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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
Psicología, Ética y Derechos Humanos

2º PARCIAL DOMICILIARIO

Cátedra: I
Prof. Tit. Reg: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Comisión: 11
Prof.: Lic. Armando Kletnicki

Alumnas: Emilia Cristina Romero L.U.: 12021924-0
María Rosa Spera L.U.: 12.493.339

Noviembre 2009

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).
En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.
Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.
Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.
Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.

INTRODUCCIÓN

Cuando un sujeto es interpelado por la responsabilidad, debe dar una respuesta por su acto (universal-singular), la ética queda allí planteada. Lo representamos en el circuito de la responsabilidad, donde ubicamos tres tiempos lógicos que organizan las condiciones en que el sujeto puede responder de sus actos como sujeto singular.
Primer Tiempo: el sujeto lleva a cabo una acción con determinado fin, hasta ahí el sujeto no se formula ninguna pregunta, sólo realiza un acto.
Segundo Tiempo: la acción llevada a cabo en el primer tiempo fue más allá de lo esperado, el sujeto interpela el acto, abre un espacio para la responsabilidad, de esta manera el primer tiempo es resignificado retroactivamente.
Tercer Tiempo: el sujeto debe poder responder por sus actos. Debe asumir su responsabilidad subjetiva, es decir que el sujeto pueda hacer algo con aquello descubierto, llevándolo a actuar de un modo diferente.
Hipótesis Clínica, implica una construcción teórica, que intentaremos realizar, de lo que originó el primer tiempo, nos permite pensar sobre lo sucedido y problematizar la situación, intentaremos dar cuento de cómo y por dónde juega el deseo del sujeto. Y que hacerse cargo de ese deseo, asumirlo, implica tomar una decisión.
Es decir la responsabilidad interpela al sujeto, debe responder por su acto, pero ser responsable no es sólo decirse, es hacer.
El tema central del trabajo es la responsabilidad subjetiva, nos ubicamos en el eje Universal – Singular, es decir el segundo movimiento de la Ética.
Elegimos el film “Los Falsificadores” para intentar mostrar el circuito de la responsabilidad en términos de subjetividad.

PELICULA: LOS FALSIFICADORES
Título original: Die Fälscher
Dirección: Stefan Ruzowitzky
Reparto: Karl Markovics (Salomón Sorowitsch “Sally”), August Diehl (Adolf buger), Devid Striesow (Herzog), Martín Brambach (Holst), August Zirner (Dr. Klinger)
Año: 2007 (estrenada en Argentina 2008)
Género: Drama

