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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
Psicología, Ética y Derechos Humanos
Cátedra I Fariña, Juan Jorge Michel
Comisión 20
Segundo Parcial
“Las Flores del Cerezo”
Profesora: Mariana Pacheco
Alumna: Rocío Hernández Ujihara
32.592.180/0
28 Octubre 2010

Descripción del film: Las Flores del Cerezo
Las Flores del Cerezo relata la historia de Rudi y Trudi, un matrimonio que vivía en un tranquilo pueblo alamán. Compañeros e inmersos en una rutina diaria comparten sus vida. Rudi va a trabajar todos los días al pueblo, mientras Trudi permanece en su casa. Al comienzo de la película los médicos le informan a Trudi que su marido está enfermo de un cáncer terminal, y le proponen pasar el último tiempo lo mejor posible, emprender alguna aventura, un viaje, etc. Ella en ningún momento le da la noticia de su enfermedad a Rudi, y decide que irán a visitar a dos de sus tres hijos que viven en Berlín. Una vez en Berlín, el tiempo y la distancia parece haber aumentado las asperezas con sus hijos quienes parecen extraños frente a sus ojos y a los pocos días la pareja sola parte hacia la playa. Vemos al personaje de Trudi sufrir por el secreto que lleva guardado en su intento de hacer todo lo posible para pasar el último tiempo felices y juntos. Le propone también viajar a Japón, donde vive su tercer y preferido hijo, Karl. Frente a este pedido Rudi se niega apoyándose en el argumento de que el viaje sería muy caro, y que sería mucho más lógico que su hijo viniese a visitarlos en vez de ellos viajar para allá.
Trudi, de descendencia japonesa, siempre deseó (casi a escondidas) conocer Japón, su voz en off en la película nos cuenta que su sueño era ver el Monte Fuji, pero que nunca se lo ocurriría hacerlo sin su marido.
Es en su viaje a la playa que durante la primera noche Trudi muere inesperdamente. Rudi debe afrontar la pérdida de su compañera. Luego del funeral y de que la familia parte Rudi comienza a revisar entre las cosas de su mujer, y encuentra las fotos de la danza japonesa Bhuto, postales de Japón, un libro con fotos del Monte Fuji y cae bajo la cuenta de que importante era todo esto en la vida de Trudi, y como había procurado ocultarlo siempre para poder compartir todo con él. Es así que decide viajar a Japón y hospedarse en lo de su hijo Karl. En esta visita Rudi decide “mostrarle” a su mujer todas aquellas cosas que ella quería conocer. Vistiendo su ropa, aprendiendo su danza y en compañía de Yu, una pequeña niña japonesa, que lo acompaña y enseña sobre la cultura japonesa, Rudi intenta “encontrar” en todos estos lugares a su mujer. Finalmente muere, bailando Bhuto frente al Monte Fuji “junto a ella”.

