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Psicología, Ética y Derechos Humanos.
Cátedra I. Titular: Fariña, J. J. M.

Comisión: 20
Docente: Pacheco, Mariana.
Alumnas:

• Iarussi, Natalia. L.U.: 338292250
Mail: ndiarussi@hotmail.com
• Lascialanda, Lucía. L.U.: 334034640
Mail: luli_lascia@hotmail.com

- Segundo Cuatrimestre 2oo9-

I. Recorte de la película
El propósito de este apartado no es realizar una recapitulación del contenido de la película, sino contextualizar aquellas situaciones a partir de las cuales se llevará adelante el análisis.
La historia transcurre en Inglaterra en el Siglo XVI. Durante un paseo, Thomas Bolena le comenta a su esposa que el padre de una familia de comerciantes, los Carey, le ha ofrecido a su primogénito para contraer matrimonio con su hija mayor, Ana. Sin embargo, él ha rechazado la propuesta, ofreciéndoles en su lugar a su hija menor María, alegando que todas las familias buscan mejorar su posición a través de sus hijas y que Ana podría aspirar a mucho más, dado que para avanzar en el mundo uno necesita más que belleza y bondad (atributos que caracterizan a su hija menor). Al tiempo este matrimonio se lleva a cabo, realizando María los deseos de su padre, argumentando que a ella no le interesa casarse con un noble sino con un hombre que piense en ella al despertarse y al acostarse.
En ese tiempo, la Reina de Inglaterra, Catalina de Aragón, ha dado a luz a un bebé que ha nacido muerto. A raíz de ello se conoce la noticia de su imposibilidad de ser madre nuevamente, y con ello de darle al Rey un heredero varón. Estando en conocimiento de esta situación, y empujados por el ambicioso deseo de mejorar el nivel social y el poder de la familia, el padre de las Bolena y el tío, el Duque de Norfolk, invitan al Rey a un evento que se desarrollará en su casa. Organizan este encuentro con el fin de que Ana, considerada de las hermanas la más ambiciosa y decidida, pueda atraer la atención del monarca y “entretenerlo”. Durante una tarde de cacería, el rey sufre un accidente que es causado indirectamente por Ana, resultando herido. Es María, tímida y dulce, quien se encarga de curarle las heridas.
Es a partir de este encuentro, que el Rey se siente atraído por María y la convoca a formar parte de las damas de compañía de la Reina. Sabiendo el propósito que subyacía a este llamado, ella en principio se niega, lo cual resulta en vano. A partir de ello, se genera la siguiente discusión entre las hermanas:

-  María: Por favor no te enojes conmigo. ¿Crees que quiero ir, con este fin?
-  Ana: Sólo sé que un hombre que no sabía ni quien eras, estuvo media hora contigo y salió embobado. No sé que le dijiste o hiciste.
-  María: Nada hermana, solo hablé maravillas de ti y de mi matrimonio.
-  Ana: Un día me tendrás que enseñar cómo lo hiciste.
Una vez en el reino, durante un baile, el Rey se acerca a María invitándola a su habitación esa noche, frente a lo cual ella muestra una actitud de sorpresa. Esa cita que implica el primer encuentro sexual entre ambos significa al mismo tiempo, el comienzo de una relación de amantes que dio como fruto el nacimiento de un niño sobre el cual pesará la denominación de “bastardo”.

II. Análisis
En función del recorte realizado, se situará a María como protagonista del análisis a llevar a cabo. En el mismo se procurará ubicar los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad, acerca de una acción consumada por este personaje. Asimismo, se buscará explicitar la hipótesis clínica respecto de qué debe responder el sujeto. Por otra parte, se intentará articular en el análisis las categorías de necesidad y azar, así como también los ejes universal- singular y particular.