Breve reseña
Basada en un hecho real, Los falsificadores narra la historia, poco conocida, de un grupo de prisioneros judíos “privilegiados”, tipógrafos profesionales, artesanos y banqueros, todos ellos elegidos meticulosamente para falsificar libras y posteriormente dólares (“Operación Bernhard” ), e inundar así las economías enemigas del Tercer Reich, cuando la guerra empezaba a inclinarse del lado de los aliados.
Salomón Sorowitsch, el protagonista, apodado “Sally”, es un experto falsificador, el mejor; estudió arte en Rusia y formó parte de la resistencia nazi.
Corren tiempos difíciles en la Alemania de finales de los años treinta; la Segunda Guerra Mundial está a punto de estallar. Sorowitsch es arrestado por la policía (1936) como un criminal peligroso. Tres años después, septiembre de 1939, cuando la segunda guerra mundial se ha extendido, es enviado al campo de concentración de Mauthausen. Allí, Sorowitsch gracias a su habilidad con el lápiz se convierte en el retratista de los oficiales, obteniendo algunos privilegios, entre ellos comida. Tiempo después es enviado Sachsenhausen para participar en la “Operación Bernhard” elegido por Bernhard Kruger, ahora general de la SS encargado de llevar adelante el plan, quien lo había capturado años antes cuando aún pertenecía a la policía donde era inspector especializado en falsificaciones.
En el campo de Sachsenhausen aislaron dos barracones especiales transformándolo en un taller de falsificación muy bien equipado, el plan necesitaba además personal altamente entrenado para realizarlo, por eso los 140 judíos fueron minuciosamente seleccionados por su experiencia. Estos prisioneros que debían llevar a cabo la operación recibían un “buen trato”, tenían a su disposición buena comida, ropa, cómodas camas, atención médica y duchas, siempre que colaborasen y consiguiesen el objetivo en el tiempo indicado por los alemanes, debiendo además mantener el secreto de la tarea que estaban desarrollando, motivo por el cual estaban aislados del resto de los prisioneros de guerra, que morían de hambre y asesinados detrás del muro que los separaba, era una fábrica cerrada, con música fuerte para que no pudieran ver, oír o solidarizarse con los otros judíos. La mayoría de ellos provenían ya de otros campos de concentración y habían sobrevivido hasta ese momento, o sea que el cambio fue sumamente radical, si bien seguían siendo prisioneros humillados y considerados inferiores.
Sorotowitsch es nombrado responsable de la operación, aceptando colaborar con los alemanes, hacía lo que se le pedía, lograron hacer la mejor falsificación de la libra esterlina, ni siquiera el banco de Inglaterra pudo detectar a tiempo tal falsificación. Así el siguiente pedido fue que comenzaran con la fabricación del dólar, debían conseguir un dólar perfecto, pero es aquí dónde comienzan los problemas para los alemanes, es 1945, se acerca el fin de la guerra, van perdiendo y los prisioneros, en realidad uno de ellos, Burger militante comunista, sabotea el trabajo demorando la obtención de la perfecta falsificación pedida, aún bajo la amenaza de ir matándolos de a uno.
Sorotowitsch se entera que Burger es el que está iniciando un sabotaje contra la operación, pero nunca lo denunció, es más, amenaza a un compañero con matarlo si lo hace. Si bien no se destaca por ser una buena persona, casi podemos decir todo lo contrario, hasta su arresto llevó una vida licenciosa, luego cuando es llevado a los campos de concentración pareciera que su único objetivo es sobrevivir a cualquier precio, se mantiene distante de lo que ve, pero en varias oportunidades salva a sus compañeros.
Hay un cambio en él luego de un encuentro con un oficial alemán en los baños. Ya había problemas con la demora en la obtención del dólar, todos estaban nerviosos y alterados ya que les habían dado seis días para lograrlo o comenzarían matando a cinco de los prisioneros. Sorotowitsch se encontraba limpiando los baños, fregando el piso, entra el oficial, comienza a orinar, lo insulta, lo humilla, le recrimina el no haber conseguido aún la falsificación, comienza a orinarlo encima y le dice: “eres un maldito cerdo, te rebajas a lo que sea para salvar tu vida, eres nauseabundo”, el oficial se va, Sally sale casi corriendo, va hasta las piletas y comienza a lavarse frenéticamente, se detiene, queda pensante y de pronto rompe la pileta. A partir de ese momento si bien continúa protegiendo en distintas ocasiones a sus compañeros, comienza a negociar más de una vez con Bernhard K. para obtener medicinas para uno de sus compañeros, y en más de una oportunidad queda como pendiente de lo que pasa del otro lado del muro, ya no le es tan ajeno lo que allí pasa.
Llega el final, los aliados se acercan al campo de concentración, Bernhard abandona el proyecto y escapa para no ser capturado.
Análisis:
Luego de la reseña, que nos aproximó a la trama de la película, para comenzar este trabajo vamos a ubicar las categorías de universal, singular y particular, los conceptos de ética y moral para luego desarrollar las categorías de azar, necesidad y responsabilidad.
En este film podríamos ubicar lo universal en el tema de la discriminación, una figura universal que se hereda, una temporalidad que es eterna, que se evidencia a través de las generaciones que trasciende el presente, ya que un solo ser humano representa la humanidad y a la vez es único junto a sus experiencias, cuando se tortura no es algo que le sucede a terminado sujeto, es un mal endémico de la civilización . Lo particular aquí es la discriminación a los judíos, y lo singular la forma en que es llevada a cabo en este campo, y más específicamente la tortura de la que es objeto nuestro personaje a partir del cual buscan beneficios de su trabajo.
La moral tiene que ver con los grupos, con la conducta social de un sujeto entre otros, los “deberes del sujeto frente a la ley” . Es temática, siempre tiene un tema en particular y además es temporal, está ubicada en relación a una época determinada. También es subsistencial, permite algún ordenamiento de la existencia del sujeto en lo social, lo cual la ubica en relación con la categoría de lo particular (aquello que como un código regula una situación, lo que tiene que ver con la subjetividad de la época), vemos en este grupo protagónico de prisioneros “privilegiados” un dilema moral, que tratan de ignorar, justificando que su único fin es salvar la vida, intentado olvidar por un lado la culpa de que pares son torturados y fusilados pared por medio, por otro lado la oposición entre quienes privilegian la supervivencia a cualquier precio y los resueltos a resistir a toda costa. Asimismo, en esta misma situación se juega la ética de nuestro personaje, quien permanece des-implicado de la situación, no se interroga acerca del aceptar o no aquel “trabajo-beneficio”, y elige el camino de la “salvación”, no demostrando ningún prejuicio ni remordimientos en hacer lo que sea con tal de “sobrevivir” son sus palabras “prefiero ir a la cámara mañana a que me maten hoy por nada. Un día es un día”.
Continuamos con las categorías azar, necesidad y responsabilidad.
El azar es lo que tiene que ver con la incertidumbre, lo fortuito, lo que no se puede calcular porque es ajeno a la decisión, al deseo y a la voluntad del sujeto. Si pensamos en la situación que provoca un cambio en “Sally”, el encuentro con el oficial alemán en el baño, podríamos decir que no es tan fortuita, era algo probable, podría pasar, podría ser azar el momento en que se produce, él no podía prever que el oficial iría al baño en el momento en que estaba limpiando, por otro lado hasta ese momento no los hacían limpiar.
La responsabilidad, que la encontramos entre la necesidad y el azar, es aquello que interpela al sujeto a responder por sus actos, aquí se juega la singularidad del sujeto. Si pensamos en el protagonista, es responsable, tal vez no culpable.
El campo de la responsabilidad subjetiva confronta al sujeto con aquello que aunque le pertenece le es ajeno. Es decir, que la responsabilidad atañe al sujeto en relación a lo que desconoce de sí mismo, se produce allí un abrochamiento de las tres categorías, y eso que conoció de sí mismo, hace que no se vuelva al estado anterior, Sorotowitsch ya no puede mirar el muro y hacer como que allí no pasa nada, en el otro lado hay otros, ¿otros cómo él?

