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Universidad de Buenos Aires - Facultad de Psicología

Psicología Ética y Derechos Humanos – Cátedra I
Prof. Regular Titular: Prof. Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Comisión de Trabajos Prácticos Nº 24
Ayudante: Lic. Alejandro Ollier
Colaboradora Docente: Lic. Giselle Sajanovich

Alumnas: Daniela Rocío Martin - L. U.: 33 597 185 0
Romina Giselle Schiavone - L.U.: 33 192 035 0

SEGUNDA EVALUACIÓN

Consigna
Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).
En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.
Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.
Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.
Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente – el efecto particularista.

Nombre del trabajo
Por Daniela Rocío Martin y Romina Giselle Schiavone
Título Original: Knocked up (Ligeramente embarazada)
Judd Apatow / Estados Unidos / 2007

Palabras Preliminares
Para el presente trabajo que trata la temática de la responsabilidad subjetiva, se ha tomado a la película “Ligeramente embarazada”, más específicamente al personaje de Ben Stone. Se trata de un trabajo que buscará cumplir un trayecto que consta de tres etapas. En la primera se hará la presentación del recorte que se ha hecho del film para realizar el presente análisis, y la presentación del personaje, Ben Stone, sujeto del mismo. En la segunda etapa de este trabajo se buscará delimitar la trayectoria del personaje por el circuito de la responsabilidad subjetiva y hacer una primera presentación de la hipótesis clínica. En la tercera etapa, entonces, se retomará dicha hipótesis para ahondar en ella. A continuación presentamos, entonces, el recorte a analizar.

