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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología, ética y derechos humanos.
Cat. I Fariña, Juan Jorge Michel.

Segunda Evaluación.
Película: “Las flores del cerezo”

Comisión de Trabajos Prácticos n° 19
Profesor. Pérez Ferretti, Fernando

Alumnas:
- Alvarez Saez, María del Rosario
DNI 340783365

- Oyola, Natalia
DNI 29331875

Segundo Cuatrimestre 2010.

Consignas de evaluación.

1. Escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre. Justifique su elección.
2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5. Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

1) El personaje elegido para la presente evaluación es Rudi, personaje principal del film “Las flores del cerezo”. Lo hemos elegido a él dado que consideramos que a través de sus dichos y acciones atraviesa el circuito de la responsabilidad. Sostenemos que Rudi toma una decisión ante la cual, en un momento en que se lo interpela por sus dichos, el deberá responder, “es una transformación de la cual el primer sorprendido es el propio protagonista.” (Fariña, 1999)
Si ser responsable se entiende como aquel de que se espera una respuesta, ubicamos a Rudi en este lugar. Donde en esta respuesta no es culpable de sus consecuencias sino de que hace con ellas. Es allí donde se juega la personalidad del personaje, donde se pueden poner en juego aquello de la emergencia de una singularidad en situación.
Cuando decimos que deberá responder nos referimos a “Un sujeto puede pasarse la vida huyendo de sí mismo. Pero existen ciertas circunstancias en las que algo cambia, en las que se encuentra eligiendo, pero no ya desde el cálculo y la certeza precedentes.” (Fariña, 1999)
Se puede poner en relación con el personaje del Muro de Sartre, Ibbieta, dado que en términos teóricos, este último personaje también se ve interpelado ante la situación que lo sorprende en la jugarreta que intenta dar a los falangistas acerca del paradero de su compañero. Sin embargo, se ver sorprendido dado que allí donde dijo una mentira se escondía una verdad, allí se espera que responda. En este sentido nuestro personaje, Rudi, también se ve interpelado en una situación y se ve enfrentado ante su propio deseo y es allí donde se espera respuesta.

