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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
Facultad de Psicología.
Psicología Ética y Derechos Humanos.
Profesora de prácticos: Samolevich, Ianina.
Segundo parcial domiciliario.
Comisión 1.
Guarino, Ignacio H. (30603392).
Segundo cuatrimestre del 2009.

Para el presente trabajo elegí el film de Pedro Almodovar “Los abrazos rotos”, en él se puede recortar una singularidad en situación. En este recorte escogí como sujeto que toma una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta en “El muro” al personaje de Mateo Blanco que interpreta Lluís Homar.
Antes de presentar el circuito de la responsabilidad me parece correcto realizar un breve resumen de la trama del film para que la singularidad en situación pueda ser debidamente comprendida. Este extracto se hará en orden cronológico y no siguiendo los tiempos de la película.
Mateo Blanco es un guionista y director de cine. A finales de los ochenta tuvo un breve romance con Judit, su directora de producción. Judit tuvo un hijo (Diego) con Mateo, pero nunca le confesó que él era el padre del niño.
En 1994, Mateo ya era un director reconocido que había filmado cuatro dramas exitosos. Se disponía a filmar su primera comedia. Como actriz principal eligió a Lena, esposa de un millonario obsesionado con ella. Ernesto Martel, el marido de la actriz, terminó siendo el productor del film a cambio de que su hijo, Ernesto, realizará un documental del backstage de la película. En el transcurso de la filmación Lena y Mateo iniciaron un apasionado romance. Martel enterado de la situación intercedió y los amantes decidieron huir. En la huida Mateo Blanco cambió su nombre por el de Harry Caine. La situación se volvió insostenible y decidieron volver a Madrid (la ciudad de origen), pero un “accidente” terminó con la vida de Lena y dejó ciego a Mateo. Desde ese momento, mantuvo su pseudónimo dejando en el olvido su nombre real. En su departamento, en un cajón, bajo llave, guardó las fotos del film y las fotos destrozadas que se sacó en la huida junto a Lena.