Las Vicisitudes vividas por Ben Stone dentro de “Ligeramente Embarazada”
Ben Stone (Seth Rogen) tiene 23 años, es canadiense y vive ilegalmente en Los Ángeles, EE.UU. Comparte su casa con cuatro amigos y vive de una indemnización que obtuvo en su adolescencia al ser atropellado por un camión. Tanto él como sus amigos consumen regularmente marihuana y trabajan en armar una página de Internet cuyo contenido es informar acerca de las películas y minutos en que los actores famosos aparecen desnudos. Ben pasa sus días jugando con sus amigos en su casa con pistolas de agua, haciendo bromas y apuestas absurdas con ellos constantemente.
Una noche salen a un boliche y ahí, Ben, se conoce con Allison Scott (Katherine Heigl) que acababa de ser ascendida en su trabajo y salía a festejarlo. Después de varias cervezas ella lo invita a su casa a pasar la noche. Cuando se encuentran ya en la cama, desnudos, ella le pregunta si tiene un preservativo. Él responde que sí. Lo busca y empieza a ponérselo. Tiene dificultades y empieza a tardar. Allison se impacienta y le dice: “¡Hazlo de una vez!”. Entonces, Ben tira el preservativo, cosa que Allison no advierte, y mantienen relaciones sin cuidarse. A la mañana siguiente él la invita a desayunar y hablan de la noche anterior. Ben dice no acordarse nada de lo ocurrido por la borrachera, poniéndose así en ridículo.
Ocho semanas después Ben recibe un llamado de Allison y se encuentran en un restaurante. Allison le cuenta la verdadera razón por la cual lo llamó: está embarazada y él es el padre. Su respuesta fue “¿Yo soy el padre?”, no podía creerlo. Allison no comprendía el por qué de su embarazo ya que Ben supuestamente se había cuidado. Ben, frente a las palabras de Allison, alega que no se colocó el preservativo, pero porque ella se lo había pedido. Cuando ella, enfurecida, replica que no ha hecho eso, Ben le responde: “Esto es lo que pasó. Haré una repetición paso a paso de mi recuerdo. Casi tenía el preservativo puesto. Lo tenía en la punta y tú dijiste ‘Hazlo de una vez’”. También agrega, a través de bromas, que él creía que ella se cuidaba con otros medios, y le hecha la culpa por no notar que él estaba sin preservativo: “Yo creí que tenías un parche o un dique dental o esas malditas hebillas de mariposas o algo así (...). ¿Tu vagina estaba ebria? ¿Qué era? ¿El preservativo más fino del mundo? ¿Soy inventor? ¿Inventé un preservativo de piel de pito? ¿Vacié un pito y metí el mío?”. Ante la aflicción de Allison, Ben se disculpa y quedan en que él la acompañará al ginecólogo.
Días después, Ben le cuenta a su padre la noticia, le describe la situación como un desastre. Su padre le dice que no es así y que todo irá bien. El recorte es el siguiente:
Ben: No sé cómo le diré al niño que no se drogue si yo me drogo. Me sentiré como un hipócrita.
Padre: ¿Recuerdas lo que te dije cuando eras un adolescente? Píldoras y polvos, no.
Ben: Supongo que funciono, como cuando me dijiste que no fumara porros y después descubrí que tú también los fumabas (...). Dime la verdad, cuando me miras, ¿nunca piensas “si no hubiera existido me habría ahorrado muchos problemas”?
Entretanto, Ben y Allison empiezan a salir juntos oficialmente, ella le presenta a su familia y él se haría cargo del hijo que tendrán. Así pasan 7 meses de embarazo, y cuando Ben acompaña nuevamente a Allison al ginecólogo, discuten en el auto. Ella dice que ha sacrificado muchas cosas por el embarazo y que no veía que Ben se lo estuviera tomando en serio. Ya en el ginecólogo, Allison está consternada porque está subiendo mucho de peso y Ben, socarronamente, le gasta una broma. A lo que ella responde: “No te burles de mí, esto es hormonal. Estoy asustada y me estoy derrumbando, ¡así que deja de considerar todo como una gran broma! (…) No lo hagas, no te tomas nada en serio. Ni siquiera leíste los libros de bebés (…) Sólo muestra tu falta de compromiso, que no estás en esto conmigo”.
Ben se dirige a un bar y allí conversa con Pete (esposo de la hermana de Allison, del cual se ha hecho amigo) acerca de la discusión con Allison. Se queja de que Allison no lo deja hacer nada: “No fumes drogas, no tengas sables de samurai, no plantes cosas ilegales en tu casa. Podría seguir todo el día”. Pete, entonces, reflexiona, “El matrimonio es como ‘Everybody loves Raymond’ , pero no es gracioso. Todos los problemas son iguales pero en lugar de diálogos graciosos y concisos, todos están enojados y tensos. El matrimonio es una versión tensa y sin gracia de ‘Everybody loves Raymond’. Pero no dura 22 minutos. Dura para siempre”. Ben, consternado, le propone irse a Las Vegas. Ya en Las Vegas, consumen hongos alucinógenos y van ver el espectáculo del Cirque du Soleil. Al principio Ben la pasa bien pero en determinado momento un payaso disfrazado de bebé gigante se presenta en la escena. Frente a esto Ben tiene el siguiente “flash”: alucina que dicho bebé le dice “¡Papá!”, a lo que él responde: “¡No soy tu papá!”. La alucinación se reitera -“¡Papá!” – y Ben dirigiéndose a Pete dice: “¡Ya no puedo con esto, viejo!”. Se levanta y sale corriendo del espectáculo. Pete lo acompaña. Ya en la habitación del hotel se sienta en la cama a ver la televisión, estaban dando la película cómica “Más barato por docena” , entonces Ben comenta: “No es gracioso. Tiene doce hijos. No es gracioso. Es… Esto es una perversión. Es una película perversa. Es demasiada responsabilidad para hacer bromas. No es gracioso. Tengo que apagar esto. Me da miedo”. Apaga la película y dice: “Debería haber leído los libros de bebés”. Pete le pregunta por qué no lo ha hecho, y Ben responde: “Porque entonces sería real”. Pete entonces le dice que lea, o no, los libros, el bebé llegará igual.
Deciden volver a sus casas y Ben va a visitar a Allison con la intención de reconciliarse pero ella lo rechaza. Esa noche llama a su padre y lo culpa por su fracaso, por haberle dicho que todo iría bien y, entonces, por haberle dado un mal consejo:
Padre: Puedes echarle la culpa a los demás pero al final, hasta que asumas tu responsabilidad, nada funcionará.
Ben: No sé cómo asumir mi responsabilidad. No leí los libros de bebés. Sólo fumé menos hierba. No sé qué hacer, ¡soy un idiota! Dime qué hacer.
Padre: No lo sé. Ben, te amo. ¿Qué puedo decirte?
Ben: Sólo dime qué hacer.
Las escenas que siguen muestran que Ben ha decidido mudarse sólo, consigue un trabajo, arma el cuarto para el bebé y lee los libros de bebés. Cuando llega la noche del parto y Allison lo llama, él va en su ayuda. Ben utiliza lo leído en los libros de bebés para tranquilizar a Allison y, entonces, ella nota que los ha leído. Se reconcilian. Él la acompaña durante todo el tiempo en el hospital, estando presente en el parto. Una vez que el bebé nace y Allison duerme, Ben le habla a la hija teniéndola en brazos: “Y luego tu madre dijo “Hazlo de una vez”, lo que confundió mucho a papi. Yo lo interpreté literalmente y lo hice, ¿qué hubieras hecho tú? No le digas nada a mami, fue lo más inteligente que hice en mi vida porque ahora tú estás aquí. ¿No es lindo? Creo que sí”.

