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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología Ética y Derechos Humanos

Cátedra I - Fariña

Segundo Parcial Domiciliario:
Juan José Millas, “Laura y Julio”

Profesor: Lic. Fernando Perez Ferreti

Comisión: “19”
Alumna: Valeria Ferrero
L.U.:27.697.869/0
e-mail: valeriafj@hotmail.com

Fecha: 19/11/2009
2º cuatrimestre de 2009

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología Ética y Derechos Humanos

Cátedra I - Fariña

Primer Parcial Domiciliario

Profesor: Lic. Fernando Perez Ferreti

Comisión: “19”
Alumna: Valeria Ferrero
L.U.:27.697.869/0
e-mail: valeriafj@hotmail.com

Fecha: 15/10/2009
2º cuatrimestre de 2009

Relato de la Novela :
“Laura y Julio”, Juan José Millas

Laura y Julio son pareja, viven en un departamento al lado de un vecino Manuel, con quien mantienen una relación de mucha afinidad y se frecuentan casi cotidianamente.
Manuel sufre un día un accidente y queda en coma. La situación de Manuel es delicada y no se sabe por cuanto tiempo permanecerá en ese estado, razón por la cual su padre, que no vive en la misma ciudad, decide darle a Julio las llaves de su departamento, para que le eche un vistazo de vez en cuando y para que no se acumulen las cartas en el buzón.
Julio “con las llaves del piso de su amigo palpitando en el interior de su bolsillo” decide no contarle a Laura que las posee. De esta manera se dirige en el ascensor al piso que comparten con Manuel, solo que en vez de entrar a su casa entra sigilosamente a la de su vecino. En ese momento un estado de excitación o de miedo le corta el aire, siente la adrenalina corriendo por el torrente sanguíneo, todo un cúmulo de sensaciones corporales que espera que se le pasen para seguir avanzando dentro de la casa. Comienza a recorrerla y se siente algo extraño, todo lo que en su casa esta a la derecha, en la de Manuel esta a la izquierda, cuestión que describe como si se encontrara al otro lado del espejo. En otro momento también describe que recorrer de manera clandestina la vivienda de su amigo es como caminar dentro de su cabeza. Julio entrara así, sigiloso, durante varias veces sin que nadie lo advierta a la casa de su amigo.
Pasado unos días y luego de haber tenido Laura una falsa alarma de embarazo decide separarse de Julio y le pide que se vaya. Julio sorprendido por la decisión, sin saber adonde ir y casi sin pensarlo termina yéndose a lo de su vecino.
A partir de ese momento, instalado a escondida de todos en la casa de Manuel, Julio ira haciendo una especie de metamorfosis. Empezara probándose prendas de Manuel, su ropa interior, su piloto, sus zapatos, hasta su desodorante y su perfume. La gente en el trabajo percibe el cambio de Julio, quien se deja el pelo mas largo y adopta por momentos hasta los puntos de vista que adoptaría su amigo sobre diversos temas de conversación. Recorre así el interior de su casa e imagina como seria su manera de vivir.
De esta manera ya instalado en lo de Manuel descubre que con solo prestar un poco de atención puede adivinar todo lo que ocurre en la casa de al lado, o sea, en su ex casa. Se oyen los grifos de la bañera, de la cocina, el despertador, también los pasos de laura, las puertas que se cierran, etc. En ese momento comprendió hasta que punto su casa habría sido un escaparate sonoro a través del cual su vecino, los habría observado en silencio, tal como ahora el mismo espiaba e intuía lo que hacia su ex mujer. Se preguntaba que habría visto Manuel en Laura y en él para buscarlos con aquella asiduidad, pero no encontró una respuesta.
Un día Julio prende el ordenador de su amigo y para su sorpresa comienzan a caer mensajes acumulados en su ausencia. Elije azarosamente uno que era de Laura. Lo lee y queda atónito, sin poder respirar, se desvanece empapado de sudor. Cuándo vuelve en si, luego de meditar unos minutos se dice a si mismo que esto ya lo sabia, desde siempre lo supo, lo acontecido confirma algo que Julio ya intuía, se pregunta • ¿Cómo es posible saber una cosa e ignorar al mismo tiempo que se sabe?”. No encontró respuesta.
De este modo Julio ira leyendo correos anteriores enviados por Laura y por Manuel, ira develando así esta relación de amantes que mantenían desde mucho tiempo antes de compartir el piso.
Un día atacado por un estado febril, mientras lee los mensajes advierte que se detiene solamente en las líneas en las que aparece su nombre, y sobretodo cuando el enunciador es Manuel, esto lo concierne, ahora dice comprender todo, mientras se levanta a beber un vaso de agua piensa que ambos “Manuel y él estaban unidos por lazos mas fuertes que los del amor o los del odio, comprende que Laura no ha sido mas que un instrumento que articulaba la relación entre los dos hombres. Se dijo que esto tiene un carácter de revelación”, esta atónito y cree que esto que se le ha revelado es un delirio producto de la fiebre que posee.
Al día siguiente llaman a Laura para decirles que Manuel ha fallecido. Laura pide casi inmediatamente a Julio que vuelva a vivir con ella. El acepta sin dudar.
Al cabo de unos días, el padre de Manuel les ofrece venderles la casa por si quieren ampliar la de ellos. Julio dice: “nos vende un espejo”. Es una broma le dice a su mujer y deciden no comprarla.