Circuito de la Responsabilidad.
A continuación desarrollaremos el Circuito de la Responsabilidad que se juega en el personaje protagonista: Salomón Sorotowitsch “Sally” (Karl Markovics), análisis a través del cual intentaremos dar cuenta de su responsabilidad subjetiva.
En el primer tiempo de la responsabilidad, podemos ubicar a Sorotowitsch en el campo de concentración “adaptado”, siendo lo primero que aprendió de memoria el número que le correspondía como prisionero, prestándose así a ser llamado 75517; comprendió rápidamente qué era lo que había que hacer para sobrevivir, sabe que para conservar la propia vida debe acceder a ayudar al enemigo, aunque por momentos sorprende con una faceta casi solidaria hacia sus compañeros, como M. Viñar expresa en su texto, “Es menester poder preservar la singularidad del padecimiento y sus antídotos, identificar también cómo cada quién sucumbe o se defiende” , Sorotowitsch encontró una forma de defenderse.
En el segundo tiempo de la responsabilidad, ubicamos ese encuentro en el baño con el oficial alemán. Después de ser maltratado, humillado, el oficial pronuncia las palabras que dará un sentido distinto a la escena que sostenía a Sorotowitsch, es en ese momento en que el primer tiempo se resignifica “Un sujeto puede pasar la vida huyendo de si mismo. Pero existen ciertas circunstancias en la que algo cambia, en la que se encuentra eligiendo, pero no ya desde el cálculo y las certezas precedentes” , es resignificado por el segundo tiempo y abre el circuito de la responsabilidad, produciendo un sentido retroactivamente a la primera acción, ya no podrá seguir de la misma forma, a partir de ese momento lo que ocurre en el otro lado del muro lo moviliza y a la vez lo detiene, ya no puede mantenerse distante, “Algo extraño irrumpe y quiebra todo sentido, el yo se desorienta frente a esto que le es ajeno” , es clara la reacción de Sorotowitsch, queda casi perplejo, algo pasa en él que no comprende, y luego en un arranque casi de furia rompe la pileta donde acababa de lavarse para quitarse frenéticamente el orín del oficial alemán, su universo es sacudido, no vemos la interpelación, Sorotowitsch actúa, sus acciones son concretas visibles, pero sin verbalización alguna, emerge su singularidad.
Ahora, a Sorotowitsch, ¿ya no Sally?, la enfermedad de un compañero lo afecta, necesita más que su “protección”, necesita medicamentos y se propone conseguirlos, negocia, sabe que él es necesario, dice saber cómo manejar al general alemán, y lo consigue. Lo conmueven también la muerte de ese compañero para el que consiguió los medicamentos y otro que se suicida, cuando antes ante la muerte miraba hacia otro lado, también estaba del otro lado. Llegamos al tercer tiempo del circuito.

