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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS

SEGUNDA EVALUACIÓN

Prof. Regular Adjunto: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Ayudante de trabajo prácticos: Lic. Alfano Adriana

Integrantes: Figueroa Olga LU 5.955.4590 Dewey Nair G. LU 20.054.194/0

Comisión: 7

SEGUNDO CUATRIMESTRE 2009

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

ELIJA UN FILM, UN TEXTO LITERARIO O ALGUNA OTRA PRODUCCIÓN NARRATIVA EN LA QUE SE DESPLIEGUE Y PUEDA SER RECORTADA UNA SINGULARIDAD EN SITUACIÓN. EN CASO DE ELEGIR UNA CREACIÓN CINEMATOGRÁFICA, LA MISMA DEBE HABER SIDO REALIZADA ENTRE EL AÑO 2005 Y EL PRESENTE (SALVO CONDICIONES EXCEPCIONALES, LAS CUALES DEBEN SER AUTORIZADAS POR EL DOCENTE A CARGO DE LA COMISIÓN DE TRABAJOS PRÁCTICOS).
EN ESE RECORTE, ESCOJA A UN SUJETO QUE TOME UNA DECISIÓN COMPARABLE, EN TÉRMINOS TEÓRICOS, A LA DE IBBIETA, EL PERSONAJE DEL CUENTO “EL MURO” DE J. P. SARTRE.
ANALÍCELA UBICANDO SUS COORDENADAS EN LOS TIEMPOS LÓGICOS DEL CIRCUITO DE LA RESPONSABILIDAD Y EXPLICITANDO LA HIPÓTESIS CLÍNICA QUE ESTABLEZCA RESPECTO DE QUÉ DEBE RESPONDER EL SUJETO, EN TÉRMINOS DE RESPONSABILIDAD SUBJETIVA.
INCLUYA LAS REFERENCIAS RELATIVAS A LAS CATEGORÍAS DE NECESIDAD Y AZAR, ASÍ COMO A LAS DE CULPA Y RESPONSABILIDAD.5ARTICULE CON LAS CATEGORÍAS TRABAJADAS A PROPÓSITO DE: LA ÉTICA COMO HORIZONTE EN QUIEBRA; EL ACTO ÉTICO; LO UNIVERSAL-SINGULAR; LA MORAL DE LO PARTICULAR Y –SI RESULTA PERTINENTE– EL EFECTO PARTICULARISTA.

La vida de los otros
Género: Drama, Thriller
El capitán Gerd Wiesler (agente XX/7) es un oficial extremadamente competente de la Stasi, la todopoderosa policía secreta del régimen comunista de la antigua República Democrática Alemana. Pero, cuando en 1984 le encomiendan que espíe a la pareja formada por el prestigioso escritor Georg Dreyman y la popular actriz Christa-Maria Sieland, ante las sospechas de ser desleales al régimen. El gris oficial, a través de las escuchas, y seguimiento de los protagonistas se va sumergiendo poco a poco en la vida de esta pareja, descubriendo su propia existencia de hombre infeliz. Descubriendo la corrupción y la decadencia del sistema, sobre el cual el basaba sus propios valores. Advierte Su propia mediocridad, soledad, una vida hueca y sin sentido, todo esto hace que el se cuestione su proceder y cambie, él no sabe hasta qué punto esta misión le va a influir en su propia vida.

INTRODUCCIÓN:

Nos proponemos abordar en este parcial, el segundo movimiento de la ética contemporánea. Allí, donde la moral ya no puede dar cuenta de la situación, donde el estado del arte no alcanza para responder frente a ella, surge el acto ético como una respuesta del sujeto.
La responsabilidad subjetiva, conlleva un circuito lógico, no desde la lógica matemática, ya que los tiempos no son cronológicos, sino lógicos. De hecho, cuando hablamos del primer tiempo, es porque ya estamos en el segundo que resignifica a ese primero y lo pone en escena.
Se considera que el acto ético implica a un sujeto deseante y como tal, responsable de sus actos. Allí, donde el horizonte de lo particular se quiebra, irrumpe lo innovador y único; surgiendo la singularidad de la situación en la que se revela algo de la estructura inconciente del sujeto que la realiza. Aparece ahí la ética del sujeto escindido, sujetado a un inconsciente que lo determina.
Desde esta perspectiva, diremos que no hay acto ético sin responsabilidad, ya que es llevado a cabo por un sujeto que persigue un deseo inconsciente.
Sosteniendo esta orientación, el profesor Juan Carlos Mosca expresa: “El interés está puesto en la subjetivación de la acción, si es así ya no será una acción cualquiera, sino una que recae finalmente sobre el Sujeto, poniéndose éste en acto.”2
Por lo antes dicho, para el análisis de la “Responsabilidad y el Sujeto” no tomaremos al Sujeto del derecho, no apelaremos al que sabe lo que dice, al que siente culpa, al que se arrepiente, al de la moral; sino al sujeto del inconciente. Al sujeto en tanto deseo, en tanto fallidos, al escindido, barrado, ausente de todo cálculo. Nos ocuparemos, por ende, de la Responsabilidad subjetiva. Citando a Juan C. Mosca, “la cuestión a interrogar no es del orden de lo judiciable, no está en la línea del crimen y el castigo, el pecado y la condena o la virtud y la recompensa.”
La responsabilidad subjetiva, interpela al sujeto del inconsciente, mientras que la responsabilidad jurídica, le pide al sujeto que responda sólo por su intencionalidad conciente. Freud dice: “el médico dejará al jurista la tarea de instituir una responsabilidad artificialmente limitada al yo metapsicológico.”.
Para comprender en qué consiste la responsabilidad subjetiva y qué alcances tiene, es necesario delimitarla y diferenciarla de los otros dos componentes que están presentes en el circuito de la responsabilidad y que sería importante no confundir. Estas categorías corresponden a necesidad y azar. Cabría preguntarse hasta dónde la situación se reduciría a un orden de necesidad absoluta o de puro azar, qué entraría de lo acontecido como fortuito y qué de inexorable. Del mismo modo que Juan Carlos Mosca lo anticipa, debemos fundamentar, que la responsabilidad subjetiva se encuentra en la grieta entre, necesidad y azar.
Tomaremos para hacer este análisis a un personaje del film “La vida de los otros”. Trataremos de ubicar el circuito de la responsabilidad estableciendo una Hipótesis Clínica que se hará presente a lo largo del desarrollo de este trabajo, permitiéndonos dar cuenta del deseo Inconsciente de nuestro personaje, y de aquello de lo que es responsable, a lo largo de esta historia. Analizaremos, cuál es su responsabilidad, pero no desde los valores compartidos como ya lo expusimos, no desde la moral, sino desde su realidad psíquica. Se tratará de localizar la determinación inconciente que abriéndose camino más allá del yo, deja a éste sin poder dar cuenta de ello.