A partir del relato de la novela se tomara el personaje de Julio para ver si al despejar cuestiones del orden de la necesidad y del azar, encontramos en él, el concepto de “Responsabilidad Subjetiva” como aquella que confronta al sujeto con lo que perteneciéndole le es ajeno. Se intentaran desarrollar los tres tiempos lógicos que conforman la misma los cuales darían cuenta del sujeto del inconciente.
De esta manera se vera como se juega en el personaje elegido dicha responsabilidad que atañe al sujeto en relación aquello que desconoce de si mismo, y que tal como Freud dice, no por ello es inimputable sino al contrario, es responsable de sus actos. El sujeto es llamado a responder, produciéndose en ese movimiento, en la medida en que surge como efecto de la palabra que lo divide. Es en el momento en que el yo experimenta algo como punto de inconsistencia, cuando algo irrumpe y quiebra todo sentido, es en esos puntos de quiebre de ruptura en lo particular donde hallamos la responsabilidad subjetiva, fundadora del sujeto, y que veremos de que forma el personaje de la novela se implica en la misma, o bien la elude bajo alguna de las figuras de la culpa.

El primer tiempo lógico que conformaría el circuito de la responsabilidad lo hallamos en el personaje de Julio cuando el padre de Manuel le entrega las llaves de su departamento y el siente las mismas “palpitando en el interior de su bolsillo”. Será a partir de esta acción que solamente de manera retrospectiva tomara el valor y se conformara como la escena primera, ya que a partir de allí se desencadenaran una serie de acciones que el personaje ira realizando sin pensar sobre las mismas. En el tiempo 1 el sujeto realiza una acción en concordancia con el universo del discurso particular en el que se halla inmerso, y la cual se supone que se agota en los fines para los que es realizada.
Podríamos despejar aquí algo del orden del azar que es el accidente de su amigo. La situación de vivir en el mismo piso, también parece ser una situación azarosa.
Del orden de la necesidad podríamos ubicar el estado de coma en que ha quedado su amigo como consecuencia del accidente. También que el padre de Manuel no vive en la misma ciudad por lo cual encuentra en Julio la persona ideal para dejarle las llaves, ya que es amigo de Manuel, y no solo vive en la misma ciudad sino que además, comparten el piso. Frente a esto Julio pareciera no poder negarse. Luego iremos viendo en que medida es responsable el personaje de aceptarlas, es decir que en esta grieta entre azar y necesidad podría haber algo de responsabilidad subjetiva.
A partir de la posesión de las llaves del departamento de su vecino, Julio ira entrando casi sin saber porque, pero con una curiosidad que le hará recorrer, revisar, utilizar e imaginar la manera de vivir de su amigo en función de las cosas que posee. También se podría ubicar cierto azar en el pedido de separación de su mujer la cual le pide que deje inmediatamente su casa. Julio ahora dice no tener adonde ir ¿no tiene adonde ir?
Luego de separarse de Laura, no sabiendo adonde ir, se instalara en lo de Manuel, a partir de allí se producirá en el personaje una metamorfosis en la que Julio por momentos no puede distinguirse de su amigo, dado que no solamente se viste como el sino que además huele como él, y hasta ha internalizado sus puntos de vista en determinados temas. Entre tanto investigar la vida de Manuel se topara con unos mails que confirman algo que él cree que intuía sobre la relación de su entonces ex mujer y su amigo. Casi de manera compulsiva ira leyendo cada mail compenetrado como queriendo saber algo mas, todavía sin saber acerca de que, o de quien.