Hipótesis clínica:
Por un lado, podemos pensar en Sorotowitsch egoísta, “yo soy yo y los otros son los otros”, para el cual todo pasa por “adaptarse” o su necesidad de adaptarse, sin problemas ni culpas de la vida que llevaba hasta que fue apresado. A partir de allí se adapta o se re-adapta a esta nueva situación, donde se genera una relación de dependencia amo y esclavo, los alemanes dependen de él para derrumbar la economía inglesa, pero él, prisionero, depende de sus carceleros para mantener la vida, hay dos necesidades que nada tienen que ver entre sí, pero hace que estos dos grupos se reconozcan, como prisionero-esclavo es el más vulnerable, ha sido despojado de todo lo que lo hacía ser “él”: su ropa, su trabajo, sus pertenencias, hasta de su nombre pareciera haber sido despojado, el responde con el número que le corresponde como prisionero, como amo los oficiales alemanes parecen decir “Usted (es) habrá (n) de morir o sufrir martirio interminable porque son de otra raza, religión, o convicción política. Usted, lo suyo, los suyos, todo eso que usted fue o creyó, todo eso será polvo” .
Salvar su vida, ¿era su deseo?, ¿de esto es responsable?, “Sally” actúa y la causa del deseo está siempre en el principio del acto. Un acto quiere decir, “Sally” quiere decir algo, la acción en tanto acto funda al sujeto.
Aquí, como en El Muro, el protagonista, como dijimos antes, no es culpable pero sí responsable por sus actos “Responsable de haber deseado vivir. Responsable de querer burlar al Otro, de querer engañarlo, aceptando al mismo tiempo sus reglas, su goce” .
Por otro lado, Sorotowitsch, además de sobrevivir, salvar su vida y la de sus compañeros, podríamos pensar que quiere conseguir esa falsificación perfecta de la moneda más difícil, la que no pudo lograr mientras era libre: el dólar americano, a modo de consagración artística, personal y profesional, afirmando de esta forma ser “el mejor falsificador del mundo”, y lo consigue. Se podría pensar que aquí está la verdadera causa de su deseo de sobrevivir?

“La verdad, tan simple como aterrorizante, es que las personas que, en condiciones normales, hubieran podido quizás soñar crímenes sin jamás nutrir la intensión de cometerlos, adoptaron en condiciones de tolerancia completa a la ley y la sociedad, un comportamiento escandalosamente criminal”
Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo, 1974

BIBLIOGRAFIA:

 Viñar M., Especificidad de la tortura como trauma. En Revista de Psicoanálisis, LXII, I, 2005
 Ariel, A. (1994). Moral y Ética. Una poética del estilo. En El estilo y el acto. Ediciones Manantial. Buenos Aires.
 Fariña, J.J.M., Ética y Cine, The Truman Show.
 Salomone G.Z., El sujeto autónomo y la responsabilidad, en La Transmisión de la Ética. Clínica y Deontología.
 Mesa J.C., VII. Responsabilidad: OTRO nombre del sujeto.



NOTAS

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