El Circuito de la Responsabilidad: El Bromista lo Hace de Una Vez; El Bromista Embromado (la broma ya no es graciosa); y El Padre lo Hizo de Una Vez.
A los efectos de este trabajo conviene delimitar de qué modo se entenderá el término responsabilidad. Para efectuar esta tarea conviene distinguir dos acepciones del término, una jurídica y otra subjetiva, siendo esta última la que nos interesa. Cada acepción del término responde a determinada noción de sujeto. La responsabilidad jurídica entiende al sujeto en su autonomía, lo cual “restringe la responsabilidad al (…) ámbito de la intencionalidad conciente” . La noción de sujeto implicada en la responsabilidad subjetiva, en cambio, es la noción de sujeto del inconciente, sujeto de deseo cuya responsabilidad “interpela al sujeto más allá de las fronteras del yo” . La interpelación funda a la responsabilidad en tanto subjetiva, ya que ésta lleva a resignificar retroactivamente decisiones hechas de modo deliberado. Los efectos, inesperados, de dichas decisiones son los que lanzan la interpelación que funda el circuito de la responsabilidad, circuito que por ser retroactivo no se rige por la cronología de los eventos, sino por la lógica del deseo que subyace a la conciencia.
En este sentido el circuito de la responsabilidad presenta tres tiempos: un Tiempo 1 en el cual se toma una decisión de modo deliberado con la expectativa de que sus efectos se agoten en la finalidad para la cual fue proferida; en el caso de Ben, hacerlo de una vez. Ubicaremos, entonces, como Tiempo 1 (“El Bromista lo Hace de Una Vez”) a la decisión de Ben de no utilizar preservativo mientras mantiene relaciones sexuales con Allison, a su opción por aferrarse la literalidad de las palabras de ella “¡Hazlo de una vez!”, no implicándose, así, él mismo en esa decisión. Al no implicarse en esa decisión, no toma con seriedad al hecho de estar teniendo relaciones sexuales con una mujer y, así, no se percibe responsable del efecto que su proceder pueda tener. En su proceder, Ben reduce, entonces, su propia subjetividad al campo de la necesidad, a la literalidad de un pedido, a la demanda de otro. En este tiempo actúa el sujeto de la conciencia; Ben demuestra recordar muy bien los sucesos de esa noche, a pesar de que a la mañana siguiente se haga el desentendido y alegue no recordar nada producto de la borrachera. Es cuando Allison le comunica que ha quedado embarazada que él da cuenta de recordar a la perfección el modo en que se sucedieron las cosas, intelectualizando la secuencia a la perfección.
Ahora bien, un tiempo 2 viene a interpelar al sujeto. Es dicha interpelación la que obliga, al sujeto, a responder. “La interpelación subjetiva es la puesta en marcha del circuito” . En este sentido, “(…) dado el tiempo 2 que es el tiempo de la interpelación en el circuito, se funda en su resignificación el tiempo 1” . En el caso de Ben, esta interpelación no se halla en la noticia de que Allison haya quedado embarazada. Este suceso no es del todo inesperado, y es entonces necesario, ya que Ben optó por no usar preservativo. Aquí mismo puede ubicarse, también, lo relativo a la categoría del azar: el hecho de que justamente esa noche, Allison debía de haber estado en su período de ovulación, lo cual permitió el embarazo. Se destaca, entonces, que para Ben la interpelación recae, no tanto sobre el hecho de haber dejado embarazada a Allison, sino sobre el hecho de no haber tomado en serio sus propios actos, el hecho de no haberse implicado en la decisión de no usar preservativos, reduciendo su decisión a opción, aferrándose a la literalidad de la demanda de Allison. Es en torno de esto último que girará lo relativo a la responsabilidad en tanto subjetiva. El elemento disonante que viene a interpelarlo y que, entonces, funda el Tiempo 2 “El Bromista Embromado”, tiene lugar durante el espectáculo del Cirque du Soleil. Un flash producto del consumo de hongos alucinógenos le viene a recordar a Ben que su proceder de aquella noche con Allison no fue sin consecuencias, a saber: que un bebé, su propio hijo, está en camino. Lo que se pone de relieve en esta situación, entonces, es la figura emisora de la interpelación: un payaso. Hasta este momento del recorte del film, el personaje de Ben muestra un comportamiento irresponsable, más propio de un niño que de un adulto. No toma seriamente nada de lo que le sucede en su vida; pasa sus días gastando bromas a la gente, jugando de modo infantil con sus amigos, viviendo de una indemnización obtenida durante su adolescencia, fumando drogas, y plantando “cosas” ilegales en su casa. El optar por no usar preservativos fue, más bien, entonces, decidir des-implicarse de la relación que estaba teniendo con Allison, y entonces, una repetición más de lo que él ya hacía respecto de su propia vida. La aparición del payaso, entonces, marca el punto en el cual la broma, deja de ser graciosa, transformándose en siniestra. En sus propias palabras “Esto es una perversión. Es una película perversa”. Es su propia broma, su decisión de no implicarse y de no tomar con seriedad su propio proceder, entonces, lo que lo interpela y que, por ende, lo ob-liga a responder: “¡No soy tu papá!”; lo que es, ya, muy diferente a la pregunta con la que le responde a Allison cuando ella le dice que está embarazada: “¿Yo soy el padre?”. La diferencia que queremos ubicar es que preguntarse no es lo mismo que negarse en el sentido de que, tras la negación, Ben se siente aludido por el llamado de ese bebé, el de su flash: “¡Papá!”.
De este modo, ubicamos entonces, una primera figura de la culpa; la negación. A continuación, ya en la habitación del hotel, la negación se convierte en un sentimiento de culpa expresado en el arrepentimiento: “Debería haber leído los libros de bebés”. Posteriormente, la figura de la culpa, se expresa, ya no en un arrepentimiento y en un sentido de culpa lato, sino que en la proyección del mismo. Pasa a ser su padre, entonces, el culpable, el deudor, el que ha dado un mal consejo. Hete aquí que es justamente su padre quien, en este punto, le recuerda a Ben su parte de responsabilidad en su propio accionar y que por ende le facilita la apertura de la dimensión universal-singular, la emergencia del sujeto: “Puedes echarle la culpa a los demás pero al final, hasta que asumas tu responsabilidad, nada funcionará“. Puede decirse que esta intervención fue efectiva ya que lo que Ben muestra a continuación es un cambio radical en su comportamiento. Pasa de comportarse de modo infantil a conseguir un trabajo estable, mudarse solo, y leer los libros de bebés que tanto lo ayudarán en el momento de asistir a Allison previo al parto. Pero lo que efectivamente justifica irrefutablemente el cambio de posicionamiento subjetivo de Ben es la evidencia que se halla, del mismo, en su discurso. Retomando las alusiones discursivas que Ben hace respecto de su paternidad, en sus modalidades de 1) pregunta “¿Yo soy el padre?” y 2) negación “¡No soy tu papá!”, hallamos una tercera: la afirmación. Ben se asume como padre, él mismo, en su discurso, y se implica subjetivamente en la decisión de no haberse puesto el preservativo, resignificando dicha decisión retroactivamente: “Y luego tu madre dijo “Hazlo de una vez”, lo que confundió mucho a papi. Yo lo interpreté literalmente y lo hice, ¿qué hubieras hecho tú? No le digas nada a mami, fue lo más inteligente que hice en mi vida porque ahora tú estás aquí. ¿No es lindo? Creo que sí”. Es aquí donde ubicamos, entonces, un Tiempo 3 “El Padre lo Hizo de Una Vez”.

La Hipótesis Clínica
Desarrollado el circuito de la responsabilidad, retomaremos la hipótesis clínica para ahondar en ella. Habíamos destacado que lo que interpela a Ben, no fue el embarazo de Allison (quedando éste determinado por las categorías de azar y necesidad), sino que es la broma (el payaso en el Cirque du Soleil) la que, al volverse egodistónica, le recuerda su proceder de aquella noche con Allison. La broma, entonces, ya no causa gracia y, tornándose perversa, lo interpela. “Algo extraño irrumpe y quiebra todo sentido; el yo se desorienta frente a esto que le es ajeno” . Dentro del marco de lo situado, entonces, desarrollaremos nuestra hipótesis clínica a partir de un chiste, una broma, emitida por Ben. Cuando Allison le da la noticia de que está embarazada y se dirime el mal entendido con respecto al uso del preservativo, Ben, enfurecido porque Allison tampoco se había cuidado y porque encima, ella, no había notado que él no se estaba cuidando le dice, socarronamente: “¿Qué era? ¿El preservativo más fino del mundo? ¿Soy inventor? ¿Inventé un preservativo de piel de pito? ¿Vacié un pito y metí el mío?”.
En tanto chiste, y entonces formación del inconciente, es pertinente detenerse aquí para apreciarlo en su dimensión subjetiva. Respecto de esto Gabriela Salomone y María E. Domínguez plantean que “Tanto para las formaciones del inconciente como para los síntomas, la interpretación siempre estará sujeta a los dichos del paciente (…), en la forma en que las palabras valen en su literalidad, rompiendo con el sentido compartido” . Es en virtud de lo aquí puntualizado que se podría conjeturar que, tomando literalmente las palabras de Ben, fue justamente eso lo que hizo: vació un pito – pero no cualquier pito, sino el de su padre – y metió el suyo. Es a partir de esto que introduciremos lo conceptualizado por Alejandro Ariel respecto del guión ajeno. Dicho autor define al guión ajeno como “ese engaño que nos permite vivir. A todos nos permite vivir. Todos estamos clonados. Todos estamos mirados en tanto somos sujetos de todas esas palabras que (…) nos dieron vida” . Ben, en tanto Stone, que es su apellido y por ende el nombre de su propio padre, está sujeto a este significante. Diremos que lo que reproduce en su propia vida no es otra cosa que una caricatura, una comedia, de su propio padre. Para justificar esta interpretación se tendrán en cuenta dos cuestiones: 1) la polisemia del significante stone, en el idioma inglés, y 2) La conversación en la cual Ben comunica a su padre que tendrá un hijo.
1) Por un lado, stone del idioma inglés, en tanto sustantivo, es el correspondiente de piedra en el idioma castellano. Pero por otro lado, si se tiene en cuenta a este significante, en tanto adjetivo, y en su uso coloquial en el inglés, to be stoned, su correspondiente en castellano se desplaza de ser apedreado a estar drogado. Si se tiene en cuenta que Ben es un hombre que hace un regular consumo de drogas, puede interpretarse, allí, que hace honor, entonces, a su apellido, al nombre de su propio padre.
2) Si se lee lo puntualizado en 1 a la luz de la primera conversación que Ben tiene con su padre se completa la interpretación. Su padre también consume drogas regularmente y por esto mismo, el mal consejo que Ben le reprocha a su padre en la segunda conversación que tiene con él, está desplazado. El reproche de un mal consejo corresponde, en verdad, a la hipocresía de su padre, al hecho de que él consumía drogas a escondidas durante la adolescencia de Ben. Citamos nuevamente:
Ben: No sé cómo le diré al niño que no se drogue si yo me drogo. Me sentiré como un hipócrita.
Padre: ¿Recuerdas lo que te dije cuando eras un adolescente? Píldoras y polvos, no.
Ben: Supongo que funciono, como cuando me dijiste que no fumara porros y después descubrí que tú también los fumabas (...). Dime la verdad, cuando me miras, ¿nunca piensas “si no hubiera existido me habría ahorrado muchos problemas”?
Puede interpretarse entonces que Ben, la noche que se acostó con Allison sin cuidarse, estaba, en verdad, actuando a su padre, caricaturizándolo en su propia embriaguez, haciendo de él la comedia de su propia vida al estilo de Everybody loves Raymond. En sus palabras: “Vacié un pito”, el de su padre, y “metí el mío”. De aquí mismo, entonces, se desprende el efecto de ajenidad y de lo siniestro de su proceder de esa noche con Allison; resignificado retroactivamente como una “perversión” – o una père-versión, versión del padre, al decir de Lacan –, por el retorno del recuerdo bajo el efecto de las drogas, en una broma y desde otro payaso, en el Cirque du Soleil, de que será “¡Papá!”.