El segundo tiempo lógico lo podríamos ubicar cuando en la lectura de los mails entre su amigo y laura, bajo un estado febril Julio advierte que se detiene en los las partes donde figura su nombre, esto tiene para él un carácter de revelación, “Manuel y él estaban unidos por lazos mas fuertes que los del amor o los del odio, comprende que Laura no ha sido mas que un instrumento que articulaba la relación entre los dos hombres”. Será entonces en el Tiempo 2 donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenia al comienzo del mismo. El tiempo señala un exceso y es el momento propicio para la emergencia de una singularidad que demuestre la incompletud del universo previo. Es en este tiempo 2 que algo interpela al sujeto haciendo que el tiempo 1 retroactivamente se constituya. Será entonces a partir de dicha interpelación subjetiva que el circuito se pone en marcha, el tiempo 1 es resignificado retroactivamente por el tiempo 2 y con ello adviene la culpa que ob-ligara al sujeto a una respuesta. La culpa hace que se retorne sobre la acción por la que se “debe” responder. La interpelación es exigencia de respuesta para el sujeto, emerge la culpa en la medida en que el deseo no es sin ella.
La Responsabilidad subjetiva emergerá entonces retroactivamente, es decir no puede anticiparse, la interpelación abre un juicio sobre su acción y derivara de un posicionamiento determinado en la cual el sujeto podrá eludirse a través de las figuras de la culpa o implicarse.
Podríamos ubicar entonces un hipotético tercer tiempo en el cual al comienzo Julio no aparecería implicado, cerrándose así el circuito, ya que proyecta la causa de la revelación a su estado febril. Diríamos entonces que estamos aquí frente a una de las figuras de la culpa, la negación y la consecuente proyección de que lo que lo ha interpelado es debido a su estado febril. Sin embargo, podríamos pensar que seria en la “posición incalculada” que finalmente adopta Julio ante el pedido de Laura de que vuelva a vivir con ella en su casa una vez que Manuel ha muerto, que visualizamos al sujeto dividido, implicado, se trataría de un acto con el que quebraría el horizonte de lo particular, dando cuenta de la singularidad del sujeto. La muerte de Manuel podría ubicarse dentro del orden de la necesidad, ocurre indefectiblemente, frente a ella Julio podría habérselas ingeniado para seguir en su casa, pero en lugar de ello accede a vivir nuevamente con su esposa, y justamente no por negación frente a todo lo que sabe que ocurrió entre ambos, sino porque se le habría develado algo de su propio deseo, algo que en realidad no le concierne a su mujer sino a él. El tiempo 3 implica una verificación de la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo particular que permite la inscripción de un acto produciendo un sujeto barrado, podríamos decir que el acto coincide con el efecto sujeto, con la responsabilidad subjetiva. Julio no solo acepta sin dudar volver a vivir con Laura sino que además frente a la propuesta del padre de Manuel de venderles la casa “hace una broma” y dice: “nos esta vendiendo un espejo”, con lo cual da muestras de un acto frente a lo que lo ha develado como sujeto del inconciente, de deseo y que tal como vimos se ha implicado. Si tenemos presente que lo cómico da cuenta de la caída de una imagen respecto de lo que uno cree que es, entonces podríamos suponer que es con este acto ( La Broma) que Julio responde a su deseo quebrando así el horizonte de lo particular y abriéndose paso a una posición subjetiva, que aunque todavía no la conocemos, seria nueva, diferente.