2) En Las flores del cerezo, podemos situar la emergencia de una singularidad en situación, que se puede ver surgir a partir de la delimitación de los tiempos lógicos correspondientes al circuito de la responsabilidad. En este sentido podríamos situar en primer lugar el tiempo 2 (T2), lugar de interpelación del sujeto a través de “indicadores que lo ponen sobre aviso de que algo anduvo mal.” (Fariña) Cuando Rudi recibe en su viaje a Tokio cuestiones que lo interrogan, tal como el significado que adquiere la flor del cerezo con respecto a la fugacidad del tiempo, y los dichos de su hijo en estado de ebriedad, después del festejo del Hanami japonés, donde le grita: “Nunca conociste a mamá. No sabes quién era. ¡No tienes idea, viejo tonto! Regresa a tu oficina. A donde perteneces. ¡Vete!” y el último grito reza “una manzana al día evita una cirugía.” El pronunciamiento de estas palabras salidas de su propia boca pero que le vuelven a través de la voz de su hijo, como si estuviera frente a un espejo que le hace ver como había se había encerrado tanto a él mismo como a su en ese momento difunta esposa, en una vida rutinaria, estructurada y predecible.
El tiempo 1 (T1), que es el momento en que el personaje lleva adelante una acción, la cual tiene un objetivo, la cual el personaje considera que tiene un fin y que es en ese fin en que ella misma se agota. En este sentido situamos como T1 cuando Rudi profería su frase “una manzana al día evita una cirugía” cuando a la hora de almorzar en el trabajo le da su manzana al compañero, siendo que él en realidad nunca la come, y es “solo en relación a los dichos del sujeto algo de este sentido singular puede advenir” (Salomone, 2006)
La frase “una manzana al día evita una cirugía” es “un término que adquiere un valor significante solo a posteriori de un significante 2 que le da el carácter de tal.” (Fariña) Esta frase a su vez es la que nos permite pensar una hipótesis clínica que una el T2 con el T1 resignificando a este último. Una hipótesis clínica es la que religa aquello que asoma abrupta y sorpresivamente en el T2, es “una sutura fantasmática destinada a taponar esa apertura, clausurando la pregunta por la causa (objeto a)” (Dominguez, 2006) es una “interpretación que el inconciente hace de esos elementos disonantes (…)” (Dominguez, 2006). Hipótesis que engorda el sentido. Es una significación que se nos abre ante la pregunta “¿de qué debe hacerse responsable al sujeto?”
Al personaje elegido lo encontramos culpable de creer que tenían más tiempo, y por eso encontramos el lugar de la fugacidad de las flores al igual que la frase del hijo como lugar de interpelación. Esta interpelación no solo le resignifica el hecho de la fugacidad del tiempo sino que a su vez consideramos que le resignifica todo aquello que Trudi (su esposa) había estado haciendo antes de morir con el fin de aprovechar el tiempo. Perdió ese tiempo que creía eterno, que no intento pensar como finito. El mismo le dice a su mujer, que ya tendrán tiempo para ver a su hijo Karl en Tokio, y para recorrer ese lugar que ella tanto añora conocer. En este punto se ve resignificado el T1, donde aquello que lo interpela lo enfrenta sobre su posición frente al deseo de que siempre habría más tiempo. Se da cuenta que estaba equivocado, que la muerte existía y se hizo presente en Trudi. Que la vida y el tiempo son fugaces como las flores del cerezo, que nacen un día y mueren al otro.
Por otro lado se puede pensar también en relación a esta conjetura acerca de la hipótesis que sostenemos ligan el T2 y el T1, la cuestión de la mosca de mayo, dado que la mujer de Rudi, Trudi, profería una frase "La mosca de mayo vive un día. Un solo día de dolor. Un solo día de pasión. Que vuele hasta el final. Su paraíso es eterno. Solo un día para remediar.” Esto también nos remite a pensar la fugacidad y transitoriedad del tiempo, y por ende sería una señal más que Trudi le daba acerca del tiempo, aunque él no la escuchara. Sin embargo en una de las charlas que mantiene con su hijo Rudi le dice que “no entiende donde esta Trudi, donde está su cuerpo” el sostenía que “ahora” sus recuerdos estaban en su propio cuerpo, pero hay una pregunta por saber donde quedaran esos recuerdos cuando el no este. Lo cual nos remite a una idea también de la inquietud de Rudi por conservar algo de ella en este mundo, lo que al conocer el significado de la flor del cerezo, comprender que son símbolo de la fugacidad y que no pueden ser conservadas, algo de eso se conmueve.

3) La responsabilidad la situamos en la grieta entre necesidad y azar, decimos que cuando un suceso responde a las coordenadas de la necesidad o del azar no puede juzgárselos por el suceso en si sino por cómo responde ante ellos, qué hace con ellos. La necesidad es aquello de lo que podemos estar seguros, lo anticipable, es lo que articula el causa efecto, se puede explicar, tiene que ver con elementos que reglan una situación y escapa a lo que el sujeto puede modificar; en el lenguaje cotidiano se lo relaciona con aquello a lo que llamamos destino.
El azar por otro lado, es lo más incierto, es aquello que desconecta causa efecto, es aquello que se escapa a lo que es explicable por el orden de la necesidad, se relaciona con aquello que en el lenguaje cotidiano llamamos suerte.
A partir del recorte realizado a la película y en relación al personaje elegido, Rudi, pudimos recortar algunos elementos de azar y necesidad presentes en las escenas.
Según como se define el orden de la necesidad recortamos esencialmente dos elementos que responden a él, tales son la muerte de Trudi y las propiedades esenciales de las flores del cerezo.
En el primer caso, la muerte de Trudi, se corresponde con la necesidad dado que frente a la muerte “No sabemos cómo ni cuándo, pero hasta nuevo aviso todos sabemos que algún día vamos a morir. No existen argumentos ante la muerte. La muerte es lo inexorable, aquello frente a lo cual no hay palabras.” (Fariña)
Por otro lado, la propiedad fundamental de la flor del cerezo, es que se marchiten al poco tiempo de brotar es del orden de la necesidad, porque la planta es así, es algo que la naturaleza misma explica, es la naturaleza en este caso la que puso las reglas. Uno puede conocer este dato o desconocerlo, tal como sucede con Rudi, pero es algo del orden de la necesidad que no puede cambiar, ahora que hace Rudi con el tema de la fugacidad del tiempo a la que las flores lo retrotraen es ya tema de la responsabilidad subjetiva.
Con respecto a los recortes situacionales que ubicamos en el orden del azar, podemos nombrar el encuentro con Yu (Japonesa que baila la danza de Butoh) en el parque. La intención de Rudi era recorrer el jardín para mostrarle los cerezos en flor a su difunta esposa a través de su propio cuerpo vestido con su ropa, sin embargo halla a esta muchacha bailando la danza favorita de su esposa, a la cual no esperaba encontrar. Se podría pensar tanto este encuentro como el encuentro con un personaje en el festejo del Hanami, que le comenta el significado de las flores, el porqué las contemplan. El encuentro con este relato es del orden del azar, no tiene explicación causa efecto del mismo, es del orden de la casualidad, hecho fortuito. Ambos encuentros se antojan cargados de suerte.