Reflexión Final
Alejandro Ariel, en “La responsabilidad ante el aborto”, a partir de la conceptualización del guión ajeno, plantea una pregunta en torno a las distintas aristas del sujeto- moral, jurídica, religiosa y neurótica: ¿el sujeto se va a dormir en ese guión o tiene la posibilidad de salir de él, despertar y así quedar por fuera de la Ley y de la moral? En el caso de Ben, la respuesta a la pregunta se encuentra a partir de las implicancias que tienen las palabras del padre: “Puedes echarle la culpa a los demás pero al final, hasta que asumas tu responsabilidad, nada funcionará“. Esta intervención del padre resulta efectiva. Es el mismo autor del guión que Ben caricaturiza quién facilita con su discurso el pasaje a un tercer tiempo, a la apertura de un tiempo de despertar que en sí mismo abre otro tiempo. Ben deja de hacer de su vida una comedia, deja de dormir en los signos que conforman el guión del comediante que otro – su padre – ha escrito. En esta resignificación, la decisión de Ben queda por fuera del campo de la moral, de lo jurídico, la religión y la neurosis; en otras palabras por fuera del campo particular, y abre la dimensión de lo universal- singular. Ben, en un acto ético, lo hizo de una vez: “…fue lo más inteligente que hice en mi vida porque ahora tú estás aquí”.