a. El circuito de la responsabilidad
Intentaremos ubicar la cuestión de la responsabilidad subjetiva a partir del circuito propuesto por J. J. M. Fariña, que consta de tres tiempos lógicos.
El Tiempo 1 es aquel en el cual “el personaje lleva a cabo una conducta con determinados fines, en el supuesto de que su accionar se agota en los objetivos para los cuales fue concebida” . Este Tiempo 1 puede verse en la película en el momento en que María le cura al Rey sus heridas mientras él duerme. Cuando se despierta éste le pregunta “¿y tú quién eres?”, a lo cual ella responde “la hermana de Ana”. Ante esto el Rey expresa “has estado siempre aquí, ¿cómo pude no haberte visto?”, “al lado de Ana, es fácil no verme” contesta María. Luego al contemplar la alianza que la muchacha lleva en su mano él le pregunta si está casada, y ella responde que sí, al tiempo que tapa esa mano en que lleva el anillo. A continuación, María prosigue hablando de sus proyectos matrimoniales en el campo. Puede ubicarse entonces, el Tiempo 1 en el acercamiento de María al Rey para sanar sus heridas, y en las palabras pronunciadas por ella en este encuentro. Teniendo en cuenta el incidente cometido por su hermana durante la cacería, de acuerdo con María, el propósito al cual se reducía su accionar era reivindicar a Ana frente a los ojos del Rey.
Luego de esta escena, tal como se mencionó en el recorte de la película, María es convocada como dama de compañía de la Reina. A raíz de ello se genera una discusión entre las hermanas, a partir de la cual puede discernirse la supuesta intención que la protagonista refiere a su conducta “sólo hablé maravillas de ti y de mi matrimonio”.
En el Tiempo 2 el individuo recibe de la realidad indicadores que dan cuenta de que a partir de su accionar, las cosas han ido más acá -o más allá- de lo esperado, y algo de esta diferencia le pertenece. Es el tiempo de la interpelación, el que obliga a responder, posibilita la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo. Podría señalarse como Tiempo 2, el diálogo que antecede a la escena en la que se produce el primer encuentro sexual entre María y el Rey. Al hacerla pasar a la habitación, éste la recibe atendiéndola y haciéndole cumplidos, halaga su belleza y expresa la confianza que ella le despierta. Frente a estos elogios, María manifiesta cierta timidez y se sonroja. Aquí el Rey plantea que entiende su reacción, en tanto sabe que “los cumplidos en su familia suelen ser para alguien más, la hermana mayor (…) entiende lo que es ser el segundo hijo, siempre en las sombras”. Ante estas palabras puede percibirse en María cierto asombro, y sobre todo, incomodidad.
Este tiempo 2 se sobreimprime al Tiempo 1 resignificándolo; “resignificación que dará cuenta de una respuesta del sujeto que advierte un cambio de posición frente a sus circunstancias, de allí la potencionalidad de un tiempo 3: el de la responsabilidad” . Teniendo en cuenta la reacción de María ante los comentarios del Rey podría considerarse esta incomodidad como figura de la culpa, entendiendo la culpa como reverso de la responsabilidad. En este Tiempo 2, el universo particular sostenido se resquebraja, revelándose su incompletud. Se manifiesta así ese punto de ruptura, de inconsistencia entre un S1 y aquello que se revela a partir de un S2 que buscará religarse mediante una explicación a su presencia.
En el Tiempo 3, “lo que hay es lo que había antes, solo que el [sujeto] está en otra posición” . El tercer tiempo implica el efecto sujeto, sujeto que se constituye en acto, acto que es ejercido en soledad, por fuera de toda determinación y azar. Aparece aquí un cambio de posición subjetiva; es un tiempo de despertar, de la asunción del propio deseo. Podría señalarse en el recorte realizado de la película, este Tiempo 3 en una escena que transcurre luego de que el Rey y María pasan una nueva noche juntos. Al despertar aquel le plantea lo siguiente “si le encargara a tu esposo un trabajo lejos de la corte, ¿tú te opondrías?”, a lo cual María responde “no me atrevería a interferir en asuntos del Estado” sonriendo de manera cómplice. Es a partir de estas palabras de María que podemos ubicar el cambio de posición subjetiva, al entregarse a la relación de amantes con el Rey, que implica al mismo tiempo el anulamiento subjetivo del matrimonio que había sido consumado a partir del deseo de su padre. Se sustrae así de la determinación de los significantes de un Otro encarnado en la figura paterna. Es decir, podemos señalar entonces su advenimiento como sujeto de deseo, por fuera del guión ajeno que la sujetaba.