DESARROLLO:
En un tiempo uno, Corresponde situar a este agente, que decide escuchar, vigilar y reportar por ser su trabajo. Cree que le corresponde proteger al sistema de sospechosos de atentar contra el régimen. Es así que ubicamos a un sujeto que realiza una acción, una conducta orientada por un objetivo determinado, entendiendo que dicha iniciativa se agota en los fines para los que fue concebida.
Toma esta tarea por su propia cuenta decidiéndola después de asistir al teatro, para conocer a sus futuros investigados, pero queda capturado, fascinado, enamorado por la intensa conexión erótica entre la pareja. Este descubrimiento es el que va a desempeñar un papel importante en su determinación de vigilarlos y lo va a llevar a su transformación definitiva, aunque no lo sabe en ese momento. El se enamora del despliegue de sensualidad y de la potencia erótica y felicidad (que hasta podría decirse lo hiere) de la pareja y de todo lo que le despierta la protagonista cuando la ve actuar. El interés que ha despertado en él este hallazgo, lo decide en su acción, que leva adelante por ser un experto en escuchar, un profesional destacado. Como profesor, enseña a obtener las mejores confesiones de los presos políticos y les muestra con orgullo cómo se sirve al país con honor. Cree firmemente en ese estado (RDA) y para él todo aquel que del que se sospecha conspire con acciones o ideas contrarias a esa política, debe ser castigado.
Es aquí donde la necesidad y el azar tienen lugar.
Hacemos partícipe al azar en el hecho de que hayan sido éstos y no otros los protagonistas que aleatoriamente se cruzaron en su camino y los que causaron efectos en él. Así, por azar-suerte-coincidencia este agente se abocó a esta tarea. En este punto, no habría responsabilidad que pueda ser atribuida a nuestro personaje, ya que ésta situación excede sus recursos para evitarlo.
Ubicamos la necesidad, como regida por aquellos sucesos ajenos a la voluntad humana “las personas no somos responsables de todo lo que sucede”, dice el profesor Fariña en su texto “Entre necesidad y azar”. Cuando estamos en el orden de la necesidad, la responsabilidad del sujeto carece de toda pertinencia. Ubicamos como necesidad, a las coordenadas del tiempo y espacio que marcan una época en un territorio donde imperaba un régimen totalitario con directivas muy precisas, de vida o muerte definidas por una ideología absoluta. Podemos aludir que el momento puntual que vive su país el vigilar era funcional para el sistema. En su texto J.C.Mosca especifica que la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar, cuando rigen ambas, como en este caso, no es pertinente la pregunta por la responsabilidad, pero basta que se produzca una grieta entre ellas, para que aparezca la pregunta por la responsabilidad. Es aquí donde vemos que algo no se agotó con la acción del tiempo uno y aparece así el
2° TIEMPO:
Existe un momento donde el sujeto es interpelado, ya sea interior o exteriormente por la realidad de la cual recibe indicios de que algo anduvo mal. La acción iniciada en el tiempo uno, fue mas allá o más acá de lo esperado. En este segundo tiempo, en este personaje observamos conmoción ante lo que le estaba velado, aquí el escucha-observa que existe una vida diferente, donde el otro se juega por otros, donde existe el erotismo, la libertad, el Amor y las emociones de envidia y celos le son intolerables. El ha quedado cautivado por esta pareja, que le despierta curiosidad, pasión, mortificación, celos, erotismo y venganza –todos los legados de la escena primaria-. Se identifica con ambos miembros de la pareja, y está conmovido por su conexión apasionada. En este punto, las ansiedades depresivas en torno de la culpa por su propia destructividad, además de los ataques hostiles hacia ellos y el temor por el daño hecho, lo llevan a enfrentarse ante sus deseos de reparación, y éstos toman el escenario central. Es así como vemos en el agente Wiesler reconocimiento del daño y sufrimiento en aquellos a los que observa. Concretamente, se da cuenta de cómo el sistema totalitario ha comprometido a ambos miembros de la pareja y él siente culpa y vergüenza. Así se resignifica el primer momento, cuando cae en cuenta de lo que ha hecho y que realmente, esas personas oprimidas no tienen culpa alguna, son inocentes y felices a diferencia de él, que por haber cedido su deseo, es un mediocre por la vida vacía que lleva. Aparecen entonces, sentimientos de culpa por haberse inmiscuido en la vida de esta pareja, determinado por el deseo de espiar con las orejas. Asimismo, algo de su deseo ante la gran seducción que siente por la novia del escritor se dejó traslucir cuando percibió que las cosas no salieron como lo había planeado en un primer momento.
“Eso inesperado e impensado, que le ha sucedido lo toca de cerca, realmente lo toca. Roza lo real pero todavía falta una segunda vuelta que recorte la posición del sujeto”. Frente a las escuchas y ante los acontecimientos, donde se muestra lo que estaba velado, nuestro protagonista piensa en su “hacer con ese roce” que ha constituido una marca en él.
“Pero si la responsabilidad alcanza al sujeto, allí donde éste no tiene conciencia de serlo, su registro imaginario se detendrá mucho antes. Se trata de la culpa. La culpa se constituye así en el reverso de la responsabilidad. Cuando la responsabilidad del sujeto se halla ausente, aparecerá, como sustituto, como contraparte, el sentimiento de culpa.” 3
Aquí vemos como la culpa aparece como reverso de la responsabilidad, si aparece nos indica que algo de lo inconsciente se pone en juego, algo demasiado intolerable como para ser aceptado por el propio sujeto, la culpa es un elemento muy importante en el circuito de la responsabilidad ya que la misma es la que obliga al sujeto a responder como lo plantea Oscar D’ Amore “ Por lo que la respuesta esperable queda supeditada a ese pasaje por la culpa; en la que no cuenta la intención y la pretendida autonomía de la conciencia, pues introduce una dimensión deseante mas allá de ella.”4
También las palabras de Lacan nos dicen “la única cosa de la que puede ser culpable un sujeto es de haber cedido a su deseo” y cuando decimos culpable, nos referimos a su responsabilidad subjetiva. Para esto debemos ir más allá de lo particular y localizar la singularidad, al sujeto en situación.
A partir de esto podemos establecer la siguiente hipótesis clínica: “ Si Algo lo induce a querer escuchar la vida de los otros, en realidad de querer escuchar a esta pareja, es su deseo inconsciente de querer tener un vínculo constituido bajo la misma forma que esta pareja. Son sus deseos inconscientes de tercero excluido en la relación parental, por esto surgen sentimientos de ambivalencia hacia la pareja. Desea esta intrusión en esta forma de vínculo localizada en la escena primaria, por estar incluido en el vínculo lleva la máquina de escribir del departamento del escritor para que su jefe no la encuentre, y así el escritor no será condenado injustamente, él sigue protegiéndolos, aún cuando la novia lo delata.
Freud postula que “(...)Las fantasías provienen de lo oído, entendido con posterioridad, y desde luego son genuinas en todo su material. Quizá tengan su origen accidental en las fantasías onanistas. Un segundo discernimiento importante nos dice que el producto psíquico que en la histeria es afectado por la represión, no son en verdad los recuerdos. Pues ningún ser humano se entrega sin razón a una actividad anémica, sino unos impulsos que derivan de las escenas primordiales. (...)”

Tiempo 3:
J.C.Mosca plantea que el sujeto no puede escapar de su responsabilidad frente a un deseo que le corresponde. El resulta interpelado por un deseo desconocido que lo sorprende, pero que paradójicamente le pertenece, porque el sujeto que está en juego aquí, no es el sujeto de la conciencia sino el sujeto del inconsciente. Ciertos indicios nos permiten situar la existencia de este deseo: Wiesler entra activamente en la vida de la pareja, no sólo para reparar su papel en la amenaza a la relación, sino, también, para revivificar y recargar su propio mundo interno. Posteriormente, Wiesler sale del papel de observador, no para controlar la vida de los otros, sino para establecer un diálogo con ellos. Cuando se encuentra inesperadamente con Christa en un bar, Wiesler le revela
indirectamente su identidad (“soy tu audiencia”), para convencerse a si mismo ante ella, que pertenecen al mismo bando. Con este cambio, Wiesler ha entrado ahora en el campo verbal, intersubjetivo, donde hay una relación entre pares, donde no está el ojo delator sino la mirada. Ya él es capaz de comprender y articular sus deseos, motivaciones, pensamientos y sentimientos, portándole esto una identidad propia y echando luz a las falsas identidades prefabricadas, proyectadas sobre ellos por el aparato del partido.
El agente es responsable en tanto sujeto barrado, sujeto de deseo y es por ello que debe responder a la puesta en acto de un deseo inconsciente. El circuito de la responsabilidad quedaría planteado de la siguiente forma:

dimensión universal-singular
“ El agente quiere escuchar
la vida de estos otros “ Aparecen culpa y vergüenza
Dimensión Particular

