por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
Psicología, Ética y Derechos Humanos
Prof. Tit. Reg: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Comisión: 1 – Curso de Verano
A.T.P: Lic. Fernando Pérez Ferretti

Segundo Parcial Domiciliario
“La Pistola de Homero”.
Basado en el capitulo “Familia Peligrosa”

Alumnos:
Gómez, Nahuel LU: 344332890
Lagorio, Jimena LU: 338964680

Para el presente trabajo utilizaremos el recorte de un capitulo de Los Simpsons, para luego analizar al personaje de Homero y ver si en sus acciones se puede atisbar un acto ético y la asunción de la responsabilidad subjetiva. Este capítulo es el quinto de la novena temporada y se titula “Familia Peligrosa”:
Ante una ola de inseguridad y asaltos (que surge de un simple partido de futbol que se volvió monótono y que por serlo generó la furia de los simpatizantes que luego se traslado a toda la ciudad) Homero compra un arma para defender a su familia, compra con la cual Marge, su esposa, no está para nada de acuerdo. Luego de intentar convencerla de varias formas y no conseguirlo, accede a deshacerse del arma por pedido de su esposa. Esto al final no sucede así, ya que Bart encuentra el arma en el cajón de las verduras de la heladera. Estallando en cólera, Marge decide irse con los hijos a lo de sus hermanas hasta que Homero lograra decidir que era más importante: si su pistola o su familia.
Una vez que su familia se retiró del hogar, Homero realizó una reunión del club de armas en su casa. Es en dicha reunión en donde demuestra toda su impericia para manejar el arma, usándola para cosas tales como abrir una cerveza o encender el televisor. Ante esto sus compañeros lo tratan de loco e irresponsable y lo dejan solo. En su soledad Homero elige volver a buscar a su familia, pero sin deshacerse del arma (aún sabiendo que para poder recuperar a los suyos debía abandonarla). Luego de convencer a Marge de que vuelva con sus hijos a la casa, arguyendo como mentira que había tirado el arma, llega por azar un momento en el que se ven envueltos en un asalto y Homero saca el arma que llevaba escondida para defender a su familia. El asalto es frustrado por el club de las armas que viene al rescate y Homero ante la cara de recriminación de Marge le pide que se encargue ella de tirar el arma, ya que él se da cuenta que deshacerse del arma es algo que escapa de su comprensión y su dominio, y que si dependiera de sí mismo no podría hacerlo.
Hasta aquí el recorte del capítulo, en donde se pueden ver varias cuestiones a tener en cuenta. Por empezar se puede ver cómo juegan las nociones de necesidad y azar en la decisión de comprar un arma por parte de Homero.
Generada esta situación de violencia a la que se alude, el Alcalde Diamante declara el estado de excepción que en dicho capitulo es definido como “cada uno deberá defenderse por sí mismo por tiempo indeterminado”. Es esto, más el hecho de que Marge le pide a Homero que haga algo para defender a su familia, declarándolo como el encargado de dicha tarea, lo que marca el lugar de la necesidad a la hora de la decisión que tomará. La otra cuestión puesta en juego para armar la situación en la que Homero compra el arma, es el azar, que aparece innumerables veces al momento mismo en que se desencadena todo este contexto de violencia. Es la contingencia misma puesta en juego. Es el enfrentamiento deportivo entre los seleccionados de México y Portugal que de forma no prevista sucede en Springfield, es el aburrimiento que genera el partido que hace crecer el fastidio en los simpatizantes, que lleva a que Mel Patiño (uno de los personajes) se levante presto para irse, pero que justo se cruza con Moe con quien pelea por ver quién se retiraba primero. Será casual también que en las cercanías estuviera Ned Flanders que intenta tranquilizar a ambos, que con su reacción tan calmada y pacificadora despertara el enojo de Moe, y es casualmente también que se encuentra allí el Profesor Skinner que despertará con un comentario también pacificador la furia de Lenny. Es esta cadena de eventos azarosos la que hace crecer la violencia que luego se trasladará a la ciudad y que serán los determinantes contingentes para que se declare esta situación de violencia, inseguridad y asaltos.