b. La hipótesis clínica
Tal como se planteó anteriormente, el tiempo 2 se sobreimprime al tiempo 1, resignificándolo. Es la distancia entre esos dos tiempos lo que permite la formulación de una hipótesis clínica que permita explicar ese exceso y así dar cuenta de “esa otra cosa” que allí se revela, y de la cual el sujeto es responsable, es decir, el deseo. La interpelación del tiempo 2 da cuenta de cómo las motivaciones inconscientes se expresan más allá de la voluntad e intención del yo. Y es así, que ahora puede saberse entonces que las acciones llevadas a cabo en un Tiempo 1, no son casuales, sino que tienen un sentido para el sujeto.
Es así que, aquellas palabras del Rey que son dirigidas a María en lo que ubicamos como Tiempo 2 (“los cumplidos en tu familia suelen ser para alguien más, la hermana mayor (…) entiende lo que es ser el segundo hijo, siempre en las sombras”), interpelan a la protagonista en tanto tocan algo de su deseo; y permitiría así dilucidar que hay un más allá de la intención que ella conscientemente refiere a la acción llevada a cabo en el Tiempo 1.
La hipótesis clínica permitirá de esta manera, explicar ese movimiento retroactivo y posibilitará entonces responder a la pregunta: ¿de qué es responsable María?.
Podría plantearse que la responsabilidad de María se ubica en su deseo de salir de esa posición en la que su padre la ha puesto durante toda su vida, es decir, bajo la sombra de su hermana, subestimando sus cualidades por considerarlas insuficientes para avanzar en la vida. Ana ha sido siempre la preferida de Thomas Bolena, quedando María siempre en menos, en una posición inferior respecto de aquella. Es esta mirada del padre lo que lleva a nuestra protagonista a casarse con un simple hijo de comerciantes, quedando la nobleza entre las posibilidades de su hermana. De modo, que ese casamiento lleva en sí las marcas de la determinación paterna.
La rivalidad oculta que se deja ver entre las hermanas en la película, es consecuencia de la disparidad de las posiciones en que ambas han sido ubicadas. Es así que podría señalarse al padre como agente de esta rivalidad. En función de ello, podría plantearse que este deseo de María de salir del lugar en que su padre la ha fijado, está estrechamente articulado al deseo de ser más que su hermana, en tanto antigua rival en el sentido de la conflictiva edípica.
Se puede plantear que María es responsable de actuar en conformidad con su deseo, en tanto podría no haberse acercado al Rey a curarlo, y pese a ello lo hizo; también podría haber empleado otras palabras en su respuesta a las preguntas del Rey, y sin embargo eligió expresar “al lado de Ana, es fácil no verme”. Aquí la protagonista revela, sin saberlo, una verdad que será sustancial para su existencia.
La hipótesis clínica abre así, la posibilidad de un Tiempo 3, en el que el sujeto no será el mismo que se ubica en el tiempo 1. Habrá aquí un cambio en la posición del sujeto, a partir de la asunción de su propio deseo. Este Tiempo 3 verifica entonces la responsabilidad subjetiva a partir de un acto que produce un sujeto barrado.
En el Tiempo 3, las palabras de María como respuesta a la propuesta del Rey de enviar lejos a su marido, pueden ser leídas como una reafirmación del deseo de sustraerse de la posición en la que había quedado fijada por su padre; anulando así desde su subjetividad el casamiento que había sido llevado a cabo a partir de los deseos paternos. Esta respuesta de María posibilita a su vez entender el accionar de la misma en el Tiempo 1, al haber tapado aquella mano en la que lleva la alianza que simbolizaba su matrimonio.

c. La Responsabilidad, entre la Necesidad y el Azar
De acuerdo con Mosca “La responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar. Es decir que cuando rigen por completo necesidad o azar, o una combinación de ambos, no es pertinente la pregunta por la responsabilidad. Pero basta que se produzca una grieta (…) entre ellos, para que la pregunta por la responsabilidad adquiera toda su dimensión” .
Se entiende por necesidad aquello que situacionalmente escapa a la órbita del sujeto, es decir lo forzoso, lo riguroso, lo inflexible, sobre lo cual el individuo no puede incidir, y que implica la determinación, la alienación del sujeto a los significantes del Otro. En primer lugar, puede ubicarse la necesidad en la historia de la película, en la época en la cual transcurre. Momento histórico que se caracterizaba por la consumación de matrimonios con el objetivo de obtener beneficios sociales y económicos para las familias. Los mismos eran arreglados por los padres, quienes entregaban u ofrecían a sus hijas para tales fines. Tal como expresa Thomas Bolena en dicha época, “todas las familias buscan mejorar su posición a través de sus hijas”. En segundo lugar, podría señalarse a su vez, que la necesidad, es decir, aquello respecto a lo cual el sujeto no puede incidir y lo determina, se sitúa en la posición en que María queda ubicada por su padre desde su niñez, bajo la sombra de su hermana mayor.
Se concibe al azar como lo fortuito, lo accidental y contingente. Por lo tanto, siempre implica incertidumbre, rompiendo así con la relación causa-efecto. Esta categoría puede ser ubicada en relación al recorte realizado de la película, en la caída del Rey durante la cacería, provocada indirectamente por Ana, en tanto lo ocurrido no es algo que se puede calcular sino que es ajeno a la decisión, al deseo y a la voluntad del sujeto.
Finalmente, se hará referencia a la categoría de la responsabilidad, que implica la fundación del sujeto como tal, a partir de un acto en el que se toma una decisión en el sentido fuerte del término. Como ubicamos anteriormente, María es responsable de haber actuado en conformidad con su deseo, a saber, sustraerse del lugar al que había quedado adherida en función de la determinación paterna, deseo que está estrechamente ligado a la rivalidad con su hermana y su deseo de ser más que ella.