Todo acto ético se sitúa en la dimensión de lo Universal- Singular, soportándose en lo Particular y siendo este último su correlato. Lo universal es aquello que se presenta como una totalidad dada, hasta que el acto ético lo expande abriendo de este modo un universo de posibilidades “En ausencia de universo universal, los “todos” postulados como tales no son mas que particulares precarios, sometidos sin excepción a las potencias alteradoras del devenir”5, esto es lo ético, aquel horizonte que destotaliza el universo dado; en este caso pensamos que lo Universal se corresponde con las creencias y saberes acerca del sistema socialista, en lo que respecta a lo Particular, podemos ubicar allí las reglas o protocolos que rigen a cada sociedad en un momento dado, en los cuales se incluyen. Esto nos llama a reflexionar acerca de qué de lo particular, se ha desvalorizado o desquebrajado aquí. En términos de Ignacio Lewkowicz: “en la singularidad que irrumpe fracasan las legalidades constituidas.”6. Es esta singularidad la que requiere una nueva ley que la incluya, aquí tiene lugar el deseo del agente ligado al acto ético.
Por otro lado decimos que todo Particular se sostiene en una Moral propia de la época, en este caso podríamos inferir que en la película, se correlaciona a una determinada sociedad y un determinado sistema.
La moral y lo ético se entrecruzan, donde la moral desfallece, lo ético abre nuevas posibilidades expandiendo el universo de lo establecido irrumpiendo como una singularidad en situación.
Hemos considerado como moral a los valores aceptados por una sociedad determinada, lo ético a diferencia de lo moral, es aquello que va más allá de lo establecido por los juicios morales. La ética se corresponde con un orden suplementario que viene a ampliar el universo de particularidades existente, donde desfallece lo ya dado.
Podemos decir que si hay un acto ético, es porque ha sido puesto en juego lo universal-singular apoyándose en la dimensión particular de lo moral: es el valor particular de la culpa que siente el protagonista y pone en juego.
En palabras de Oscar D’Amore, la interpelación del Tiempo 2 que cuestiona al Tiempo 1 “se pone en marcha cuando la Ley simbólica del deseo se precipita bajo la forma de culpa para retornar sobre la acción”.
En la historia, el protagonista, ante la precipitación de la culpa (que señala que algo del deseo se pone en juego), seducción y enamoramiento hacia la protagonista, junto con la caída de sus ideales, hace que él vuelva al primer tiempo sintiendo culpa y vergüenza es así que decide proteger a la pareja. Ubicándose de una manera funcional dentro de esta relación.
Podemos hablar entonces de singularidades, sólo cuando algo que se presenta irrumpe haciendo fracasar las legalidades constituidas, destotalizando como particular la legalidad del universo previo. En este sentido, se muestra en esta trama, lo que Ignacio Lewcowicz afirma: “Por lo visto hasta aquí, se desprende que las singularidades…solo son un modo de relación con la situación en que irrumpen: jamás las tendríamos presentadas “en persona”. 7
Es aquí en donde lo establecido como universal y compartido se resquebraja y cede permitiendo la emergencia de su singularidad, su existencia como sujeto del deseo. Así nuestro agente es castigado por proteger a la pareja, es rebajado en su puesto, pasa de ser un agente prestigioso a ocupar el puesto en un sótano abriendo y controlando las cartas que entran al país, él paga por su deseo, se hace responsable de él.
Al final de la película se lo ve pasar delante de una librería donde hay una propaganda expuesta del último gran best sellers del escritor que 6 años atrás, cambió su forma de vivir, el libro que se llamaba “Sonata de los hombres buenos”. Al entrar en la librería y abrir la primer página, para su sorpresa, se encuentra con una dedicatoria “en reconocimiento al agente XX7”. Logra así, ser reconocido finalmente por estos otros, que lo hacen un hombre sensible, destacado.

BIBLIOGRAFÍA

 J.C. Mosca. Ética, un horizonte en quiebra. Cáp. VIII, Responsabilidad: otro nombre del Sujeto
 J.J. Michel Fariña. Ética, un horizonte en quiebra. Cáp. VI, Del acto ético.
 Ignacio Lewcowicz. “Etica, un horizonte en quiebra”. Pag. 61 Eudeba. Buenos Aires 2002
 Juan Fariña. www.elsigma.com “Cine y psicoanálisis”. Responder por la vergüenza
 J.C. Fariña y C. Gutierrez en “Veinte años son nada”.
 Oscar D ‘Amore, Clínica y deontología. Responsabilidad y culpa. Parte III Etica y Responsabilidad.
 J.C. Fariña. Ficha de cátedra. Responsabilidad: entre necesidad y azar.
 Freud, Sigmund. La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En algunas notas adicionales a la interpretación de lo sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.
 Freud, Sigmud. Fragmentos de la correspondencia con Fliess. En carta 61. Pag. 288. Obras completas. Tomo I, Amorrortu editores. 1984.



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