Es así, entre la necesidad de defender a su familia y el papel que juega el azar en la génesis de la violencia en la ciudad, que Homero se decide a comprar dicho objeto sin consultar con ningún integrante de su familia, especialmente con Marge. Este es, desde nuestra óptica, lo que se corresponde con el tiempo 1, una situación que nace y se agota en sus propios fines. Es decir que, hasta este momento, Homero elige un arma como medio de defensa para su familia y todo parece marchar sobre rieles, sin nada que avizore grandes cambios u obstáculos para que el fin para el que escogió el arma pueda cumplirse.
Aquí llegamos al punto en el que Homero llega a su casa con el arma en sus manos presto a darle una “sorpresa” a Marge, quien no puede reaccionar de otra forma que no sea demostrando desaprobación. Esto no es un dato menor para las cuestiones que estamos trabajando, ya que puede delimitarse claramente a Marge como el personaje sostén del juicio moral en la familia Simpsons. Es ella la que siempre marca como correctas o incorrectas las conductas de Homero, y en esta ocasión, que no es la excepción, argumenta que no pueden tener un arma en la casa puesto que podría ser peligroso para sus hijos principalmente (dice: “en la tele dicen que existe 60% de posibilidades de herir a un familiar”).
Frente a lo planteado con anterioridad, el capitulo transcurre en que Homero intentará convencerla de que es la mejor opción tener un arma y que al contrario de lo que ella cree, es más seguro de esa forma .
Como se dijo, llega un momento en el que Marge se cansa de esta situación. Es el incidente en el que Bart encuentra por azar el arma en el cajón de las verduras de la heladera, pero que de forma más azarosa llega Marge en el momento preciso en el que Bart la estaba utilizando para un juego. Ante la obvia recriminación de Marge (debido a que Homero le había dicho que había tirado el arma y no era cierto) es que Homero responde bajo una de las figuras de la culpa, la negación y la racionalización, diciéndole que jamás creyó que se daría cuenta, puesto que un niño nunca revisa en el cajón de las verduras, y decide irse con sus hijos a lo de sus hermanas. Ante esto él se enoja mucho diciéndole: “así es como agradeces que cuide a mi familia?”. Es así que podemos plantear un primer tiempo 2, que parece angustiarlo. Esto sucede solamente unos instantes, los segundos en los que se muestra “descolocado” por la situación hasta que logra ubicarse y responde bajo una de las figuras de la culpa. Así también se dice que el tiempo 1 nace en este tiempo, aquí donde la interpelación que representa el tiempo 2 al significado que tenía el tiempo 1 fuerza a una resignificación del mismo. Homero eligió el arma para defender a su familia, luego de que esta lo abandonase, el arma perdía su valor, su sentido. Pero en vez de utilizar esta situación para ver qué es lo que se jugó en él en la decisión de comprar un arma (si es que acaso algo de si mismo esta puesto en juego en la importancia que le da a ese instrumento), y más allá de que usando el sentido común podría decir que es para defensa, se verá movilizado por una de las figuras de la culpa (el sentimiento de culpa) a ir a recuperar a su familia pero con el fin de volver a tener una familia a quien cuidar con el arma. En este caso el circuito de la responsabilidad sigue sin cambios aparentes el surco de lo moral, donde este tiempo 2 resignificó el tiempo 1 (hay un quiebre de sentido, que podría ubicarse en el plano de lo Universal-Singular, que queda demostrado en una frase que dice Homero en la más oscura de sus soledades, literalmente hablando: “esto no funciona, yo quiero a mi familia”), pero que no lo llevo al acto ético de asumir la responsabilidad subjetiva (ante el deseo que lo movilizo), sino más bien lo llevo a moverse dentro del eje particular, de lo moral, para recuperar a los suyos sin resignar su arma.
Luego de convencer a Marge de que había tirado el arma, se encuentran con la situación azarosa de ser presas de un robo. Como reacción, Homero saca la pistola (mostrando de esta forma su mentira) para defenderse.
Antes de pasar a plantear si para nosotros esto se lo podría pensar con la potencialidad del tiempo 3 nos gustaría plantear la hipótesis clínica que guía nuestro trabajo.
