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Facultad de Psicología

PSICOLOGÍA, ETICA Y DERECHOS HUMANOS

Segundo Parcial
ALUMNA:
Desiree Pretzel
LU 289272360
desireepretzel@hotmail.com

CATEDRA: Michel Fariña
COMISIÓN: 13
DOCENTE: Lic. Carlos Alberto Fraiman
Alejandra Martínez

2do.cuatrimestre 2009
Lo acontecido en la vida de Trina
Trina es una adolescente que vive con su familia en una casa de un country en las afueras de Buenos Aires. Es rebelde. Siempre busca “escapar” de su casa, de ese mundo del que se siente ajena. Desafía a sus padres constantemente, quienes no saben cómo ponerle límites. Ella considera que puede hacer lo que quiere dentro y fuera de su residencia. Claro, que este “afuera” es de la puerta de su casa, hasta el portón del barrio privado.
Tiene un amigo, Juan, al que “adopta” como un proyecto personal por considerarlo inepto socialmente, pero termina siendo su confidente, aunque conozca la mitad de las verdades que Trina oculta.
La joven consigue drogas que comparte con este amigo, dice comprarlas en la villa de emergencia “de al lado”, sin embargo, esto no es cierto. El guardia del country, encargado de los ingresos y egresos del lugar, es quien se las vende. Trina, a su vez, las revende dentro de este complejo, probablemente como una forma de revelarse frente a las normas de convivencia del lugar. Asimismo, las consume con su amigo en lo que ella cree “un punto ciego a las cámaras”, de acuerdo a lo que el guardia le ha dicho.
Una noche, lo sita en un sótano de una casa abandonada en el que aparentemente se encuentran asiduamente para intercambiar drogas por dinero. Pero las cosas no salen de acuerdo a lo esperado por Trina. Él quiere besarla. La joven, en medio del forcejeo, le indica imperativamente que lo va “a hacer echar”. Él le explica con sarcasmo que tiene todas las grabaciones de ella vendiéndoles drogas a los adolescentes del barrio y que puede ir presa por eso. El forcejeo cede. Trina llora mientras es ultrajada.
La próxima escena es en la habitación de Juan. Trina aparece por primera vez con las defensas bajas. Se refugia en la cama de su amigo, al que le pide simplemente que la abrace. Él quiere que denuncie a este hombre, ella dice que no quiere pasar vergüenza y que no serviría de nada. No explica los verdaderos motivos. Al otro día, por acontecimientos externos al interés de este caso, la familia de Juan abandona el Country definitivamente. Trina decide irse con ellos. En la salida está el guardia, la joven baja la mirada, y el auto sale del lugar.
Fragmento recortado de la película “Las Viudas de los Jueves” de Marcelo Piñero estrenada a mediados de 2009.