Análisis
El presente análisis pretende presentar una mirada sobre el personaje de Rudi, el circuito de responsabilidad conformado por ciertas situaciones escogidas, resaltando los indicadores de los elementos de azar y necesidad; relacionando el concepto de culpa con la situación escogida ya que no hay responsabilidad subjetiva sin ella y articulando todo este análisis con los conceptos y bibliografía trabajados en la materia.
Como he mencionado previamente será analizado el circuito de responsabilidad presentado en el personaje de Rudi. Vale la pena definir que se comprende por responsabilidad. Es en este trabajo que tomamos responsabilidad como responsabilidad subjetiva, como aquello que interpela al sujeto mas allá de su yo, refiriéndose al sujeto del inconsciente. Lo separamos de la responsabilidad jurídica planteada desde un sujeto autónomo, consiente, de voluntad e intención, capaz de responder por sus actos, ya que la responsabilidad subjetiva enfrenta al sujeto a aquello que le resulta ajeno. Pero esta ajenidad no lo irresponsabiliza, ya que el sujeto es responsable aun de aquello que desconoce de sí. Es importante resaltar que el sujeto es responsable de aquello que le resulta ajeno siempre tomando la responsabilidad subjetiva, y siendo capaz de distinguirla de la moral y la jurídica. Es de esta manera que entenderemos a la responsabilidad subjetiva como “aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente; sujeto no autónomo que, por definición no es dueño de su voluntad e intención”.
Freud indaga sobre estas acciones ajenas al yo, por las cuales las personas no se consideran responsables y que inevitablemente alteran de alguna manera al yo consciente. Aquel yo que mantenía la quimera de ser totalmente autónomo, controlado, dueño de sus palabras y acciones, se encuentra desorientado frente a aquello que le resulta ajeno, que revela la insuficiencia de la voluntad. Esta interpelación lleva a resinificar tiempos lógicos previos y es con esta idea que nos introduciremos en el circuito de responsabilidad de Rudi.
Vale primero describir y situar los tiempos en Las Flores del Cerezo. El circuito está compuesto por un Tiempo 1, en donde se realiza una acción que concuerda “con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que… se agota en los fines para lo que fue realizada” . En la película situaremos como Tiempo 1 la escena en la que Rudi y Trudi se encontraban caminando en la playa, frenaron en el muelle a descansar y comienzan a charlar de los años, la vejez y la muerte. Trudi le dice a su marido que le gustaría viajar a Japón y visitar a Karl. Frente a esto su marido responde “No, es muy caro, saldría más barato que el venga a visitarnos a nosotros”. Esta acción concuerda totalmente con el universo cerrado de Rudi, quien no disfrutaba viajar, quien era feliz inmerso en la rutina diaria y en compañía solamente de su mujer. Esta fue una respuesta esperable, una acción esperable del personaje.
El Tiempo 2 se sitúa cuando este universo particular resulta quebrado y posibilita que el sujeto se pregunte sobre su posición, es en este tiempo que podemos situar la interpelación. En la película situaremos la escena en la que Rudi, después de que su mujer muere, se encuentra solo en su dormitorio, abre los cajones de la mesa de luz de Trudi y encuentra un libro lleno de postales de Japón y fotos sobre “Cien miradas del Monte Fuji”. Rudi acaricia el libro, se encuentra interpelado frente a esta nueva revelación de caer en cuenta de que lo que siempre ella quiso él nunca se lo dio, conocer Japón.
Estos tiempos fueron presentados en orden cronológico, pero el circuito se plantea bajo la lógica de la retroacción; es la interpelación del Tiempo 2 la que hace volver, la que re significa la acción del Tiempo 1. Esta Tiempo 1 es re significado a través de la culpa, ya que ella obliga a volver a la acción frente a la cual el sujeto debe responder. Es así que partiendo de los aportes de D’ Amore podemos plantear que no existe responsabilidad subjetiva sin culpa, “la culpa es en este sentido, una condición para el circuito de la responsabilidad subjetiva: es una condición sin clivaje. Es la culpa, la que obliga responder”. Esta culpa la podemos observar en el personaje de Rudi, en su mirada frente a las postales y libro de su mujer, mientras miraba las fotos de Trudi bailando Bhuto. Es esta culpa que lo obliga a responder, es frente a esta culpa, frente a la sensación de estar en deuda con ella que Rudi decide volar a Japón. La culpa es por lo que se re significa su acción de haberle negado el viaje a Japón, de superponer lo económico, sus propios deseos y comodidades sobre los de ella; es por la culpa que, lo que en su momento fue un simple no, fue re significado.
El Tiempo 2 deja en prueba la incompletud del universo y proporciona el momento para el surgimiento de una singularidad. Es en el Tiempo 3 que se toma una posición en relación a lo universal, en donde el sujeto responde con un cambio de posición, en donde el universo de abre. En la película podemos ubicar la escena en la que Rudi se encuentra bailando Bhuto, disfrazado con la ropa de su mujer en las orillas del Monte Fuji.
Plantear el circuito de responsabilidad nos lleva a presentar los elementos de azar y necesidad presentes en el análisis de Rudi. La necesidad o determinación como la llama Mosca es aquello que existe fuera de la responsabilidad del hombre, es aquello del orden de la ley, que ocurrirá inexorablemente. En nuestro rectore de Las Flores del Cerezo, aquello inexorable, aquello destinado a ocurrir es la muerte de Trudi. Ningún ser vivo escapa de este destino, para el cual no existen palabas. Pero existió algo del orden azaroso, de la casualidad de que justo Trudi muera una noche después de haberle hecho el pedido de viajar a Japón a su marido, justo cuando estaban solos en la playa, estando ella totalmente sana y él enfermo. Mosca presenta que es entre esta grieta entre la necesidad y el azar que se encuentra la responsabilidad del sujeto. Si rige totalmente una o la otra no hay lugar para preguntarse sobre la responsabilidad del sujeto. La muerte sin duda es algo que rige por afuera de la intervención del sujeto, pero en esta situación el azar evidentemente también jugó su papel.

Bibliografía
Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra.
D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.
Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio.Buenos Aires.

Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.

Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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