Diagrama del Circuito de la Responsabilidad

Retroacción (la broma ya no es graciosa)

Tiempo 1:
“El Bromista lo Hace de Una Vez”

Ben se acuesta con Allison sin usar preservativos

“¿Yo soy el padre?” Tiempo 2:
“El bromista embromado”

Ben es interpelado por lo alucinado durante un flash producto de las drogas: un payaso disfrazado de bebé gigante le dice ¡”Papá!”

“¡No soy tu papá!”

Tiempo 3: “El Padre lo Hizo de una Vez”

(Ben asume su rol de padre y se implica subjetivamente en su decisión de no haber usado preservativos la noche que se acostó con Allison)

“Y luego tu madre dijo ‘Hazlo de una vez’, lo que confundió mucho a papi. Yo lo interpreté literalmente y lo hice, ¿qué hubieras hecho tú? No le digas nada a mami, fue lo más inteligente que hice en mi vida porque ahora tú estás aquí. ¿No es lindo? Creo que sí”.

Bibliografía
♦ Ariel, A., “La responsabilidad ante el aborto”, ficha de cátedra, Mimeo, publicado en la página web de la cátedra
♦ D’ Amore, O., “Responsabilidad y culpa” en La transmisión de la ética. Clínica y Deontología. Vol. I, Fundamentos. Letra Viva, 2006
♦ Salomone, G., “El sujeto dividido y la responsabilidad” en La transmisión de la ética. Clínica y Deontología. Vol. I, Fundamentos. Letra Viva, 2006



NOTAS

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