4) “Responsable: aquel de quien es esperable una respuesta. No digo “conciente de lo que hace” ni “que se hace cargo de lo que dice”, sino culpable de lo que hace y dice. En el clivaje entre culpa y responsabilidad se anida la fuente de un malestar (…)” (Jinkis, 1987) Así reformula Jinkis, la definición clásica donde responsable es “aquel de quien se espera una respuesta”. Relacionando de esta forma, el concepto de responsabilidad con el de culpabilidad.
En el ámbito jurídico, esta vinculación conceptual tiene que ver con la capacidad del sujeto de asumir una responsabilidad, de hacerse cargo de la misma y de responder ante ella. En términos económicos, de pagar por las deudas contraídas.
Dice D´Amore: “El gesto de asumir responsabilidad es genuinamente jurídico y no ético e implica simplemente ob-ligarse, hacerse cautivo, para garantizar una deuda. (…) En sentido lato la culpa no es más que la imputabilidad de un daño por el que hay que pagar, incluso con la cautividad del cuerpo” (D’Amore, 2006)
“Cautividad en el cuerpo”. ¿Acaso no es ésto lo que a Rudi le inquieta tanto? La cautividad, el encierro de su esposa, en un cuerpo que ya no existe, en un kimono que ya no volverá a bailar. Y todo porque en su ignorancia de la finitud del tiempo y de la fugacidad de la vida, no permitió que volara “la mosca de mayo”. Tal es su inquietud y su desconcierto por saberse el responsable de ello, que ofrece su propio cuerpo para que Trudi, conozca Tokio, las flores del cerezo, para que baile por última vez su amada danza Butoh frente al monte Fuji.
Pero ¿podemos considerar, que realmente, Rudi responde responsablemente a esta interpelación, con esta actitud? Nos parece más acertado, considerar que estas acciones que lleva a cabo, tienen que ver más con completar un proceso de duelo, que podemos ver en las escenas en que espera a su hijo en el departamento: llora frente una postal de Trudi, no come, se comporta melancólicamente, se viste con la ropa de ella, tratando de encontrarla en el espejo.
Las figuras de la culpa, surgen como respuestas frente a esa interpelación, que incomoda. Emergen para tratar de religar, eso que ha hecho cortocircuito entre el T1 y el T2, actuando como un efecto tapón.
En la escena donde se junta toda la familia luego del velorio en la playa dice Rudi: “Nos dió su vida a ustedes y a mí”. La nuera le responde: “Ella no lo hubiera dicho así”. Rudi se levanta y se retira en una actitud que denota enojo. Podemos pensar entonces, que esa frase no estaba dirigida a sus hijos, sino que fue proyectada hacia ellos, pero claramente hablaba de sí mismo, de algo que se reprochaba y que por lo tanto lo incomodaba. Se levanta de la mesa y se retira para no hacerse cargo de ese autorreproche, en una claro acto de negación.
Frente a la muerte de su compañera se angustia, y queda desconcertado-“Ya terminó todo. Jamás lo pensé” les dice a sus hijos. ¿Por qué se termina todo? Si bien, podemos considerar que estos pensamientos son típicos del duelo, también se lo puede pensar como parte de la negación a estar solo, a considerar que puede seguir adelante sin su mujer. A no aceptar su muerte y no enfrentar la soledad con la que debe enfrentarse ahora (cuando se ve solo en su casa, los hijos no van al funeral que le hacen en su ciudad, y decide viajar a Tokio, cuando recibe un abrazo gratis en la calle).
En la escena que le lleva la comida a Yu, le dice que los hizo para la esposa. También interviene la negación allí.
Podemos encontrar sentimientos de culpa, en el llanto, la vergüenza ante las actividades artísticas de su mujer, en la huida después del prostíbulo de Tokio. Principalmente en la escena posterior a la borrachera de su hijo, cuando al otro día le cocina, y hace las tareas de la casa, tal cual lo hacía su mujer, como respondiendo ante la demanda de su hijo sobre su falta de atención y de no haber asumido nunca su rol de padre afectuoso, y buen marido.
En cuanto a las reacciones sintomáticas, la identificación con su mujer fallecida, creemos que es la que más se destaca. Encarna a su mujer en su propio cuerpo, y hace todo lo que a ella le hubiera gustado. Va a dedicar todo su tiempo a esta tarea.
La figura de la intelectualización aparece cuando intenta entender de qué se trata la muerte. Le dice a Karl, su hijo menor: “No entiendo donde esta Trudi. Donde está su cuerpo. Mis recuerdos de ella están en mi cuerpo, pero cuando me vaya ¿dónde quedarán?”

