Inicio > Acceso Docentes > cuatrimestre 2009 > Los abrazos rotos >

por 

Psicología Ética y Derechos Humanos

Cátedra I Profesor Titular: Lic. Fariña, Juan Michel

2° parcial
Film
“Los Abrazos Rotos” (Pedro Almodóvar)

Comisión: 7

Alumnas

 Dughera, Florencia L.U. N° 30356160/0
 Peillet, Romina L.U. N° 27824168/0

Segundo cuatrimestre, Año 2009

Los Abrazos Rotos
TITULO ORIGINAL: Los Abrazos Rotos.
GÉNERO: Drama.
DIRECCIÓN: Pedro Almodóvar.
GUIÓN: Pedro Almodóvar.
ACTORES: Penélope Cruz (Lena), Lluís Homar (Mateo Blanco/Harry Caine), Blanca Portillo (Judit García), José Luis Gómez (Ernesto Martel), Rubén Ochandiano (Ray X), Tamar Novas (Diego), Ángela Molina (madre de Lena), Chus Lampreave (portera), Kiti Manver (Madame Mylene), Lola Dueñas (lectora de labios), Mariola Fuentes (Edurne), Kira Miró (modelo), Rossy de Palma (Julieta), Alejo Sauras (Álex).
PRODUCCION: Esther García y Agustín Almodóvar.
MÚSICA: Alberto Iglesias.
FOTOGRAFÍA: Rodrigo Prieto.
MONTAJE: José Salcedo.
PAÍS: España.
AÑO: 2009.
DURACIÓN: 127 Minutos.
ESTRENO EN ESPAÑA: 18 de Marzo de 2009.
ESTRENO EN ARGENTINA: 1 de Octubre de 2009.

El presente Film transcurre en dos tiempos cronológicos 1994-2008, y narra la historia de un hombre llamado Mateo Blanco que escribe, vive y ama en la oscuridad. Catorce años antes sufrió un brutal accidente de tránsito, donde no sólo perdió la vista sino que también murió Lena, la mujer de su vida. Dicho accidente se sucede durante un viaje no programado en las afueras de Madrid. Lena y Mateo huían del marido de ésta (Ernesto Martel) quien era el productor de la película en la que ambos se conocieron y que fuera dirigida por Mateo denominada “Chicas y Maletas”. Su relación amorosa clandestina había sido descubierta por Ernesto Martel a través de unos videos caseros filmados por su hijo durante el rodaje del film, a quien había enviado para acompañar a Lena en el transcurso de la filmación con el fin de “espiarlos”.
Mateo tiene dos nombres, Harry Caine, lúdico seudónimo bajo el que firma sus trabajos literarios, relatos y guiones, y Mateo Blanco, su nombre de pila real, con el que vive y firma las películas que dirige. Después del accidente, Mateo Blanco se convierte en su seudónimo, Harry Caine. Si ya no puede dirigir películas, prefiere sobrevivir con la idea de que Mateo Blanco ha muerto con Lena en el accidente. En la actualidad, Harry Caine vive gracias a los guiones que escribe y a la ayuda de su antigua y fiel directora de producción, Judith García, y de Diego, el hijo de ésta, secretario, mecanógrafo y lazarillo. Desde que decidiera vivir y contar historias, Harry es un ciego muy activo y atractivo que ha desarrollado todos sus otros sentidos para disfrutar de la vida, a base de ironía y una amnesia autoinducida, autoimpuesta sería más exacta. Ha borrado de su biografía todo lo ocurrido catorce años antes. No vuelve a hablar de ello, ni a hacer preguntas; el mundo se olvidó pronto de Mateo Blanco y él es el primero en no querer resucitarlo. Pero, una noche, Diego tiene un accidente y Harry se hace cargo de él. En las largas noches en que Harry cuida del chico (su madre, Judith, está fuera de Madrid y deciden no comunicarle nada para no alarmarla) le cuenta la fábula de su propia historia, para entretenerle, como un padre le cuenta un cuento a un hijo pequeño para que se duerma. De regreso Judith, durante una conversación con su hijo, éste le informa de lo sucedido en su ausencia, y de los largos diálogos que mantuvo con Harry. Dicha situación la ubica en una posición de incomodidad e indaga fervorosamente a su hijo a fin que le transmita el contenido de esas charlas. Asimismo, Judith da cuenta que Diego deja de mencionar a Harry como tal dando lugar al surgimiento del nombre “Mateo”. Dicho advenimiento deja perpleja a Judith, quien en un abrir y cerrar de ojos rememora aquel hecho sucedido catorce años atrás y que había sido sepultado junto con la muerte imaginaria efectuada por el propio Mateo respecto de su gracia. La escena reprimida da cuenta de aquel accidente en el que Mateo pierde la vista y a Lena, la mujer amada. Si bien este hecho fue producto del azar, dado que ellos se encontraban de regreso a Madrid luego de haber leído en el diario local que Ernesto Martel había decidido estrenar “su” película sin ellos y con escenas residuales que fueran descartadas durante la filmación, Judith lo recuerda y se culpabiliza por haber traicionado a su gran amigo Mateo informando al productor y marido de Lena donde se encontraban alojados (información que se registra en la contestadora de su teléfono particular dado que no quiso contestar su llamado).
El retorno del significante “Mateo” provoca que esa misma noche, durante el festejo del cumpleaños de éste, Judith confiese delante de su hijo y de su amigo uno de los secretos que la atormentan “Mateo este es mi regalo de cumpleaños (toma un trago de una bebida blanca) después de vuestra desaparición se querían vengar de ustedes. Nos sobornaron a mi y a Luis, los dos nos vendimos (…) No soportaba que te quedaras con Lena y mi traición me vengaba de ti, de ella y de mi misma. Yo estaba demasiado avergonzada para contestarte pero no dejo de pensar que si yo no le hubiese dado el teléfono a Ernesto Martel, tal vez no hubiese ocurrido nada” , secreto que fue perdonado. Pero ésta no fue la única confesión que el personaje de Judith realiza, sino que, a la mañana del día siguiente decide contarle a su hijo que Mateo Blanco era su verdadero padre (información que no fue revelada al padre biológico en ninguna escena de la película).
El advenimiento de ese significante no sólo provoca un cambio en Judith sino también en quien lo porta, dado que, a partir de esta escena Mateo decide retomar la filmación de su película “Chicas y Maletas” para ser estrenada nuevamente con su fin original. Judith le informa que es ella quien ha guardado durante estos catorce años las mejores tomas efectuadas durante aquella filmación, lo que conlleva a que entre los tres personajes (Judith, Mateo y Diego), comiencen con el nuevo rodaje.