Los tiempos lógicos en el circuito de la responsabilidad de Trina
En primer lugar, me gustaría ubicar en el pasaje anteriormente redactado las coordenadas en las que considero aparecen el azar y la necesidad en la historia. La necesidad es aquello que rige por fuera de la intervención del sujeto. Trina vive en ese barrio por elección de sus padres, seguramente desde algunos años. Es algo sobre lo que no pudo elegir. El azar, por su parte, hace que estos dos personajes se encuentren trabajando el uno, y residiendo la otra en este country. El podría haber sido asignado por la empresa de seguridad que lo contrata en cualquier otro lugar y la familia de la adolescente también podría haber elegido otro sitio de similares características para formar su hogar. Sin embargo, la casualidad los ha unido en este espacio, en este momento.
No obstante, queda claro que los acontecimientos relatados no son simple consecuencia de una combinación entre estos elementos. El escenario propone la emergencia de lo que consideraré una singularidad en situación. Podemos encontrar un tiempo 1, en donde Trina realiza una acción: Decide comprar drogas, comprárselas a este hombre al que prácticamente no conoce, y en el que, a pesar de todo, decide confiar. Es por eso que se maneja con total impunidad dentro de los espacios que, según ella cree de acuerdo a los dichos del guardia, son ciegos a las cámaras de seguridad. Esta acción está en concordancia con su universo particular: Ella puede hacer lo que quiera dentro de esos muros y él es simplemente un empleado del lugar. Trina considera que esta iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida: consumir las drogas con su amigo y revenderlas a otros jóvenes del lugar, y, podríamos pensar, desafiar a sus padres o a las normas en general.
Sin embargo, un tiempo 2 adviene en la escena del ultraje. Trina se defiende desde su verdad particular: “te voy a hacer echar”. Pero recibe una interpelación con indicadores que demuestran que algo no fue como ella consideró. Enterarse de que hay grabaciones que la incriminan hace que caigan sus certidumbres yoicas. Emerge una singularidad que resquebraja su universo previo demostrándole su incompletud. La joven se ve sorprendida en el lugar de dominadora-dominada.
Con Freud sabemos que la responsabilidad esta relacionada con el deseo inconsciente, que más allá de la voluntad y la conciencia del yo, propicio la acción. Si en este tiempo 2, Trina fue interpelada por este elemento disonante con su universo particular previo, algo de esa diferencia le está perteneciendo.
A partir de esta distancia entre un tiempo 1 y un tiempo 2, de esta grieta entre la necesidad y el azar, intentaré poner en marcha una hipótesis clínica para interpretar este exceso y ver cómo se ha puesto en juego la cualidad del eje U-S y su lógica del no-todo para que algo del deseo inconsciente pueda aparecer y con él, un tiempo 3 de la responsabilidad subjetiva.
Jinkis plantea que sólo frente a la situación de saberse culpable de algo, el sujeto queda obligado a responder frente a esto, genera una deuda. La de Trina será pagada con la sumisión frente al ultraje, con su llanto pasivo, respuesta particular que la podría hacer volver al surco de lo moral taponando la dimensión ética. Esta es la forma en la que ella responde al guardia, a la situación en la que éste la ubica. Es justamente esta interpelación la que obliga a una retroacción que resignifica el tiempo 1 exigiendo una respuesta. No todo estaba bajo su control como creía. Hizo mal en confiar. Debe dejar de lado lo que quiere hacer –defenderse, humillarlo, huir-, y ceder al deseo del Otro. Podría conformarse con esto y buscar una solución particularista. Una opción para esto sería forzar su universo más allá se este exceso, por ejemplo, haciéndose amante de este hombre para seguir revelándose contra las normas del “mundo-country” y creer que sigue dominando la situación. Otra, podría ser mantener su lugar de víctima, considerando una condición necesaria el seguir dependiendo de su ahora victimario para pagar sus culpas por los actos realizados.
Sin embargo, en la viñeta encontramos algo más. Ella podrá responderse también a si misma por la forma de actuar que la llevo hasta ese lugar, hasta esta encrucijada. Aquí aparece el tiempo 3, el efecto sujeto, la dimensión ética, el acto más allá de lo moral.
Decíamos que Trina constantemente está desafiando las normas: de su familia, de su casa, de la escuela, del country. Sin embargo, parece que fuera una búsqueda de freno, que quiere ver hasta donde puede llegar. Encontrar un límite que no sea sólo los muros del barrio privado. “Algo” que le demuestre que tampoco en ese “perfecto lugar” que ella dice odiar puede hacer lo que quiera, un acotamiento de goce. Considero que es acerca de esto respecto de lo que se espera una respuesta de parte de la joven. Sobre lo que debe responderse.
“Llamamos éticas a las responsabilidades que hacen desfallecer el particular previo” . De acuerdo con esto, vemos que Trina, en este tiempo 3, ya no es la misma de antes, la omnipotencia cedió. Está con su amigo, y por primera vez habla de si misma: necesita un abrazo.
Desde mi perspectiva la salida del country sería una forma de haberse hecho cargo de algo relacionado a su deseo inconsciente. Podría seguir huyendo de si misma, continuar dentro de ese círculo vicioso de la transgresión y la rebeldía. Sin embargo, Trina se encuentra ahora eligiendo, tomando una decisión subjetiva. No da una respuesta evitativa o renegadora. Por el contrario, a mi entender, podemos pensar que hay un cambio en la posición del sujeto frente a sus circunstancias.
Para esta adolescente lo importante ahora ya no es tener todo bajo control y dominar dentro de este mini-mundo donde reinaba. Se va con Juan, que ya no es para ella su “experimento de socializarlo”, sino por el contrario, la única persona con la que se pudo permitir ser débil. Considero que esta es una forma de responsabilizarse de su deseo. Al pasar por el portón del lugar, baja la mirada cuando el guardia la busca, ya no es ella la que domina. Pero eso no es lo importante en este momento. Sale al mundo real, plagado de límites que no podrán rebasarse y donde, sabe, habrá que hacerse cargo de que, por ejemplo, ya nadie estará pendiente de sus rebeldías, y que cuando desee algo, deberá conseguirlo por si misma. “Responsable es aquel del que se espera una respuesta” , está es, a mi modo de ver, la respuesta de Trina.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
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 Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.
http://www.lasviudasdelosjueves.com
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 Michel Fariña, J. (2009) Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de cátedra
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 Salomone, G. Z. (2006): El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva.



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