5) Escena en la playa, Rudi y Trudi, están mirando el mar mientras comienzan una conversación sobre la muerte.
RUDI: -¿Nunca piensas en eso? Yo sí lo he pensado. ¿Cuánto tiempo nos queda…?
TRUDI: -¿Crees?
R: -Hemos tenido suerte hasta ahora.
T:-Suponiendo que pronto moriremos ¿qué te gustaría hacer?
R: -Aghh, “vive cada día como si fuera el último”. ¡Tonterías! ¿Qué puedes hacer? Haría lo mismo. A trabajar y a casa, contigo.
En este diálogo encontramos el concepto de muerte, como categoría universal-singular. La muerte es concebida universalmente, como una circunstancia impredecible e inevitable, que en algún momento nos toca a todos, de una u otra forma. Los detalles y las teorías sobre lo que sucede a posteriori del fallecimiento de una persona, van a depender del vagaje cultural, creencias, religiones y experiencias de cada cultura en particular. En algunas, la muerte es una tragedia, un suceso digno de tristeza, en otras, una redención, purificación, el paso a una vida mejor. Pero en todas es un acontecimiento que no pasa desapercibido. Es la desaparición de una persona, que de algún modo, afecta a los que lo rodean. Y en esta afección radica el proceso de duelo. Duelo como forma de elaboración, de entender e interpretar que pasó con ese sujeto que ya no está cuerpo-presente. El duelo es una categoría universal que es atravesada por los diferentes ritos funerarios culturales. En esta película, podemos observarlo claramente: toda la familia atraviesa este duelo por la pérdida de Trudi, y por la muerte de Rudi luego, pero los funerales son diferentes en cada lugar que lo realizan.
Así como también, se ven las singularidades de la forma de elaborar estas pérdidas. Mientras que los hijos lo hacen de la forma más clásica: velatorios, llanto, acompañamiento entre ellos, Rudi es llamado a hacerlo de otra forma que es cuestionada por su familia. Vestirse de mujer, viajar lejos de su casa, actuar en forma extraña. Emerge la pauta moral, que como soporte del eje particular, también es sostenido por lo universal – singular de lo que significa hacer un duelo. Rudi deberá enfrentarse a estos preceptos de la moral, para iniciar su proceso de duelo: visitar un prostíbulo en Tokio, salir vestido con ropa de Trudi a la calle, viajar con una jovencita, bailar Ese no es el comportamiento que los hijos esperaban de un padre que recién enviuda. Es el comportamiento de un loco, de alguien que necesita terapia. No logran entender porque las cosas sucedieron así. Pero como dice J. J. M. Fariña: “(...)El horizonte ético escapa a las evidencias inmediatas” (Fariña, 1998)

Bibliografía.
• D’Amore, O. (2006) [2010]: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva.
• Domínguez, M. E. (2006) [2010]: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva.
• Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.
• Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cáp. III. Eudeba, Buenos Aires.
• Michel Fariña, J. ¿Qué es esa cosa llamada ética? En Ética un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Michel Fariña, J. Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de cátedra. Desgrabación de cláse teórica. Publicado en la página web de la cátedra.
• Mosca, J.C. (1998): “Responsabilidad, otro nombre del sujeto”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba. Buenos Aires.
• Salomone, G. Z. (2006) [2010]: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva.



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