1994: Se conoce Lena y Mateo Blanco/Rodaje de la película “Chicas y Maletas”/ Accidente
2008: Tiempo actual del film/ Confesiones de Judith/ Retorno de la filmación original de “Chicas y Maletas”

Introducción

A partir del film elegido “Los abrazos rotos” comenzaremos a dar cuenta de cómo el circuito de la responsabilidad Subjetiva se visibiliza a través del personaje encarnado por Judith.
Para poder dar cuenta de éste, el cual se constituye a partir de tres tiempos lógicos, consideramos necesario distinguir responsabilidad jurídica de responsabilidad subjetiva. La primera involucra al sujeto dentro de sus límites de autonomía “capacidad de auto-gobernarse” , e implica pensar en términos de un sujeto que es capaz de responder por sus actos, a quien puede aplicársele un Juicio de Atribución por el hecho cometido. Es el sujeto de la voluntad y la intención, es decir que se desenvuelve en el terreno de la conciencia. De esta manera su accionar se ubicaría dentro del campo de lo Particular, cuyas pautas morales responden a una Cultura determinada en un contexto Social-Histórico. Por ello “…el sistema normativo tendrá entonces por función la garantía de la limitación ética…” .
La responsabilidad subjetiva en cambio, “interpela al sujeto mas allá de las fronteras del yo, asentándose en la noción de sujeto del inconciente” A partir de esta frase se desprende la idea de cómo el yo experimenta un punto de inconsistencia, una ruptura que quiebra todo sentido y que se desorienta frente aquello que le es ajeno. Implica entonces un sujeto que se produce en acto y es llamado a responder en el campo de la indeterminación cuyo horizonte es la ética, desplegándose en el eje Universal-Singular. Se trata aquí de “evocar la falta, sostener y propiciar el punto de inconsistencia que da lugar a la responsabilidad subjetiva fundadora de sujeto” . De esta manera se espera que éste pueda responder por sus propios actos, produciéndose un cambio en su posición subjetiva “…un efecto de sujeto, un efecto de máxima subjetividad…” Para que el sujeto pueda responder sobre su propio acto, es necesario que se genere una ruptura entre la necesidad y el azar. Es decir, el primer término refiere a aquello que es inexorable, hechos que ocurren por fuera de la capacidad de intervención del sujeto en cuestión. El destino es el nombre cotidiano de necesidad. El segundo término involucra aquello que escapa a la voluntad humana, es lo contingente, lo fortuito. Aquí tampoco el sujeto es capaz de responder por aquello acontecido, se configura como un sujeto irresponsable. En palabras de Juan Carlos Mosca “…irresponsable es el niño, o el insano, o el “obediente” (obediencia debida) o todo aquel sometido a algún Otro, sea bajo la forma del azar, las determinaciones del destino o la autoridad”
En virtud de lo señalado anteriormente, consideramos pertinente mencionar lo que Freud en 1925 plantea al respecto del abordaje de ambas responsabilidades. Mientras que el campo de intervención del médico implica entender en materia de responsabilidad subjetiva, sobre aquello a lo que el sujeto desconoce de sí mismo, éste “…dejara al Jurista la tarea de instituir una responsabilidad artificialmente limitada al yo metapsicológico”