Ya en el 2008, él se desempeña como guionista, Judit sigue siendo su ayudante y Diego, su hijo no reconocido, le oficia de secretario y mecanógrafo. En el análisis nos referiremos a la responsabilidad del sujeto, no a la responsabilidad jurídica, ni a la responsabilidad moral, sino a la que llamamos responsabilidad subjetiva. Utilizaremos el circuito de la responsabilidad. En el tiempo 1, el personaje lleva adelante una conducta con determinados fines, en el supuesto de que su accionar se agota en los objetivos para los cuales fue concebida. En un tiempo 2, recibe de la realidad indicadores que lo ponen sobre aviso respecto de que algo anduvo mal. Las cosas fueron más allá, o más acá, de lo esperado. El sujeto se ve interpelado por esos elementos disonantes. Algo de esa diferencia le pertenece. Este movimiento supone que el tiempo 2, se sobreimprime al tiempo 1, resignificándolo. La hipótesis que explica clínicamente este movimiento es la que abre la potencialidad de un tiempo 3, el de la responsabilidad, el de hacerse responsable. El sujeto que adviene en ese tiempo 3 no es el mismo que dejamos en el tiempo 1. Sin embargo, es en la acción emprendida en el tiempo 1 donde el sujeto anticipa, sin saberlo, una verdad que se evidenciará sustancial para su existencia.
Los tres tiempos del circuito se suceden en el presente de la película (2008). En el tiempo 1, Henry le comenta a Judit la idea de realizar un guión sobre la vida del escritor Arthur Miller. Le dice que el escritor tuvo un hijo que nunca reconoció, tiempo después el hijo se acercó a él lo abrazó y lo perdonó por el tiempo perdido. Judit desestimó su idea esgrimiendo que no era comercial.
Días atrás había conocido a una chica en la calle que lo ayudó a cruzar la calle y la invitó a su departamento para que le leyera el diario. Ella le preguntó qué sección quería que le leyera y él dijo que cualquiera. Ella abrió el diario por la mitad y leyó la primera noticia que vio. La noticia comentaba la muerte de Ernesto Martel. Aquí podemos situar diferentes referencias relativas a las categorías de necesidad y azar que van a influir en el circuito de responsabilidad. Por un lado, podemos ubicar del lado del azar que la chica al leer una nota, justo haya leído la de la muerte de Ernesto. Por el otro, ubicamos del lado de la necesidad la muerte de Martel.
En el tiempo 2, llega a su departamento un director de cine bajo el pseudónimo de Ray X, Henry enterado de la muerte de Ernesto (padre) se percata que la persona que tiene en frente es Ernesto (hijo). Ray quiere que Henry lo ayude a desarrollar la idea de un guión que tiene en mente. El guión trata de un padre que siempre rechazó a su hijo y la venganza del hijo contra este padre.
Aquí se encuentra el momento de la interpelación sobre el tiempo 1, que a su vez permite resignificarlo. Por el andarivel de la responsabilidad jurídica, moral y social se sucedieron estos acontecimientos. Por otro andarivel, el de la responsabilidad subjetiva se puede proponer una hipótesis clínica que abre la potencialidad de un tiempo 3, el de hacerse responsable. La hipótesis clínica habla del deseo de Mateo Blanco de ejercer la función paterna. Hasta el momento Mateo no había podido ejercer esa función concientemente y esto lo cargaba de culpa. Por un lado, en el tiempo 1, el tiempo de las certezas, se propuso hacer un guión sobre un padre que rechazaba a su hijo, pero que nada tenía que ver con él, concientemente sólo quería hacer un guión pero no se sentía reflejado en él de ningún modo. En el tiempo 2, el tiempo de la interpelación, lo sorprende el ofrecimiento que le hace Ernesto. Se le presenta como figura de la culpa, un remordimiento por haber dejado sin padre a un hijo. El sujeto es responsable, siente culpa. La responsabilidad es el reverso de la culpa. La interpelación subjetiva es la puerta en marcha del circuito. La culpa lo obliga a responder. La culpa puede llevar al sujeto a hacerse responsable. Es decir, dado un tiempo 2, se funda en su resignificación el tiempo 1. La retroacción que genera la interpelación resignifica porque liga (obli-ga) a los elementos “disonantes” que se convierten entonces en un tiempo 1, es decir que el tiempo 1 es ya un tiempo resignificado por la interpelación a través de la culpa. El tiempo 1, ya no es el tiempo donde Henry quería hacer un guión, es el tiempo donde Mateo quiere que su hijo lo reconozca como su padre a pesar de no haberlo reconocido como hijo. Deja de ser el tiempo donde quiere hacer un guión para ganar dinero y seguir con su vida. Pasa a ser el tiempo de su deseo.
Resumiendo, la interpelación subjetiva se pone en marcha cuando la ley simbólica del deseo, ob-liga a retornar sobre la acción. No hay deseo sin culpa, implica retornar sobre la acción, sobre la acción más moral, más particular, favoreciendo la interpelación para la responsabilidad subjetiva. El sentimiento de culpa se diluye en el efecto sujeto y es una respuesta de dimensión ética. En este caso, Mateo da una respuesta, no se queda en el ser responsable, sino que también se hace responsable. Las figuras de la culpa de las que estuve hablando previamente desaparecen ante el acto del tiempo 3. Esta respuesta de dimensión ética es una singularidad que hace desfallecer al particular previo. El particular previo donde Diego era su mecanógrafo y no su hijo, donde sentía culpa e ideaba guiones sobre hijos que aceptan a su padre. Mateo decide, decidir es no tomar algo de lo ya dado, es producir una singularidad que suplemente su universo disponible hasta el momento.
Entonces, esta resignificación del tiempo 1 abre la posibilidad de un tiempo tiempo 3, donde Mateo da una respuesta, decide, se hace responsable. Rechaza la oferta de Ray X y le dice a Diego que abra el cajón donde tenía guardado parte de su vida, las fotos del backstage de su película, las fotos destrozadas de su huida con Lena, hasta su nombre. El tema del nombre es muy importante para el tratamiento de una función paterna, había dejado de tenerlo, en realidad tenía un ficticio. Mateo en innumerables ocasiones le pedía favores a Diego ya que éste lo ayudaba, pero esta situación era diferente. Ese favor que le pide es totalmente diferente a todos los anteriores. Está por fuera de su universo disponible. Ofrecerle los secretos que tenía ese cajón, era abrirle a su hijo lo que él todos esos años estuvo ocultando y al mismo tiempo abrirse él ante su deseo. Con la apertura del cajón se abre lo oculto concientemente y lo oculto inconcientemente. Este pedido ya no es ante Diego el hijo de Judit, su ayudante, este pedido es ante su hijo. Ese hecho constituye una singularidad. A partir de ese momento amplió su universo, se hizo responsable de su deseo.
El film prosigue, Henry Caine vuelve a llamarse Mateo Blanco, le cuenta a su hijo su pasado oculto. Junto a Diego vuelve a retomar la comedia que no había podido terminar en los 90´.



NOTAS

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