En el particular sustentado en la ola de robos que acontecía en Springfield, Homero realiza una decisión: escoge comprar un arma. Esto planteará una singularidad en situación, ya que es el sujeto (del inconsciente, en términos psicoanalíticos) Homero el que elige dejando ver algo de su singularidad en juego, escogiendo de forma no azarosa la pistola. Nosotros creemos que en la elección se juega algo de lo pulsional en Homero, para quien el arma lo dota de gran potencia (en un momento dirá: “sentía una increíble sensación de poder, como debe sentirse Dios cuando tiene una pistola”) pero que a su vez lo muestra como totalmente alienado, ajenizado (“…esta pistola me hizo su esclavo… así que deshazte de ella –Marge- porque volvería a mentirte una y otra vez”). Podríamos conjeturar que, y siguiendo las enseñanzas de Lacan cuando éste dijo que el sujeto “es lo que representa un significante para otro significante”, para el sujeto Homero el significante “arma” o más bien “pistola” podría representar “falo” (jugando con el doble sentido de que Homero usa “su pistola”), dotándolo de una investidura narcisista tal que se le hace imposible al final separarse de la misma por sus propios medios, mostrándose totalmente dividido, impelido de accionar. Esto se puede ver claramente en otra frase que dice Homero cuando se encuentra en la soledad de su casa, luego de que su familia lo abandonara: “Esta pistola me quito todo, mi esposa, mis hijos… todo menos mi linda linda pistola”
Si bien Homero no se pregunta en términos precisos, que se juega de su subjetividad en la elección de un arma y no otra cosa, se podría ver al final del capítulo, en la escena antes descripta, que algo se cuestiona de sí mismo, y se podría estimar que en el arma él depositó, como objeto del deseo, ciertas investiduras que escapan a su comprensión consciente, pero que estimaría de gran importancia como para darse cuenta que por sus propios medios no podría deshacerse de dicho objeto.
Es así que para nosotros puede ser considerado un tiempo 3, ya que en esta renuncia se podría ver que se juega algo de la responsabilidad subjetiva de Homero, poniendo sobre primer plano el tema de la decisión de comprar el arma. Homero pareciera no elegir por azar la forma de defender a su familia, y en el acto de renuncia, donde se muestra marcado por la falta estructural (esa falta que lleva al sujeto a desear en forma pulsionante y de la cual se dice que lo llevara a vivir con la culpa, la culpa que conlleva el deseo mismo, que siempre es deseo de otra cosa) porque demuestra que solo no puede, ya que pide la ayuda de Marge para poder deshacerse de “su pistola”.
Salomone en su texto dice que al hablar de efecto sujeto, se refiere al acto y ese acto es ético, porque es allí donde se produce un sujeto de deseo inconsciente. Frente a lo cual, podríamos preguntarnos si este acto, el de Homero, que consideramos ético, ya que se encuentra posicionado en el plano mismo de lo universal singular, no podría ser comparado con una re edición del complejo de Edipo, ya que Homero se encuentra ante una situación símil a la que constituye el sepultamiento del complejo de Edipo para el varón particularmente. Esta es: decidir resignar a la madre como objeto de amor, o tener que resignar su pene. El narcisismo jugara un papel esencial en este punto y torcerá la balanza a favor del pene, posibilitando la salida exogámica. Es aquí que ante la nueva situación en que se encuentra luego del robo debe tomar una decisión, que se podría resumir en: decidir entre su objeto de amor (Marge) o “su pistola” (que según nuestra hipótesis representaría al pene/falo). Llevado por el amor que siente por Marge, decidirá perder “su pistola”, dejando allí de lado parte de su narcisismo . A esto y no a otra cosa llamamos “acto ético”, donde Homero dejará de lado su Yo, poniendo en juego al sujeto del inconsciente basándonos en la frase que dijo Lacan en relación al amor: “amar es dar lo que no se tiene a quien no lo es”. Esto es: la transmisión de la falta misma, la puesta en juego de la falta estructural.
El significante “arma” o “pistola” entraría al lugar del objeto de deseo inconsciente, que como pura metonimia siempre equivoca el objeto que supuestamente colmaría su falta, y es así que el sujeto está preso de no poder satisfacer jamás su deseo. A su vez, el amor le permitirá al sujeto poder anclar las significaciones y englobar bajo el objeto de amor ciertas investiduras y detener esta pura metonimia.

BIBLIOGRAFÍA
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• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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