responsabilidad y análisis del film seleccionado

El circuito de la responsabilidad subjetiva esta compuesto por tres tiempos lógicos, que no se establecen en una secuencia cronológica.
El tiempo uno es en el cual se realiza una acción determinada por el sujeto. Es siempre una acción que para el yo finaliza dentro de los parámetros concientes. Este es el tiempo en el que dentro de los marcos Jurídicos un sujeto puede ser sometido a un Juicio de Atribución en virtud que su accionar se encuentre por fuera de los parámetros normativos. La relación responsabilidad Jurídica-Culpabilidad es directamente proporcional. Pero nuestro análisis no se basa en la delimitación de la responsabilidad jurídica, sino en aquella que se enmarca por fuera de los límites de la conciencia, aquella donde el sujeto es llamado a responder por su deseo inconciente.
Ubicamos este tiempo en la escena en la que Judith se encuentra sentada observando la contestadora de su teléfono particular mientras escuchaba la voz de Harry Cane (Mateo Blanco), quien en forma de mensaje, le solicita ayuda en relación a la situación que estaba viviendo junto a Lena en las afueras de Madrid, dado que ambos habían “escapado” del Productor de la Película “Chicas y Maletas” y marido de Lena, Ernesto Martel. En dicho mensaje, Harry le informa el lugar y el teléfono del Hotel en el que se hospedaban. Acto seguido, Judith le informa esto a Ernesto Martel.
El segundo tiempo del circuito corresponde al momento de la interpelación respecto de lo acontecido en el tiempo uno, abriendo la posibilidad que este adquiera una significación determinada, de lo contrario pasaría inadvertido. Al decir de Domínguez “El Universo Particular soportado en las certidumbres Yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenia al comienzo del mismo. Momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo Universal, demuestra la incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían”
Con relación a este tiempo, ubicamos dentro del film la escena en la cual Judith llega de su viaje, y al reencontrarse con su hijo Diego, denota que hubo un cambio en la relación entre éste y Harry durante su ausencia, dado que en el transcurso de su conversación Diego nomina a Harry como “Mateo”. Dicha situación paraliza a Judith, quien lo demuestra a través de sus expresiones faciales. Diego sale de escena, y Judith se encuentra sola interrogándose “¿Qué hice?” sobre lo acontecido años atrás (tiempo uno), resignificando aquel momento en el que delata la ubicación de su amigo frente a Ernesto Martel.
Podemos inferir que aquella situación del tiempo uno en la que Judith se encontraba sola frente a la voz de su amado amigo (amor que sobrepasa los límites de la amistad) corresponde a un momento donde su deseo inconsciente de concretar su vínculo amoroso con Harry, se materializa a través de la acción de delatarlos frente a Ernesto Martel. Cabe destacar que dicha acción trajo aparejadas consecuencias inesperadas para sí y para terceros. Por un lado, el accidente por “azar” suscitado en las afueras de Madrid provocando el fallecimiento de Lena y la ceguera de Harry (sucesos inexorables que en este caso se encuentran por fuera de los límites de la responsabilidad ya que estaban determinados por el destino), y por otro lado la no obtención de los resultados esperados por parte de Judith: ser la mujer amada por Harry. Por el contrario, el accidente y la muerte de Lena alejaron aun más la posibilidad de establecer otro vínculo más allá de la amistad. A partir de esto, es que en el tiempo dos, Judith se interpela por su accionar respecto de informar a Ernesto Martel donde se localizaban.
