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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGÍA

Psicología Ética y Derechos Humanos.
Cátedra I.

Profesor a cargo: Fariña, Juan Jorge Michel.
Ayudante a cargo: Brunetti, Marcela.
Co – ayudante: Levato, Florencia.
Comisión de trabajos prácticos: 14.

Entrega de Segunda Evaluación

Alumna: de Andrea, Nora Daniela.
L.U: 27.988.772/0

Segunda Evaluación de Psicología Etica y Derechos Humanos

1 – El sujeto elegido en este caso es Rudi. Se toma este personaje porque como lo indica la consigna, toma una decisión comparable a la de Ibbieta (personaje de “El Muro” de Sartre), reuniendo las condiciones que brindarán un material rico para analizar. En este personaje se puede ubicar el circuito de la responsabilidad o “cortocircuito de la responsabilidad” como lo llama María Elena Domínguez en su escrito.
2 - Los tiempos lógicos pensados que organizan el circuito de responsabilidad son los siguientes:
Tiempo 1: Teniendo en cuenta que este primer tiempo se compone de una acción determinada que realiza un sujeto, en concordancia con el universo de discurso en que se halla inmerso, y que, se supone se agota en los fines para los que fue realizada, se puede ubicar lo siguiente: Luego de la inesperada y sorpresiva muerte de su esposa, Rudi decide viajar a Japón en donde vive uno de sus hijos. Esta sería la acción que el personaje elegido realiza, de manera conciente, con total voluntad e intención, sin calcular qué pasará después.
Hasta aquí tenemos un sujeto completo que debe atravesar por un proceso de duelo.
Tiempo 2: Este momento es el que lleva a una confrontación con el tiempo 1. Dicha acción, se verá resignificada retroactivamente fundando la misma. Siguiendo a María Elena Domínguez, se puede decir lo siguiente: “Tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo”. Es en ésta línea, que se puede ubicar el tiempo 2 en la siguiente escena: Luego de una salida con el hijo, éste se pone muy borracho y cuando vuelven a la casa, Rudi debe ayudarlo a caminar y lo acompaña hasta su cama. Carl (el hijo) le hace críticas acerca de la vida que había llevado encerrado en una oficina, que nunca se había ocupado de nadie más que de él mismo y le dice que ni siquiera había conocido a su madre, es decir, a su propia esposa. Rudi sale de la habitación y se queda en un estado de perplejidad, se sorprende y parece sentirse tocado por lo que le dice el hijo. Por lo dicho anteriormente, es aquí que se puede ubicar el punto en que el personaje es interpelado en cuanto a algo que le concierne. En este momento el sujeto es llamado a responder.
A partir de la interpelación, en donde esto que ha ocurrido toca de cerca al sujeto, produciendo una vacilación en su fantasma, se puede decir que “roza lo real”, siendo lo impensado y lo no sabido. De éste roce que hace marca, ahora Rudi se debe plantear qué hacer con la marca, siendo imposible volver ya al mismo punto. Siguiendo ésta línea, se puede ubicar el Tiempo 3 en el cambio de posición que tiene nuestro personaje, ya que al otro día, comienza por prepararle la comida al hijo (haciendo algo por el otro, que es una de las cosas que le había criticado). Luego se va de paseo y conoce a Tú, la joven que bailaba la danza Butho. Ahí Rudi empieza a conectarse con lo que era la pasión de su mujer, dejando un poco de lado la manera tan estructurada con la que él se había manejado siempre.
Citando a Juan Carlos Mosca “Recorriendo las marcas que recortan un lugar, algo queda fuera de toda captura posible, pero la vuelta siguiente patentiza esta imposibilidad, pero esta imposibilidad funda una posibilidad, registrar el recorrido y saber algo sobre el lugar que se ocupa en relación a él, y hacerlo propio”. Es en concordancia con estos dichos de Mosca que se puede decir que Rudi responde a la interpelación haciendo propia ésta marca y no rechazándola a través de la proyección, negación o sentimiento de culpa.
Se puede pensar una hipótesis clínica en éste personaje que produce un cambio de posición, señalando un giro desde una posición un tanto obsesiva, muy estructurada (al comienzo del film cuando se le recomienda a Trudi, la esposa, hacer un viaje, por la inminente muerte de Rudi, ella señala que a su marido no le gustan las aventuras y tiene una rutina diaria; en otro momento él le dice a su esposa que haga lo que haga, por la mañana tendría que trabajar y por la tarde estaría con ella), a la verificación de la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produce un sujeto divido, sujeto deseante, en falta. El personaje estaba alienado a los significantes del Otro pero la interpelación produjo una resignificación que llevó a la producción de sujeto, es decir a la producción de una singularidad en acto.
3 - En cuanto a la Necesidad, entendiéndola como lo ajeno a la voluntad, del orden de la determinación externa al sujeto, se puede ubicar el suceso de la muerte de Trudi. Este hecho deja a nuestro personaje un tanto perdido, por lo que decide viajar a Japón (que como se señaló anteriormente es en donde vive uno de sus hijos) y que es justamente el sitio a donde Trudi siempre había querido viajar.
Luego de la interpelación al sujeto, éste decide salir de paseo para “mostrarle la ciudad a su mujer”, y le dijo a su hijo que quería llevarla a conocer el Monte Fuji.
Tomando en cuenta este indicador, es que se puede ubicar el Azar en el momento en que conoce a Tú (niña que baila Butho), ya que justo en este paseo llevado a cabo con el fin de que su esposa conozca la ciudad, la contingencia del azar hizo que se produzca este encuentro. Por supuesto que Rudi se acercó a la niña porque le llamó la atención el baile que estaba realizando ella, ya que era el que tanto apasionaba a su esposa y había dejado de practicar.
4 – Oscar D’Amore afirma en su artículo que “no hay responsabilidad subjetiva sin culpa, en donde esta última resulta de factura particular y la primera una singularidad”. Anteriormente ubicamos ésta responsabilidad subjetiva en Rudi, al hacer propia esta marca y producir un cambio de posición.
Siguiendo a D’ Amore, se puede decir que la culpa es una condición para el circuito de la responsabilidad subjetiva, ya que la culpa ob- liga responder. Vale aclarar que este autor hace una diferencia entre lo que sería la culpa como obturadora de la emergencia del sujeto, a lo que llama “el culpogéno”, en el que no hay implicación sino que se transforma en el sujeto – joya que cuadra en la coordenadas de una responsabilidad moral u objetiva; y la culpa como condición para una operación simbólica, en este caso, la interpelación subjetiva, que llama al sujeto a responder.
En la situación de nuestro personaje, Rudi, se puede ver el movimiento de “saberse culpable”, saberse sujeto deseante, en falta, produciendo un giro en su posición para pagar la deuda con su deseo. En el film se podría ubicar el hecho de que le quiere mostrar la ciudad de Japón a su mujer, ciudad a la que tanto había anhelado visitar, y en especial el Monte Fuji. El sujeto se permite vivir una aventura, para finalmente terminar bailando la danza Butho frente a este Monte.
En su texto, Jinkis nos da una definición de responsable: “aquel de quién es esperable una respuesta. No digo conciente de lo que hace¨ni ¨que se hace cargo de lo que dice, sino culpable de lo que hace y dice”. El sujeto es culpable en tanto hay un deseo que sostiene esa culpa. Esto se relaciona con lo que entendemos por responsabilidad subjetiva, la cual se configura a partir de la noción de sujeto del inconciente, sujeto del deseo y no autónomo que, por definición no es dueño de su voluntad e intención (características que definen al sujeto autónomo del discurso jurídico).
Es a partir de Freud que podemos ubicar esta responsabilidad que atañe al sujeto en relación a aquello que desconoce de sí mismo, es decir, en relación a su deseo.
5 – De lo trabajado previamente, se desprende que dado un Universo inicial, en donde Rudi tenía una vida muy estructurada, se regía por las leyes particulares de “su mundo”, el día a día, es decir, iba a trabajar por las mañanas, pasaba el resto del día con su esposa, se produce el hecho determinante de lo que se ubicó como necesidad en la muerte de su mujer. A continuación el personaje toma la decisión de viajar a Japón en donde se produce la interpelación y este llamado a responder al sujeto. Aquí podemos hablar del Universal, en tanto potencia de desborde, de exceso, de gesto de ir más allá de las totalizaciones clausuradas al devenir. A partir de esta interpelación se puede hablar de singularidad, ya que algo que se presentó, hizo desfallecer las capacidades clasificatorias de la lengua (particular) de la situación e hizo al advenimiento del sujeto. Podemos hablar en este caso de emergencia de acto ético, en tanto producción de sujeto, ya que en Rudi podemos ver el cambio en su posición, porque termina viviendo una aventura y bailando la danza que amaba su esposa. Quizás también se puede discutir acerca de que sea un acto ético porque el mismo supone que brinda vida y nuestro personaje al final muere, pero definitivamente podemos ubicar en Rudi el eje ético de lo universal – singular a través de la producción de sujeto en acto, ensanchando el universo previo, que a su vez es sostenido por las leyes particulares.

Bibliografía

Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.
Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.
Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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