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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Cátedra I de Psicología, Ética y
Derechos Humanos
Titular: Juan Jorge Michel Fariña

Alumna: Marino, Sheila: L.U.: 33004663-0
Tel: 45674899
Mail: sheilammarino@hotmail.com

Profesora de Prácticos: Domínguez, Maria Elena

Comisión: 10

- Segundo Cuatrimestre 2o1o-

10 -Marino Sheila- ”Las Flores del Cerezo”

En el presente trabajo se pretenderá llevar a cabo un análisis la responsabilidad que a su vez involucre los conceptos teóricos desarrollados por asignatura, para lo cual se tomará como foco el personaje que interpreta el actor Elmar Wepper en esta película alemana, en tanto protagonista de un matrimonio, llamado Rudy.
Para tal objetivo se partirá estableciendo los tiempos lógicos del Circuito de la Responsabilidad en dicho protagonista. De este modo sería posible ubicar en Rudy (hombre occidental) un primer tiempo que corresponde a un personaje de una lógica individualista, anclado en su trabajo de oficina y enamorado de su monotonía vital. Resulta necesario aclarar para entendimiento de la escena que el mismo desconoce de una enfermedad terminal que padece, comunicada ésta a su esposa Trudy (mujer japonesa), quien decide no enfrentar a su marido con dicho diagnóstico y emprender con él un viaje a Berlín para visitar a sus hijos y nietos. Persiguiendo así el consejo dado por el médico, según el cual podía ser conveniente que hicieran un viaje juntos, algo aventurero. A pesar de Rudy odiar como ella dice las aventuras, acepta dicha propuesta que finalmente solo genera en ellos la sensación de que sus hijos no tienen tiempo para estos, estando exclusivamente dedicados a sus vidas. Es por lo dicho que Rudy quiere volver a su casa, a su rutina, al accionar de todos los días. Asimismo el personaje dice a su esposa: “Nos tenemos el uno al otro, esa es la verdadera felicidad”, “Yo vivo el hoy y ahora ¿Cuánto tiempo nos queda?, tenemos suerte de estar aquí” A esto Trudy agrega: ¿si no nos quedase mucho tiempo qué es lo que te gustaría hacer? Rudy dice: “Ah, esa historia de vivir cada día como si fuera el último, que tontería. ¿Qué más debería hacer? No haría nada distinto, iría a la mañana al trabajo y volvería a casa a la noche, eso es lo que haría.
A partir de dicho fragmento se podría plantear cómo incluso ante la posibilidad de muerte, no sabida por él, su discurso se sumerge en la cotideneidad propia de su universo particular donde dicho sujeto se encuentra inscripto, donde lo esperable sería regirse por dicha conducta que ha mantenido a la largo de toda su vida. La cual se agota en el objetivo para el cual es concebida, como dice él: “No cambiar nada”.
Un sorpresivo momento en el film y lo que permitirá introducir un segundo tiempo remite a un hecho imprevisto tanto para Rudy como para el espectador, siendo esta la escena de la muerte de Trudy. La misma muere mientras dormía previamente a iniciar el viaje de regreso a su casa. Podría ubicarse que es este hecho el que actúa como punto de partida para lo que significará un quiebre, un exceso en tanto presentación de algo incalificable que obliga al sujeto ir más allá de la aparente totalidad, de aquel particular, cuya presentación hace tambalear las consistencias previamente instituidas. Remite ésto a la lógica de la descompletud del universo previo, del no-todo que hace referencia a otro plano de la existencia. Asimismo como plantea M.E Domínguez “tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo”. En función de lo expuesto resulta conveniente ubicar cómo el sujeto se ve interpelado, a partir de una escena que se desprende luego del entierro de Trudy, en una conversación con Katie, amiga de su hija, la cual le hace dar cuenta de que el amor que ella sentía por él la había apartado de la vida que hubiese querido llevar. Podría decirse ante esto ¿cuán responsable es Rudy ante esto? Ella le dice: “me contó sobre cómo ella siempre quiso bailar y convertirse en una buena bailarina Butoh, deseaba eso más que cualquier cosa en la vida y cómo le hubiera gustado ir a Japón para estudiar allí” De esta manera Rudy se pregunta por la felicidad de su esposa, si fue realmente feliz. Ante esto y recordando su dicho del primer tiempo: “Nos tenemos el uno al otro, esa es la verdadera felicidad” se podría inferir que se trataría en dicha instancia de una felicidad que no toma consideración del verdadero deseo de su mujer, el cual ha quedado sepultado en tal estado de rutina. Ante lo cual Katie responde: “pienso que quizás existía otra mujer que nadie vio y yo vi esa otra persona”.
Hecho el anterior planteo, en tanto dicha interpelación subjetiva es la que abre el circuito, queda trazada la distancia entre el tiempo 1 y el tiempo 2, la cual permite elaborar una hipótesis clínica enlazando estos dos tiempos. Considerada como un intento de conjeturar la relación entre el tiempo 1 y el 2, y encargada de explicar el movimiento que supone que el tiempo 2 se sobreimprime al tiempo 1 resignificandolo , se intentará dar cuenta de ¿por qué tiene que responder el sujeto? Así será posible decir que el mismo tiene que responder ante la castración que se pone en juego a partir de la pérdida del objeto amado que es lo que le permitirá llevar a cabo un proceso de duelo. Incluso podría decirse que tiene que responder por el lugar que ocupa Trudy en su deseo inconciente.
Continuando con lo planteado por Oscar D Amore en su texto “Responsabilidad subjetiva y culpa” es posible ubicar cómo en este personaje se pone en juego la culpa que obliga a responder a esa interpelación, una culpa que podría remitirse a lo siguiente ¿cómo fue posible que jamás el propio sujeto considerada el deseo de su amada privilegiando por el contrario su individualidad? Incluso él en un momento de la película ante sus hijos dice: “Ella dedicó casi toda su vida a sus hijos y a mí” “Si hubiera sabido que terminaría tan de repente hubiera sido más amable con ella” Esto ya ubica un saberse culpable de la situación si consideramos que en un primer tiempo él mismo dijo que ante un suceso como tal no cambiaría nada. Por otra parte podría hablarse de una respuesta en tanto reproche dado que cuando Katie responde ante su pregunta por la felicidad de su amada es posible observar en el personaje un momento de perplejidad, de desconcierto para luego buscar un álbum de fotos en el que estaba Trudy vestida como bailarina Butoh y ante lo cual él dice: “no me gustaba esto, era muy extremo, me avergonzaba, no quería que continuara con eso”. Se puede observar aquí cómo el sujeto se responsabiliza moralmente y trata de enmendar, dando justificación que actúa como tapón de la dimensión ética, es un llamado así a responder para volver al surco de la moral, por lo que trata aquí de una respuesta particular.
Sin embrago volviendo a lo planteado en relación a la culpa podría decirse que el hecho de saberse culpable de la situación en juego, dado que en otra instancia él dice: “Mantuve a tu madre alejada de lo que era importante para ella” lo cual remite a una deuda que ha de ser pagada y que permite la posibilidad de otro tipo de responsabilidad.
A partir de lo expuesto será posible ubicar un tercer tiempo que verifique la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un sujeto barrado, donde se pone en juego una relación ética con su deseo, diluyendo el sentimiento de culpa. Por lo tanto ¿cómo se observa en esta instancia el cambio de posición subjetiva en relación al T1? Podría comenzar diciéndose que Rudy empieza por ver a su amada con una mirada nueva y promete compensarla por haber desperdiciado su vida. Es así que se embarca en un último viaje que lo llevará a Japón, en donde se celebra el festival de los cerezos en flor, un canto a la belleza, la transitoriedad y a los nuevos comienzos. Es importante aclarar que Japón es el lugar a donde ella siempre quiso viajar para ver el Monte Fuji y los Cerezos en Flor con él. Es allí donde Rudy se pregunta: ¿Dónde está Trudy?, ¿Dónde esta su cuerpo? Y dice “Mis memorias de ella están en mi cuerpo pero cuando mi cuerpo no pertenezca más aquí ¿dónde estará entonces Trudy?, de esta manera es que el acto remite a la búsqueda de su amada a través de cada uno de los lugares de anhelo de la misma. Para ésto ¿cual es la importancia que adquiere el baile Butoh a su objetivo regido principalmente por su deseo? Dado que el mismo consiste -espiritualmente hablando-, en pretender atrapar la luz y la sombra, el nacimiento y la muerte, la conciencia de ser y la interrupción de la existencia, a través de suaves movimientos, en tanto danza de los sentidos es que el personaje empleará la totalidad de su tiempo en conseguir una conexión con el Butoh que le acerque lo máximo posible a Trudy, poder conocer así lo que en un primer tiempo no había podido ver. Es a partir de la comprensión de que esta danza puede ser bailada por cada ser vivo y cada ser muerto al mismo tiempo que finalmente logra encontrar a su Trudy a través del baile ante el Monte Fuji. Dado que es una escena realmente emocionante agregaré que Rudy en Tokio en un primer momento muestra a su amada (él dice que a través de él va a mostrarle Tokio) las Flores del Cerezo que tienen un significado fundamental en relación a la vida, a la existencia, y a la incertidumbre del ser, en tanto metáfora de la fugacidad. Un símbolo de lo que florece y no perpetúa, de lo que hay que aprovechar en el mismo momento. Este indicador permite dar cuenta como aquel significante que se ubicó en un primer tiempo respecto a su decir: “esa historia de vivir cada día como si fuera el último, que tontería”, es resignificada a partir de esta nueva posición del sujeto. Posteriormente se dirige al Monte Fuji siendo este el símbolo de grandeza, y de lo imposible que es abarcarla, en donde en una noche en que Rudy no gozaba de buena salud porta la vestimenta y la pintura que dicho baile caracteriza y frente al Monte (que sólo esa noche permitió verse) lleva a cabo el baile tan importante para su amada en donde logra encontrarse consigo mismo y encontrarla a ella para luego de un hermoso momento de felicidad él muere. Finalmente el cáncer en tanto enfermedad terminal llega en ese momento, habiéndola encontrado, habiendo puesto en juego su deseo.
Luego de haber llevado a cabo el precedente recorrido en segundo lugar es necesario aclarar que no se encontró un indicador que diera cuenta de un efecto particularista.
En tercer lugar se tomara en dicho apartado como foco de pensamiento lo sugerido por Mosca en su texto respecto de que la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre Necesidad y Azar, es decir que cuando aparece alguno de ellos o su combinación, surge la pregunta por la responsabilidad que adquiere el sujeto en una situación. Con respecto al Azar puede definirse como aquellos hechos casuales, que ocurren “accidentalmente”. En términos más coloquiales se hace referencia al Azar como “coincidencia” o “suerte”. Necesidad alude a aquellos sucesos ajenos a la voluntad humana, hechos que van a ocurrir inexorablemente y cuando eso sucede se releva al sujeto de toda responsabilidad. Para hablar de Necesidad, cotidianamente lo hacemos con el término “destino”.
Ahora bien ¿cómo es posible tratar este tema a partir del film analizado?, en principio podría por comenzar ubicando como elemento de Necesidad la temática de la muerte ya sea de Trudy en tanto no era posible saber ni cómo ni cuando iba a suceder pero es algo ante lo cual no hay argumentos y se sabe que va a ocurrir en algún momento, ajeno a la propia voluntad. La cual resultó sorpresiva dado que se esperaba la muerte de Rudy y no la de Trudy. Este hecho incluso lleva a plantear la siguiente pregunta ¿fue casualidad que ella se muriera antes que él?, esto dado que la película alemana muestra una visión oriental que radica en la creencia de la continuidad de la vida, a partir de lo cual fue posible encontrar en él un cambio de posición subjetiva que puso en juego su deseo inconciente, a la vez que a partir de este suceso se logró un acercamiento a su esposa desde otra plano de la existencia y una mirada de la vida regida por la belleza y el sentimiento, radical a lo que se pudo ver en un primer tiempo. También se podría decir ¿fue azaroso que Trudy se muriera justamente luego de aquellas palabras de Rudy respecto de la vida? No significa por esto hablar de una responsabilidad jurídica en tanto culpable de su muerte, claro que no, pero si podría decir y como se intentó ubicar en el desarrollo del circuito de la responsabilidad que Rudy es responsable de no haber accedido y registrado el deseo de su amada, siendo recién a partir de las palabras de Katie y de la muerte de aquella que se hace cargo de su accionar y da cuenta de lo egoísta que ha sido en su vida, para generar luego un cambio en esa posición.
Por último, se hará foco en la comparación de este caso con el de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro”, de Sartre. Para empezar se cotejará los elementos de Azar y Necesidad entre el cuento y el film. En “El Muro” es posible establecer como elemento de Azar el hecho de que haya coincidido la burla que Ibbieta le quiso hacer a los falangistas con la pelea de Gris con su primo, es decir, fue casualidad que estos dos episodios coincidieran en el tiempo. En relación al elemento de Necesidad ubicamos el momento en que el comandante de los falangistas le dice a Ibbieta “es su vida por la tuya”. En otras palabras, esta decisión de perdonarle la vida a Ibbieta a cambio de la vida de Gris es ajena a la voluntad del personaje, o sea, esa decisión no la puede modificar Ibbieta. Y es inexorable que haya una muerte al menos: la de él o la de su amigo. Tanto en nuestra situación de la película como en este cuento encontramos elementos de Azar y de Necesidad, que sin embargo éstos no liberan a los sujetos de su responsabilidad. Es decir, en ambos casos los sujetos deben responder por sus actos.
Otra cuestión que resulta interesante es la importancia que adquiere tanto para los personajes del texto de Sartre como en el film la dialéctica entre la vida y la muerte y que subraya los modos en el que los seres humanos nos enfrentamos a la misma.
En el primer caso tanto Gris como Ibbieta debieron tomar decisiones cruciales para su supervivencia. Antes de tomar esa decisión, cada uno pensó en el otro. Y como dice Fariña: “Ello nos permite conjeturar que Gris e Ibbieta tuvieron una cita a ciegas de inconciente a inconciente en el cementerio en la que, sin saberlo, permutaron sus vidas”. Se podría decir que no es azaroso que los dos amigos de infancia hayan elegido el mismo lugar “cementerio”. Allí hay algo en común entre ellos, que nunca con seguridad se sabrá. Así Ibbieta es responsable de querer vivir un poco más. El deseo de vivir lo manda a Gris al cementerio, o sea, a su muerte. Sólo si Gris moría, podría Ibbieta vivir más. Estos dos amigos puestos ante la angustia de la muerte produjeron sendas formaciones impredecibles en las que emergió su condición subjetiva: una burla en el caso Ibbieta; un actino en el caso de Gris.
En el caso del film, retomando lo planteado en el apartado anterior se podría en principio pensar el papel que juego la muerte en ambos personajes. Por un lado cómo Trudy se enfrenta a la muerte de su propio marido, donde un hecho ajeno a su voluntad la invade para finalmente sin respuesta alguna morir ella. Me atrevo a inferir que podría tratarse de un hecho no azaroso, que adquiere significación a posteriori por Rudy. Donde incluso la propia muerte de Trudy es la que permite comunicarse con su deseo a través de su amado. Si bien el final es la muerte de él, podría ubicarse aquí que sus últimos días de vida sí decidió emprender un cambio en su vida y lograr un encuentro tanto del deseo de ella como el suyo, encontrándose con él mismo y encontrándose con ella. Aquí se podría decir que la felicidad no basta con tener al otro al lado de uno, incluso a partir de la película podría pensarse ¿fue la muerte la que permitió la plena felicidad, vivir la vida? Como dice Barthes “Habitar la vida”.

Bibliografía

• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

• Michel Fariña, J.: Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de cátedra. Desgrabación de cláse teórica. Publicado en la página web de la cátedra.

• Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996): Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.

• Mosca, J. C. (1998): Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

• Domínguez, Maria Elena: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

• Michel Fariña, J.: La responsabilidad establecida en un circuito de tres tiempos lógicos. En “Mar Abierto” Un horizonte en quiebra.



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