Podemos inferir que es la culpa que ob-liga a Judith a resignificar la acción cometida en el tiempo uno, sentimiento que se desprende del siguiente fragmento de su confesión “…no dejo de pensar que si yo no le hubiese dado el teléfono a Ernesto Martel, tal vez no hubiese ocurrido nada …”, al decir de D amore, O. “…la culpa hace a la retroacción, hace que se retorne sobre la acción por la que se “debe” responder…” . Es a partir de la misma que Judith se “siente en deuda” durante todos los años transcurridos entre el tiempo uno y el tiempo dos. Esto se observa a lo largo de las diferentes escenas del film en las que Judith manifiesta a través de su rostro y sus palabras el sentirse en falta con el acto de haber delatado a Harry y a Lena. ¿Cuándo se interpela Judith acerca de su propia acción? A partir de la escucha del significante “Mateo” mencionado por su hijo Diego. El “hacer morir” a “Mateo”, posterior al accidente, y advenir en su lugar el significante “Harry”, provoca la desresponsabilizacion de Judith ante ese hecho fortuito y azaroso.
Lacan dice “La única cosa de la que se puede ser culpable (…) es de haber cedido en su deseo” , esto significa que la culpa es un modo de responder frente a este hecho. Culpa no implica responsabilidad sino que, es un modo de rehuir a ella, es el sentimiento por el cual el sujeto se mueve solo en línea recta entre el tiempo dos y el tiempo uno del circuito de la responsabilidad, obturando la posibilidad de generar un nuevo acto, un cambio en su posición subjetiva dentro de la cadena significante “…un acto implica una decisión tomada por fuera de los otros, sin los otros. Implica una decisión por fuera de lo moral (…) por fuera de la ley (…) por fuera del temor y la temeridad (…) de alguien que no se retrasa, que no se precipita, que no se calcula y que no espera. En consecuencia, un acto es una decisión y no una acción (…)” .
Podemos decir que la confesión de Judith no cedió a ese temor antes mencionado dado que, tanto Mateo como su hijo Diego, podrían no haber perdonado su falta. Sin embargo decidió responder ante aquella situación que tanto la atormentaba, su decisión de confesarse se corresponde con un acto del orden de lo ético. En palabras de Judith: “No soportaba que te quedaras con Lena y mi traición me vengaba de ti, de ella y de mi misma”
Continuando en esta línea, pensar en términos de responsabilidad subjetiva implica aquí ubicarnos en el tercer tiempo lógico de su circuito, el pasaje del “ser responsable” al “hacerse responsable”. Significa entonces, que el sujeto es capaz de responder a su deseo inconsciente generándose así el efecto sujeto. Esto nos lleva a considerar que el acto ético hace desfallecer lo particular del universo dando lugar a la inscripción de una nueva singularidad. Podemos inferir en relación al personaje de Judith que el acto de confesión (tiempo tres del circuito de la responsabilidad) que efectúa a Mateo y a su hijo respecto de haber delatado su paradero durante el viaje (tiempo uno), responde a su deseo como mujer de ocupar el lugar de Lena en la relación de pareja que mantuvieran ella y Mateo. De esta manera Judith genera un quiebre en el universo particular de Diego, Mateo y ella constituido por la negación, el silencio, la culpa y los secretos.