Nos aproximamos entonces al desarrollo de una Hipótesis clínica que de cuenta de la ligazón entre las escenas que marcan el tiempo 1 con el 2 de manera retroactiva y desde las cuales emerge el tiempo 3, en este caso el de la “responsabilidad subjetiva” en el personaje de Julio.
Cuando Julio advierte mientras lee los mails que se detiene solo en los que aparece su nombre y sobretodo cuando el que escribe es Manuel algo se le revela, algo interpela al personaje, se da cuenta que no es la relación entre Laura y Manuel lo que lo mantiene allí en una casa ajena, buscando quien sabe que, transformándose, sino que hay algo de él con Manuel que se ha puesto en juego y que frente a cuestiones de azar y necesidad el ha ido eligiendo aunque no sepa bien que, ni porque.
De este modo podríamos pensar en Manuel como ocupando para Julio el lugar del objeto ideal, del Otro idealizado en quien busca reflejar su yo para poder mirarse, quizás para que Laura pueda mirarlo, quizás para ver que de Manuel le intereso a su esposa, quizás desde ese lugar del ideal donde el Otro es buscado como respuesta a la pregunta por el deseo, como si fuera el Otro quien puede responderle sobre que quiere una mujer, en este caso Laura, su esposa. Podríamos pensar que es en esta búsqueda donde el personaje se pierde así mismo, se transforma en otro, produciéndose una metamorfosis donde los limites entre él y su amigo se desdibujan, quizás para poder responder a la pregunta por el deseo de su mujer.
Con la revelación bajo su estado febril, algo interpela al personaje, algo lo resquebraja, el fantasma tambalea, ahora las llaves palpitando en su bolsillo dan cuenta de la concatenación de acciones en las que excitadamente el personaje se mueve a lo largo de la novela. Ahora las descompensaciones que sufrió Julio por ejemplo al entrar por primera vez al departamento de Manuel, o cuando leyó el primer mail podrían adquirir un sentido. También cuando Julio piensa que “recorrer de manera clandestina la vivienda de su amigo es como caminar dentro de su cabeza” puede ahora significar algo que de cuenta de cierta responsabilidad frente a situaciones del azar y la necesidad.
Podríamos decir entonces, que recién en su posición, en su acto de volver a vivir con Laura tras la muerte de Manuel y sobretodo con la broma del final, observamos a un sujeto que actúa, que parece responder a su deseo. En la medida en que pareciera que algo del Otro completo, idealizado, cae, deja de vivir en la casa de Manuel y como Manuel, lo que daría cuenta en el personaje de la emergencia de un sujeto barrado. Hay algo en el deseo de Julio que pareciera resistir a quedar atrapado totalmente en los significantes del Otro, y de esto solo podemos dar cuenta en su acto. Proceso que por supuesto no es sin culpa, el sujeto es llamado a responder y en este caso primero lo hace de forma fallida, con una de las figuras de la culpa. Pero sin embargo, creemos que logra implicarse responsabilizándose como sujeto barrado cuestión que observamos tal como dijimos, sobretodo en la escena de la broma sobre el espejo que para Julio parece haber sido Manuel en la búsqueda a la pregunta sobre que desea su mujer.

Bibliografía
• D`Amore, Oscar: “Responsabilidad y culpa”. La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Letra Viva. Tercera Edición. 2008
• Domínguez, Maria Elena: “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”. La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Letra Viva. Tercera Edición. 2008
• Fariña, Michel, Juan Jorge: “Responsabilidad: entre necesidad y azar”. Ficha de la cátedra.
• Salomone, Gabriela: “El sujeto autónomo y la responsabilidad”. La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Letra Viva. Tercera Edición. 2008
• Salomone, Gabriela: “El sujeto dividido y la responsabilidad”. La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Letra Viva. Tercera Edición. 2008



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