d. Las categorías de lo Universal-Singular y Particular
“Lo particular es un efecto de grupo. En otras palabras, un sistema de códigos compartidos” . La moral se corresponde con los sistemas particulares (culturales, históricos, de grupo). Por moral se entiende “lo que es pertinente a la conducta social de un Sujeto entre otros (…) La moral es temática, siempre se sitúa algún tema; la moral es temporal, es decir, es la moral de una época. (…) Además, la moral es subsistencial, permite algún ordenamiento de la existencia de ese sujeto en lo social” . Podría ubicarse en relación a la película, la moral de lo particular en la concepción del matrimonio propia de la época (Siglo XVI). Era característico en aquellos años, consumar matrimonios que eran arreglados por los padres de las familias, con el propósito de mejorar la posición social y económica de las mismas. Frente a estos convenios, las hijas no tenían posibilidad de incidir en estas elecciones. En concordancia con ello, frente a la pregunta ¿qué debo hacer?, podría ubicarse el obedecer a los mandatos parentales como respuesta de María, desde un sistema moral determinado al cual adhiere, alienada así a los significantes de un Otro encarnado por su padre como soporte de la ley.
Este eje particular sostiene al eje universal-singular, es decir, lo particular será el soporte en que se realiza lo universal-singular. Lo universal podría ser ubicado en la sujeción del sujeto al significante, en tanto, todos los hombres como seres hablantes estamos atrapados en las redes del lenguaje. Lo universal es lo propio de la especie, es decir, su carácter simbólico. Ahora bien, no existe lo universal sino a través de lo singular, y recíprocamente; lo singular no es sino una de las formas posibles en que lo universal puede realizarse. En lo que respecta a la película, podría ubicarse lo singular en el cambio de la posición subjetiva adoptada por María a partir de la asunción del propio deseo, visible en la cancelación simbólica del matrimonio. Podría confundirse esta anulación subjetiva del casamiento con Carey como una simple transgresión de los estatutos morales de la protagonista y de la época. Sin embargo, tal como se ha ubicado a lo largo del análisis, puede ubicarse en este tercer tiempo del circuito de la responsabilidad la emergencia de un sujeto del deseo, a partir de la ejecución de un acto que es realizado en soledad.
Es entonces que, este singular que no pertenece al universo, sino que irrumpe en él, lo que hace tambalear las consistencias previamente instituidas, mostrando así que la ley moral no es universal sino que hay algo más allá de ella que la excede. Por tanto, la ética se abre como dimensión cuando el saber moral no lo asiste para poder tratar una situación. Es en este eje de lo universal- singular que se reconoce la dimensión ética en tanto suplementaria de la moral. Retomando así la emergencia del sujeto podría decirse que es en el acto, en tanto acto ético que se produce el efecto sujeto, es decir, el sujeto del inconsciente. Este sujeto del acto coincide con el de la responsabilidad subjetiva. De esta manera habiéndose visto verificada la responsabilidad de María respecto de su deseo a partir de las palabras pronunciadas en lo que fue señalado anteriormente como Tiempo 3, podría ubicarse allí entonces, la presencia de un acto ético.

Conclusión
En el presente trabajo se ha procurado analizar el recorte de una película, buscando situar la responsabilidad de la protagonista en relación a una acción consumada. Esta acción que podría presumirse casual ha demostrado, en función de los planteos realizados, tener un sentido para María, en relación con su deseo.
Teniendo en cuenta que la responsabilidad se ubica en la grieta entre la necesidad y el azar, se ha pretendido establecer en el recorte, por un lado aquello que puede ser ubicado como necesario y determinante, y por otro lado, aquello que correspondería situar como contingente y fortuito. Finalmente a partir de la elaboración de la hipótesis clínica se ha buscado ubicar la responsabilidad de la protagonista en tanto sujeto del inconsciente.
El sujeto de la responsabilidad, como es sabido, es coincidente con el sujeto del acto ético. Acto que implica la emergencia de la singularidad, que evidencia la incompletud del universo previo; en tanto la dimensión ética, reconocible en el eje universal-singular, es suplementaria de la moral de lo particular.
Restará para futuros análisis, indagar cuestiones que han quedado pendientes en el presente trabajo, como por ejemplo, la cuestión de la rivalidad fraterna en relación a la conflictiva edípica, para de esa manera dar lugar a exploraciones más profundas que permitan enriquecer los desarrollos aquí presentados.

Bibliografía
• Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de la cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra.
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• Domínguez, M. E: “Los carriles de la Responsabilidad: el circuito de un análisis”. En La Transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva. 2006.
• Fariña, J.: “Lo Universal-Singular”. En Ética, un horizonte en quiebra. Eudeba. Buenos Aires. 2005, Cap. III.
• Fariña, J.: Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de la cátedra. Publicado en la página web de la cátedra.
• Fariña, J.: The Truman Show. Clase dictada en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ el lunes 8 de noviembre de 1999.
• Lewkowicz, I.: “Particular, Universal, Singular”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 1998, Cap. IV.
• Mosca, J. C.: “Responsabilidad, otro nombre del sujeto”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 1998.



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