“El sujeto es siendo. Nunca del todo realizado, pero siendo.
De eso debería dar respuesta, de la razón de su ser en la
Razón deseante, en lo calculable y también en lo no
Incalculable y no representable de su ser”
(Juan Carlos Mosca, 1998)
Hipótesis Clínica

Luego del análisis del film seleccionado podremos comenzar a plantear nuestra hipótesis clínica en relación al personaje de Judith.
La misma es un punto de encuentro, es una construcción, una conjetura respecto de la personalidad del personaje de lo que ella nada sabe y de lo que se encuentra por fuera de su conciencia, más allá de su campo de representación, permitiendo suplementar el piso de la relación entre el tiempo uno y dos, arrojando algo que no se encuentra en las escenas, pero que se desprende de sus dichos y sus acciones.
Encontramos en Judith que lo acontecido en el tiempo uno dentro del circuito de la responsabilidad subjetiva (delatar a Mateo frente al marido de Lena respecto del paradero de estos) responde a su deseo de ocupar otro lugar en su cadena significante “dejar de ser su amiga para pasar a ser su mujer”. Informar a Ernesto Martel donde se ubicaba la pareja podría traer aparejado que ellos culminen separados y ella se ubique como objeto causa del deseo de Mateo. En las sucesivas escenas observamos que Judith se dedica a satisfacer constantemente las demandas y necesidades de éste, ocupando el lugar de objeto de goce. Para salir de esta posición, necesita que el puesto de mujer se encuentre “vacante”, pero no depende solamente de ello, sino que Mateo debería “mirarla” como algo más que una amiga, y ubicarla como su objeto de deseo. Judith utiliza la figura de la amistad para mantenerse cerca de Mateo “a cualquier precio” obturando su falta estructural, haciéndose representar en su fantasma como objeto de goce de Mateo.
Mientras Mateo se hace representar por el significante “Harry”, Judith mantiene velada la posición de mujer que no puede ocupar, pero al momento en que Mateo resurge como sujeto deseante al recobrar su identidad otorgada por Diego en el advenimiento de su nombre de pila, la hace interpelarse por su propio deseo y su posición en la cadena significante. Lugar que se encontraba velado a través de la figura de la amistad. El acto de su confesión permite a Judith ubicarse como sujeto de deseo por fuera del deseo del Otro, dado que lo manifestado en su revelación podría haber provocado el enojo y/o alejamiento de Mateo, y sin embargo ella decide hablar de todas maneras. Es aquí donde podemos ubicar el cambio de posición subjetiva, el efecto sujeto ya que ella pone en palabras el contenido de su propio deseo: el enamoramiento hacia Mateo Blanco. Esto le permite poder “salir” de la posición en la que ella se ubicaba y a la que él con sus actos fortalecía. De esta manera Judith puede situarse ahora como objeto causa de deseo de otro hombre que no sea Mateo. Y mantener con éste la relación de amistad que en realidad los une.

Bibliografía

 Ariel, A.: La responsabilidad Ante el Aborto. Ficha de Cátedra. Mimeo. Publicado en la página Web de la cátedra.

 D’ amore, O. (2008): “Responsabilidad subjetiva y culpa”. En La Transmisión de la Ética Clínica y deontología. Vol. I., Fundamentos. 3ra. Edición. Letra Viva.

 Domínguez M. E. (2008): “Los Carriles de la Responsabilidad: el circuito de un análisis”. En La Transmisión de la Ética Clínica y Deontología. Vol. I. Fundamentos. 3ra. Edición. Letra Viva.

 Fariña, J. M. (1998): “Lo Universal-Singular”. (Cáp. III). En Ética: Un Horizonte en Quiebra. Eudeba. Buenos Aires.

 Freud, S. (1925): La Responsabilidad Moral por el Contenido de los Sueños. En Algunas Notas Adicionales a la Interpretación de los Sueños en su Conjunto. Obras Completas. Tomo XIX. Amorrortu Editores 1984.

 Iunger, V.: Clínica del Pasaje al Acto en la Neurosis.

 Lacan, J. (1988): Seminario 7. La ética del psicoanálisis. 1959-1960. Paidós Buenos aires.

 Lewkowicz, I. (1998): “Particular, Universal, Singular”. En Ética: Un Horizonte en Quiebra. Eudeba. Buenos Aires.

 Mosca, J. C.: (1998): “Responsabilidad otro nombre del sujeto”. Ética, Un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

 Salomone, G. E., Domínguez, M.E. (2006): “El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética Clínica y deontológica. Volumen I. Fundamentos. Editorial Letra Viva.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: