugar concreto donde está escondida la máquina de escribir. Antes del registro que esta vez realiza el mismo Grubitz, se apresura Wiesler a la casa del escritor y sale sigilosamente antes de que llegue nadie. Cuando el teniente coronel de la Stasi se dirige hacia el escondite de la máquina, para sorpresa de Grubitz y Dreymann, está vacío.
Es este acto mas que ningún otro el que cierra el tercer momento de la responsabilidad y hace ingresar a Wiesler en el campo de la ética que trasciende lo particular, porque no es un acto destinado o dirigido al Otro, no se juega en la lógica de la demanda, sino que está completamente guiado por el deseo. Es, por ende, un acto en soledad, un acto que implica una fuerte apuesta subjetiva y frente a la cual no hay garantías.
La apuesta ha sido a todo o nada, ya no puede ser desecha. Se ha inscripto por completo en el campo de la ética.
A continuación, Christa corre aturdida a la calle y es atropellada accidentalmente por un camión. Dreyman llega al lugar y ella muere en sus brazos.

HIPOTESIS CLINICA

Wiesler se presenta en un primer momento con una estructura propiamente neurótica, como un individuo tomado completamente bajo la lógica de la demanda, alienado a los significantes del Otro que se muestra como completo, en este caso la RDA.
Esto se demuestra en el papel que el juega en este régimen totalitario, espiando, interrogando, arrestando a aquellas personas que no se adecuen a la demanda de este Gran Otro, intenta hacer que el otro deje de desear y reducirlo a la demanda.
Ubicarse de esta forma, le permite a Wiesler, velar la falta, no saber nada de la castración, estar subjetivado como sin faltas.
Cuando se le encarga la misión de tener que espiar a Dreyman, algo del deseo se le presenta, se identifica con el a tal punto de sentir su vida como propia.
Esta identificación, lo pone a Wiesler en contacto con su deseo y lo pone en contacto con la falta estructural.
Su conjunto de significaciones se desorganiza y se produce un quiebre del sentido, se produce una hiancia que llama al sujeto a responder.
Se trastoca su universo previo, cae el gran Otro como completo, se produce la caída de los ideales que allí lo sostenían.
Wiesler se empieza a dar cuenta de la corrupción presente en el régimen y de la destrucción de la vida de las personas como consecuencia de vivir bajo esta doctrina.
Pero Wiesler responde, la acción de interrogar a Christa para inculpar a Dreyman, contraria a su deseo, marca un antes y un después, esconde la maquina que lo inculparía a Dreyman, pese a las consecuencias que traería aparejado este acto.
Se puede observar como la culpa por haber accedido al pedido de Grubitz, contraria a su deseo, es reparada con la apuesta al acto ético y se manifiesta en la escena donde Christa, una vez que la Stasi entra al departamento en búsqueda de la maquina, sale corriendo y es atropellada por un camión, Wiesler se acerca rápidamente y le repite varias veces al oído que el escondió la maquina, como un intento de pedir disculpas.
Por lo tanto, cae el Otro, ya no se le presenta como completo, hay un cambio en Wiesler, ya no puede seguir realizando el trabajo que realizaba anteriormente y lo internalizado inicialmente en el, se presenta ahora solamente en la realidad externa que se le impone, es relegado a una posición en el ministerio donde abre la correspondencia de la gente y de cierta forma también es vigilado.
Si bien siguió funcionando como un instrumento del Otro, ya no lo fue de la misma forma, ya no respondió ciegamente a la demanda del Otro de la misma manera, algo ha cambiado.
Pero se puede observar que una vez desaparecido este régimen, la existencia de Wiesler como sujeto se puede resignificar
El libro que Dreyman escribe y le dedica como HGW XX/7, su nombre como agente secreto, lo inscribe de otra manera, hay un conjunto de significantes que lo resignifican, queda una huella de su acto, hay algo que lo nombra y de una manera distinta, ya no como un simple agente de la policía secreta de la Stasi que respondía solo a las ordenes de la RDA, sino que habla de su propia subjetividad, de lo singular de su acto.
Wiesler se puede apropiar de estos significantes que lo nombran de una manera diferente y esto se manifiesta en la escena donde al comprar el libro escrito por Dreyman, descubre que es dedicado para el y Wiesler puede responder a ello.
Vendedor: ¿Lo envuelvo para regalo?
Wiesler: No, es para mí
Puede apropiarse de esos significantes que lo nombran de una manera distinta y lo inscribe de otra manera, cabe la posibilidad de que Wiesler pueda hacer algo con su deseo y darle una nueva existencia a su ser

Bibliografía
D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cáp. III. Eudeba, Buenos Aires.
Michel Fariña, J. (1998). Qué es esa cosa llamada ética. (Cáp. II); Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cáp. IV). El interés ético de la tragedia (Cáp. V). Del acto ético (Cáp. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: